El Templo de Piedra [En Juego]

Tema en 'Dados' iniciado por Pali, 18 Ago 2013.

  1. Oye Invitado, te recordamos que no necesitas una cuenta para crear un tema o participar en una discusión en El Palacio.

    Recomendamos crear una cuenta para aprovecharte de nuestro sistema de Rupias y Pegatinas, ademas de personalizar tu perfil y mensajes con avatares y portadas, pero si prefieres permanecer anónimo ¡no hay problema!

    Todo El Palacio esta abierto para ti. ¿Que esperas?

    Descartar aviso
  1. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    26
    No pensaba estar tan cansada, pero un simple hechizo de detección me está costando mucho más trabajo del que normalmente necesitaría para llevarlo a cabo. ¿Cuándo usé tanta magia? ¿Cuando nos hice a Ghislaine y a mi caminar por el aire? Mmm... y quizá cuando la curé, tiene sentido que no me haya repuesto del todo.

    Y que, en su momento, la intervención de Keaton potenciando el hechizo haya podido lograr que todos saliéramos de la fortaleza pirata. Me pregunto si aquí habría hecho una diferencia, pero no sé si me respondería. Además tengo muy presente lo que pasó la última vez: puedo seguir acudiendo a que me de consejo, pero no depender de él para hacer magia.

    Al menos no hay nada invisible aqui. Bostezo, cansada pero satisfecha porque no parece haber un peligro inminente.

    -No hay nada invisible ni oculto - respondo, esperando a ver lo que responden los demás.

    -Sería fantástico si tuviéramos la oportunidad de descansar un poco antes de eso - miro a Ghalib, y luego a Ghislaine - Necesito reponer algo de poder mágico, y no me gustaría no poder ayudarlos si, después de poner las tablas, aparecen los mercenarios, nos saltan encima y hay una pelea de por medio. - hago una pausa, respirando profundo - Aunque si creen que es mejor hacerlo ya, no me opondré a la idea.
     
  2. Soria

    Fortianitas recibidas:
    48
    Ver la seriedad del príncipe me hace apretar la mandíbula, por la manera dura en que se dirige a todos. Y no lo culpo, de hecho considerando todo lo que ha ocurrido, de la noticia, de que su temor se ha cumplido, está bastante controlado. Y aunque me encantaría pedir perdón por no haber llegado a tiempo, o darle mis condolencias, sé que la situación es grave y actuar es más importante que llorar. Ya vendrán los lamentos si salimos de esta.

    Asiento a sus palabras y escucho la propuesta de Kiogh.

    -Estoy de acuerdo. Uno de los soldados de Ludo se quedó con mi espejo. Seguramente ha de estar ahí. Con él podremos seguir el rastro.

    Cuando echamos a andar quisiera darle al menos una palmada al príncipe, pero tengo la sensación de que sólo se incomodará, así que me concentro en nuestro camino y no decido no hablar de nada más allá de lo necesario.
     
  3. Legend

    Fortianitas recibidas:
    3
    -En estos lugares todo es posible... quizas sepamos la verdad al poner las Tablas en su respectivo lugar-.

    No puedo evitar ponerme pensativo ante su comentario, de hecho tiene mucho sentido, nadie deberia obligarme a dejar de hacer lo que me gusta, pero ya no me imagino estar sin Dalia... ella querra viajar conmigo? Lo dudo, tiene un pueblo completo esperandola, y yo... no tengo absolutamente nada ni a nadie.

    -Pues si... diria que es serio pero... creo que tienes razon, no me gustaria que nadie me impidiera dejar de viajar... es complicado...-.




    -Dudo que quieras mi dinero sabiendo de donde lo consigue alguien como yo, jeje- Digo en el mismo tono burlon.

    -Gracias, fue refrescante- Le respondo con una infantil sonrisa y una nueva reverencia.


    Pues... no he encontrado nada, vaya aporte he logrado, oh bueno, supongo que no habra nada en especial, no veo que nadie haya logrado mucho, de todos modos.

    -Nada por aqui tampoco- Respondo, encogiendome de hombros.

    Tras esto se sugiere poner las tablas, y Briza sugiere un poco de tiempo para reponer su magia... la magia se repone de que manera? Jamas me lo he planteado, supongo que descansando logicamente, pero entonces que efecto tienen las Pociones Verdes? Que harian en alguien sin dotes magicas? seria solo beber un liquido verdoso? Mmm... algun dia probare una de esas, lo añadire a mi lista de estupideces por hacer si salimos vivos de aqui arriba.

    -Me parece buena idea que se repongan primero los que lo necesitan- Digo, yo no he hecho mayores esfuerzos pero es verdad, mejor estar todos en condiciones por cualquier cosa.
     
  4. Zafiro Bladen

    Fortianitas recibidas:
    0
    Observo a mi hermano. - No lo sé. Le dije a Tahmid que debía regresar aquí por que soy técnicamente inútil en estos momentos... Pero no sé si deba descansar.. O si podré hacerlo. - susurro, sentándome levemente en la cama, observando a mi hermanito dormir. Quisiera prometer que esto no se pondrá feo. Pero nisiquiera eso puedo hacer.


    - Intentaré descansar. Supongo que mañana ya sabremos con más detalle todo lo ocurrido y... Y veremos qué hacer. -respondo, acercándome a mi hermanito menor y dándole un pequeño beso en la frente. Mi pobre Luck. Ojalá no estuvieras aquí, atorado, en plena botón de flor de posible guerra.
     
  5. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    111
    Actualización
    Siguiente: Sábado 24 de marzo
    ANTERIOR | SIGUIENTE​

    Noche del 27 de junio del año 769 de la dinastía de Santral

    A Soria y Vicho

    Tahmid toma de inmediato el control de la situación. Pronto están de regreso en las habitaciones del Rey, donde aún están un par de soldados vigilando el espejo. Mientras escucha el informe sobre la información recolectada y un recuento de lo sucedido, Tahmid camina lentamente alrededor del lugar, observando los cadáveres y la sangre con un rostro inescrutable. Aparentemente todo pasó en unos cuantos segundos. Las ventanas se abrieron de golpe y llovieron cuchillos en dirección de los puntos vitales de los guardias que se encontraban más cerca, como si hubieran sido dirigidos con magia.

    El origen de los ataques era un sujeto encapuchado que apareció repentinamente por la ventana. En ese momento, el Rey se encontraba en el escritorio leyendo informes. Los soldados restantes trataron de protegerlo, pero la diferencia de habilidad entre el encapuchado y ellos era enorme. Nadie tuvo la oportunidad ni siquiera de avisar. Entonces apareció un segundo sujeto por la ventana, un humano de talla enorme que se dirigió hacia el Rey. Los dos hablaron durante unos momentos, y entonces el sujeto atravesó el abdomen del Rey con su espada, que ni siquiera intentó defenderse. El sujeto arrastró con él al Rey moribundo y lo dejó caer por la ventana, y entonces los dos atacantes volvieron a bajar por el sitio por el que llegaron. Momentos después, aparecieron Drina y Kiogh.

    Tahmid le dice a los dos soldados que dejen ya ese lugar y que vayan a buscar a Ludo, que le informen de su presencia en el Palacio. Igual que Gadiel, los soldados también llaman a Tahmid Su Majestad al retirarse. Esta vez el Príncipe no deja ver absolutamente ninguna expresión. Tan solo observa en silencio cómo las espaldas de los soldados desaparecen y entonces se voltea hacia ustedes.

