El Templo de Piedra [En Juego]

Tema en 'Dados' iniciado por Pali, 18 Ago 2013.

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  1. Säbel

    Säbel Administrator
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    Tras la audiencia

    -¿En serio puedo tener una audiencia con maese Navon? ¿En verdad harías eso por mi? - digo, sonriendo ampliamente - Me gustaría hacerlo no sólo por el conocimiento mágico, claro. Alguien con una edad tan avanzada ha visto mucho y tiene mucha experiencia de vida; eso lo hace invaluable y también es parte de una formación integral. Estaré pendiente por si se da la audiencia, voy a aprovechar cada segundo de tiempo que pueda pasar con maese Navon.

    Por lo demás no me queda mucho que decir, salvo afirmar mi apoyo al príncipe Tahmid. Me siento honrada de que nos considere como amigos y nos tenga confianza, pese a que quizá no nos conozca bien a algunos. También me honra que nos pida quedarnos hasta el funeral de Gladius, ante lo cual asiento y respondo que estaré presente si no hay mingún problema con ello.

    En los días que tengamos libres aprovecho para escribir una carta a mis padres, diciéndoles que mi estancia en Santral se prolongará un poco más, que surgieron imprevistos pero que estoy bien dentro de lo que cabe. Que he aprendido mucho en el viaje y que les echo de menos a ellos y a mis hermanos.

    Una vez enviada la carta, ire a buscar al padre del muchacho que estaba con nozotros en los calabozos. Escuché que el príncipe le decía algo a alguien antes de acercarse a mi celda, así que quizá lo haya liberado; de cualquier forma no pierdo nada.

    También haré un inventario de mis cosas, e iré a la tienda a comprar lo que me haga falta.

    = = = = = = 

    24 de mayo, por la tarde

    No me gusta nada lo que ha ocurrido. Al final van a ejecutar a Ephrym, el otro prisionero y hermano de Elisia. Ya me temía que las cosas terminaran asi.

    -Seguramente las cosas en Launa se van a alborotar cuando se enteren de que han ejecutado a Ephrym. No se... ¿hay alguna forma de evitarlo todavía? ¿De que las cosas terminen así? O por lo menos de averiguar quien es la persona que los crió, para detenerla y que deje de causar daño a los demás.
     
  2. Zeld

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    Noches antes de saber sobre el destino que le concederían a Ephrym, cada quién tuvo la oportunidad de encargarse de sus propios asuntos. Y estos días he estado bastante ocupado: primeramente me dediqué a enviarle una carta a mi madre para decirle que estoy bien y avisarle que ya estaba aquí, seguramente le sorprenderá saber que estoy de huésped en el Palacio Real como invitado del mismísimo príncipe. ¿Que por qué no voy a decírselo yo mismo? Pues es obvio, tengo que verme con alguien más. Con ella, la chica que por alguna razón no puedo dejar de pensar en ella. Recuerdo bien que Maysa iba a estar en Santral unos días y no puedo esperar para volver a verla.

    Así que eso es lo que hago ahora, veamos, aquel hombrecillo habló acerca de una tienda de armas... ¿por dónde es que quedaba la Plaza del Centenario? ¡Ah, pero si esa es! Aja, y me parece que esta debería ser la casa de su tío. Me acerco a tocar la puerta un par de veces y luego retrocedo dos pasos fuera, paaaara mantener la distancia y el respeto porque la tienda parece más un hogar. Estoy super nervioso, ¿y si ni siquiera es el lugar correcto? Y obviamente me acomodé el cabello y revisé mi aliento porque me picaba en la cara, no por otra cosa.

    ¿...Buenas tardes? ¿Hay alguien en casa? - Fue lo único que se me ocurrió decir antes de darme cuenta de que soné bien tonto

    ---

    Nononononono, esto no puede ser posible. Es totalmente incorrecto que hayan decidido matar al prisionero, es que no entiendo cómo fue que convencieron al Rey. Y por supuesto que con esto vienen cosas peores, demonios, que lo ejecuten es lo que especialmente debo evitar, ¿no es así? Pero mucho no puedo decir al respecto con mis compañeros, no más que lamentarme por aquella decisión. Aunque también tenemos la posibilidad de ir y hablar con Emphyr, pero no, no puedo decirle nada acerca de aquellas cosas, no debería, ¿o sí?

     

     

     
     
  3. Pali

    Pali Administrator
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    Miniactualización

    A Soria

    Noche del 18 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral

    Tahmid escucha con atención todo lo que le dices sobre Gladius y sobre las pérdidas. Su expresión es suave, pero no te dice gran cosa aparte de que seguramente no está molesto contigo. Eso sí, cuando mencionas a las mascotas y cómo no tienen mucho que ver ahora, el príncipe levanta una ceja con duda, como preguntándose qué te hizo mencionarlas ahora. Después vuelves a hablar sobre las pérdidas y Tahmid te sonríe cálidamente, pero aun así permanece en silencio.

    Cuando das media vuelta, sientes las manos del príncipe que se posan sobre tus hombros y te detienen. Antes de que puedas voltear, escuchas la voz del príncipe en tu oído. Por primera vez en todo el día, su tono no es neutral ni alegre. En él distingues un poco de tristeza mezclada quizá con resignación.

    -Gracias, Adyna. De verdad.

    Sin decirte más, Tahmid se dirige a las escaleras y se pierde en la oscuridad.

    [hr]

    Mañana del 19 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral, luego de la audiencia

    -El patio de entrenamiento está bien -te responde Tahmid con media sonrisa-. Tal vez puedas darle una que otra lección a los reclutas que entrenan ahí.

    Tahmid te guiña un ojo con agrado.

    -Si ser el príncipe no sirve para que mis amigos puedan entrevistarse con sus héroes, ¿de qué me sirve todo por lo que he pasado? No te preocupes, ya lo convenceré de recibirte para comer algún día. No lo parece, pero es una persona amable y siempre ha sido un buen amigo y maestro para mí.

    A todos

    La única respuesta de Tahmid es mirar a Brizala fijamente a los ojos y en silencio. Sus labios están apretados y sus manos están cerradas sobre sus rodillas. ¿En qué está pensando? Tras unos segundos suspira visiblemente y se relaja.

    -No es así -responde al final el príncipe sin mucha emoción-. No les he dicho todo lo que sé porque pensaba que no sería relevante para este punto, pero supongo que ahora lo es. El hombre del que Elisia les habló, tengo una vaga idea de a quién se refiere. Ese hombre murió hace cinco años en Daiton en un desafortunado incidente con el pequeño grupo que había reunido. Elisia y Ephrym eran como sus hijos, a pesar de que él no los crió realmente. Luego de que murió, ambos hermanos se dieron a la tarea de mantener el grupo reunido. Así que hasta donde sabemos, ellos son a efectos prácticos los líderes actuales. No hay a quien reclamarle mas que a ellos.

    Tahmid niega con la cabeza a la vez que pone un gesto de resignación.

    -Las cosas no son tan fáciles, amiga. La hermana de Ephrym mató a Gladius, no quieren pasar eso por alto. No espero que los entiendas, pero confía en mí cuando te digo que no los puedo culpar.

    [hr]

    Durante los días libres

    A Soria

    A indicación de Tahmid, un soldado te conduce al ala norte del Palacio donde se encuentran las celdas en las que tienen recluido a Ephrym. Estas prisiones son muy distintas a aquellas en las que tenían encerrados al otro grupo. Los pasillos mucho mejor iluminados y decorados con sencillez pero buen gusto. Las celdas no son solo jaulas, sino que cada una es como una pequeña habitación con todo lo que una persona podría necesitar para pasar sus días cómodamente.

    Hacia el fondo del pasillo, el soldado saca unas llaves y las usa para abrir la puerta. En la habitación, sentado en un sillón y mirando hacia la pared, se encuentra Ephrym. El soldado da media vuelta y se acomoda a vigilar desde el pasillo para darles algo de privacidad.

    Ephrym mira alrededor antes de responderte.

    -Creo que este lugar responde a tus primeras dos preguntas. Sobre la última, bueno, nadie me ha venido a decir nada, pero tu tono y tu expresión me dicen todo lo que necesito. ¿Así que ya decidieron que hacer conmigo? ¿Tu visita es algo así como lo último que me van a conceder?

    A Säbel

    Preguntas a un guardia y él te da instrucciones de cómo llegar al mercado más cercano. Al parecer no es muy difícil, sólo necesitas ir al sur, pasar por la Plaza del Centenario -ésa que está justo afuera del Palacio-, atravesar el puente y así llegarás al mercado que está frente a la plaza pero del otro lado del canal. Sigues el camino que se te indicó y te das cuenta de que es muy fácil llegar, pues está bastante cerca.

    Al pasearte por el mercado ves a gente de todas las razas andando de un lado para otro, camiando y montando, en carretas y en carruajes. Te pones a pensar cómo en Dalbergia es rarísima la vez que se junta tanta gente en un solo lugar, sólo sucede algo así cuando realizan alguna fiesta importante, pero aquí parece ser cosa de todos los días. Te asombras de ver tantos establecimientos especializados en distintas cosas como flores, víveres, armas, ropa... en fin, todo tipo de bienes que en ciudades más pequeñas se venden todos juntos en una sola tienda, sin necesidad de separarlos. Después de andar un rato dando vueltas comienzas a preocuparte, pues te percatas de que herrerías sobran en el mercado, pero no tardas mucho en finalmente encontrar una que en el exterior tiene un letrero que tiene escrito "Seih", el apellido Cebes.

    Cruzas el portón abierto del establecimiento y te encuentras con una habitación muy grande que tiene una mesa justo en el centro. Al fondo hay una chimenea encendida y el lugar está lleno de fragancias extrañas no muy agradables. Hay trozos de metal por todo el suelo, por lo que cuidas cada uno de tus pasos. Un par de hombres que llevan yelmos se mueven de un lado a otro cargando armas y herramientas, al parecer muy ocupados en sus asuntos como para atenderte. Detrás de la mesa hay un gran goron de pie golpeando con un martillo una espada que está sobre la mesa. A pesar de que te acercas a él, el goron no se percata de tu presencia hasta que le hablas. Le dices que buscas a Aldan y te asombra su respuesta.

    -Yo soy Aldan, es un placer atenderla, ¿qué necesita?

    A Zeld

    Recordando las direcciones que te dio el hombrecito, te pones en marcha hacia la tienda de armas del tío de Maysa. Cuando te vas acercando al lugar, te das cuenta de que te estás dirigiendo a esa tienda donde tu padre solía ser cliente regular, ese mismo establecimiento donde compraste tu espada justo antes de iniciar tu aventura con Tahmid. Te asombras y te preguntas cómo no te diste cuenta antes de que ese negocio es de la familia de tu amiga.

    Al llegar al establecimiento y ver sus puertas abiertas, te preguntas si deberías entrar y preguntar por Maysa, pero luego se te ocurre la idea de tocar una puerta cerrada que está al lado, pues parece ser una entrada a la trastienda. Sin embargo, luego de tocar y esperar un rato, nadie atiende, hasta que preguntas en voz alta si hay alguien ahí.

    -Si necesita algo, pase a la tienda por favor -te responde una voz detrás de las puertas abiertas que antes ignoraste.

    Obedeces y entras al lugar. Detrás de un escritorio ves sentado al hombre que te atendió en aquella ocasión. A su alrededor puedes observar los estantes de siempre, rodeados de armas de todo tipo.

    -Oh, mira, pero si es "El Pequeño Drew" -dice con un tono sarcástico al verte-. ¿Volvió de cumplir sus obligaciones con el Rey? -te pregunta mientras levanta ligeramente su bastón-. ¿La espada que le vendí le fue de utilidad?

    Preguntándote si es él el tío del que habló, le cuentas que buscas a Maysa.

    -No está -te dice en un cambio de actitud repentino -y por favor salga de aquí porque ya voy a cerrar, se hace tarde.

    Justamente entonces escuchas rechinar una puerta, volteas hacia atrás y ves a Maysa entrando a la tienda. Su expresión se vuelve alegre cuando te reconoce.

    -¡Andrew! -te dice casi gritando mientras se acerca a ti -¿cómo has estado? ¿Conociste ya a mi tío? -pregunta señalando al dueño del establecimiento.

    Volteas a verlo y te sorprende la cara de disgusto tremendamente notoria que pone.
     
  4. Soria

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    -¡Qué va! No soy tan buena.

    Después voy en busca del patio de entrenamiento. Si nadie advierte mi presencia, ni me limitan a turnos o algo así, me concentraré sobre todo en correr, hacer flexiones y practicar con el látigo y mis aletas. No quiero molestar a nadie, así que evitaré hacer demandas y practicaré con lo que tenga a mano.

    ***
    Yo también deseo comprender, pero esto es menos razonable de lo que yo esperaba. No puedo permitir que se pague la vida de un hombre con otra. No he podido hacer nada para, siquiera, defender a Ephrym. No he podido decir lo que pienso, no han dado esa oportunidad, ¿podré ser capaz de ver cómo ejecutan a Ephrym sabiendo que no he intentado, al menos, defenderlo con mis palabras?

    -Aún así - murmuro -, la decisión no deja de ser cobarde.

    ***
    Suspiro ligeramente. Me cuesta trabajo hablar teniendo a alguien que nos vigila. Me siento frente a Ephrym, mostrando me espalda al guardia.

    -Es lo que creen correcto - digo con aparente tranquilidad -. Acabo de enterarme que tienes una hermana, y que ella ha asesinado a un general muy importante del ejército. 

    Cierro mis ojos y recuerdo las palabras del príncipe:

    -No quieren pasar eso por alto. Supongo que no hay nada que puedas decir o hacer para defenderte, ¿o sí? Y aunque lo hubiera, no creo que vayas a decirlo.

    Después de escuchar lo que Ephrym tenga que decirme, y ya casi para despedirme, me llevo el dedo índice a mis labios, pidiéndole silencio, y digo:

    -No hay remedio alguno. Creo que es una decisión irrevocable. Ojalá las cosas hubieran terminado de otra manera - agrego mientras llevo el índice de mis labios a mi pecho, señalándome, y luego empuño mi mano y bajo mi cabeza, con expresión triste.

    Dicho esto decido retirarme. 

    En un par de días será la ejecución. Y aún no he hecho todo lo que está en mi mano para evitarlo. Voy al campo de entrenamiento, y en esta ocasión me ejercito con más arrojo, con más furia, como si me encontrara en una mortal batalla. Y una vez terminado, resollando y bañada en sudor, tomo una decisión.

    Al siguiente día, desde muy temprano y con el pretexto de pasear, me dedicaré a estudiar los patios del castillo, sobre todo los que están cercanos a la prisión donde se encuentra Ephrym. Si me preguntan diré que estoy paseando, si me restringen la entrada a ciertas secciones del palacio, me retiraré disculpándome. Buscaré, sobre todo, las entradas de la servidumbre, las salidas de la basura y todas las rutas que me parezcan menos transitadas. 

