El Templo de Piedra [En Juego]

Tema en 'Dados' iniciado por Pali, 18 Ago 2013.

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  1. Soria

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    Veo con impotencia que el príncipe entra a la tienda cuando parecía estarse relajando. Me preocupa un enfrentamiento en el estado en que nos encontramos. Debí haber pensado en eso. Ahora mismo tenemos que seguir. Lo único que lamento es arrastrar a Delvin a esta locura.

    Al entrar a la tienda encontramos no sólo a Ephrym, sino a Lenzo y el encapuchado. Lenzo recoge piezas de la mesa que no había visto antes. ¿Gemas? ¿Un soborno? Ephrym se lleva la mano a la espada y yo me relajo para estar lista en caso de que ataque.

    -Tranquilo – digo a Ephrym, con seriedad -. Es momento de que nos expliquen toda la situación. Miro a Lenzo y luego a Ephrym -. ¿Exactamente qué piensan que sucederá ahora que has matado al rey? Al menos ten la decencia de explicarle eso a tu hermana.

    Luego busco al encapuchado desde la oscuridad de la habitación. Seguramente es el lanzacuchillos que entró al palacio. Podría intentar asesinar al príncipe de un solo movimiento, por lo que, discretamente me muevo, con el pretexto de cederle el paso a Elisia, para ponerme cerca del príncipe y usar el escucho (o yo misma) en caso de que algún proyectil se acerque desde las sombras.

    Atenta a la figura del encapuchado, le digo a Lenzo:

    -¿Eso que recogiste fue tu soborno para mantener la boca cerrada? ¿El pago para ocultar las irregularidades en el reino? Ya sabes, los ataques de las piratas, el abuso en Daiton y esas cosas.
     
  2. Furanku

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    9
    Con la velocidad que les caracteriza, apenas Naroh da la orden uno de ellos me ataca con la espada. Sin alcanzar a reaccionar, me corta en una pierna. Venciendo el dolor, conjuro un Rayo de Hielo. Sin embargo, mientras lo arrojo veo a James en aprietos, y sin pensarlo mucho lo desvío a su agresor. El golpe le da de lleno, lo inmoviliza, y de paso el rayo desviado hace retroceder a mi oponente.

    Un pequeño momento de satisfacción cruza mi mente, por lograr desviar el rayo, sin embargo, la felicidad dura poco porque mi ataque atrae la atención de Naroh, quien con una palabra dispara desde su cuchillo. Sin oportunidad de hacer nada, me golpea de lleno, y siento un horrible e intenso dolor en el pecho. Caigo al suelo, incapaz de moverme.

    Quien originalmente me atacó se acerca a mi con intenciones de terminar el trabajo. Será el fin si no me defiendo. De forma que de algún modo consigo fuerzas suficientes para un hechizo más y... suspiro en mi mente, aliviado. Funcionó. Cayó dormido.

    No hay mucho más que pueda hacer. Escucho "éter" una vez más, pero no va a mi. Si lo fuera, no podría evitarlo.

    Escucho algo atrás. Llama mi atención. Trato de dislumbrarlo. Me giro con dificultad y entonces veo algo impactante: la imagen de la tración.

    ¡NO! ¡Maldición! Ghalib cae de rodillas, escupiendo sangre, mientras su hermana lo mira sin emoción alguna. Esa bruja.

    Abre un portal y sin ninguna forma de oponer resistencia todos caemos en un lugar muy oscuro. Es una caía corta, pero con las heridas de batalla me duelen de todos modos. ¿Dónde estamos? Si fue un portal, podría ser cualquier lugar.

    "¿Quién anda ahí?" Escucho, no muy lejos. Entonces veo asomarse a Kiran.

    -Tú... -digo, sin mucha energía.

    Entonces, como un valde de agua fría, empiezo a comprender cosas. Ghilan, parece ser, nunca fue nuestro enemigo final, en cambio lo tuvimos frente a nuestras narices todo el tiempo, e hicimos exactamente lo que quería. ¡Maldita seas, Ghiselaine! Confiaba en Ghalib y por eso no desconfié lo suficiente ella.