    -Ustedes llegaron por el mismo lugar -les dice Tahmid caminando hacia la ventana y asomándose hacia abajo-, así que obviamente no se fueron por el mismo sitio por el que llegaron. La única otra manera que se me ocurre de desaparecer es... usando uno de esos portales mágicos. Vamos a tener qué investigar la ciudad y posiblemente también el campamento exterior. Por ahora lo primero es salir del Palacio. No creo que este lugar nos pueda apuntar a más pistas. Y a ti -el Príncipe señala a Gadiel con la cabeza- necesitamos conseguirte otra ropa porque vas a venir con nosotros, y allá afuera no puedes traer uniforme.



    El resto de la noche se pasa con la investigación. Tahmid parece estar familiarizado con cada rincón del mundo nocturno de Santral, y muchas personas lo conocen y lo tienen en estima, no como el príncipe, sino como "Hassan". Preguntando por ahí y por allá, encuentran algo de información nueva. Encuentran que Ephrym llamó contactos y que recibió ayuda del interior para entrar a la ciudad. Encuentran que nadie sabe nada sobre el sujeto encapuchado. Encuentran a una persona que conoce exactamente el sitio por el que Ephrym atravesó la muralla, y que sabe dónde en el campamento se está quedando.

    Cuando el sol está a punto de salir se encuentran al fin a Elisia y a Delvin, que han estado haciendo su propia investigación, aunque aparentemente mucho más infructuosa que la de ustedes. Y no parecen tener idea de lo que ha pasado en el Palacio. Tahmid ni siquiera voltea a ver a Elisia cuando la muchacha pregunta lo que sucedió. Y la expresión de confusión y horror en el rostro de Elisia al suceder eso les muestra que ha entendido inmediatamente lo que pasó. A pesar de eso, Elisia se mantiene con ustedes y el Príncipe tampoco parece poner objeciones.

    Un par de horas después, mientras Tahmid los tiene investigando la muralla sur de la ciudad, Drina también les da alcance. A diferencia de ustedes, que se sienten agotados por haber estado despiertos toda la noche, Drina parece haber tenido la oportunidad de dormir y reponer al menos algo de sus energías.

    A Zafiro

    Terminas acostándote en la habitación de al lado de donde están Eidan y Luck. No te sientes tranquila ni con disposición de dormir, pero estás físicamente agotada por haber usado magia hasta tus últimos límites. Por este motivo, acabas conciliando un sueño que difícilmente es reparador, pero que al menos te sirve para reponer energías unas horas después cuando te has despertado. Luck aún no ha despertado, pero sabes que no tienes tiempo qué perder. Abandonas la mansión y te dispones a buscar a Tahmid y al resto.

    Eventualmente, terminas dando con ellos cerca de la muralla sur de la ciudad, donde te informan de las cosas que sucedieron durante su noche de investigación.

    A Soria, Vicho y Zafiro

    Tahmid los tiene vigilando en un callejón cerca del borde de la ciudad, desde donde se puede ver la Puerta Sur. A pesar de haber pasado la noche en vela, y de no haber dormido bien los últimos días, el Príncipe no da muestras de cansancio. Tampoco ha hablado mucho en las últimas horas. Parece estar completamente enfocado en su misión en curso.

    -Por lo que nos dijeron -recapitula el Príncipe con voz tranquila-, los dos están disimulados entre los soldados del campamento, y lo han estado al menos un par de días. Nadie parece haber hecho movimientos nuevos allá afuera, así que o no han informado de lo que pasó o Lenzo está siendo cuidadoso. Tenemos qué salir, pero la pregunta es cómo. Ya no tenemos la noche para cubrirnos, así que escabullirnos va a ser mucho más difícil. Podría usar mi autoridad real para simplemente hacerlos abrirnos las puertas. No me imagino que los soldados de afuera nos dispararían de inmediato, al menos no mientras alguien averigua qué pasó. ¿Pero y después qué? ¿Cómo llegamos a ellos?

    Elisia frunce el ceño cuando escucha eso. No ha dicho ni una sola palabra en todo el rato. Pero por su expresión, da la impresión de que está temiendo lo que pase cuando por fin "lleguen a ellos".

    Acciones
    -Libres.



    Mañana del 28 de junio del año 769 de la dinastía de Santral.

    A Legend

    -Quizás -finaliza Drayden, quedándose pensativo.

    -Sólo no te quedes con lo más cómodo, o te arrepentirás. Aunque tú eres un deku, ustedes viven como mil años o algo así, quizás no tienes de qué preocuparte.



    A Furanku, Legend y Säbel

    -Como vean -dice Ghalib sin sonar convencido -pero hay algo que ya no puede esperar. Ghis, pásame una de las esferas.

    Ghislaine mira confundida a su hermano por unos segundos, pero después asiente y abre una pequeña bolsa de su mochila, de donde saca una de las esferas y se la entrega.

    Ghalib observa la esfera por un segundo, luego se acerca a uno de los huecos en la pared y la deja ahí, posteriormente da dos pasos hacia atrás, sin dejar de mirar la esfera. Se queda esperando por unos segundos segundos y luego se nota en su rostro una expresión de decepción.

    -No sé qué esperaba, ahora no sé qué vamos a hacer, en esta forma las tablas son inservibles y no tenemos manera de... -el mago se ve interrumpido abruptamente y su boca se queda abierta en una expresión de sorpresa.

    La esfera comienza a brillar, su intensidad lumínica aumentando poco a poco, luego el suelo bajo sus pies se estremece en un temblor no muy fuerte que dura nada más un instante. En ese instante, el brillo de la esfera se convierte momentáneamente en un destello casi cegador, y cuando ese momento pasa, ahora no ven una esfera, sino una tabla perfectamente posicionada en el hueco.

    -¡Perfecto! -dice Ghalib con un tono que muestra un poco de alegría -ya no son tan inútiles como James.

    Después de esto, Ghislaine le entrega las dos esferas restantes a Ghalib, quien repite el proceso con una de ellas. Cuando está por comenzar con la tercera y última, sin embargo, algo lo interrumpe. Un portal como los que han visto antes se abre de la nada en la entrada de la habitación, y es atravesado por cuatro de los encapuchados. Rápidamente se posicionan formando un semicírculo frente a ustedes, todos en guardia listos para atacar en cualquier momento.

    -¿Qué les tomó tanto tiempo y dónde está mi padre? -pregunta Ghalib con un dejo de apatía.

    Uno de los encapuchados da un paso al frente, se baja la capucha y muestra un rostro que todos conocen. Es Naroh, el líder.

    -Tu padre no está aquí. Entréguennos las tablas y nadie saldrá lastimado.

    Ghalib suspira y niega con la cabeza, pero no dice más.

    Acciones
    -Entregan las tablas.
    -Huyen.
    -Negocian su escape de otra manera.
    -Atacan a los encapuchados. Tiren 60 dados.
     
  6. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    26
    Reprimo un gesto de fastidio cuando Ghalib no parece muy dispuesto a dejar el bendito generador en paz, pero no tenemos muchas opciones. Sólo espero que las cosas no se alteren de golpe o nos veamos envueltos en algo peligroso y violento.

    Me apoyo un poco en Drayden mientras Ghalib experimenta poniendo una de las esferas. Casi me dan ganas de soltar un comentario ácido y de burlarme ahora que mi querido maestro está desconcertado porque las cosas no le funcionan, pero sólo abro mucho los ojos cuando la esfera empieza a brillar, luego ese brillo nos ciega y al final hay una tabla en su lugar.
    Eso en parte me alegra, pero eso se ve opacado de golpe por tristeza y también noto que mis manos se crispan sobre la falda de mi túnica: al final, el ser mágico si que fue culpable de quitar las tablas del santuario sin que nos diéramos cuenta.

    Fue culpable de que el agua volviera a contaminarse y de que los zora de mar tuvieran que huir. Aunque su reina fuera una mujer horrible y ellos no fueran las criaturas más hospitalarias de Termina... no se merecían eso.

    Espero que lograran sobrevivir.