    Después, seguramente allá en la tarde cuando termine mi paseo por el castillo, pediré permiso para salir a Santral. Caminaré por los alrededores del castillo primero, buscando especialmente las salidas de la basura o la entrada de la servidumbre, o aquellas entradas que parezcan menos vigiladas (cosa poco probable). Y después de un rato de estudiar todo ello, dirigiré mis pasos a la casa de aquella señora a la que visitamos nomás entrar a Santral. 

    Espero no perderme, pero si la encuentro, tocaré a la puerta y si me recibe la mismas personas de la otra vez, les recordaré que soy amiga del príncipe.

    -Decidí salir a conocer la ciudad, y debo admitir que me perdí. Pero en seguida recordé que me encontraba en territorio conocido y encaminé mis pasos a esta casa. Espero no molestar. Santral es enorme, han sido pocas las veces que he venido y siempre me pierdo. Verán, ando necesitada de dinero y quiero enviar un poco a casa de mi madre, pero no sé dónde pueda vender alguna de mis pertenencias como mi armadura o mi látigo, que por ahora es todo lo que tengo. ¿Podrían recomendarme algún lugar? 

    Después de platicar un rato con la señora, en caso de hacerlo, me dirigiré al lugar señalado. Si no saben recomendarme algún lugar o simplemente no logro conversar con la señora, buscaré un lugar donde pueda pueda vender mi látigo. A lo menos que pienso venderlo es a 200 rupias. Necesitaré dinero por si decido irme de Santral antes de lo planeado.

    Mientras hago todo esto, no puedo evitar sentir un dolor en el pecho. Pero debo hacer lo que creo que es correcto, aún cuando ello no lo parezca para los demás.

    Cuando anochezca, volveré al castillo. Pediré algo con qué escribir, y dependiendo lo que haya podido conseguir durante el día, planearé lo que haré el siguiente. No me quedará mucho tiempo, así que también aprovecharé la noche para escribir una larga carta que dejaré cuando tenga oportunidad.

    No puedo decirle nada a nadie, porque nadie merece involucrarse en mis locuras, porque la decisión es mía y porque quizá nadie siente lo mismo que yo. Todos son tan buenos y honestos, nadie merece mancharse las manos y su reputación con un acto semejante. Me apena que con lo que planeo hacer, aún cuando mis esfuerzos vayan a ser muy probablemente en vano, meteré en problemas al príncipe, lo decepcionaré... y seguramente me odiará. Pero esto lo hago porque creo que es lo correcto y porque deseo, sobre todo, no arrepentirme. Así pues, el día de la ejecución habrá dos o ninguna cabeza en el cadalso. 

    Si Gladius, el hombre que admira el príncipe, siguiera con vida, ¿qué pensaría de mí? 

    Tiradas, para lo que se ofrezca:
    20d6 tirados por un total de: 73 (3, 6, 5, 2, 3, 2, 5, 2, 3, 2, 6, 2, 6, 6, 3, 5, 1, 6, 1, 4)

     
     
  5. Säbel

    Säbel Administrator
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    Con todos



    Mmm... quizá subestimé un poco a esa mujer. O más bien, me negué a ver lo obvio creyendo que por ser curandera, tendría un buen corazón. Asiento ante las palabras del príncipe, antes de preguntarle algo más:

    -¿Ese pequeño grupo era de pocas personas? ¿Había gente que se destacara en él aparte de Elisia y Ephrym? Me imagino que si ellos faltaran, alguien más tomaría su lugar, ¿no? Sería bueno tenerlos en cuenta ante lo que se viene.

    Luego escucho la conversación entre el príncipe y Adyna. En parte estoy de acuerdo con ella; la decisión de la Corona es cobarde, y quizá injusta. Pero no hay mucho que se pueda hacer cuando asesinas de esa forma a una persona importante para ellos, lo que harán es justicia, desde su punto de vista. Y a este punto ni podemos hacer algo, y menos sería prudente hacerlo. Lo único que lamento es lo que pueda desatar la ejecución, más allá de lo que ya corra desde el momento en que mataron a Gladius.

    = = = = = = = = = 

    En los días libres

    Al entrar por fin a la herrería me siento aliviada. ¡Vaya cantidad de gente! Es como si hubiera un festejo permanente en Dalbergia. ¿Cómo hacen para poder convivir asi? ¡Y las tiendas especializadas! Definitivamente me daré una vuelta más tarde, a curiosear. Quizá encuentre algo bonito para enviarles a mis padres, o entregárselos en persona cuando vuelva a Dalbergia.

    Me sorprende un poco ver a un goron, pero me apresuro a disimularlo. ¿Acaso la otra persona sería también un goron? Pero no sonaba como tal...

    -Buenas tardes - saludo, con una inclinación de cabeza - me han pedido que lo busque. Conocí a Cebes en circunstancias no muy agradables, me pidió que le hiciera saber que está preso desde la ultima vez que salió. Al parecer unas personas le hicieron una mala jugada y terminó asi, aunque es todo lo que yo sé - agrego, encogiéndome de hombros.
     
  6. Yuki el Kitsune

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    ~Tras la audiencia con el rey~

    Me parece muy dura la reacción del rey para con el príncipe y aun más siendo su hijo, pensaba que a pesar de tener cargos de gran importancia seguían siendo familia y se cuidaban mutuamente, parece que no es tal y como pensaba.

    [hr]

    Tras escuchar la noticia de que el hermano de Elisia será ejecutado me recorre por mi pequeño cuerpo de madera una especie de sudor frío, no puede ser, ¿el hermano pequeño de Elisia va a morir? Si se llegaran a enterar en Launa todo sería mucho peor que la situación actual.

    -Disculpe príncipe-digo algo agobiado-se que es uno de los culpables de las revueltas, pero no podemos dejar que ejecuten a Ephrym, si eso llegase a pasar estoy seguro que la señorita Elisia llegaría mucho más lejos que ahora, incluso si le llega la noticia de la ejecución antes de que ocurra puede que venga a intentar salvar a su hermano y ello puede conllevar muchas muertes de inocentes... ¿De verdad que no hay nada que se pueda hacer? Si no es el caso, me gustaría poder hablar con él.

    ~Durante los días libres~

    Necesito despejarme un poco por lo que todos los días me levanto temprano para dar un paseo por los jardines reales. Hace mucho tiempo que no paseaba por unos lugares tan bonitos como estos.

    Por la tarde decido recorrer el mercado, desde que llegue a la ciudad no he ido a comprar ninguno de los días que he estado aquí, puede que ya vaya siendo hora. Me voy pasando por todos los puestos hasta que me detengo en uno en concreto, se trata de un puesto con unos cuchillos bastante buenos, con uno de ellos podría cortar hierbas medicinales que me encuentre por el camino y si es necesario podría usarlo para defenderme.

    -Perdone señor-le digo al dueño del puesto-me gustaría comprar un cuchillo que sea lo suficientemente afilado como para cortar cualquier planta sin ningún problema y para ayudarme a elaborar medicinas, soy curandero y me gustaría tener un buen utensilio que me ayude en mi trabajo.

    Tras comprar el cuchillo sigo mirando entre los puestos, hay bastantes puestos de armas y comida, pero de nuevo me detengo en uno más peculiar, se trata de una especie de puesto de juguetes, en donde me fijo en un pequeño tirachinas que puede que me sirva también, así que antes de acercarme a comprar guardo bien el cuchillo que compre anteriormente y voy a hablar con lo que parece una amable dependienta.

    -Perdone señorita-inicio la conversación con un tono lo más infantil que pueda-me gustaría conseguir un tirachinas, pero no tengo mucho dinero, ¿me podría hacer un pequeño descuento?

    6d6 tirados por un total de: 12 (2, 1, 3, 1, 3, 2)

    Me haga o no el descuento termino comprando el tirachinas y para finalizar el día voy a mirar entre el resto de puestos en busca de algo de cuerda y una pequeña bolsa de cuero junto a un cinturon, a ver si con todo puedo hacerme una bolsa para meter munición para el tirachinas, un cinturon para las dos cosas que he comprado y la cuerda para atar el cuchillo al palo en momentos de batalla para usarlo como una lanza.

    Después de mi día de compras me paso el resto del tiempo en mi habitación cuidando de mi planta y siguiendo dando unos buenos paseos por la mañana por el jardín. También si me lo permitiera el príncipe me gustaría ir a hablar con Ephrym algún que otro día además de hablar también con James, hay un asunto que me gustaría tratar con él en privado.
     
  7. Furanku

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    Mmm... no me gusta. No conozco tanto del consejo, pero entiendo las intenciones del príncipe. Que lo quieran correr me hace pensar que, más allá de todo, quieren quitar a alguien que defiende las mejores soluciones, pero que al mismo tiempo requieren más trabajo. Me atrevo a decir que es Tahmid, y de aquellos que le he escuchado hablar bien, quienes tienen el buen criterio. Aunque es sólo una impresión.
    Y eso lo confirma. Las cosas en Launa se alborotaron por la captura de ese hombre... ¿Cómo se pondrán entonces con su ejecución?

    "Poner el ejemplo" En papel suena bonito, ¿pero realmente generará la reacción esperada? Yo diría que no. Es una medida rápida y que no rompe el problema de raíz. ¿Qué sigue? ¿Enviar el ejercito a Launa por Elisia? ¿Es que acaso la violencia lo resuelve todo? No, ni de cerca. En realidad, es una medida que se mofa de las personas: "Desafíen a la corona y esto les pasará". Sé que no debe ser fácil lidiar con un reino entero, pero tal vez sería mejor un mensaje como "La corona los protege, no hay razón para desafiarla". Al final, se reafirma mi pensamiento: tratan con la solución más rápida, pero ni lejos la más efectiva.

    Me molesta que las cosas se estén dando así, pero me molesta aun más el no poder hacer nada. A Tahmid tampoco le agrada, se le nota claramente. No digo nada, aunque al no poder disimular mi reacción, queda claro mi disgusto.
    "Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego". Una vida por otra sigue siendo, a mi criterio, una tontería.[hr] 
    -Disculpa- digo, para llamar la anteción del príncipe- ¿Sería posible que... pudiera ingresar a la Biblioteca de la Academia Mágica de Santral? Me gusta mucho leer y ahí se encuentra una basta colección de libros que no encontraría en otros lados.

    Independiente de cómo termine mi petición a Tahmid, en el tiempo libre, pido hoja y pluma, para escribirle a mi padre. Todo esto fue idea suya y creo que, ahora que estoy más desocupado, merece saber de qué ha ido todo esto. Cuando termine de escribir la carta, le doy la precentación debida y se la entrego a alguien para que se encargue del envío, justo como dijo el príncipe.
     

     

     
     
  8. Legend

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    Una vez terminada la reunion con el principe, me limito a despedirme de todos e irme a mi cuarto a pensar, vaya, somos invitados hasta el funeral del señor Gladius, eso me da varios dias libres... pero para usar en que? no tengo una familia a quien reportarme ni decir que estoy bien, tampoco tengo un lugar al cual volver, digo, si me quedara en Santral daria igual... asi que creo que seran dias aburridos...

    Cuando comienza a oscurecer decido salir a dar un paseo por el pueblo, prefiero caminar de noche, me desenvuelvo mejor, salgo a las calles, recorro una plaza o dos, y finalmente llego al mercado, ya quedan pocos puestos, claro, si casi oscurece, me pongo a revisar cada puesto buscando algo en especial.

    Al recorrer todos los puestos comienzo a buscar algun cuchillo nuevo, o alguna espada corta... quizas con eso pueda defenderme algo mejor...

    Al encontrar una armeria busco algo como una espada que pueda servirme, quizas no sepa hacer muchas cosas, pero bueno, regatear quizas...

    [Inserte aqui tirada de dados que como siempre no me deja ponerlas x_x]
     
  9. Pali

    Pali Administrator
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    Kike pierde turno de nuevo =(

    En los días libres

    A Soria

    Una vez recibidas las indicaciones de Tahmid sobre dónde encontrar un lugar para entrenar, te diriges a hacer un poco de entrenamiento vespertino. El centro de entrenamiento es un amplio patio entre los jardines interiores del castillo. El suelo está cubierto con algún tipo de piedra que se siente suave a cada pisada y hace que correr seguramente sea más cómodo que sobre otro tipo de material. En los extremos hay todo tipo de cosas, como dianas para arqueros, muñecos fijos en el suelo para practicar con las armas de y diversos obstáculos que parecen servir para hacer carreras.

    No te sorprendes cuando ves a un grupo de varones, humanos y zora, corriendo en fila alrededor del patio. En el centro hay otros cuantos practicando a pelear entre ellos con espadas desafiladas de entrenamiento. Tú que sabes un poco de eso, aun si las espadas metálicas no son tus armas de elección y en parte gracias a la práctica que tienes usando tus aletas, no puedes evitar notar que a muchos les falta un poco de técnica. Deben ser principiantes, piensas para ti misma mientras te volteas para otro lado para seguir observando.

    En una zona se concentran un grupo de ocho personas practicando con arcos cortos. Un zora de aspecto severo les da a quienes practican indicaciones casi a gritos para que corrijan su postura.

    Sin embargo, un destello plateado te llama la atención pronto. Cuando volteas para otro extremo, ves a un humano de armadura plateada y capa azul pelear contra algún soldado. Reconoces al hombre que viste de plateado, pues se trata de Amin Ludo, el líder de la guardia de Santral. Incluso ahora no abandona su expresión de seriedad o desagrado, pero puedes reconocer que pelea con una habilidad sorprendente, aunque tal vez con demasiada agresividad para ser una simple práctica. Sus golpes tienen fuerza, están muy bien dirigidos a extremidades y el pecho y caen sobre su oponente uno tras otro, sin descanso o piedad alguna. Dicho contrincante, a pesar de ser bueno y poder seguirle el paso, no parece llegar a su nivel, y es acorralado contra una pared al poco rato. En ese momento la pelea se detiene y decides empezar tu entrenamiento.

    Tras hacer un poco de flexiones y calentar tus músculos empiezas a correr. Te llama la atención que el grupo que también corría está empezando a hacer uso del circuito de obstáculos. Tiene estructuras para escalar sin apoyo, cilindros metálicos que uno debe pasar por debajo, estacas de madera clavadas en el piso en las que uno corre de un lado a otro y demás cosas. Tal vez sea una buena oportunidad para empezar a relacionarte con ellos…

    Acciones
    -Sigues con tus ejercicios en solitario.
    -Te acercas para intentar hacer la carrera de obstáculos (Tirada de Cuerpo, 2d6).
    -Buscas a Amin Ludo para molestarlo (?)

    [hr]

    A Säbel

    En la herrería

    Tras escucharte, el goron suelta espada y martillo y te mira directamente por primera vez.

    -¡¿Preso?! ¡¿Dónde?! -te pregunta exaltado-. Se suponía que debía ir por un encargo a la ciudad vecina, ahora entiendo por qué estaba tardando más de lo normal. ¿Es en Gobat donde lo encontró? ¿O acaso en Vier? Por favor, ¡tiene que decirme todo lo que sepa sobre la situación de mi hijo!

    Luce realmente preocupado, así que probablemente sí sea su padre. Sin embargo, sigues dudándolo, pues Cebes definitivamente no sonaba como un goron.