    Ahora nuestra ingenuidad te costo la vida... primero Gladius, ahora tú. Nuestro grupo fracasa nuevamente, y el dolor de mis heridas no se compara a la frustración que siento en este momento.

    Me recuesto en el lugar que estoy sin prestar mucha atención, mirando la tenue luz que viene desde arriba. Te crees muy listo, ¿o no, Fegaer? Te usaron como un trapo, y jamás fuiste capaz de verlo... ¿de qué inteligencia te jactas entonces, Fegaer? Parece ser que... sólo soy un niño curioso, incredulo ante todo lo que no sea magia. La decepción llena mis corazón.

    Ahora Ghalib está probablemente muerto, y no hay nada que pueda hacer al respecto. Quiza peleamos bien arriba, pero... ¿de qué sirvió? La batalla estaba decidida desde que entramos a la Torre y ni siquiera fui capaz de verlo.

    -¿También te la jugaron, viejo? -Digo con un vocabulario y un tono de desinterés nada propios de mi, mintras giro la mirada hacia Kiran, lo apenas suficiente para verle el rostro.

    Ghalib está muerto, mis compañeros heridos... mi cuerpo está inservible, mis animos por los suelos y mi confianza destrozada... pero una muy pequeña parte de mi, en el fondo, no quiere rendirse. ¿Qué harás ahora, Fegaer? ¿Qué haremos todos nosotros? Yo... no lo sé... Sólo... me recostaré un poco más en este frío piso... mientras escucho lo que tenga que decir Ghilan.
     
  3. vichoxD

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    0
    Respiro un poco más tranquilo al notar que Tahmid se está calmando. Sin embargo, siento que todavía...

    Mierda. Justamente al idiota de Ephrym se le ocurre la idea de mirar hacia nosotros, y el principito estúpido no hace nada mejor que seguir sus impulsos en la peor de las situaciones. Mierda, mierda, mierda. El príncipe avanza hacia la tienda, y Adyna lo sigue. No hay remedio, tendré que ir con ellos.

    Dentro de la tienda, están quienes esperaba que estuviesen... Lenzo, Ephrym y... ¿Qué? Es... es... es el tipo de la montaña, el tal "Señor Kakariko". Hmm... Él, o alguien de su grupo debió ser quien perpetró el asesinato del Rey, eso está claro. Noto cómo reacciona y se echa para atrás, y muy difícilmente aquello signifique sorpresa o incluso algo de miedo... se está preparando, poniendo en posición. Ephrym pone su mano en la espada, como es esperable, y Lenzo, muy nervioso por lo que veo, recoge de la mesa unos cristales triangulares. No sé me ocurre qué serán, y, al contrario de Adyna, dudo que sean sólo una gema preciosa que utilizaron para comprar a Lenzo. Adyna hace que Elisia pase, y cambia un poco su posición, muy probablemente queriendo anticipar cualquier situación indeseada.

    Pongo mi mano en la empuñadura de mi espada con disimulo. Esto podría tornarse crudo para nosotros si nos descuidamos por un solo segundo. Aunque, pensándolo bien, quizá Adyna no crea realmente que las gemas triangulares sean un soborno, y la pregunta es sólo un anzuelo para sacarle información a Lenzo. Si ese fuere el caso, no creo muy posible que Lenzo caiga tan fácil... ahora, es una buena forma de iniciar el diálogo.

    Miro con rapidez de un lado a otro, procurando que nada se me vaya de la vista, y poniendo especial atención sobre Kakariko. También sobre Tahmid... no puedo permitir que sus impulsos vuelvan a ganarle. Esta vez detendré el derramamiento de sangre, pero tengo que ser precavido... Si la situación lo amerita, habrá que utilizar la violencia, pero hay que agotar las demás posibilidades antes. Por el momento, no diré nada. Veamos qué le responde Lenzo, y qué dira Ephrym, y sobre todo, qué hará Tahmid con ello.
     

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