    Cuando aparece el portal y de ahi salen los mercenarios, doy un respingo y me pego instintivamente a Drayden, sorprendida por mi propia reacción. ¿Qué me está pasando últimamente? Yo no suelo ponerme así de nerviosa. Yo no soy así. No debo ser así.

    -Si te las entregamos, ¿qué harás con ellas? ¿Se las darás al señor Kiran? - me humedezco los labios, dando un paso pequeñito al frente - Eso me confunde un poco, Naroh. Mmm... ¿cómo explicarlo?

    Dejo caer las manos a los costados, tranquila y casualmente, preparándome mentalmente por si hace falta usar las armas, aunque no sería tan rápida como ellos. Quizá arrojar las aletas sea más efectivo, pero me arriesgaría demasiado a perderlas y no puedo darme ese lujo.

    -¿No decías en la fortaleza pirata que querías recuperar un artefacto mágico antiguo que no debería caer en las manos equivocadas? Porque me temo que dárselas al señor Kiran sería justo hacer eso, y tengo la impresión de que tu interés por las tablas es genuino y con afán de protegerlas.

    Espero ganar tiempo con esto. No sé cuanto, pero al menos el suficiente para sacar información o estar más atentos a un ataque inminente, o algo. Lo que sea. De lo único que estoy segura es que si tuvieran verdaderas intenciones de atacarnos o lastimarnos, no estarían haciendo todo esto.
     
  7. Furanku

    Fortianitas recibidas:
    9
    Este lugar está tan apestado de magia intensa que me es imposible rastrear algo. Es como intentar escuchar un susurro con una cascada al lado.

    Al final decidimos descansar. Ghalib se impacienta y mete las tablas de todos modos. Entonces, para la sopresa de (supongo) todos, brillan y cambian a su forma original. Realmente fascinante.

    Pero la calma dura poco y se abre un portal, de donde aparecen los encapuchados, listos para pelear. Intercambian unos dialogos, pero yo no diré nada. Simplemente estaré preparado por si las cosas se ponen feas.

    Si tuvieramos que pelear, usaré Rayo de Hielo, porque prefiriría evitar explosiones estando tan cerca todos. Además sé que pueden desvierlos, asi que... trataré algo diferente. Apuntaré a los pies, a donde les sea más dificil bloquear. Además... quizá no lo logre, pero me gustaría experimentar con trayectoras del rayo que sean curvas. Apuntar hacía un objetivo, pero antes de que le de, desviar el rayo hacia otro. Sí logro eso, no lo verán venir y, ya congelados, no podrán pelear. También tenemos algunas de sus armas, así que cabe la posibilidad de que no todos estén armados con esas espadas antimagia.

    Si se llegarán a acercar mucho a mi, Dormir debería servir, evitando apuntar a sus espadas. Quiza logre evitar que lo bloqueen.
     
    You are not allowed to view the dice result.
  8. vichoxD

    Fortianitas recibidas:
    0
    Ver a Tahmid así de serio me recuerda a cuando se me presentaba como Hassan. Muchas veces podía ver en él aquel semblante sombrío e impasivo, y me es complicado entender cómo es que, habiendo sucedido todo, puede mantener esa actitud tan fría. Es cierto, es lo único que puede hacer por ahora; echarse a llorar no sirve de nada. Yo estuve días lamentándome en la cárcel cuando se nos inculpó de los asesinatos, y sólo pude ponerme frío y firme tras mucho sufrimiento. ¿Quizá Tahmid ya estaba mentalizado para esto? ¿Sabía que esto sucedería tan pronto?

    Mientras escucho el informe trato de reconstruir mentalmente todo el incidente. La forma de actuar de estos sujetos, su apariencia, su habilidad... Todo me suena similar al señor Kakariko... y no me extrañaría que ese grupo estuviese detrás. Ya hemos tenido encontrones con ellos, y las razones para sospechar sobran. De hecho, estoy seguro de que son ellos. Eso también explicaría que hayan escapado con tanta rapidez. La única manera de hacerlo es a través de esos portales que utilizaban. Y Tahmid piensa igual que yo.

    Me quedo callado mirando con seriedad. Esto es un magnicidio planeado cuidadosamente, y Lenzo y compañía están detrás, obviamente. Lo que me preocupa ahora es proteger al príncipe. Sin él estamos perdidos. Si él muere, o le sucede algo, ellos tendrán la pelea ganada. La carrera por el poder tiene a Tahmid como último obstáculo, y si terminan quitándolo ya no habrá nadie en todo el mundo que pueda hacer algo al respecto.

    Las nuevas informaciones que recibimos mencionan a Ephrym. Era casi obvio que él estaba metido en todo esto... pero me preocupa Elisia. Hasta ahora no sabe nada, y no sé cómo reaccionará cuando se entere.

    El ver a Elisia en primera instancia hace que se me comprima el pecho. La expresión de Tahmid lo dice todo, y ni siquiera se para a responderle a Elisia. Esto no es bueno... Pero hay que conservar la cordura por si algo sucede.
    Luego Drina llega. La miro con algo de tristeza, pero luego cambio mi expresión por una de seriedad y determinación. Todos debemos procurar que el príncipe esté bien, y que no cometa ninguna locura.

    -Es complicado...-me llevo la mano al mentón- Claramente Lenzo está siendo muy cuidadoso, y sabiendo todo lo que se traen entre manos en la torre de piedra, de seguro está esperando órdenes para proceder. ¿Qué se estará haciendo allá en la ciudad antigua? No lo sabemos, y a menos que una pieza de información valiosa nos caiga del cielo, no podremos saberlo. Podemos conjeturar muchas cosas, pero no llegaremos a nada en concreto de esa forma; hay que concentrarnos en lo que sabemos y en nuestra situación actual. Hasta el momento las aguas están más o menos tranquilas... como Lenzo parece estar esperando órdenes, no hará nada todavía, y si nosotros no hacemos nada, nada debería pasar dentro de los siguientes días. Estamos en un punto muy delicado: podemos no hacer nada por el momento, seguir pensando en qué hacer y tomar ciertas medidas para aclararnos el camino y dispersar algo de neblina, o bien podemos actuar ahora y salir al encuentro del ejército y de Lenzo.

    Hago una pequeña pausa.

    -Pero hay que considerar los riesgos de esto último. Un paso en falso, y todo se nos va literalmente a la mierda. Podríamos salir ahora a su encuentro y utilizar tu autoridad real para entrar en un diálogo diplomático, podríamos exigirles explicaciones de por qué han sitiado Santral, pero si cometemos un solo error, perfectamente podrían dar la orden de invadir la ciudad, y ahí perderíamos lo que tenemos de terreno ahora mismo, y ya no habría vuelta atrás... Creo que lo mejor, por ahora, es esperar un poco más. Parémonos a pensar y evaluar nuestra situación actual por más tiempo.

    Doy un suspiro y me acaricio el mentón.

    -¿No hay manera de comunicarnos con el exterior, cierto? En ese caso, habría que seguir obteniendo información mediante espías. Yo puedo ofrecerme a escabullirme en la noche y tratar de conseguir algo valioso. Si hacemos esto, quizá luego estemos mejor preparados para afrontar a Lenzo. También es posible que algo sepa la gente de la ciudad. También podríamos ocuparnos, mientras, de inspeccionar la supuesta zona por la que los intrusos entraron, y reforzar la vigilancia allí, en el caso de que quisieran entrar nuevamente.

    Vuelvo a dar un suspiro.

    -No se me ocurre nada más. ¿Qué opinan?

    Ojalá logre persuadirlos, sobre todo al príncipe. Espero que entienda que una acción desesperada nos puede costar todo, y que no es el momento de buscar venganza.
     
  9. Legend

    Fortianitas recibidas:
    3
    -De hecho al vivir tanto comienzas a tener una perspectiva de la vida algo distinta, se que para alguien como tu decir que 100 años es poco suena tonto, pero para un Deku... se pasan rapido-.