    [hr]

    Más tarde

    Te encuentras en tu habitación en el Palacio cuando alguien toca la puerta. Te levantas a abrir y frente a ti está una de las sirvientas que los han estado atendiendo tan bien en su estancia en el palacio. La chica se dirige a ti sonriendo y con una reverencia.

    -Señorita Brizala, Su Alteza desea hablar con usted tan pronto como sea posible. Cuando esté lista, yo la guiaré hasta él -te dice, luego se saca del bolso frontal de su delantal una carta y la extiende hacia ti -también le llegó esto.

    Entras a tu habitación y lees rápidamente la carta, pues sabes que debes apurarte, no es bueno hacer esperar a alguien de la realeza. La carta está escrita por tu madre, y te dice a grandes rasgos que está contenta de que hayas regresado a Santral con bien. Te recuerda que te quiere mucho, que te extrañan todos en casa y te pide que te cuides y que no dejes de comunicarte. Te cuenta también que tus hermanos, tu padre y ella están bien, y que están planeando una celebración para la hora de tu regreso.

    Preparas lo necesario y dejas a la sirvienta guiarte por el corredor hasta la sala donde se han reunido tantas veces. Desde ese lugar entran a otro corredor, un corredor que es especial porque recuerdas haber visto al Príncipe retirarse muchas veces por ahí. Al final de ese pasillo hay unas escaleras que ascienden, las subes y llegas a lo que parece ser una oficina, pues el Príncipe está sentado detrás de un enorme escritorio. Junto a él, en otra silla, está nada más y nada menos que Petuel Navon, el Curandero Superior del Reino.

    -Brizala, bienvenida -dice el Príncipe mientras se pone de pie y extiende los brazos para recibirte -adelante, toma asiento -indica señalando una silla frente al escritorio-. Como verás, el Curandero Superior ha aceptado verte, así que si no les molesta, los dejo solos -termina y, después de hacer una reverencia, comienza a caminar hacia una puerta que está en una de las paredes laterales.

    Te acercas y tomas asiento mientras ver al Príncipe salir. Frente a ti está sentado el zora que sabes que fue el tutor de tu bisabuela y maestro ocasional de tu abuela. Te sonríe mientras te observa en silencio, con sus arrugadas manos apoyadas sobre el escritorio, como esperando a que digas algo. Nerviosa, te preguntas cómo iniciar la conversación, pero antes de que te decidas él es el primero en hablar.

    -Eres Brizala, ¿verdad? Tahmid me contó que tu bisabuela fue mi alumna, ¿te puedo preguntar cuál era su nombre? He tenido una gran cantidad de alumnos, pero aun así quizás la recuerde -notas un dejo de debilidad, temblor y calma en su voz, pero nada que te impida entenderlo claramente -. Me han dicho que te dedicas al noble arte de curar. Dime, ¿quién te enseñó?

    [hr]

    A Yuki

    En el mercado

    En la primera tienda, el amable señor te atiende inmediatamente. En cuanto le mencionas lo que buscas, te pide un segundo y se agacha a buscar entre cajas y cajas que tiene detrás de él. No mucho después se levanta con un pequeño cuchillo en mano. La hoja no tiene nada de especial, es como cualquier otra, corta pero se ve que está afilada. El mango está forrado de cuero y tiene bonitos patrones de líneas dibujados. Sin embargo, lo que más llama tu atención es lo que tiene en la mano izquierda, una funda también hecha de cuero pero que en el centro tiene una placa de metal.

    -Aquí tienes, pequeñín -dice mientras te entrega el cuchillo -y de regalo, porque me caíste bien, te daré esta funda -la acerca a ti para mostrártela-. En este espacio -dice señalando la placa de metal -puedo grabar tu nombre, o cualquier cosa que desees. ¿Qué te gustaría que dijera? -te pregunta sonriendo.

    Después de caminar por el mercado, decides entrar a la tienda de juguetes. Con una sonrisa tan exagerada que es notoriamente fingida, la dependiente de la tienda te contesta cuando le pides el descuento.

    -Lo siento, los descuentos sólo los hacemos a clientes regulares, así que el precio de la resortera es de las 150 rupias que ahí indica -te dice señalando un letrero pegado debajo de donde reposa la resortera de exhibición.

    Triste por no obtener el descuento, pagas lo que se te pide y obtienes a cambio la resortera. Sigues caminando por el mercado en busca de los materiales que necesitas. Eventualmente, habiendo gastado 50 rupias en los materiales extra, regresas al Palacio habiendo comprado todo lo que fuiste a buscar al mercado.

    [hr]

    A Furanku

    Con Tahmid

    Tahmid parece cansado y molesto, pero en cuanto nota que te diriges a él, te dedica una sonrisa cordial.

    -Por supuesto -te dice cuando ha escuchado tu petición-. El acceso a la biblioteca suele ser restringido a escolares que ahí trabajan y sus estudiantes, pero estoy seguro que pueden hacer una excepción para ti. Le diré a alguien que te lleve y que presente mi sello para que te dejen pasar.

    Un rato después, Jedd, el joven ayudante de Tahmid, va a buscarte con alegría. El humano te conduce por la puerta este del Palacio hacia un puente que pasa por encima de un canal y que los lleva a una zona con edificios grandes. Entre ellos notas uno con puertas doradas y adornado alrededor de sus paredes con estatuas con inscripciones a sus pies.

    -Ésta es la Academia. Todas esas estatuas son gente famosa que ha vivido en el reino desde hace como setecientos años -te dice Jedd sin darle mucha importancia-. Los tutores en el Palacio me hacen estudiar los nombres de algunos de ellos, pero no me acuerdo de todos. Tengo muy mala memoria…

    Jedd parece entristecerse al recordar eso, pero pronto se vuelve a animar y señala a una estatua cercana. Es un humano de aspecto ilustre y digno que tiene un libro en su mano. No puedes evitar notar que en su cabeza posa una corona muy parecida a la que trae el Rey Tamasib.

    -Ese señor era el Rey Tahmid I -dice Jedd-, un ancestro de nuestro príncipe que gobernó hace como ochenta años. Era famoso por ser un sabio, dicen que era una eminencia en lo que respecta a historia, leyendas y magia. Una de las salas de audiencias de la Academia está nombrada en su honor, de hecho. Dicen que el padre del señor Giber y el abuelo del señor Navon estudiaron con él durante muchos años. Eran tiempos de paz, dicen. El Rey podía darse el lujo de pasear por los jardines y hablar sobre filosofía y asuntos complicados en vez de estar en una sala de juntas decidiendo cómo arreglar los problemas del reino.

    En las puertas hay un par de guardias vigilando la entrada, pero Jedd pronto les muestra una carta sellada con el escudo de la Familia Real. Uno de los soldados la abre y la lee con atención antes de pasársela al otro. Cuando los dos se han asegurado de que es legítima, les abren la puerta para que pasen.

    Los recibe un iluminado pasillo con suelo de mármol brillante. Gente de aspecto serio camina apresurada por los pasillos y entra en distintas habitaciones. No puedes evitar percatarte que, al igual que en el Palacio, todos parecen ser humanos y zora.

    Jedd mira una pequeña nota que trae en el bolsillo y contempla los pasillos.

    -Bien, si las instrucciones que el príncipe me dio están bien… la biblioteca debería estar a la vuelta de aquella esquina.

    Tras señalar en una dirección, el joven te dirige hacia allá con algo de inseguridad. A la vuelta del pasillo hay una serie de puertas de madera que parecen confundirlo más. Tú eres el primero en notar que una de ellas es especialmente grande y dice “Biblioteca Central” en una placa dorada por encima..

    La puerta se encuentra abierta. El recinto que los recibe es enorme. Decenas y decenas de estantes de libros se esparcen casi hasta el infinito. Cerca de la entrada hay unas escaleras que conducen a un segundo piso donde parecen haber más estantes y mesas para estudio. Nadie los recibe ni les interrumpe el paso, así que te sientes en libertad de avanzar, inseguro de dónde empezar. Mientras observas los enormes libreros, te tropiezas con una muchacha humana que está sentada en el suelo estudiando con detenimiento un libro.

    La muchacha, sorprendida, se levanta al instante.

    -¡Buenas! -te dice con voz innecesariamente fuerte-. ¡Soy Taska, la bibliotecaria que está de turno! ¿Eres un estudiante? ¡Dime qué necesitas y yo te ayudaré a encontrarlo!

    Estudiando un poco mejor las secciones de la biblioteca, puedes ver que de verdad es muy amplia. No solo tiene cosas mágicas, sino que también tiene secciones de Historia, Filosofía, y Sociedad. Por supuesto, el fuerte de la selección de libros es la magia. Hay muchísimos libros de Botánica, Objetos y Artefactos Mágicos, Rituales, Hechizos y Medicina.

    Acciones
    -Si así lo deseas, puedes elegir una o varias secciones para buscar y mencionar algún tema preciso sobre el que quieras leer. Sé creativo, en esta biblioteca realmente hay de todo ;). Por cada sección, ocupas una tirada de 2d6 para ver que tan buenos resultados encuentras.
    -Otra es solo caminar aleatoriamente y tomar libros que parezcan interesantes sin buscar un tema en particular. De igual manera, tira 2d6.

    [hr]

    A los pocos días

    Te encuentras en tu habitación cuando escuchas que tocan la puerta. Te levantas a abrir y te encuentras a una de las muchachas. Alegremente, te extiende un sobre sellado.

    -Correo para el señor Fegaer -dice entre sonrisas.

    Tomas la carta, te sientas en la salita de tu cuarto, abres el sobre y desenvuelves la hoja de pergamino que tomas de adentro. Te acomodas en tu lugar y comienzas a leer el contenido de la carta que acabas de recibir.

    Hijo mío

    Primero que nada, me alegra saber que estás bien. ¿De verdad estabas tan en desacuerdo con la idea de tomar esa aventura? Siempre creí que a pesar de tus quejas, logré convencerte al decirte que quienes escriben esos libros en los que te pasas atrapado por días son personas que han salido a conocer el mundo. Te lo dije, te dije que aprenderías mucho en ese viaje, que tendrías la oportunidad de conocer las cosas desde otro punto de vista. Por lo que me cuentas, parece que has experimentado, aprendido y disfrutado cosas que nunca imaginaste. Es por estas cosas que me has dicho que no me arrepiento de haberte insistido tanto en ir, ¿ahora ves por qué lo decía?

    Me parece lamentable lo que ha sucedido con tu líder, pero eso no significa que debas agachar la cabeza, un gran guerrero siempre se mantendrá de pie a pesar de lo duro de las circunstancias. Recuerda que no debes perder los ánimos y debes conservar la compostura para poder seguir cumpliendo tu deber. Levantarte en la tempestad es algo que te ayudará a sacar lo mejor de las peores circunstancias.

    Cambiando a temas menos trágicos, en casa todos estamos bien. Tu hermano está entrenando duramente como siempre, siempre me reclama que no lo haya mandado a él en tu lugar, pero si eso decidí fue porque tú lo necesitabas más. Él está en una etapa en la que obligatoriamente abandonará nuestro hogar muy pronto, así que tengo que educarlo ahora más que nunca para que sea responsable y capaz de valerse por sí mismo.

    Niniel te extraña mucho, todo el tiempo pregunta por ti, no está acostumbrada a que te separes tantos días. Bueno, en realidad no pregunta todo el tiempo, pues últimamente está ocupada tomando lecciones de un curandero experimentado que llegó al pueblo luego de tu partida; según ella, ha estado aprendiendo bastantes cosas nuevas, está muy entusiasmada.

    Qué bueno que te hayas tomado el tiempo para comunicarte con tu familia, espero que no te olvides de nosotros cuando obtengas esa recompensa que se mencionaba en el anuncio. Comunícate nuevamente cuando suceda algo de relevancia, aquí en casa estaremos esperando noticias tuyas y tu regreso.

    Tu padre.

    [hr]

    A Legend

    En el mercado

    Caminando por Santral, te sorprendes al ver que el mercado que está justo al sur del Palacio no es como estás acostumbrado en las ciudades humanas que has visitado, con puestos que la gente pone por las mañana y quita al terminar el día, sino una enorme zona comercial permanentemente fija y llena de tiendas. Hay tiendas para todo lo que te puedas imaginar y aún más. Te pierdes fácilmente, rodeado de gente mucho más alta que tú que camina por todos lados y habla con voces fuertes y despreocupadas.

    En una armería encuentras justo lo que buscas. Lamentablemente, no encuentras ningún cuchillo considerablemente mejor que el que ya tienes y todos cuestan lo mismo que pagaste por él, 100 rupias. Las espadas, por otro lado, cuestan 200 rupias. Aunque están catalogadas como espadas cortas, a ti te quedan bastante largas. De todas formas, estás seguro que son manejables.

    Sin embargo, en un rincón de la tienda, te topas un cuchillo especial reposando encima de un cojín de seda. El cuchillo te llama la atención porque tiene pequeñas joyas en su empuñadura, una hoja especialmente ancha y con detalles en letras que no reconoces.

    -Esta daga es especial -te dice el vendedor que te atiende cuando ve tu interés-. No es de las producidas por herreros de Santral, sino que me la vendió un viajero que venía de las montañas del este. Me dijo que es mágica, que si uno sabe cómo usarla, permite que el usuario pase totalmente desapercibido y haga ataques mágicos incluso sin haber estudiado. Usualmente te cobraría 350 rupias por ella, pero hoy ha sido un buen día para mi negocio, así que te la dejo en 280.

    Miras en tus bolsillos y te das cuenta que tienes contigo 300 rupias. ¿Valdrá la pena comprar la daga mágica?

    Acciones
    -Compras un cuchillo regular.
    -Compras una espada corta.
    -Compras el cuchillo mágico.
    -Vuelves de noche y te lo robas :roll:
    -Cualquier otra cosa que se te ocurra.

    [hr]

    Una de las tardes, mientras das un paseo matutino por uno de los jardines, Jedd, el joven ayudante humano de Tahmid, te alcanza.

    -¿Tú eres James, verdad? Creo que el deku del sombrero es el que tiene el nombre complicado… Timón o algo así… no recuerdo bien.

    El muchacho se rasca la cabeza como tratando de recordar, pero parece desistir y se encoge de hombros.

    -Bueno, a lo que venía. El príncipe me fue a buscar esta mañana y me dijo que te entregara algo en su lugar. Dijo que se acordó anoche y te lo mandó hacer, pero hoy lo convocaron desde temprano y no tuvo tiempo para entregártelo en persona.

    Jedd te tiende un trozo de lienzo plegado. Lo abres inmediatamente y lo que encuentras se ve así:

    [​IMG]

    Cuando volteas de nuevo arriba para dirigirte a Jedd, ya no lo encuentras frente a ti. De hecho, ya no parece estar a la vista…

    [hr]

    A Zeld

    Un par de días después

    Estás descansando en tu habitación cuando alguien toca la puerta. Te levantas a atender y te encuentras con que tu visitante es una de las sirvientas.

    -Señor Andrew, tengo correspondencia para usted -te dice mientras te entrega un sobre sellado.