    Bueno... poner esas esferas-tablas no estan funcionando, quizas en esa forma sean inutiles.... oh, ya funcionaron.

    -Ahora solo necesitamos darle utilidad a usted y este grupo sera perfecto- Me encojo de hombros con una media sonrisa.

    ... pero claro, las cosas no podian salir asi de faciles, encapuchados!

    Me llevo la mano al cinto de inmediato, preparado para desenfundar dagas en cuanto haga falta, Briza intenta apelar a la razon con Naroh aunque... no parece que logre nada, asi que estare preparado para pelear si hace falta, no soy bueno con las palabras de todos modos, pero lo principal es saltar en proteccion de Dalia si la pelea se desata, aunque claro, la seguridad de los demas y las tablas en si tambien son importantes.
     
  10. Soria

    Fortianitas recibidas:
    48
    Nunca me ha gustado buscar. Nunca. Es de esas tareas que odio. Nunca me gustó ser la que tenia que contar y buscar a los otros niños que se escondían, y como soldado prefería ponerme a practicar, limpiar mis armas, mi uniforme o simplemente esperar ordenes antes de ponerme a buscar información en cada rincón.

    Y pensar justamente en esto, en este momento tan crítico, tan sólo es prueba de lo cansada que me siento. Al menos hemos llegado a una conclusión luego de trasnocharnos. Ya casi a punto del amanecer, nos encontramos con Elisia y Delvin. A éste ultimo le dirijo una sonrisa. Ver su rostro en estos momentos realmente me es reconfortante. Sin embargo, Elisia es otro asunto. Cuando entiende, sin palabras, lo que ocurrió, yo le dirijo una mirada de disculpa.

    En parte me alegra ver al príncipe concentrado en su tarea, porque yo tampoco tengo ánimos de hablar o de confortar a nadie. Esta situación es tan grave que lo único que nos puede mantener en pie es ocuparnos.

    Una vez nos reunimos con Drina, a quien saludo con un asentimiento, el príncipe nos pide sugerencias. Kiogh parece sugerir ir con cuidado y no entrar a tropel al campamento, en lo cual coincido. Después de un momento de pensar, cruzada de brazos y mirando el suelo, me paso la lengua por los labios y digo:

    -De acuerdo, ¿qué tal esto? Que el chico – nos consiga algunos uniformes. Desde aquí dentro debería ser más fácil colarnos hacia arriba, en las murallas. Una vez ahí podríamos intentar actuar como miembros del ejército – me encojo de hombros -. Dudo que todos ahí fuera sepan quiénes somos. Lo mejor es enterarnos de la situación. Escuchar conversaciones, quizá hacer preguntas inofensivas que nos ayuden a darnos una idea de por qué el ejército está atascado aquí.

    Volteo a ver a mis compañeros.

    -Lo que a mí me encantaría es ponerle las manos encima a Lenzo, la verdad sea dicha, pero quizá debamos ir por pasos – tomo mucho aire, lo mantengo un momento y lo dejo escapar poco a poco -. Sólo confírmame una cosa -. Digo, mirando al príncipe -. ¿Tu principal objetivo ahora mismo es encontrar a esos sujetos o evitar que todo esto termine tal y como Kiran quiere?

    Volteo a ver a mis compañeros.

    -¿Qué opinan de la sugerencia?
     
  11. Zafiro Bladen

    Fortianitas recibidas:
    0
    No me siento para nada descansada. Solo... Un poco Preparada para lo que sigue. Me despido de mis hermanos y me encamino para encontrarme con los demás.


    Le regreso el saludo a Adyna, mientras que escucho a Tahmid hablar ( más no me atrevo...ni quiero mirarlo directamente), pidiendo sugerencias.

    Me mantengo callada.


    He decidido que por lo pronto, seguiré ordenes. No voy a meterme más por nadie. No después de lo de ayer. No hice bien y... Y no quiero otra vez reclamos. O miradas... O que me recuerden que no soy nadie.


    Bajo la mirada escuchando a Adyna proponer lo que me parece más sensato, así que me encojo de hombros y le indico que me gusta más su idea, pero nada más. Espero a que los demás hablen o propongan cosas. Al final, veremos como proceder.
     
  12. Pali

    Pali Administrator
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    126
    Actualización
    Siguiente: Sábado 14 de abril
    ANTERIOR | SIGUIENTE​

    Mañana del 28 de junio del año 769 de la dinastía de Santral.

    A Legend

    -Supongo que sí -dice Drayden, manteniendo su mirada en un punto distante, pensativo.




    Ghalib te dirige una mirada hostil, niega ligeramente con la cabeza y luego mira hacia el frente, perdiendo el interés en ti.




    A Säbel

    -Brizala Urydi -escuchas de pronto una voz que interrumpe tus pensamientos, se trata de Keaton-, ¿de verdad eres así de inocente? ¿Dudabas que fuera él? Él no es tu Drayden, y eso lo sabes. Pero ahora debes imaginarte lo poderoso que es, considerando que fue capaz de transformar artefactos mágicos tan antiguos. Alguien así de poderoso es peligroso, y tú lo dejaste escapar. Si no fue capaz de medir las consecuencias de robarse las tablas, ¿de qué otra cosa crees que sea capaz? Pero, mejor no te interrumpo, ahora mismo tienes cosas más importantes de las cuales preocuparte.

    La voz de Keaton finaliza su discurso, y aunque no se ríe ni notas un tono de burla en su voz, sientes que se está burlando de ti con lo último que dice.

    A Furanku

    Apenas estás terminando de inspeccionar la magia del lugar cuando ves en tu mente, por un instante, un resplandor dorado cerca de Brizala.

    A Furanku, Legend y Säbel

    Naroh se mantiene en silencio, atento a Brizala, esperando a que continúe con su explicación. El resto de los encapuchados no se inmutan, continúan en guardia.

    Media sonrisa se dibuja en el rostro de Naroh.

    -Me parece loable tu intento de análisis, pero no estamos aquí para charlar. ¿Nos van a dar las tablas o no?

    -Tendrá que ser a la fuerza, porque no las vamos a entregar -dice Ghislaine -no nos queda de otra -les dice a ustedes.

    -Entonces no nos dejan opción -dice Naroh, haciéndole una seña a uno de sus compañeros.

    El encapuchado al que miró Naroh apunta con su daga alrededor de la habitación, creando una barrera circular de fuego que les impide el escape.

    Acciones
    -Pelean (estrategia y 60d6 para los que no lo han hecho).




    A Soria, Zafiro y Vicho

    Luego de escuchar sus opiniones, Tahmid se queda pensando unos momentos.

    -De acuerdo -les dice al final- Defintivamente nos conviene espiar para tratar de sacar la mayor información posible. Creo que la alternativa de Adyna es la mejor. Conseguir uniformes para infiltrarnos, escuchar todo lo que podamos y mantener los ojos abiertos.

    Tahmid voltea a ver al guardia.

    -¿Crees poder conseguirnos algo, Gadiel?

    El muchacho, luciendo nervioso, asiente y se va para cumplir con su cometido. Mientras no está, a ustedes no les queda otra más que esperar. Tahmid parece estar muy impaciente, caminando constantemente de un lado a otro, pero sin decir nada. Elisia también está muy callada, mirando al suelo en el sitio más apartado que pudo encontrar. Delvin permanece con Adyna, luciendo muy cansado, pero tranquilo.

    Al final el muchacho vuelve con una gran bolsa con algunos uniformes. Hay suficientes para todos, pero como Tahmid les dice, es imposible que vayan todos en grupo y no sean detectados. Por eso, luego de encontrar un buen punto para pasar al otro lado de la muralla, suficientemente lejos del campamento más cercano, Tahmid los divide en grupos. En el primero van él, Drina y Kiogh. En el segundo van Delvin, Adyna, Gadiel y Elisia. La idea es que se integren poco a poco.

    Siguiendo el plan de Tahmid, cruzan la muralla en un punto que parece seguro y se integran poco a poco en el campamento donde saben que está Lenzo, que de todas formas es el más grande. Hay mucha actividad, así que nadie les presta realmente atención. A pesar de que el sitio está lleno de soldados, no les resulta muy difícil identificar a los demás miembros del grupo.

    Y gracias a que están atentos a los demás, algo les llama la atención. Tahmid de pronto empieza a moverse a paso bastante rápido en cierta dirección. No tardan en identificar por qué. Ephrym camina abiertamente por el campamento, sin preocuparse por disimular su identidad. Tahmid lo está siguiendo, abandonando la mayor parte del disimulo. Ven a Ephrym entrar en una tienda grande especialmente grande. Es un sitio que parece ser importante, dada su localización, aunque nadie parece prestarle mucha atención. Tahmid parece dirigirse directo hacia la entrada.

    Acciones
    -Libres.
     
  13. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    26
    La voz de Keaton me sobresalta, sinceramente no esperaba que aun siguiera cerca de mi. Y sus palabras me hacen sentir mal, como si eso fuera lo único que faltara ahora.

    Quise creer que no era él porque pensaba que era mi Drayden. Además... ¿en realidad podría haberlo matado? A estas alturas no lo sé. Seguramente va a parecerte extraño, pero asi somos los mortales: no siempre podemos dañar a alguien por el que sentimos amor. Y aunque él no era precisamente mi Drayden... a veces se sentía como que si.

    De cualquier forma... ¿Cómo podría matar entonces a algo tan poderoso? ¿Soy culpable por dejarlo irse y no atacarlo por la espalda, de cualquier manera, arriesgándome a que todos salieramos heridos? ¿O soy culpable por haberme ido del otro santuario, dando asi la oportunidad de que el viejo loco lo dejara morirse en el agua contaminada? Si te pones a pensar, siempre puedes encontrar algo por lo cual echarme todo eso en cara y culparme sobre el asunto del ser mágico. Y eso no soluciona nada.



    - - -

    Al escuchar la negativa de Naroh, y luego la de Ghislaine, siento que la boca del estómago se contrae hasta que comienza a dolerme de una forma tan punzante que me cuesta no doblarme sobre mi misma. Por la reacción del mercenario estoy casi segura de que tengo razón con lo que le dije, pero deben tener órdenes severas o su honor muy comprometido para tener que insistir.

    Y, por primera vez en mucho tiempo, siento verdadero terror al ver la barrera de fuego que aparece, retrocediendo lo poco que había avanzado hasta volver a ponerme junto a Drayden.

    Echo un vistazo alrededor, nerviosa. Son cuatro de ellos contra tres magos, una curandera agotada y tres individuos que no parecen ser muy diestros en combate, uno de los cuales apenas se recupera de una herida fuerte en la pierna. Y los mercenarios son hábiles. Y tienen armas mágicas. Y cosas que van a contrarrestar lo que tenemos nosotros. Parece que no vamos a salir bien librados de esto.

    Miro de reojo el cuchillo antimagia que le quitamos a Saaro y lo desenvaino sin pensarlo demasiado, poniéndome en posición de guardia. Es en ocasiones así donde agradezco que papá nos haya enseñado un poco sobre pelear cuerpo a cuerpo, y en verdad espero que sea suficiente para lo que sea que se nos venga encima.
    Quizá, por esta ocasión, mi trabajo no sea pelear con magia, ya que si agoto mi poder mágico no podré sanar a quien lo necesite.

    Lo primero que haré será usar un hechizo de Bendición sobre mí misma, reservando lo demás por si es necesario curar a alguien. Me enfocaré en apoyar y proteger a los magos, usando la espada antimagia si los encapuchados usan ataques mágicos de algun tipo contra nosotros. Si no lo hacen, mi táctica será distraerlos lo suficiente para que los magos logren golpearlos con magia.

    Si la vida de alguien del grupo se ve comprometida, trataré de acercarme a ellos y de protegerlos, via la espada y el Escudo Zora su hace falta, hasta que pueda curarlos. Si mi propia vida se ve demasiado comprometida trataré de retroceder y adoptar una postura defensiva; y si no me queda opción, usaré versiones reversibles de hechizos de Curación para tratar de detener a los mercenarios, sólo como último recurso ya que mi prioridad siempre será usar mi magia para curar.
     
    You are not allowed to view the dice result.
  14. vichoxD

    Fortianitas recibidas:
    0
    Bien, entonces tomaremos el espionaje como alternativa ahora. Es un alivio... al parecer el príncipe no está tan desesperado como creí que lo estaría, pero más vale seguir con el ojo puesto encima de él.

    El príncipe manda a Gadiel a conseguirse unos uniformes para infiltrarnos. Miro a mi alrededor, a mis compañeros y la situación actual, y doy un suspiro. ¿Cómo hemos llegado a esto? Si las cosas salen mal de aquí en adelante, una guerra civil podría desencadenarse, y llevarse a miles consigo... Tengo que evitarlo. No quiero más muertes, no quiero más sufrimiento, no quiero más dolor. Lo que pasó en la montaña dejó una marca indeleble en mí; no quiero que más gente viva los horrores que he causado, no quiero destrozar la inocencia de otra Dalia... es simplemente algo que no me puedo permitir, y daré mi vida por ello. He cometido tantos errores en mi vida, he dañado a tanta gente en mi camino... y jamás fui capaz de enmendar siquiera una de esas cosas. Sé que jamás podré hacerlo, sé que, por más que lo intente, el daño ya está hecho, y nada puedo hacer al respecto; pero si tengo la oportunidad de evitar que más gente salga herida y sufra, la aprovecharé. Llevo toda mi vida tratando de proteger lo que amo, y sin embargo he hecho lo contrario... Basta ya.

    Una vez que los grupos son armados, me mantengo cerca de Tahmid; no puedo dejar que se descontrole. Sin embargo, de un momento a otro, el príncipe se escabulle y empieza a moverse rápidamente en el campamento. Mierda, va donde Ephrym. Vamos, hay que, sobre todo, mantener la calma; mantener nuestro perfil bajo y el incógnito es vital. Por suerte, mis botas de pegaso me ayudarán a alcanzarlo.

    Me dirijo a Tahmid caminando lo más rápido posible para no levantar mucho las sospechas y en cuanto lo alcanzo, lo agarro del brazo.

    -¿Qué crees que estás haciendo?-le digo en voz baja, para que sólo él pueda oírme y frunciendo un poco el seño- ¿Quieres ir donde Ephrym a confrontarlo, cierto? Entiendo tu frustración, pero no es momento de este tipo de temeridades. Hay que mantener el incógnito por sobre todas las cosas, o todo se nos va a la mierda.

    Espero que con esto entre en razón y se calme... si no, le diré lo siguiente.

    -¿Quieres proteger a tu reino y tu gente? Entonces debes calmarte ahora, porque si no lo haces esto podría desembocar en una guerra civil, y no sabremos qué pasará. ¿Eso quieres? ¿Que miles de tus súbditos mueran por tu imprudencia?
     
  15. Soria

    Fortianitas recibidas:
    48
    Desafortunadamente, no recibo respuesta del príncipe. Pero su callada me hace pensar que lo que más desea es venganza. Doy un suspiro cansado. Mierda, realmente me cuesta enfocarme. Llegar tan lejos para no tener la menor idea de qué hacer. Estoy preocupada por la situación, por el príncipe, por el reino, por este maldito ejercito de mierda y, ¡por supuesto!, estoy preocupada por Delvin. Volteo a verlo y noto lo cansado que está. No vamos a servir de nada como estamos, quizá debí haber sugerido un descanso en vez de la infiltración inmediata. ¿Y si Delvin sale herido? ¿Y si aquel reflejo se cumple?