    Con una reverencia, la muchacha se retira. Tú cierras la puerta y te sientas a leer el contenido de la carta. Es tu madre quien te escribe, primeramente regañándonte por estar en la ciudad y no pasarte a visitarla a ella y a tu padre enfermo. Te dice que entiende que estés ocupado, pero que estaría esperando que tuvieras una oportunidad de ir a verlos. Te felicita por haber vuelto sano y salvo, y por ser tan bien recibido en el Palacio. Te recuerda que confía en que son tus habilidades y talentos los que te han permitido alcanzar esa victoria. Se despide repitiéndote que te extraña y que espera el momento de volver a verte.

    Acciones
    -Haces caso de tu madre y le concedes una visita.
    -Checa la miniactualización ò.o

    [hr]

    A todos

    Atardecer del 24 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral

    -En ese entonces, hace cinco años, en Daiton se juntaron unas cien personas -responde Tahmid pensitavamente-. Tal vez parezca mucho para los que vengan de pueblos pequeños, pero la verdad en ciudades como esta o Daiton es un porcentaje de la población que no significa nada. Luego de fallar y de que el maestro de los hermanos muriera, Elisia se mudó a Launa y ahí empezó a atraer gente, mientras que su hermano se quedó en Daiton. Lo que no sabía es que en estos años se casó y tuvo a una hija. Lo descubrimos a la mala estando allá.

    Con la segunda pregunta, Tahmid sigue pensando.

    -Elisia es una persona muy querida a donde sea que vaya. Tiene a muchos amigos, pero la verdad no recuerdo los nombres de la mayoría. Sé que tiene un círculo interno que son los más cercanos a ella. Ese goron, Donter, su nombre me suena vagamente. Creo que es uno de ellos. También hay un zora que se llama Deion y otro que se llama Trai. Ellos son los más cercanos a Elisia, aunque no sé decirles exactamente dónde están. Suena a algo interesante para investigar, sí.

    Tahmid parece escuchar esas palabras pues hace un gesto de incomodidad. Sin embargo, no dice nada más.

    Tahmid escucha y suspira con pesar.

    -A menos que quieras arriesgarte a liberarlo tú mismo y enfrentarte a los guardias, no creo que podamos hacer mucho. Yo planeaba usar mi influencia y autoridad para reducir su castigo, pero ya ves que ni a mí me sirvió mucho. No, pequeño amigo, no creo que haya mucho que hacer para este punto mas que esperar un milagro.

    [hr]

    A Soria

    Hablando con Ephrym

    Ephrym levanta las cejas con evidente sorpresa cuando escucha eso.

    -Entonces o te mienten o el tipo de verdad se lo merecía -responde luego de unos segundos-. Eli no es el tipo de persona que mataría a alguien si no fuera en defensa propia. Y aun así… no es como yo, ella se dedica a cuidar la vida. Lo único que sabe realmente sobre pelear son técnicas de defensa que aprendió hace años. No me creo que ella usara eso para matar a un general entrenado.

    El humano se queda pensando unos segundos antes de hablar de nuevo.

    -¿Es por ese asesinato que me van a ejecutar? -te sorprende que la pregunta es hecha con una voz clara, carente de emociones y extremadamente tranquila.

    -Estuve días capturado por ustedes. ¿Qué puedo decir? Me acabo de enterar de lo que me dices y dudo que alguien me escuchara aunque intentara decir algo. Así funcionan estas personas, especialmente tu príncipe querido. Se nota que eres buena y honrada, así que te voy a dar un consejo que no recuerdo si ya te di. No te fíes de él, no lo conoces realmente. Es un mentiroso y un manipulador. Yo conocí cómo era de verdad hace varios años, pero no te diré más. Pregúntale a él si tanto te interesa, a ver si es en realidad honesto. Cuando te responda ven a verme y dime lo que te dijo.

    Cuando te retiras y haces las últimas señas, Ephrym frunce las cejas pero no dice más. Sientes su profunda mirada penetrando en tu nuca hasta el momento en el que el guardia cierra la puerta detrás de ti.

    [hr]

    Investigando el Palacio

    Tu investigación por el Palacio da resultados interesantes. El Palacio es un complejo de edificios centrales y torres alrededor, con jardines y patios que cubren el espacio entre ellos y una alta muralla que rodea a todo. La prisión de Ephrym no está en un subterráneo en uno de los edificios como aquella en la que encerraron a Brizala y a los demás, sino en el primer piso de una torre un poco separada del resto del complejo. El primer piso parece totalmente dedicado a servir de prisión y justo por eso todas las ventanas son pequeñas y están colocadas por lo alto, sirviendo como único propósito de iluminar. Alrededor de la torre hay algunos jardines, pero al estar en un área un poco apartada, la vigilancia ahí es esporádica. Sabes, sin embargo, que hay al menos cuatro guardias dentro de la prisión y no sabes si hay más que no alcanzaste a ver en tu breve visita.

    Paseando por los jardines, encuentras que hay uno hacia el lado norte de la torre que termina directamente con la muralla exterior. Sabes que del otro lado de la muralla hay un canal y, sobre él, un puente que lleva a la sección norte de la ciudad. Sin embargo, no hay ninguna puerta cerca de la torre. Caminando al lado de la muralla un buen espacio hacia el oeste encuentras al fin un acceso. Se trata de una gran puerta, justo como la que usaron para entrar desde el lado sur de la ciudad, protegida por dos pares de soldados vigilando en los extremos. Hay un constante tráfico de caminantes y carretas, pero no parece que detengan a ninguno. Tal vez los guardias los conocen a todos o tal vez la seguridad real está más adelante.

    Caminas alrededor buscando otros accesos de servidumbre o posibles escapes, pero no encuentras nada. Lo más parecido que encuentras es un canal cerca de dicha puerta por el que sale una débil corriente de agua. El canal es apenas lo suficientemente alto y ancho para que alguien de estatura media baje y camine entre el agua sin muchas dificultades. El canal parece venir de los edificios centrales del Palacio y termina en la muralla, donde hay una gran reja metálica que deja pasar el agua pero a nadie más. Miras alrededor para asegurarte que no hay nadie y, cuando sabes que nadie te va a ver, te sumerges en el agua del canal para revisar la fortaleza de la reja. Sin embargo, está fuertemente sujeta a la piedra de la muralla con enormes tornillos metálicos que parecen muy difíciles de sacar.

    Continúas tu búsqueda alrededor del Palacio, pero encuentras pocas opciones para otras salidas. Parece que la mayor parte del tránsito se da por las puertas principales, de las cuales hay cuatro, una apuntando a cada punto cardinal.

    Acciones
    -Sigues buscando (Tira 4d6).
    -Te das por bien servida.

    [hr]

    Buscando a la anciana

    Afortunadamente no batallas mucho para encontrar la casa de aquella mujer. Está en un complejo al este del Palacio, así que pronto das con casas y calles que te parecen familiares. Tras un rato de vagar por ahí, te topas con la casa en particular. Una vez que estás lista, te acercas y tocas la puerta.

    Para tu buena suerte, quien te recibe es la anciana en persona. La mujer te mira con desconfianza mientras te presentas, pero de pronto la luz del reconocimiento parece iluminarse en sus ojos y suelta un prolongado “Aaaaaaah” con los ojos muy abiertos.

    -Cierto, cierto, cierto, ahora te recuerdo, ibas con el pequeño Tam -al darse cuenta de lo que acaba de decir, la mujer parece atragantarse por un instante-. Ahem, quiero decir, con Su Alteza. Estaban tú, aquel apuesto humano y aquella planta apestosa. ¿Acaso es su mascota?

    Cuando le pides indicaciones, la anciana niega con la cabeza mostrando evidente desaprobación.

    -¡¿Qué los jóvenes de hoy no saben nada?! Toma el camino hasta la Plaza y luego gira al sur. Cuando atravieses el primer puente vas a llegar a uno de los mercados de la ciudad.

    Caminas a dicho mercado y comienzas a buscar armerías, preguntando cuánto ofrecen por tu látigo. Es un lugar enorme, lleno de tiendas de todo tipo. Aunque Lábrida es grande, ni el mercado central tiene nunca a tanta gente. De verdad Santral debe ser una ciudad enorme.

    Tras un rato de buscar y regatear, encuentras a un vendedor cuyo rostro te parece familiar, pero no estás muy segura de dónde lo has visto antes. El hombre en cuestión se encuentra afuera de su tienda con expresión taciturna. Cuando le muestras tu látigo, el hombre lo examina con cuidado.

    -Esto lo reconozco… -dice sorprendido- ¡es uno mío!

    El hombre te señala que cerca de la parte donde se sujeta hay unas letras poco reconocibles grabadas con alguna punta afilada.

    -Ésta es mi firma -te dice-. ¿Puedo saber qué es lo que no le parece de él? ¿Tiene alguna queja con su fabricación o su peso o su resistencia? ¡Es raro que alguien venga a devolverme cosas que me compraron!

    Tras responderle lo que sea que le quieras responder, el hombre acepta darte 225 rupias por él, murmurando algo que suena como que está tan poco usado que no le costará gran cosa dejarlo como nuevo.

    El vendedor te invita a pasar a la tienda para cerrar el trato, pero en cuanto cruzas el umbral ves de espaldas a ti a Andrew platicando alegremente con una joven muchacha humana.

    Acciones
    -Decides actuar naturalmente y solo seguir al vendedor.
    -Le dices que luego vuelves.
    -Prefieres esperar a que el vendedor te entregue el dinero fuera de la tienda.
    -Buscas alguna manera de que Andrew no te reconozca.
    -Cualquier otra cosa que se te ocurra.

    [hr]

    Cuando has acabado con tus asuntos, caminas pensativamente preguntándote que hacer. Es entonces cuando sientes algo húmedo en tu talón y te volteas para ver de que se trata.

    Te sorprende encontrar en el suelo a un perro bastante sucio que te parece extrañamente familiar. No consigues reconocerlo al instante, pero haciendo un poco de memoria, te das cuenta de que se trata de Volvi, aquel perro que acompañaba a uno de los que desertaron la misión de Tahmid. Volvi parece muy contento de haberte encontrado. ¿Habrá llegado tan lejos él solo?

    [hr]

    A Yuki

    Cuando pides hablar con Ephrym, Tahmid asiente y hace que, cuando estés listo, un guardia te lleve a la prisión. Al llegar a la torre donde está la prisión que cuida a Ephrym, ves a Adyna a lo lejos. Parece estar buscando algo que se le perdió, pero otras cosas te preocupan ahora mismo y decides no hacer caso.

    Al entrar en la torre, te das cuenta de que estas prisiones son muy distintas a aquellas en las que te encerraron a ti y a tus compañeros. Los pasillos mucho mejor iluminados y decorados con sencillez pero buen gusto. Casi sientes una punzada de envidia al ver que las celdas no son solo jaulas, sino que cada una es como una pequeña habitación con todo lo que una persona podría necesitar para pasar sus días cómodamente.

    Hacia el fondo del pasillo, el guardia saca unas llaves y las usa para abrir la puerta. En la habitación, sentado en un sillón y mirando hacia tu dirección, se encuentra un humano de talla enorme, pelo rojizo del mismo tono que el de Elisia y cierto parecido en su nariz, sus orejas y su mentón. Sin embargo, su expresión no tiene ni rastro de la gentileza que caracteriza al de su hermana. Al contrario, es hasta cierto punto hosco, quizá incluso desagradable. El soldado da media vuelta y se acomoda a vigilar desde el pasillo para darles algo de privacidad, pero es evidente que puede escuchar la conversación desde su posición.

    -¿Otro más? -pregunta el humano estudiándote de pies a cabeza-. ¿Tú quién eres, amiguito?

    Acciones
    -Libres.

    [hr]

    A Kike

    Los días pasan y te das cuenta que no has hecho gran cosa. El resto del grupo parece muy activo, andando por todos lados, haciendo compras, visitando lugares y conociendo gente. Saber esto te hace preguntarte si no sería beneficioso que aprovecharas el tiempo que queda antes del funeral de Gladius para hacer algo aparte de descansar…

    Acciones
    -Mira la actualización y miniactualización anterior.
     
  10. Kike El MataDarknuts

    Fortianitas recibidas:
    0
    El techo de mi alcoba se tornaba eterno, las ideas no terminaban por acomodarse en mi mente, habíamos sido reprimidos por hasta el mismo rey, de no ser por el príncipe estaría peor que nunca, enserio debe ser lo peor que como soldado sea algo ineficiente.
    Por otra parte estaba claro que unos decían que estuvo bien capturar a Elisia mientras otros, el rey incluido sólo remarcan que debíamos hacerlo, el príncipe dice que Elisia es una maestra en espada, mientras que el resto la ven como una impostora, no sabía que era peor, saber que sí nos enfrentábamos a Un Goron destroza cráneos y una ninja más hábil que un Garo, o que quizás esta sea nuestra última misión sería.
    Como sea e descansado bastante e independientemente de mi futuro era hora de ver unas cuantas cosas, primero una paga, necesitaba dinero si quería mejor aún más mi equipo.

    Buscare alguna de las amables mucamas para que aclaran mis dudas respecto a quién podría pagarme algo, si es que hay paga claro...
     
  11. Soria

    Fortianitas recibidas:
    129
       El campo de entrenamiento se ve bastante bien, me gusta. El hecho de tener estas piedritas bonitas ya dice mucho, no como la arena de Lábrida (aunque la arena hace lo suyo al fortalecer las piernas). Parece que hay practicantes de diferentes niveles, como los chicos de la espada.
     
       Y, oh, lo que tenemos por acá, ¡arqueros! Los arqueros en sí no me sorprenden, sino el zora que los instruye. He conocido muy pocos zoras que logren ser buenos arqueros, usualmente los humanos son más hábiles con ello... o al menos eso creía, ya veo que el mundo es grande.
     
       No dedico demasiado tiempo a la contemplación de los arqueros porque el sonido del acero roba mi atención. Vuelvo la mirada a la fuente del ruido, y alcanzo a ver a nada más y nada menos que al encargado de la seguridad de Santral. Tal y como imaginé, el sujeto es muy severo, pues es un tipo rudo aún en una práctica... francamente no me gustaría tener que vérmelas con él en combate. Pero como entrenamiento es algo que siempre he apreciado: que los instructores luchen con habilidad, sin cuartel, sin piedad... ser un soldado es duro y hay que prepararlos adecuadamente para que vivan lo más posible en el campo de batalla. Creo que ser soldado es uno de los oficios más nobles, pues son los encargados de defender a los civiles, a los necesitados. Son los que dan la vida por sus convicciones. Pero... está el otro lado de la moneda, aquellos que ven en el soldado raso un simple peón, un sujeto sin voluntad alguna que debe obedecer las órdenes sin hacer caso a sus creencias, a su razón. Ésa es una de las razones por las que abandoné el ejército... siempre he pensado volver e intentar cambiar, aunque sea un poco, esa mentalidad absurda. Quizá algún día.
     
       Pensaba en todo esto mientras calentaba un momento, y al cabo de unos minutos de correr, veo un montón de obstáculos muy interesantes. El grupo que corría parece que va a probar aquel circuito. ¡Cómo se nota que ésta es la capital y que estamos en el patio de entrenamiento del palacio! El campo de entrenamiento de Lábrida es bueno, no me quejo, pero a esto no le falta nada... hasta da la impresión de que uno se va a entregar a un alegre juego.
     
       Olvidándome completamente de mis intenciones de pasar desapercibida, me acerco al grupo y pido al encargado que me permita probar el circuito. No he probado un circuito semejante, pero parece algo muy divertido y un reto provechoso.
     
       -Con su permiso, también quiero intentarlo - digo al encargado mientras espero mi turno, como si ya me hubiese autorizado la entrada al "parque de atracciones".
     
       Tirada:
       
    2d6 tirados por un total de: 11 (5, 6)
     
       ***
     
       
     
       Quien ahora abre los ojos de sorpresa, soy yo. Hasta que veo a Ephrym hablar con más entrega, ya veo que la acusación contra su hermana le ha hecho despertar.
     
       -Ésa es la versión del Consejo, sí - digo con voz tranquila, casi susurrando -. La versión oficial no es así. Quien asesinó al general no fue tu hermana, sino uno de los que estaban bajo su mando... un goron. Si dijeron su nombre, ya lo he olvidado. Según me contó el grupo que fue a investigar sobre tu hermana Elisia, el grupo que está bajo su mando está perdiendo fé en tu hermana como líder y que algunos han tomado ya sus propias medidas.
     
       Miro a Ephrym con seriedad, y luego me encojo de hombros.
     
       -Yo no puedo asegurarte que esa información sea cierta o no, pero tú sabrás si es eso posible o qué.
     
       Después de ver y oír la reacción de Ephrym, éste recupera su aplomo y pregunta con extrema calma:
     
       
     
       Suspiro. Y me encojo de hombros mientras niego con la cabeza.
     
       -Por eso y quizá por otras cosas que tienen en tu contra. No sé cuáles son esas cosas, excepto que dicen que puedes ser capaz de levantar a las personas en armas y llevarlas a una guerra civil. Ya te lo dije antes, te temen, y tu silencio...
     
       Entonces Ephrym responde a mis preguntas:
     
       
     
       Cuando menciona "tu príncipe querido", no puedo evitar fruncir el ceño. Y cuando termina de hablar, me quedo mirando a Ephrym con los ojos entrecerrados. "Anda con tiento, Ephrym, que tampoco eres un santo. Tu silencio puede interpretarse como la treta de un manipulador... y sin embargo creo en ti"
     
       Eso hubiera querido decirle, con el tono más amenazante posible... pero en vez de eso me quedo en silencio, respirando profundamente. Sí, me ha calado hasta lo más hondo la acusación contra el príncipe, pero hago un esfuerzo por contestar tranquilamente:
     
       -Tranquilo, hombre -digo, como si me lo dijera a mí misma -. No puedes pedirle a una persona buena y honrada que desconfíe de los demás, porque precisamente el mérito de esas personas es su valor para creer en la bondad ajena.
     
       Trago saliva.
     
       -No sé si "mi príncipe querido" es un manipulador o no. Sólo sé lo que he vivido: me ha salvado la vida, y aunque tiene sus secretos, ha compartido cosas conmigo. Eso hacen los amigos, ¿no? No me importa cómo fue antes. Me importa lo que es ahora y lo que será. Sólo el tiempo me permitirá descubrir la verdad sobre él... y si efectivamente es como dices, no creas que me arrepentiré de haber confiado en él. Yo no soy ninguna cobarde, ¡me niego a serlo!
     
       Y entonces, empuñando mis manos, las cuales reposan cerca de mis rodillas, añado:
     
       -¿En verdad piensas seguir tan tranquilo? ¿Quedarte ahí, sin intentar nada? - pregunto con un atisbo de frustración en mi tono de voz - ¿Éste es tu plan? ¿quedarte callado hasta que te maten? ¿no te preocupa tu hermana? ¿no te importa tu hija o tu esposa? ¿Por qué no haces, siquiera, el intento? ¿Cuándo fue la última vez que lo intentaste? ¿cuándo fue la última vez que quisiste hablar con la verdad? Cuando te conocimos no tenías intención alguna de ser sincero, ¿o sí?
     
       Respiro profundamente, dejo el aire unos segundos en mi pecho y luego lo suelto lentamente.
     
       Cuando me retiro y siento la intensa mirada de Ephrym en mis espaldas, me mantengo firme y evito volver la vista atrás.
     
       ***
     
       Cuando me encuentro bajo el agua, examinando la reja, decido probar quitarla de la roca. Si logro quitar esos tornillos quizá podríamos escapar a través del canal... sin embargo, ¿podré hacerlo ahora mismo? No tengo herramienta alguna, excepto mis aletas. No me agrada la idea, pero debo intentarlo. Así pues, con una mueca en mi rostro, llevo la punta de mis aletas a los tornillos e intento aflojarlo como si se tratase de un desatornillador. Por supuesto lo hago con sumo cuidado, pues no quiero lastimarme:
     
       Tirada:
      
    2d6 tirados por un total de: 7 (6, 1)
     
       Si veo que la empresa es demasiado complicada, desistiré y saldré del canal con resignación.
     
       Me interesa mucho observar un poco más la entrada, sobre todo saber a qué parte del castillo va la mercancía y si hay más guardias allá dentro. Lo haré con cautela, como alguien que peca de simple curiosidad. También me interesan las murallas, si hay puestos de vigilancia allá arriba o algo por el estilo.
     
       Tiradas:
      
    4d6 tirados por un total de: 11 (4, 2, 4, 1)
     
       Antes de irme definitivamente, me sentaré con el pretexto de descansar en un lugar más o menos alejado, pero donde pueda escuchar el rumor de los caminantes. Esto para ver si alcanzo a escuchar conversaciones entre los caminantes y los guardias.
     
       Tirada para demostrar los dotes de chismosa de Adyna:
      
    2d6 tirados por un total de: 10 (4, 6)
     
       Tampoco pienso quedarme mucho tiempo, tan sólo unos cuantos minutos. Después me retiro definitivamente de ahí.
     
       Por la noche, tan sólo un momento, me gustaría salir a hacer el mismo recorrido, tan sólo para ver cómo es el escenario nocturno, pero sin exponerme demasiado. Si veo que hay más guardias, regresaré sin más dilación a mi cuarto.
     
       Ehhh, más tiradas por si necesitan. Mejor que sobre a que falte =P
      
    4d6 tirados por un total de: 14 (6, 4, 2, 2)
     
       ***
     
       
       Cuando escucho hablar del "pequeño Tam..", no puedo evitar dibujar una sonrisa que nace desde el fondo del pecho, pero pronto se transforma en una confundida al escuchar "planta apestosa". ¿Eh? ¿Y en estos casos qué se hace? Me sorprende que no me haya dado de palos y mientras me llamaba pez. 

       -¿Acaso no le gustan las mascotas? - pregunto, tratando de salir del momento bochornoso -. Se nota que el príncipe la estima mucho. Y por como se expresa usted, él seguro que pasó tiempo con usted cuando éste era un niño.

       Genial, a ver si ahora no saca la escoba y me dice "largo, pez verdulera".

       Cuando me da las indicaciones, hago una ligera inclinación y le agradezco.

       -¿Le molesta si vuelvo a visitarla algún día? - le pregunto antes de irme.
     
       Después, siguiendo las direcciones, y después de un momento de buscar a algún interesado, la ironía de la vida me lleva al lugar donde comencé.

       
       Cuando me hace todas aquellas preguntas, no puedo evitar mirar el látigo con tristeza.

       -¡No, no, no! El látigo es perfecto, no tengo queja alguna. Es una pena venir a venderlo ya que no pude usarlo demasiado y ya estaba encariñándome con él. Pero los negocios no han ido muy bien, ¿sabe? y necesito dinero para mandar a la familia. Espero que cuando la cosa vaya mejor pueda comprar uno como este.

       Sonrío. Y cuando el hombre decide cerrar el trato, me invita a entrar a la tienda y en ella veo a Andrew, que parece no haberme visto. Eh, bien, no quiero que me vea vendiendo mi látigo, pero tampoco quiero llamar demasiado la atención, así que simplemente entraré y haré como que no lo he visto... a ver qué pasa.

       Cuando vuelvo, ya casi anocheciendo, al castillo, con un especie de vacío en el pecho al haberme desprendido de mi arma, me encuentro con un perro algo familiar, aunque muy sucio. Cuando lo miro bien, caigo en la cuenta de que se trata de Volvi. Nunca en la vida creí que me sentiría tan contenta de ver a un perro, pero es que ver aquellos ojillos llenos de devoción, en medio de mis zozobras, es como un paliativo.

       Me agacho y lo tomo en mis brazos, recibiendo de buena gana los cariños que tenga a bien darme. Le acaricio la cabeza y río contenta.

       -Eres un perro muy inteligente, ¡sí que lo eres! Mira que encontrarme en una ciudad tan grande, ¡qué buen perro! - le digo, con tono cariñoso. 

       Lo dejo en el suelo y comienzo a llamarlo para que me siga hasta el castillo. Allá en la entrada del palacio, lo tomo en mis brazos y entro apresuradamente con él, esperando que no me digan nada. Una vez dentro, me encierro en mi habitación y ahí le doy un buen baño. Después pediré algo para que podamos comer Volvi y yo.
     
     
  12. Zeld

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    Nos estamos tomando un descanso, en realidad. Qué bueno es volver a Santral - Sonrío mientras admiro la tienda y sus artículos; tal vez estaría bien comprar algo de equipo nuevo... bueno, si tan solo hubiera recibido alguna paga.

    Pero no recordaba tan grosero a este sujeto, ¿cuál es su problema? Tampoco era necesario esa actitud. - De acuerdo, cálmese, me iré si eso lo tranquliza... - Y entonces, cuando me dispongo a girar para retirarme, el rechinido de la puerta me llama para voltear, ¡y puedo ver Maysa entrando! Y así mi expresión de amargura cambia totalmente y mi sonrisa se expande de oreja a oreja.

    ¡Que gusto verte, hola! He estado genial, ¿y tú? - Es lo primero que atino a decir antes de tener que volver a mirar con gesto extraño al viejo, su tío. - Ah, sí, es... simpático - Lo digo con un notorio sarcasmo -. Y es que de hecho ya nos conocíamos, ¿no es así, don? Yo solía venir con frecuencia acompañando a mi padre, no sabía que esta tienda le pertenecía a tu familia.

    -----

    ¿Ah? ¿Una carta? Le agradezco a la chica para después recibirla. Oh, pero si es mamá. ¿Cómo es posible que me haya olvidado? Ahora me pregunto cómo se encuentra papá, ¿y si mi madre necesita algo? Diablos, soy un total irresponsable. Y ya que no tengo nada más que hacer, esa misma tarde me arreglo y salgo del palacio para ir a casa, caminando pues, que tampoco queda tan lejos. Sé cómo llegar a mi casa y no tardo más de lo necesario para estar ya entrando por la puerta, ¡y es que yo sé bien dónde guardamos la llave afuerita de la casa!

    ¿Madre?, disculpa la tardanza, ya he llegado - Recito en un grito alegre tan solo entrar. Espero que haya alguien para recibirme, y espero más que todo esté bien.

    2d6 tirados por un total de: 8 (5, 3)

     
     
  13. Furanku

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    -Se lo agradezco mucho, príncipe- digo, con cortesía.
    [hr] 
    Al notar su expresión, me nace el deseo de animarlo, aunque sea un poco.

    -Todos tienen capacidades diferentes, pero sin duda hay una base a la que todos pueden llegar con mayor o menor esfuerzo. Con el tiempo terminarás recordando esos nombres- digo, mientras contemplo los monumentos y dándole ligeramente la espalda al chico.


    Mmm... ¿No estará hablando muy fuerte para estar en una biblioteca? ¿Y no habrá un mejor lugar para ponerse a leer los libros?

    -No, no soy estudiante de acá, pero pude... conseguir acceso especial.- le respondo.

    Y bueno, busco libros y es un lugar enorme, me cayó una bibliotecaria para ayudar... o más bien yo le caí. Como sea.

    -¿Dónde puedo encontrar libros referentes a magia avanzada de "Luz y Viento"?- le pregunto -También me interesan las magias de "Hielo y Fuego" básicas e "Ilusiones" avanzadas.

    Pero entonces recuerdo algo que leí vagamente alguna vez y que me llamo la atención. Si hay información sobre eso en algún lugar, definitivamente será aquí.

    2d6 tirados por un total de: 3 (2, 1)
    2d6 tirados por un total de: 12 (6, 6)
    2d6 tirados por un total de: 7 (1, 6)


    -Pensándolo bien, alguna vez leí sobre la espiritualidad y el control eficiente de la energía mágica, ¿habrá algún libro que trate de ese tema? Me gustaría buscar de ese tema primero.

    2d6 tirados por un total de: 2 (1, 1)


    Tal vez con libros que encuentre acá pueda mejorar la magia que domino... y tal vez aprender algún hechizo más. Luego de esas tres cosas, que me son prioridad, me gustaría indagar en la sección de historia y artefactos mágicos. Si tengo tiempo, luego buscaré algún hechizo más raro y singular.

    2d6 tirados por un total de: 12 (6, 6)
    2d6 tirados por un total de: 4 (2, 2)
    2d6 tirados por un total de: 7 (3, 4)


    Con todo eso, creo que tendré lectura para un buen rato. De seguro pillo algo que no había leído antes, entre tanto libro. Entonces, mientras pensaba en eso, mire a mi lado y recordé al chico que me trajo. Dado que sólo leeré, creo que se aburrirá acá y de seguro tiene más cosas que hacer.

    -Jedd, puedes retirarte. Desde este punto, me dedicaré a leer. Gracias por traerme- le digo, en un tono serio, pero sin ser severo ni tajante... tal vez ligeramente amable, sí.
    [hr] 
    -Oh, muchas gracias- respondo, mientras tomo la carta.

    Me acomodo y la leo. Es de mi padre.
    Sí, me convenciste... cuando estaba camino a Santral y después de pensarlo y dar muchas vueltas... no antes. tal vez soy algo terco.
    Mi padre y sus analogías de guerrero... olvida que no es lo mío. Pero entiendo el mensaje, y tiene razón, ahora es cuando menos debemos desistir. Si el príncipe Tahmid nos tiene una misión dentro de unos días, no dudaré en ayudarle de nuevo.
    Ah... Niniel... en verdad también le extraño. Me alegra que tenga algo en que ocuparse y pasar el tiempo, aun más si eso le servirá para después. ¿Quién será ese curandero que llego al pueblo? Imagino que no lo sabré por un tiempo.

    Sosteniendo la carta con una mano y me recuesto aun más, mirando el techo. Mi brazo, sosteniendo el papel, se deja llevar por la gravedad y queda colgando. Con la vista elevada, no enfoco la roca que me cubre, sino el cielo azul de Timur, fresco y frecuentemente con nubes parciales, un Sol cálido de primavera y una brisa ligera. Tan poco tiempo ha sido, pero se siente tan largo... y extraño casa, pero mientras más pase lejos de allá, más será la alegría al volver, de forma que la nostalgia no me da penurias, sino una cálida sensación.