    Me da un escalofrío y aparto aquellos pensamientos. Me limito a entrelazar mis dedos con los de Delvin y a quedarme un momento en silencio. Yo se lo advertí. Temo que muera… pero también me alegra tenerlo a mi lado.

    -Luego de esto – le digo en voz baja a Delvin -, me gustaría mostrarte Labrida. No es un lugar precisamente turístico, pero servirá de descanso. Luego quizá podamos ir a viajar por ahí e investigar más de los Antiguos. ¿Qué te parece? ¿Suena a buen plan?

    Finalmente logramos entrar al campamento y movernos con relativa facilidad. Todos podemos ubicarnos y entonces vemos al príncipe siguiendo a Ephrym, al jodido Ephrym caminando como si paseara por una plaza. Las intenciones del príncipe parecen claras. Afortunadamente Kiogh lo intercepta. Volteo a ver a Delvin y le hago una seña como queriéndole decir: “toma una posición y estate atento de lo que pasa a los alrededores”. Entonces voy con el príncipe y Kiogh y alcanzo a escuchar lo ultimo que éste dice. Hago una mueca.

    Hemos llegado tan lejos. Aquí y ahora, ¿por qué luchamos? ¿No estamos ya derrotados? El rey está muerto, ¿de verdad queremos que el príncipe ascienda? ¿Él quiere eso? Así como se encuentra, ¿sería un buen rey?

    -Es tu decisión – digo, en un murmullo –. Yo no estoy aquí por la paga o por el reino. Estoy aquí por ti, porque eres mi amigo. Y antes que príncipe, eres un hombre. ¿Quieres venganza? Te ayudaré a conseguirla. ¿Tienes un plan? Trabajaré para intentar llevarlo a cabo. Aquí y ahora no eres un príncipe. Eres una persona que decide lo que quiere. Quizá sea como Kiogh dice, pero si estás dispuesto a afrontar las consecuencias, sean las que sean, estoy contigo.

    Me animo a ponerle una mano en el hombro en señal de apoyo.

    -Para mí, antes que el príncipe eres Tahmid – digo en un murmullo quedito -. Como persona eres libre de tomar decisiones y cagarla. Ésa es la experiencia. No quiero que te arrepientas de nada – retiro mi mano y trueno mis nudillos -. Ahora dime, ¿quieres seguir? – Sonrío –. ¿Quieres que te demos sugerencias o entramos a tropel? Porque como amiga, no voy a dejarte hacer esto solo, sea lo que sea.
     
  16. Legend

    Fortianitas recibidas:
    3
    Que me trague una Flor Deku! Ghalib no respondio! gane! GANE!




    ... que fue ese brillo dorado? fue junto a Briza.

    Y parece que al final tendremos que luchar para no perder las tablas, estos tipos son mercenarios experimentados, no tengo ninguna oportunidad contra ellos en un combate cuerpo a cuerpo... y ademas ese circulo de llamas! Retrocedo un par de pasos hacia el centro del cuarto, porque tenian que ser llamas! ardere como leña!.

    Aunque... quizas pueda aportar de otra manera a esto.

    Desenfundo mis dos cuchillos, uno en cada mano preparado para luchar, pero no planeo lanzarme al combate, estos tipos estan formando un semi-circulo frente a nosotros, pero han formado un circulo alrededor de nosotros, si puedo usar la Daga de Viento a nuestras espaldas podria abrir un espacio en el circulo para salir, almenos asi no tendremos que preocuparnos tambien de ese tema.

    Aun asi tendre que estar preparado para el combate, asi que me mantendre cerca de Dalia para protegerla si hace falta y desde ahi intentare abrir la brecha en las llamas, si no funciona, tendre que limitarme a defenderla con mis armas y Burbujas, cualquier cosa, no le pondran un dedo encima!.... ah si, y tambien evitar que se lleven las Tablas, claro.
     
  17. Zafiro Bladen

    Fortianitas recibidas:
    0
    Cuando Tahmid decide que es hora de movernos y dividirnos, esperaba que me pusieran del lado de los demas, no con kiogh y él, pero no digo nada. sigo callada, asintiendo solamente.

    en cuanto nos ponemos en movimiento, estoy atenta a mi alrededor, murmurando para mi misma algunos hechizos para calmar mis propias ansias. sin embargo, comienzo a ver como Tahmid aprieta el paso. volteo a ver a Kiogh, alarmada, pero afortunadamente, el también lo ha visto y lo ha detenido de golpe. me limito a caminar lo más rapido y disimuladamente que puedo hacia ellos, hasta que Adyna decide unirse a kiogh, sin embargo, no estoy d eacuerdo con su opinión.

    Es verdad que Tahmid antes que nada es una persona, como todos nosotros, pero el tiene que velar por el reino y anteponer sus intereses personales no es la manera correcta de manejar las cosas en este momento.

    observo la escena, a kiogh, luego a adyna y finalmente a Tahmid, pero no me atrevo a decirle nada. no tengo derecho de hacerlo. aprieto los labios y me siento pequeña, desviando la mirada. solo espero que reflexione lo que quiera hacer.
     
  18. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    111
    Actualización
    Siguiente: Sábado 26 de mayo
    (#KeatonDemandsYourSilence)

    ANTERIOR | SIGUIENTE​

    Mientras acercaba sus pasos hasta la oficina, se preguntaba para qué lo había convocado esta vez. La manera en que lo hizo era extraña, pues el mensajero que había enviado tenía órdenes específicas de no dar ningún detalle.

    Al llegar a su destino, detrás del escritorio pudo ver a su hermana. Una vez que se posó frente a ella, ella se puso de pie.

    -Rae ha muerto -dijo Ghislaine -tendremos que asistir al funeral.

    En ese momento sintió como si le hubieran dado un golpe en el estómago, pero no por el General, por él no guardaba cariño alguno, jamás tuvo una relación cercana a él. No, sintió dolor por otra persona, por el Príncipe. Su más cercano amigo acababa de perder no sólo a su maestro, sino a su más importante figura paterna, incluso más que el propio Rey.

    -¿Y me llamaste aquí para?... -respondió en su tono sarcástico usual, intentando ocultar sus verdaderos sentimientos.

    -Te lo quería decir en persona, es una noticia sensible.

    Él hizo un sonido de incredulidad con los dientes.

    -Déjate de tonterías, Ghislaine, no está en tu naturaleza ser así, de la misma manera que un goron no puede pensar en algo que no sean rocas. Dime qué es lo que quieres.

    Su hermana suspiró e hizo una pausa, una pesadez inusual mostrándose en su rostro. Sea lo que tuviera que decir, parecía que no le agradaba mucho.

    -Padre pidió que le llevara las tablas del museo. Obviamente me pidió que no te dijera nada.

    -¿Y por qué me lo estás diciendo?

    -Porque te quiero, hermanito, y confío en ti -le respondió con una sonrisa engreída en su rostro.

    Él giró los ojos. No podía esperar otra respuesta, a su hermana siempre le encantó aprovechar cualquier situación para molestarlo en lugar de sólo ir al punto, aun tratándose de un asunto serio. En su infancia, eso lo hizo sufrir, pero eventualmente aprendió a adaptarse, y desde entonces cualquier conversación entre ellos dos se convirtió en una guerra por dar la respuesta más ingeniosa.

    -Simplemente no confío en él, no desde que comenzó a creer aquel cuento de las tablas y el Templo de Piedra. Creo que está obsesionado. Estarás de acuerdo conmigo.

    Él asintió.