    Y ahí, recordando un poco el hogar, echado en la cama, lentamente cierro los ojos hasta quedarme dormido un rato.


     
     
  14. Legend

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    Vaya que Cuchillo! creo que tiene mas valor que yo!... y no es broma, 350 Rupias?!... vaya... Aunque me lo deja en 280.... mmm... *veo el dinero de mis bolsillos* mmm... bien, vamos a hacer gala de mis dotes de actuacion... almenos no he dicho palabra al entrar a la tienda.

    -Es preciosa!- Respondo tratando de sonar lo mas inocente e infantil que pueda, por suerte mi apariencia ayuda, saco mi cuchillo y lo miro intercaladamente con el otro.

    -Ese es mucho mas bonito que el de papa! de seguro le encantaria!- Veo el cuchillo lo mas encandilado que puedo, debo verme ridiculo!... -Pero...- veo el dinero en la mano opuesta al cuchillo- Si le compro ese Cuchillo Magico a papa... solo me quedaran 20 Rupias para comprarle algo a mama... no seria un buen regalo de aniversario de matrimonio...- Sollozo ligeramente, jeje, apelar a la lastima siempre funciona cuando estas escaso, corto o nulo de fondos, jeje

    -------------------------

    Abro y veo el lienzo... es precioso... no recuerdo cuando fue la ultima vez que alguien se acordo de mi cumpleaños... como lo supo el principe? creia que solo yo lo sabia... lo habre dicho en la entrevista y lo he olvidado? quizas... Alzo la mirada para ver a Jedd para sorprenderme de que ya se ha ido, ese chico es rapido.

    Vuelvo a bajar la vista hacia el lienzo... quizas este algo emocionado por el gran gesto del principe, pero no puedo dejar de verlo... cautivado por el obsequio... Me quedo viendolo un largo rato hasta finalmente doblarlo y guardarlo entre mis ropas con sumo cuidado de no arrugarlo, doblarlo o romperlo, para despues seguir mi camino.
     
  15. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

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    Miniactualización

    El instructor te mira inquisitivamente, deteniéndose en tus brazos y en tus piernas. Cuando parece decidir que no morirás en medio del circuito, se encoge de hombros y señala con la cabeza hacia el punto de partida.

    -Será un buen ejercicio para que los demás vean qué no hacer -dice al final con cierta sonrisa juguetona-. Solo trata de no quedarte atorada en medio.

    Sin importarte la falta de apoyo hacia tu persona, te diriges al inicio del circuito y comienzas a pasar los obstáculos. Es mucho más difícil de lo que parecía a simple vista, pero eres ágil y hoy parece que estás en especial buena forma. Trepas, giras, corres y te arrastras sin ningún problema, justo en los momentos en los que es requerido. Estás segura al menos de que lo hiciste mejor que los otros que han pasado el circuito y las expresiones del instructor y sus alumnos demuestran eso.

    -Interesante -escuchas una voz seca cerca de ti, y al girarte te das cuenta que se trata de Amin Ludo que parece haber notado tu pequeña carrera, dado que se está acercando con tranquilidad-. Tú eres una de las invitadas de nuestro príncipe, ¿no es así? ¿Cuál es tu nombre? Parece que estás en buena condición física.

    [hr] 

    Ephrym entorna los ojos cuando escucha eso y parece perderse en sus pensamientos unos segundos.

    -Esto es un horrible malentendido -dice al final, pero sus palabras no parecen dirigidas a ti sino a alguna persona invisible en el suelo-. No sé qué estás haciendo, hermana...

    -Mi silencio es mi defensa -responde serenamente-. Lo único que no pueden quitarme es la dignidad.

    -Entonces espero que no te arrepientas al final, pero no es la primera vez que escucho esa frase referente a él.

    Ephrym te mira a los ojos y en ellos encuentras cierta expresión extraña, como si hubiera algo que estuviera luchando por no decir.

    -¿La última vez que lo intenté? -repite retóricamente el humano-. Debe haber sido hace cinco años. Entonces fue cuando perdí toda esperanza de ser escuchado. Y eso no va a cambiar ahora que tienen un motivo real para buscarnos a mi hermana y a mí.

    [hr]

    Acercas una de tus aletas al tornillo y colocas la punta en la hendidura que sirve para girarlo. Tus aletas son sensibles, aunque no precisamente de la misma forma que el resto de tu cuerpo. Es algo difícil de explicar, pues se tiene que sentir, pero la mejor manera de describirlo es decir que se siente como algo que al mismo tiempo forma parte de tu cuerpo y al mismo tiempo no. Aun así en una situación como esta sabes que el dolor es inevitable y estás preparada para asumirlo..

    Afortunadamente el tornillo es grande, así que forzarlo es mucho menos doloroso de lo que podría ser con uno más pequeño. Cuando la punta está bien fija en la hendidura, comienzas a girar. El principio es la peor parte, pues al no ser girada continuamente, la pieza de metal ya se encuentra algo oxidada. Cuando ves que no se mueve, aprietas los labios y empiezas a empujar con un poco más de fuerza. El dolor está concentrado justo en la punta de tu aleta, así que se siente más intenso de lo que probablemente debería ser. Sin embargo, cuando sientes que empieza a moverse, te empiezas a sentir mucho mejor.

    De esta manera, logras mover cuatro de los seis tornillos que sostienen la reja, pero para cuando toca el quinto, tus aletas de ambos brazos están enrojecidas en las puntas y te duelen como si te las hubieran hecho pedacitos. Estás decididamente agotada, así que es un buen momento para volver a pensar tu plan.

    Acciones
    -Haces un esfuerzo y continúas desatornillando la reja (Otra tirada de 2d6, esta vez de voluntad).
    -Decides, ahora que la reja está medio floja, tratar de sacarla a la fuerza independientemente del ruido que pueda hacer (Dos tiradas de 2d6).
    -Desistes y te retiras.
    -Cualquier otra cosa que se te ocurra.

    [hr]

    Tu investigación cerca de la puerta continúa. La mercancía por lo general va a una bodega que se encuentra cerca de los edificios centrales del Palacio. Desde ahí se descargan las cajas y barriles que llevan las carretas y los sirvientes las llevan a otros sitios. Ese es el mismo punto en el que se carga todo lo que se lleva fuera del Palacio. El lugar no parece tener guardias en su interior, pero hay tanta actividad en todo momento que ni parece necesario.

    Al inspeccionar las murallas te das cuenta de que, al menos por el lado norte, no parecen haber puestos de vigilancia. Los únicos que cuidan quién entra y sale son los guardias de la puerta.

    Las conversaciones resultan mucho menos interesantes de lo que podrías haber esperado. En la puerta no hay mucho que la gente diga aparte de los chismes del día y cosas por el estilo. Pero no pudes evitar notar algo muy interesante. Cuando las carretas entran, los guardias se ponen al lado y examinan algo que hay por encima de una de las llantas. Cuando crees que es seguro te acercas tú también a una y te das cuenta de que se trata del símbolo de una luna llena. Todas las carretas que entran y salen tienen ese símbolo por encima de una de sus llantas. ¿Qué significará?

    [hr]

    Cuando sales por la noche, encuentras que la actividad usual en el día es prácticamente inexistente, como sería de esperar. Sin embargo, las pesadas y enormes puertas de madera y reforzadas con metal han sido cerradas y hay guardias recorriendo los jardines. A pesar de que es un peligro, no son tantos como podrías esperar y es relativamente sencillo escabullirse en el tiempo entre que se va uno y llega el siguiente. Te acercas a la zona de la torre en busca de más información. Al estar situada cerca de una de las esquinas del Palacio, la vigilancia ahí es mucho menor, pero la muralla norte está siendo vigilada continuamente. Tal vez sea posible llevar a Ephrym contigo incluso ahí, pero sin duda será arriesgado.

    [hr]
     
    -No cuando hablan y la gente le dice a uno que las tiene que tratar como humanos -dice la anciana molesta pero después baja la voz- ...sin ofender, querida.

    La anciana sonríe con esto.

    -No sé si te lo dijo, pero yo fui su nana. Lo cuidé prácticamente desde que nació hasta que el señor Gladius lo tomó bajo su tutela a los 11 años. Ah, querida, lo hubieras visto entonces. Era un niño muy listo, pero también era puro amor. No digo que no sea bueno ahora, pero el tiempo y las responsabilidades lo han cambiado y no sé si necesariamente para bien...

    La mujer te guiña un ojo.

    -Cualquier amigo de Tahmid es bien recibido por mí -te responde con seguridad.

    [hr] 

    -Entiendo lo que eso es... -te dice el vendedor con media sonrisa-. Te diré qué, si consigues el dinero y vuelves, prometo hacerte un descuento especial para tu propio látigo. ¿Qué te parece?

    [hr]

     A Kike

    Tras salir de tu cuarto, te encuentras con la sala de estar totalmente vacía. Sin embargo, cuando comienzas a caminar hacia la salida buscando a alguien que escuche tu petición, te topas con la muchacha que te atendió aquel primer día que llegaron al palacio.

    -Señor Kyrek -te dice haciendo una reverencia, luce contenta -¿hay algo en lo que pueda servirle?

    Una vez que le cuentas lo que necesitas, comienza a parecer confundida.

    -Lo lamento señor, no sé a qué se refiere. Pero si habla de dinero entonces debería dirigirse al tesorero, el señor Kiran. O siempre puede consultar al Príncipe si le resulta de mayor confianza. Creo que cualquiera de ellos dos podrían responderle en esta situación. ¿Lo puedo ayudar en algo más? -insiste mientras sonríe.

    Acciones
    -Le pides otra cosa que necesites.
    -Vas en busca del Príncipe o de Ghilan.

    [hr]

    A Zeld

    -He estado muy bien. Resulta que de camino de regreso esta vez pasamos por Ambura y nos hospedamos en una posada construida adentro de un árbol. Fue una experiencia única, los deku son criaturas muy simpáticas y amables, nos trataron bien y nos llevaron a conocer un bonito santuario que tienen cerca de su ciudad. Luego, desde que llegamos a Santral, he estado conviviendo con mis primos y he tomado clases de costura con mi tía. ¿Has hecho algo interesante tú?

    Luego haces el comentario sobre su tío y cómo solías ser su cliente usual.

    -Claro, ya nos conocíamos -contesta él débil y forzosamente, luego se pone de pie y sin siquiera mirarlos sale de la tienda.

    -¿De verdad se conocían? -te pregunta Maysa ignorando a su tío-. Qué casualidad, la ciudad ahora parece más pequeña de lo que creía. Quizás nos topamos alguna vez pero simplemente no nos recordamos, pues desde siempre solemos visitar a mi tío con frecuencia.

    Luego notas que el tío regresa y te sorprende ver que va acompañado de Adyna, quien está muy ocupada platicando con él como para notar tu presencia. Al parecer tu compañera tiene deseos de vender su látigo.

    Acciones
    -Hablas con Adyna y le presentas a Maysa.
    -Ignoras a Adyna.

    [hr]

    Sientes un momentáneno calor en tu pecho al estar de vuelta en tu confortable hogar. No hace mucho que saliste de él, pero se siente como una eternidad después de todas las aventuras que has pasado. Llamas en busca de tu madre y ella sale rápidamente de su habitación a recibirte.

    -¡Mi querido Andrew! -exclama contenta poniendo sus palmas en sus mejillas-. ¡Has vuelto!

    Tu madre corre hacia ti y, antes de siquiera abrazarte, te examina cuidadosamente de pies a cabeza.

    -¿Te encuentras bien? ¿Te ha pasado algo? ¡¿Por qué planeabas sólo escribir y no visitarnos?! -dice apresuradamente sin detenerse a respirar siquiera-. Luces cansado, recuéstate por favor. Enseguida te prepararé un té del que tanto te gusta, ¿está bien? Ve a ver a tu padre, está descansando -y, antes de pedir tu confirmación, se da la media vuelta y dirige sus pasos hacia la cocina para traerte lo que te ofreció.

    Acciones
    -Obedeces y vas a ver a tu padre.
    -Te recuestas en el sofá a esperar tu té.
    -Detienes a tu madre (o la sigues) para platicar con ella.[hr]

    [anchor=biblioteca]A Furanku[/anchor]

    -¡Entonces seguramente necesitarás mi ayuda! -te dice tan enérgicamente como antes cuando le cuentas sobre tu permiso especial.

    -Así que quieres ver la sección de magia-... dice pensativamente-. ¡Sígueme! ¡Yo te llevaré!

    Sigues a Taska en dirección al fondo de la biblioteca, sin embargo, a medio camino se detiene y examina el gran estante que está a su izquierda, buscando. Comienza a sacar libro tras libro con su mano izquierda y los va apilando sobre su mano derecha. Luego da media vuelta y te sonríe.

    -Toma esto y ve a las mesas del segundo piso por favor, yo seguiré buscando más sobre lo que me has pedido -te dice mientras pone los libros encima de tus manos -mientras esperas puedes comenzar con estos tomos que tienen cosas muy interesantes sobre magia.

    Caminas con la pila de libros que Taska te dio hacia una de las mesas y te sientas a leer sobre la magia. Taska continuamente te trae más y más libros, formando una pequeña montaña frente a ti. Sin embargo le prestas poca atención a este hecho pues tu mente ya está perdida en el mundo al que las palabras te llevan.

    La magia, como bien sabes, se basa en la manipulación y el aprovechamiento de las fuerzas naturales que mueven al mundo. Lees que hace doscientos o trescientos años se creía que dicho poder era una fuerza alimentada directamente por los dioses a aquellos que cumplían y hacían cumplir sus designios. Sin embargo, esas concepciones han sido enterradas conforme ha ido apareciendo conocimiento nuevo, más moderno y más preciso. Algunos de los libros que Taska encuentra para ti son compilaciones de investigaciones y ensayos, muchos de los cuales fueron escritos por Petuel Navon y Katzir Giber, algunos datados hasta cincuenta años atrás. Varios de los escritos más viejos hacen referencias bibliográficas a un dúo de autores llamados Kafei y Leynard, pero no estás seguro de a quiénes se refieren y los nombres no te suenan de nada. Taska te dice que aparte de los libros que ya te dio, la biblioteca no tiene muchas referencias a ellos. Los únicos que podrían orientarte más al respecto son los mismos Giber y Navon.

    Kafei y Leynard aparentemente postularon en su tiempo la existencia de "corrientes mágicas" que recorrían el subsuelo y alimentaban al mundo como si se tratara de las arterias de un ser vivo. El usuario mágico podía, mediante arduo estudio y entrenamiento, dominar técnicas para canalizarlo a través de su cuerpo y dirigirlo hacia objetivos determinados. Esto era lo que se conocía como magia. Sin embargo, Giber y Navon desafiaron dichas concepciones durante su primera década de investigación conjunta y comenzaron a trabajar en una teoría más inclusiva.