    -Entonces quieres que me quede. Y tú...

    -Le diré que te enteraste del interés de Rae por las tablas, que eso despertó tu curiosidad y te pusiste a estudiarlas nuevamente, y no despegaste las tablas de tu vista ni un segundo desde entonces.

    -¿Rae quería las tablas? -preguntó con incredulidad.

    Ghislaine asintió.

    -Eso parece, murió tratando de proteger un cofre que contenía una.

    ¿Qué querría Rae con las tablas? Eso sí fue una completa sorpresa para él. Rae nunca fue un hombre que se interesara en objetos mágicos o que hiciera cosas por su propia cuenta. Era un soldado más, muy bueno en lo que hacía y muy bueno liderando y enseñando, pero al final de cuentas sólo sabía seguir órdenes.

    La mentira que su hermana pensaba darle a su padre se estaba convirtiendo en realidad, sí despertó su curiosidad y sí comenzó a contemplar la idea de estudiar las tablas a fondo, quizá hasta hacer un viaje para buscar información al respecto.

    -Gracias por decirme.

    -¿Oh? -preguntó su hermana con incredulidad -no sabía que esa palabra estaba en tu vocabulario.

    Él hizo un gesto de desagrado.

    -Guárdalo bien en tu memoria porque quizás no la vuelvas a escuchar.

    Dando media vuelta, comenzó a caminar hacia la salida.

    -Dale mi pésame a Tam.

    Atravesó la puerta, sin dar oportunidad a su hermana de responder.


    Mañana del 28 de junio del año 769 de la dinastía de Santral.

    A Soria, Vicho y Zafiro

    Tahmid aprieta los labios, pero se queda quieto. Sus ojos fijos en Ephrym. Parece estar pensando. Lo pueden ver apretar sus manos, indeciso.

    Tahmid suspira y relaja sus manos. Sin embargo, en ese momento, justo antes de pasar por la entrada de la tienda, Ephrym parece notarlos. O al menos notar a Tahmid. La mirada de los dos se cruzan durante un instante y un momento después Ephrym entra. Eso es todo lo que Tahmid parece necesitar. Ignorando todo lo que le han dicho, da un paso al frente y se apresura a entrar en la tienda también. Sin más que hacer, ustedes lo siguien.

    Adentro se encuentran con una sorpresa. Ephrym no está solo. En torno a una mesa, se encuentran también Lenzo y el misterioso encapuchado que ahora tiene la cara descubierta.

    A Soria y Vicho

    Es el señor Kakariko.

    A Zafiro

    Es un sujeto que te recuerda mucho a los espías que viste en la Ciudad Pirata, con orejas alargadas, piel extremadamente clara, cabello de amarillo muy pálido y ojos con un tinte rojizo.

    A Soria, Vicho y Zafiro

    Al verlos a través de la entrada, los tres hombres reaccionan. El encapuchado da un paso hacia atrás, refugiándose en lo más profundo de la tienda. Ephrym da un paso hacia adelante poniendo sus manos en la espada, Lenzo pasa sus brazos por la mesa, recogiendo algo. Alcanzan a ver brevemente de lo que se trata, una gran cantidad de pequeños cristales con formas triangulares. No se parecen a nada que hayan visto antes. Por detrás de ustedes, pueden notar a Delvin acercándose.

    Acciones
    -Libres.




    A Säbel

    Antes de que te des cuenta, uno de los encapuchados se acerca a ti y te da un tajo con su espada, causándote una herida en la parte izquierda de tu costado. Te apresuras a utilizar tu hechizo de bendición sobre ti misma, preparas tu espada y, recordando las lecciones que te dio tu padre, mantienes tu postura amplia y usas todo el peso de tu cuerpo para dar el primer espadazo a quien te acaba de herir y aciertas el primer golpe en uno de sus brazos.

    A tu lado, Drayden está luchando contra el encapuchado con el cuchillo de fuego, a quien recuerdas como Jiro. El zora parece estar batallando para defenderse, pues recibe un par de quemaduras, pero también logra quemar a su oponente lanzándole bolas de fuego. Jiro bloquea básicamente la mitad de los ataques que Drayden lanza, pero tu novio no se detiene y continúa esforzándose.

    Tu oponente continúa lanzando espadazos hacia ti, pero logras defenderte de cada uno de ellos. No has hecho esto en un buen tiempo y te está costando mantenerte al nivel, pero tu magia te ayuda a mantener la concentración y la confianza. Eventualmente le das un segundo tajo al encapuchado, haciéndolo retroceder. En ese instante, ves una ráfaga de fuego acercarse a toda velocidad a Drayden, de tal manera que parece imposible que la pueda esquivar. Rápidamente, posicionas tu espada entre tu novio y el ataque, logrando así desviarlo y proteger al zora. Drayden aprovecha el momento y lanza una gran bola de fuego que le da en el pecho al enemigo, causando que su ropa comience a arder en llamas.

    A Legend

    Te volteas y desenfundas tu cuchillo para lanzar viento hacia el fuego, gritando la palabra necesaria, pero justo cuando lo haces, escuchas a alguien gritar "¡éter!" y sientes que te golpean el pecho con una fuerza enorme. Te duele como nunca te había dolido un golpe contundente, y sientes ganas de nada más quedarte ahí, para siempre, sin importar qué más pase. Pero, al caer el suelo, giras los ojos y alcanzas a ver que, en efecto, lograste apagar el fuego en una parte del círculo, dejando una apertura suficientemente grande para escapar sin problemas.

    Dalia se acerca a ti con un rostro de preocupación para examinarte, y no se da cuenta de que Naroh, quien te atacó, se dirige hacia ella. Pero, antes de que pueda acercarse, un rayo de hielo lanzado por Fegaer le da de lleno en los pies y lo deja incapaz de desplazarse. Le señalas a Dalia el agujero que abriste y ella te empieza a arrastrar hacia allá, aunque no le es fácil. Una vez que te disminuye el dolor, te pones de pie y te apoyas en ella para caminar, pues no estás en condiciones de hacerlo por ti mismo pero quieres ahorrarle carga.

    A Fegaer

    Apenas Naroh da la orden, uno de los encapuchados se acerca a ti para atacarte con su espada. No tienes ni oportunidad de reaccionar, así que recibes un profundo corte en el muslo derecho. Usas tu rayo de hielo, pero viendo que James está en serios problemas, pues está inmóvil en el suelo, lo diriges a Naroh en una curva que hace retroceder al encapuchado que te cortó. Congelas los pies del adversario, quien no puede acercarse más.

    De pronto, Naroh te apunta con su cuchillo y, gritando "¡éter!", hace salir de él un rayo de todos los colores que se impacta con gran intensidad en tu pecho. Terminas en el mismo lugar que James, en el suelo, completamente aturdido por el tremendo dolor.

    El encapuchado que todavía puede moverse, se acerca a ti, y tú estás completamente vulnerable ante cualquiera de sus ataques. Sin embargo, no es momento para rendirse, así que ignoras el dolor todo lo que puedes, te giras y, justo antes de que te rebane con su espada, logras realizar un hechizo para dormirlo.

    Escuchas nuevamente el grito de "¡éter!", pero esta vez no es dirigido a ti, y no tienes la fuerza para levantarte y observar su dirección.

    A Legend

    Estás a punto de cruzar el círculo de fuego cuando escuchas a Naroh lanzar otro ataque con su cuchillo. Empujas a Dalia al otro lado del círculo para salvarla del peligro, y estás esperando a recibir el impacto del hechizo. Pero, cuando te giras, extrañado del tiempo que ya pasó, ves cómo Ghalib refleja el rayo y hace que se impacte contra Naroh, dejándolo fuera de juego.

    Justo después, Ghislaine se posiciona detrás de Ghalib y desenfunda una espada.

    A Säbel

    Escuchas un quejido de alguien detrás de ti, es un sonido muy extraño. Te giras por un instante para ver qué está pasando.

    A Furanku

    Escuchas un quejido de alguien detrás de ti, es un sonido muy extraño. Haces un esfuerzo y giras en el suelo para ver qué ocurrió.

    A Furanku, Legend y Säbel

    Lo que están viendo es algo que les cuesta creer. Ghalib está de pie, una espada lo atraviesa desde la espalda y sale por su abdomen, Ghislaine es quien sostiene la espada. El mago muestra en su rostro una expresión de sorpresa combinada con dolor. Escupe sangre, mucha sangre. Su hermana sólo muestra una expresión seria, ni dolor ni satisfacción se puede ver en ella.

    Ghalib cae de rodillas, Ghislaine saca la espada y finalmente el mago se desmploma.

    A Säbel

    Sus oponentes aprovechan la distracción para embestirlos a ti y a Drayden y derribarlos. Ghislaine se acerca instantes después, extiende su mano que está cubierta por un guante rojo, presiona una piedra azul que tiene en la palma y lo siguiente que sabes es que una fuerza te jala hacia abajo. Estás cayendo.

    A Legend

    Ghislaine te mira, te apunta con su mano y hace un gesto con ella. Alcanzas a ver que lleva un guante rojo con una piedra azul, antes de sentir que estás cayendo.

    A Fegaer

    Ves cómo Ghislaine hace aparecer un portal por debajo de James, haciendo que tu compañero caiga por él y desaparezca. La mujer se acerca a ti, sabes que va a hacer lo mismo contigo, pero poco puedes hacer para evitarlo. De pronto, sientes que estás cayendo, siendo arrastrado probablemente al mismo lugar que tu compañero.

    A Furanku, Legend y Säbel

    La caída es corta, así que no duele mucho impactarse contra el suelo. Están en un lugar muy oscuro, aunque una tenue luz a una altura indefinida les permite ver que están casi todos ahí. Brizala, Drayden, Fegaer y James.

    -¿Quién está ahí? -escuchan una voz que les resulta familiar.

    Desde la oscuridad del cuarto, aparece un hombre con un rostro que ya conocían. Es Ghilan.

    Acciones
    -Libres.
     
  19. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    26
    Aprieto los labios al sentir el corte en mi costado, pero trato de mantenerme concentrada, usar mi magia y pelear cuerpo a cuerpo: es pesado, pero es más fácil de lo que recordaba. Quizá porque ya estoy mayor respecto a cuando papá me enseñó, o quizá también por la influencia de la magia sobre mi cuerpo.

    Me alegra ver que vamos manteniéndonos poco a poco y que tengo los reflejos suficientes para asestar buenos golpes, y para llegar a tiempo a defender a Dray. ¡Estas espadas antimagia son geniales! Y definitivamente hay que conservar ésta, cuando haya más tiempo quizá me le pegue a Ghalib para que la investigue y ver si podemos hacer réplicas, o algo asi.

    La batalla continua y ese quejido ahogado es bastante inesperado. Al girarme a ver de qué se trata no puedo evitar poner una expresión de horror y sorpresa en la cara, al ver que Ghislaine acaba de atravesar a Ghalib con una espada.

    ¿Qué...? ¿¡Por qué...!?

    Me paralizo al ver cómo Ghalib escupe muchísima sangre y al final se desploma, pero antes de poder moverme, los mercenarios se nos avientan encima y nos inmovilizan. Lucho, grito, gruño, pateo y tiro mordidas, lo que sea que haga falta, para poder zafarme y acercarme a ayudarlo... pero todo es en vano. Ghislaine extiende la mano, hace algo con un guante mágico y lo siguiente que sé es que caigo a una especie de foso.

    Me levanto de golpe, y lo primero que hago es tratar de encontrar una forma de subir. Primero con urgencia, luego con desesperación, luego pateo el suelo con rabia y al final, cuando se me acaban las fuerzas y todo el cuerpo me tiembla, de alguna forma termino aferrada a Drayden, hundiendo la cara en su pecho y sintiendo que los ojos se me humedecen sin que pueda controlarlo.

    Es inútil. No puedo salir. No podré salvarlo. Ghalib se va a morir desangrado y no puedo hacer nada para evitarlo.

    ¿Por qué? ¿Qué mierda tiene Ghislaine en la cabeza? ¿Por qué no me di cuenta antes de que la bastarda tenía otras intenciones?

    No tenía forma de saberlo. No podía... ay...

    ¿Qué le vamos a decir a Tahmid cuando nos volvamos a reunir? No, ¿qué le VOY a decir a Tahmid? Porque, una vez más, alguien cercano a él se muere cuando yo estoy presente y él no. ¿Con qué cara lo voy a ver y decirle lo que pasó?

    Pero tampoco podía hacer nada por Gladius. ¿Cómo iba a saber que lo iban a asesinar? Es lo mismo aqui. ¿Cómo podía saber que Ghislaine iba a matar a su propio hermano y que nos iba a mandar a todos a la mierda?

    Ay, Ghalib... Si, era desagradable a veces, pero no se merecía esto. La persona más cercana a un maestro para mi no se merece morir. ¿De verdad ya no puedo hacer nada?

    Al escuchar una voz que nos habla, respiro profundo y me giro un poco para ver quién es, y resulta ser Ghilan. ¿Qué hace aquí?

    -¿Qué? ¿Ghislaine también le hizo esto? - digo con amargura - ¿Por qué está usted aquí?
     
  20. Legend

    Fortianitas recibidas:
    3
    ARGH!!!

    Nunca habia sentido algo asi!... que clase de golpe acabo de recibir?! se sintio... ARGH!...

    Pero almenos... logre abrir una.... brecha...

    Fegaer salvo a Dalia de ese maldito... dejame aqui... agh!... apenas logro moverme... me pongo de pie pero... maldicion vaya golpe... la estoy retrasando...

    ... oh vamos! otro rayo?! Dalia! Apenas logro moverla del camino, no caera por mi culpa!

    ...

    ... pero... donde quedo el ataque? Donde esta el dolor?... Ahora fallo?... no, Ghalib fue esta vez... Diablos! ahora le debo una!

    -H-Hey! Ahora te toca a ti dejar que te salve eh?! No te debere un favor!- Le grito a Ghalib, viendo a su hermana ponerse tras el -... Ghalib!-.

    ... que?... Ghislaine... que hizo?... como pudo?!

    -P-Porque hiciste eso?! Maldita tu!...- Intento levantarme pero aun estoy debil por el primer ataque, quiero atacarla, lanzarme sobre ella, pero no alcanzo a decir ni hacer nada, me ataco?! Maldi...cion...


    ------

    Donde estamos? Que paso? Ghislaine!... Dalia!

    Veo desesperado en todas direcciones, Dalia no esta por ningun lado, estan todos menos ella! Intento levantarme pero solo lanzo un gemido de dolor, aun siento malestar de ese ataque de Naroh.

    -Dalia! Dalia! Me escuchas?!-.

    No tardo mucho en notar que no esta, ni Ghalib ni... ni ella. Me quedo sentado en el suelo, sin poder hacer mas que golpear el suelo con un puño con todas las fuerzas que tengo.

    -Maldita! Nos engaño!- Me siento tan tonto, Ghalib podra ser un idiota, pero el no habria hecho algo asi! Como ella! Como vamos a plantarnos cara frente a Thamid denuevo?! Primero Gladius y ahora Ghalib!

    Escucho la voz de Ghilan cerca, tambien acabo aqui? Pero ni si quiera alzo la vista, y pensar que lo ultimo que le dije a ese maldito fue que no me quedaria quieto debiendole un favor...

    ... y ahora jamas podre pagarselo...
     

Compartir esta página