    El mayor problema de la vieja explicación era que no tomaba en cuenta otros aspectos de la teoría mágica, como la capacidad de la gente con poca o nula instrucción para realizar pequeñas acciones con magia, el arte de grabar símbolos escritos con poder en ellos y la creación de armas y juguetes repletos de energía mágica que cualquiera puede usar independientemente de sus orígenes. Giber y Navon trabajaron en estas cuestiones durante años. Ellos estaban en desacuerdo con la existencia de corrientes físicas de energía debajo de la tierra e interpretaron esta teoría como una mera metáfora para explicar el poder que hace funcionar al mundo y a los seres vivos. Hablaron de que los seres vivos, independientemente de su forma o naturaleza, despiden algún tipo de sutil energía que los ayuda a funcionar.. En los niveles más básicos una persona puede hacer uso de la energía de su propio cuerpo para realizar acciones mágicas, pero es un proceso tardado, difícil y nada eficiente. En cambio, es posible para alguien versado usar la energía de su cuerpo para redirigir hacia sí mismo el poder que emana de otras fuentes, como bien puede ser la vida vegetal o animal circundante. En cualquiera de los dos casos, esta energía se mueve a través del cuerpo del usuario y puede ser aprovechada según las intenciones de quien lo realiza. Redirigir la energía del ambiente hacia uno mismo es un uso mucho más eficiente pues permite al usuario controlar cantidades mayores de poder con menos peligro para su salud y las funciones de su cuerpo. Este es el proceso que se le enseña empíricamente a aquellas personas especializadas en el uso de la magia. En uno de los textos se hace una mención pasajera a la técnica de Heimdall para tomar la energía de oponentes y así debilitarlos, pero solo dice que es un proceso extremadamente difícil y poco efectivo que jamás terminó de ser pulido.

    Moviéndote de la teoría mágica general a las secciones que son más de tu interés, te encuentras con cosas relevantes. La magia elemental usa esta energía que se toma del ambiente para hacer cosas como cambiar la dirección en la que se mueve la luz, realizar combustiones, formar agua, solidificar líquidos, influir en los movimientos de la tierra, cambiar la composición del aire y demás. En la antigüedad la gente aprendía a cambiar e influir en todos estos elementos y someterlos a su voluntad. Sin embargo era un proceso complicado que requería cantidades absurdas de concentración y fortaleza mental, y por esto los resultados solían ser demasiado pobres para el esfuerzo que demandaban. A consecuencia de esto, pocas personas se dedicaban realmente al estudio de la magia. Giber, en un viaje a otro país realizado hace muchas décadas, antes de conocer Navon, conoció el concepto de los hechizos. Se trataba básicamente de “métodos” ya definidos para realizar una acción mediante magia. Una vez que alguien ya conoce el proceso exacto para lograr algo, puede explicarlo y transmitirlo a otras personas. De esta forma, personas que ya puedan manejar suficiente poder mágico, pueden aprender a imitar esas acciones e incluso realizar pequeñas modificaciones en el proceso para ajustarlo a sus preferencias y necesidades. Giber y Navon trabajaron durante años en compilar y completar listas de hechizos que pudiesen enseñarle de forma sencilla a sus alumnos. Dichas listas fueron realizadas agrupando hechizos de necesidades y utilidad similares, por lo que un estudiante por lo general aprende a realizar todos al mismo tiempo. Al cabo de seis o siete años, las listas que crearon se esparcieron por todo el reino y la magia se popularizó bastante. Los primeros alumnos de Giber y Navon, una vez que dejaron atrás las enseñanzas básicas, comenzaron a profundizar en aspectos más complicados de la magia. Aprender listas de hechizos es solo el primer paso cuando uno planea volverse un escolar, pero esto requiere una vida dedicada al estudio y tutores adecuados.

    Después te mueves específicamente a la magia de fuego y hielo. Estos hechizos, como ya sabes, funcionan bajo el principio elemental de modificar la temperatura, influyendo en el aire ambiental. Sin embargo, hay cosas mucho más allá de aprender a hacer los hechizos que aprendiste con libros en tu pueblo natal. Quien profundiza en lo que hay detrás de esto, se acerca a dominar a la naturaleza en sí. Con esto en mente, te pierdes un buen rato en complicadas explicaciones y diagramas que hablan sobre los principios físicos que involucra el control de estos elementos. No todo te es fácil de entender, algunos textos usan terminología y conceptos de los que jamás has escuchado, pero Taska parece conocer esta biblioteca como si fuera su propia casa y resulta una una ayuda increíble para explicarte algunas cosas o darte textos que te ayuden. Cuando has terminado, sientes que sabes más al respecto de lo que cualquiera, ser vivo o libro, pudiera haberte enseñado en Timur.

    A esto le siguen textos sobre ilusiones, técnicas que usan el poder mágico canalizado para modificar cosas como la forma en la que viajan la luz o el sonido. De nuevo son páginas y páginas de explicaciones, pero estas te parecen más complicadas y difíciles de entender que las anteriores. Aun así, con algo de esfuerzo y en parte la ayuda de Taska, logras entender al menos los conceptos básicos.


    Cuando le pides información sobre la canalización de energía mágica, Taska tiene un momento de inspiración y recuerda que en realidad ha leído antes el nombre de Heimdall. Fue un investigador, contemporáneo de Kafei y Leynard, cuyo trabajo se concentraba en lo que le gustaba llamar “magia oscura”, pero que básicamente consistía en utilizar cualquier tipo de magia para dañar a otros seres. Algunos de los libros tienen anotaciones firmadas por Giber en las que señala los motivos por los que piensa que esta denominación es ridícula y confusa, por lo que no sugiere su uso. Dice que toda la magia que puede caer en esta categoría tiene un lugar más sólido en cualquier otra de las ya determinadas.

    Pero cuando te dispones a leer sobre esto a profundidad, una historia escrita en una hoja añadida al final de un tomo te llama la atención.

    El pequeño tenía una familia feliz. Papá era bueno con él, aunque a veces era severo. Mamá era cariñosa y siempre sabía cómo ayudarle a sonreír. Los tres vivían solos, pero no necesitaban a nadie más. Los tres eran felices juntos y nunca jamás se iban a separar. El pequeño sabía que su familia era la mejor y que así se iba a mantener todo el tiempo que él quisiera.

    Esa mañana el pequeño fue despertado como siempre por Mamá con un delicioso desayuno. Papá estaba ocupado trabajando, como era usual. En realidad, últimamente Papá estaba muy ocupado. En las últimas semanas no había jugado con él ni se había sentado a conversar con Mamá luego de la cena. Ya no los sacaba a pasear los domingos ni los llevaba a visitar al vecino. Pero al pequeño no le importaba porque entendía el motivo para esto. Papá tenía mucho trabajo y su trabajo era muy importante. ¡Papá era un héroe que iba a salvar al mundo! El pequeño sabía que Papá no podía ser distraído, así que hacía su mayor esfuerzo para ser buen chico y no estorbarle.

    Sin embargo, Papá ese día no apareció para la comida, sino que permaneció encerrado en el sótano donde solía trabajar. Mamá le dijo al pequeño que era de entender y que no debían molestarlo, que seguramente iba a volver a tiempo para el postre, así que le separó su ración para después. Sin embargo, Papá no apareció tampoco para el postre ni para los juegos de la tarde. De hecho, Papá tampoco salió para la cena ni tampoco para la hora de dormir. Mamá se veía preocupada, así que llevó al pequeño a la cama y, tras desearle buenas noches, fue a llevarle un aperitivo a Papá.

    El pequeño, que no había visto a Papá en todo el día, decidió seguir a Mamá para poder desearle a Papá buena suerte con su trabajo. El pequeño encontró en la oscuridad las escaleras que conducían al sótano y distinguió el brillo de las velas que Papá tenía encendidas allá abajo para poder ver su trabajo. El pequeño bajó las escaleras con cuidado, tratando de no hacer ruido para no molestar a Papá. Cuando el pequeño terminó de bajar las escaleras y vio la habitación donde Papá trabajaba, se tardó en entender lo que estaba pasando.

    Mamá estaba ahí, pero estaba tirada en el suelo. Algo brillante salía de su pecho, pasaba por encima de sus manos flácidas y se derramaba alrededor, manchando la piedra del suelo de un rojo intenso. En el centro del pecho de Mamá había algo muy bonito, como una pequeña estatua de color rojo, pero la estatua tenía una forma rara, como una esfera y se movía sola, cada vez más lentamente, hasta que se detuvo.

    Fue hasta entonces que el pequeño levantó la cabeza y vio que había alguien de pie al lado de Mamá. Por un instante el pequeño pensó que se trataba de Papá y sonrió para saludarlo, pero en cuanto dio un paso al frente, notó que ese no era Papá. Papá no era tan grande, Papá no era tan feo y Papá no miraba con esos ojos malvados y llenos de odio. Pero entonces, ¿en dónde estaba Papá?

    Eso fue lo último que el niño alcanzó a pensar antes de sentir algo muy pesado encima de su cuerpo que le sacaba el aire y lo tiraba violentamente al suelo.

    Y entonces, todo se volvió oscuridad.


    El relato te desconcentra totalmente. Intentas seguir leyendo sobre el trabajo de Heimdall, pero para este punto ya no te resulta entendible. Incluso después de tomarte un descanso, por algún motivo no logras sacarte la historia de la cabeza. Al final decides que es imposible y dejas el tema de lado.

    Lo siguiente que buscas es sobre la historia del reino. Si Taska parecía hábil y rápida para buscar los libros de asuntos mágicos, en los de historia a veces ni siquiera necesita pasarte un texto, pues ella misma parece sabérselos de memoria. Aun así, entendiendo tus intenciones, Taska te deja con unos cuantos libros luego de un rato de conversación y se va a seguir buscando cosas.

    La historia es una ciencia complicada e imposible de estudiar en términos generales sin omitir muchas cosas importantes. Y es imposible saber si hay cosas importantes cuando uno lee sin intenciones específicas, así que lo mejor que puedes hacer es dar una lectura general a hechos importantes en el reino.

    Los registros escritos más antiguos que hay en la biblioteca datan de unos dos mil años en el pasado, en una época anterior a cualquier rey o príncipe que haya gobernado en esa tierra después. En esa época el territorio estaba dividido entre tribus nómadas con rituales, chamanes, bailes y máscaras. Dichas tribus dominaban algún tipo de magia de la que no se conserva constancia pero que, si los registros de entonces son correctos, era mucho más poderosa que lo que la gente hoy en día posee. En ese entonces se creaban artefactos maravillosos, se hacían tareas increíbles y el mundo tenía paz y prosperidad.

    Pero todo cambió cuando la nación del este atacó.

    Alrededor de mil quinientos años atrás un país poderoso llegó de más allá de las montañas del este y, tratando de quedarse con las tierras, arrasó con dichas tribus, poco preparadas para el combate. Su conocimiento, sus restos y toda indicación de su cultura desapareció junto con ellos y sobre las ruinas y la sangre se construyó el primer Reino de Ikana.

    Las investigaciones hechas en los últimos treinta años gracias al impulso que el Rey Tamasib dio a estos asuntos han arrojado que la Torre probablemente data de la primera época de este reino. El propósito con el que fue construida se desconoce, aunque hay muchísimas leyendas fantásticas que usualmente giran alrededor de unas misteriosas tablas de piedra que se dice que se encontraron dentro de ella. Pero esto no es importante, porque Aviah II, el décimo cuarto Rey de la segunda dinastía de Ikana, hizo poco caso de las leyendas locales y creó en los primeros pisos una enorme base militar que sigue teniendo relevancia hoy en día.

    Pero en aquella época, fuera cual fuera el propósito de la Torre de Piedra, no cabe duda que los habitantes de entonces tuvieron éxito en construir el edificio más imponente del que se tiene registro. Si no fuera por la evidencia de que el castillo en la capital, hoy la ciudad llamada Antigua Ikana, era la sede del gobierno, sería tentador pensar que algún rey la mandó crear para vivir en ella. Lo más probable, sin embargo, es que fuera alguna especie de ofrenda religiosa, un edificio que puede tocar hasta el fin del mundo en el cielo.

    Recordando la historia que Gladius les contó, buscas información sobre Ridlef Rustam. Taska parece emocionada con esto, pues empieza a hablarte sobre él. Las leyendas dicen que Rustam vino de un pequeño pueblo granjero y que se entrenó en una gran ciudad con un maestro legendario. Los detalles varían dependiendo de quién los cuente, porque todos parecen querer apropiarse de su pueblo de nacimiento o de la edad que vio sus primeros sablazos. Los únicos registros históricos reales que hablan de alguien con ese nombre son de la primera época del primer Reino, en los años en los que probablemente se construyó la Torre de Piedra. Fue un comandante del ejército, un papel que supones que es similar al que solía tener Gladius.

    Moviéndote más a la modernidad, hace casi ochocientos años otro hombre con el papel de comandante del ejército hizo historia, esta vez uno llamado Ivar Ingmor que se levantó en armas y mató al rey Igos V, llevándose junto a él a su reina y a todos sus descendientes para después coronarse como Rey con ayuda de la corte de aquel entonces. Los registros dicen que ese día no sobrevivió nadie que compartiera la sangre del rey Igos. Durante los siguientes diez años se empezó a levantar la ciudad de Santral en un sitio más central respecto a los territorios del Reino, lo que permitió una administración mucho más cómoda para la segunda generación del reinado de su familia.

    Sobre artefactos mágicos hay muchísima información, pero toda está llena de complicadas fórmulas químicas y matemáticas que están mucho más allá de tu entendimiento. Mucho material data de los últimos veinte años. La mayor parte parecen ser proyectos realizados bajo el techo de la misma Academia por estudiantes o escolares que ahí trabajan. Lo mejor que puedes sacar de los diarios que se conservan está en los diagramas que explican las necesidades de formas y materiales para encantar objetos. Muchos utilizan piedras preciosas como rubíes y zafiros como componentes, pero no como decoración. En vez de eso, hay piedras de formas diversas diversas que se incrustan en lo profundo del objeto y después son cubiertas por otros materiales. También los objetos usualmente están hechos de metal, aunque no estás seguro de si eso significa algo. Taska tampoco es de mucha ayuda, pues todo su conocimiento mágico es meramente teórico y jamás ha estado presente cuando este tipo de proyectos son forjados. Los objetos que se utilizan son muy diversos. Hay armas como cuchillos, espadas y lanzas, pero también estatuillas, anillos, cinturones, collares e incluso ves algo que parece un par de zapatos de forma bastante chistosa.

    Cuando estás pensando qué más buscar, Taska te señala que la biblioteca está por cerrar, pero te invita a volver después. Aun así te das tiempo de revisar un último libro, en busca de alguna otra cosa que te sea útil. Dicho libro resulta ser el diario de algún estudiante. En las últimas páginas encuentras algo que te llama la atención, un proceso titulado Hechizo de Refuerzo. Si entiendes correctamente los diagramas, este hechizo te permite tomar cualquier objeto cuya estructura y fabricación conozcas y, fortaleciéndolo con energía mágica pura, mejorar temporalmente sus propiedades. Un par de páginas más atrás, encuentras algo que parece relacionado con eso. Se trata de un hechizo para entender la estructura de un objeto. La forma de realizarlos es muy distinta a la magia que has hecho hasta ahora, pero tal vez merezca la pena darles un intento cuando ya estés cómodo de vuelta en tu habitación.

    Acciones
    -Arrancas páginas de libros que te hayan interesado y te vas de la biblioteca.
    -Pides prestado algún libro.
    -Te vas con las manos vacías.

    [hr]

    A Legend

    El dependiente te mira interesado cuando suplicas por un descuento. Pone cara pensativa hasta que finalmente se le ocurre algo. Busca algo en unas cajas a su izquierda y una vez que le encuentra lo pone en la palma de su mano y la extiende hacia ti para que puedas observarlo. Es un anillo plateado con adornos en relieve y decorado con una bonita piedra azul. Sin embargo, a pesar de lo bien que se ve, se nota un poco oxidado de algunas partes, así que deduces que no es de un material de tan buena calidad.

    -Sólo porque me caíste bien, si me compras el cuchillo te daré de regalo este anillo -te dice.

    Acciones
    -Aceptas la oferta.
    -Intentas otra de tus tácticas para conseguir cosas gratis.
    -Regresas al Palacio.

     
     
  16. Legend

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    Vaya! debe suponer que es para "mi mama" mmm.... pues almenos podria venderlo por algo mas de pasta, creo que acepto... pero mantengamonos en el personaje

    -Acepto! De verdad muchas gracias señor!- Acepto emocionadamente dandole el dinero, sin perder mi aire infantil.

    Si algo se hacer bien es tazar cosas, y ese anillo, aunque no parece precisamente de un rey, debe tener una historia que contar, y de seguro un buen valor que pagar, well, creo que mejor es nada.
     
  17. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

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    En la herrería

    -No, no, no, el está aqui en Santral, aunque no me dijo bien cuánto tiempo llevaba encerrado. Al parecer unos "amigos" suyos le convencieron de entrar a palacio a robarse unas frutas del jardín, lo dejaron atrás y a él fue el único que atraparon. Está en las mazmorras del castillo, pero yo podría acompañarlo y ayudar a concertar una audiencia para liberarlo si fue encerrado injustamente - digo, levantando las manos pidiendo calma - Pero necesitamos llegar lo más tranquilos posible para ayudarlo, ¿me entendió? Si no es nada grave, seguro que logramos sacarlo rápido de ese lugar.

    Me muerdo la lengua, pero mi curiosidad puede más. ¿Pero cómo preguntarlo sin que suene descortés?

    -¿Puedo preguntar cómo es su hijo? No alcancé a verlo realmente porque el lugar en donde lo tienen es muy oscuro, pero por su tono de voz parecía un muchacho humano, quizá un zora.

    = = = = = = =

    Con el señor Navon

    ¡NO.puedo.creer. que esté frente a frente con el mismísimo señor Navon! ¡Ah! ¿Quéledigo?¿Quéledigo?¿Quéledigo? Pongo mi mejor sonrisa mientras me siento e intento pensar en cómo iniciar una conversación, pero el venerable maestro se me adelanta:

    -Brizala Urydi a vuestro servicio, maese - respondo, inclinando ligeramente la cabeza - Mi bisabuela fue Taldra Alianett, ella enseño a mi abuela Ulvirae, y ella a mi madre, Synil. Es mi madre la que decidió enseñarme el oficio cuando demostré aptitudes para ello y quien también me animó a acudir al llamado de la corona para ayudar, decía que eso me ayudaría a crecer como curandera.

    -Y he aprendido algunas cosas, pero hay otras que no puedo comprender del todo - digo, mirando al maestro Navon con algo de duda - Siempre creí que la gente dedicada al arte de la curación no podría tener un mal corazón... pero conocí a alguien en el camino que demuestra lo contrario y no sé muy bien qué pensar de ello. ¿Es eso posible? Es decir, ¿puede alguien dedicado a sanar causar tanto daño en verdad? - agrego, con un dejo de pena en la voz al pensar en lo ocurrido en Launa - Temo terminar asi o no ser lo suficientemente capaz de apoyar a mis compañeros de viaje con lo que necesiten, porque algunos me ven como si fuese una loca impulsiva y sobreprotectora...

    = = = = = = =

    Atardecer del 24 de mayo

    -Si puedo preguntarlo... ¿Cómo fue que murió el maestro de los hermanos?

    -Bueno, me imagino que por la parte de Ephrym su esposa sería alguien a tener en cuenta - comienzo a ennumerar con los dedos - Y por el lado de Elisia, además de Donter, estarían esos dos zoras, Deion y Trai. ¿Puedo preguntar cómo son físicamente estos zoras? - agrego, para salir de dudas. Hay un pensamiento feo que se me viene a la mente sobre Drayden, pero no me puedo quedar con eso.
     
  18. Soria

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       Cuando el instructor me evalúa con la Mirada, sonrío con confianza, a pesar de que no tengo ni idea de cómo me va a ir en la carrera. Pero finalmente el hombre dice:

      
       Lanzo un resoplido y, caminando con mis manos sobre la cintura, me acerco al instructor y le propino una fuerte palmada en la espalda a manera de gesto de camaradería.

       -Un poco de fe no te haría daño, hombre – digo, en inmediatamente después empiezo la marcha.

       Parece que hoy es mi día, porque alcanzo a reaccionar de manera oportuna cuando se me presenta un obstáculo. Menos mal, porque sí que hubiera sido chistoso que mi cara hubiera terminado sobre el barro… bueno no, chistoso si le ocurriese a alguien que no fuese a mí, ¿no?

       Al terminar, la sorpresa es grande cuando escucho la voz del tipo rudo y serio del consejo.

      
       -Efectivamente – respondo con naturalidad. La verdad es que mientras el sujeto no intente burlarse de mí o desdeñarme, no me nace hacer bromas o intentar molestarlo. Ahora que lo veo tan tranquilo, me da por pensar que es un sujeto aburrido… pero a saber, las apariencias engañan –. Mi nombre es Adyna, hija de Aius Tarbantu.

       Para contestar a la último comentario coloco mis manos en la cintura y recargo el peso de mi cuerpo en una pierna, después sonrío.

       -Sí, eso creo – me miro a mí misma de pies a cabeza por un instante –. No está mal para una mujer, eh. Y acá entre nosotros, sólo entreno para evitar las dietas y mantener este cuerpazo – digo encogiendo mis hombros mientras una involuntaria sonrisa se dibuja en mis labios, como si fuese un movimiento reflejo (así como mi gran lengua), aunque dura poco, porque pronto se desvanece para volver a la seriedad –. Veo que tus hombres son muy afortunados de poder entrenar contigo… vi hace un momento la práctica, y si siempre eres así supongo que tienes elementos excelentes dentro de la guardia. Espero que inculques el honor, espíritu de servicio y el sentido común a tus subordinados, tanto como la excelencia de sus habilidades físicas.

       Uuuuyyy, Adyna, ¿desde cuándo hablas así? ¿Será que este tal Ludo sí impone? Como sea, desafortunadamente no tengo pretextos para portarme de otra manera.

       ***

       Veo a Ephrym más elocuente de lo que ha sido en otras ocasiones, aunque aún así mantiene sus votos de silencio. Parece preocupado por su hermana, pero cuando reflexiona prefiero mantenerme en silencio. Sin embargo, al ver su expresión, me doy cuenta que muy bien puede considerar la información que le he dado como cierta.

      
       -Entiendo que protejas tu dignidad si de tu silencio dependen otras personas. Es honorable proteger a las personas que son importantes para ti y estén involucradas en este asunto… pero yo no me refería a delatar a tus compañeros, sino a reiterar tus demandas.

       Después me vuelve a decir lo mismo de antes, que espera que yo no me arrepienta de mis decisiones. La segunda frase es curiosa, aunque no le pido más explicaciones a pesar del extraño brillo de sus ojos que están puestos en mí. ¿Por qué si tiene algo que decir, no lo hace y ya?

      
       Ese famoso evento de hace cinco años. El príncipe también lo mencionó, al parecer algo muy importante aconteció en esa revuelta.

       -¿Qué pasó hace cinco años? ¿Fue aquella vez en que… te levantaste en armas? Según sé, te reuniste junto a otras personas, ¿Qué te hizo decidir guardar silencio? Parece que desde ahí… comenzaste a guardarle rencor al príncipe.

       -Entonces, morir es tu elección y dejarás que persigan a tu hermana sin que abras la boca, ¿es así?

       ***

       Tremendo dolor he tenido que pasar, es una pena no haber podido lograr mi cometido, pero no quiero lastimar aún más mis aletas, así que decido desistir. Necesito mis aletas completas para poder hacer lo que tengo planeado. Si me las lastimo no seré de mucha utilidad cuando tenga que vérmelas con los guardias. Podría intentar derribar la reja ahora mismo, pero me estaré arriesgando mucho antes de intentar cualquier cosa. Quizá lo mejor sea conseguir algo que me permita aflojar los tornillos que me hacen falta. Tendré que ir al mercado.

       Definitivamente creo que la mejor opción será intentar escapar por este canal. La cuestión será, ¿de día o de noche? En ambas horas hay ventajas y desventajas. En el día somos visibles, si alguien se fija en nosotros y nos identifica, podría ser el fin de la carrera por la libertad, sin embargo si logramos pasar desapercibidos tenemos más opciones de escape. En la noche podemos ser prácticamente invisibles, detectarnos a distancia es casi imposible a menos que hagamos alguna estupidez… sin embargo, nuestras posibilidades de escape se reducen bastante con las puertas cerradas.

       Bueno, aún tengo tiempo de decidir la metodología. Por lo pronto, debo ir a comprar algo para aflojar los tornillos de la reja y salir por el canal.

       ***

      
       Sonrío un poco a fuerzas. No me gusta mucho cómo se expresa esta señora, pero también comprendo que los ancianos no son especialmente tratables. El carácter de las personas, creo yo, se ve agudizada con los años, además no tiene caso darle la contraria a la viejita, ya que no me interesa cambiar su manera de pensar.

      
       Esta vez no me cuesta ningún trabajo sonreír. Vaya, si es verdad lo que dice, la madre del príncipe falleció cuando éste era un bebé… me pregunto si falleció en el parto.

       Eso me hace pensar que la manera en que dan a luz los humanos es algo que aún ahora me sigue maravillando y dando miedo a la vez, pues los humanos nacen en medio de dolores, y la madre está a merced, incluso, de peligros. Quizá por eso la unión entre madres e hijos humanos es tan difícil de romperse. También entre madres e hijos zora existe un vínculo fuerte también, a pesar de que nosotras las hembras no tenemos que llevar una criatura en la barriga (además, sólo nacería uno, o dos), pues durante un período de tiempo considerable debemos cuidar de nuestros huevos con mucho celo… pero una vez que los hijos crecen, podemos desprendernos de ellos con más facilidad que los humanos, (e incluso hay quienes exhortan a sus hijos a salir). Pero, ¿de qué hablo? Creo que nunca comprenderé lo que es ser una madre… mucho menos, por supuesto, lo que es ser una madre humana.  

       Cuando habla de que el príncipe en su primera infancia era un niño cariñoso y bueno, ensancho mi sonrisa y bajo la mirada. No es de extrañarse, los niños suelen ser muy adorables. Incluso los niños humanos me parecen bonitos (aunque no los bebés, todavía no me acostumbro a verlos). Después, al mencionar que ahora las obligaciones y los años lo han cambiado, asiento comprensivamente.

       -Creo que es normal. Las personas, a medida que adquieren experiencia, se van haciendo más determinadas. Esa determinación es a veces vista como frialdad. Además los adultos suelen tomar decisiones que los demás no pueden comprender… pero, ¡qué le voy a decir a usted! – digo con ánimo –.

      
       Asiento agradecida y me despido de la señora. Creo que pasaré a visitarla antes de hacer lo que tenga que hacer. Supongo que puedo confiar en ella y dejarle una carta para el príncipe.

       ***

       Finalmente cierro el trato con el vendedor. Cuando éste me dice que me hará un descuento especial cuando vuelva para comprar un látigo, dibujo una gran sonrisa, mostrando mis dientes.

       -¡Muchas gracias! Así será. Por ahora, deberé buscar algún trabajo para comenzar mis ahorros… y hablando de trabajo, ¿puede decirme dónde puedo encontrar a un herrero? Estoy interesada en adquirir una simple pieza que me ayude a hacer cosas básicas… como atornillar. ¿O usted no tiene algo que pueda servirme?

       Si el encargado me da una dirección iré inmediatamente en su busca antes de que anochezca. Lo que busco es muy sencillo: algo de metal que me ayude a desatornillar tornillos grandes, por supuesto. Que no sea demasiado grande y pesado, y que cueste menos de 100 rupias.

       Tirada por si hace falta:
       
    2d6 tirados por un total de: 9 (3, 6)
     
     
  19. Zeld

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    Vaya, parece que te la has pasado bien - Río -. Estos días yo he estado ocupándome de aquel trabajo muy importante del que te enteraste la última vez que nos vimos, ¿te acuerdas? - Y es que no sé cómo hacer para sonarle más interesante a esta chica sin soltarle todo en lo que estoy metido.

    Después de que el viejo saliera, ella me comenta que lo más seguro es que posiblemente nos habíamos visto antes. - Es posible, pero... - niego con la cabeza y sonrío - Nah, no creo que haya sido capaz de olvidar a una niña tan hermosa. - Ay, ¿pero qué dije?

    Entonces aparto la vista de Vaysa para ver que su tío vuelve a entrar por la puerta y esta vez viene acompañado de la zora más familiar que conozco. Me sorprende de inmediato, qué casualidad, y puedo ver que sus intenciones son vender su arma. - ¿Adyna, eres tú? ¿...Estás tratando de vender tu látigo? - No pude simplemente ignorarla, tuve que acercarme - Ella es Maysa, una amiga que conocí en Daiton y que vino de visita a Santral y vine aquí a encontrarme con ella. Y Maysa, ella es Adyna, mi camarada y amiga.

    -----
    Ok, no pude evitar echarme a reír por las exageraciones de mi madre. - Que nooo mamá, ¿cómo crees? De hecho tu carta me llegó justo cuando me disponía a venir, ¿puedes creerlo? - Le dije con un tono bien bromista que ella sabía reconocer, me sacudí un poco la ropa. Cuando se alejó pude dirigirme a la habitación donde está la cama de mi padre. Y ahí estaba él, descansando. Tan solo al verlo sentí una gran alegría, me senté a su lado y tomé su mano un momento. - Padre, soy Andrew, he regresado. D¿Cómo se ha sentido?

     
     
  20. Kike El MataDarknuts

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    Lucía tan bonita como el primer día... O espera eso no era el punto, me estaba distrayendo de mi objetivo.

    -Gracias, siempre tu tan amable y por cierto luces bastante bien hoy.

    Con una sonrisa me despido y torpemente me retiro sin saber a donde ir, me sería más fácil ir con el señor Kiran, aún me sentía apenado con el príncipe debido a que se montó la grande para ayudarnos.

    Recorriendo los pasillos de la fortaleza me marcho con esperanzas de encontrar a tan peculiar señor pelirrojo.