El Templo de Piedra [En Juego]

Tema en 'Dados' iniciado por Pali, 18 Ago 2013.

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  1. vichoxD

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    De turno, con Fegaer



    -¿De niño leías mucho?... A mí nunca me interesaron los libros, hasta hace un tiempo. En mis vagancias, por Dalbergia, conocí a un anciano muy sabio. El me mostró la luz de los libros. Fui su discípulo por un tiempo. Me mostró lo que era la paciencia y la prudencia... Pero algo me dice que tú no lees el mismo tipo de libros que yo..

     
     
  2. vichoxD

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    De turno, con Fegaer
    Como sospeché. Fegaer no es alguien ordinario. Su mente está abierta a nuevos conocimientos, y es alguien que le es grato aprender. Me recuerda a muchas personas, todas admirables. Me gusta estar en compañía de personas así, de mentes tan luminosas como el trueno en la tormenta. Pero todavía no puedo confirmar si es alguien tan brillante como sospecho.
     
    -¿De niño leías mucho?... A mí nunca me interesaron los libros, hasta hace un tiempo. En mis vagancias, por Dalbergia, conocí a un anciano muy sabio. El me mostró la luz de los libros. Fui su discípulo por un tiempo. Me mostró lo que era la paciencia y la prudencia... Pero algo me dice que tú no lees el mismo tipo de libros que yo... ¿qué lees? ¿libros de magia? ¿de ciencia? ¿de naturaleza?
    De nuevo, mis sospechas acertaron. Este zora tiene una tragedia detrás. Quizá incluso todavía le persigue, aun que no lo sepa. El irrefutable pasado, la carga del tiempo, la arena del recuerdo. Son cosas con las que cada ser combate a lo largo de su vida. Pero no son cosas a las que les debamos sumisión. Hay que combatirlas, hasta el final. El problema es que muchos no ganan la pelea.

    -Lo dudas, pero yo ví algo en tí... Por otro lado...¿cómo fue que perdiste a tu familia?- pregunto con delicadez, procurando no ser muy imprudente.

     

     

     
     
  3. Furanku

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    Y de pronto esto se alargo en una conversación. No estoy seguro que tanto me guste, pero no puedo cortar de la nada, no sería amable.

    -desde pequeño he leído, es una afición. He tomado todo tipo de libros y textos, de los que mencionaste y más. Si bien tengo mis preferencias, me gusta conocer de todo un poco- respondo.

    No respondo de inmediato y se forma un silencio prolongado, sólo el ligero soplar del viento se escucha, junto a el arrullo del río, tal como estaba al inicio de la guardia. Al cabo de un rato, hablo.

    -¿Viste algo en mi? ¿O tal vez sólo fue intuición o una coincidencia? Conozco mucha gente, y nadie se anima a decir tus palabras. No puedes ver el pasado de alguien, simplemente viendo su mirada. El pesar siempre esta presente, extrañarlos también, pero definitivamente hace tiempo deje de actuar en reacción a esa perdida.

    Hago una ligera pausa.

    -Fue un accidente durante una tempestad, todos juntos. No es necesario más detalles.
     
  4. vichoxD

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    -¿Ah si? Dime, ¿has leído filosofía? ¿poesía?
    Un poco de todo. Podría decirse que mi intuición me llevó a ver algo vago.
    -Por lo general soy humilde, no me gusta dar cuenta a todos de mis cualidades, pero considero que mi mente está elevada respecto a la del vulgo, probablemente la tuya también. Sin embargo, el saber ésto me trae dolor, culpa, puesto que ésto quizá me impida ser humilde. Es una especie de paradoja que me tiene consternado de hace mucho.
    Se nota el dolor de Fegaer. No seguiré preguntando más.

    -Siento mucho tu pérdida- digo mientras pongo mi mano en su hombro- Yo tuve la suerte de no perder a familia en la conspiración. Al principio, antes de haberme sentenciado, se había propuesto matar a toda mi familia, todos ahorcados. En ése momento sentí cómo el miedo se deslizaba por mi espalda, todo lo que construí con el tiempo iba a ser derrumbado, además, la perdería a ella...

    Hago una pequeña pausa.

    -Son cosas que duelen recordar. Siento haberte hecho pasar esa sensación.

    Luego callo y miro hacia las estrellas. ¿Qué estará pasando en mi familia ahora? ¿Se habrán podido recuperar de la tragedia? No lo sé. Y, Ariann, ¿qué será de ella también? ¿habrá encontrado a otro? Es tan probable como improbable. En estos tiempos, las dudas salen de la nada. Emergen, se hacen grandes, pero parecen nunca acabar. Una a una, se sientan en mi espalda, haciéndome caer. Pero siempre me levanto. He aquí otra duda: ¿Llegará el momento en que no pueda levantarme de nuevo? Eso tampoco lo sé. Lo único que tengo claro, es que tengo que estar preparado para la llegada de ése momento.

     
     
  5. Pali

    Pali Administrator
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    Actualización

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    Tarde del 27 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral

    A todos

    -Tu única cualidad redimible -dice Ghalib entre dientes.

    -¿Y eso los hace amantes? Qué bajos han caído tus estándares.

    -Y justo por eso no lo merecen.

    Ghalib lanza una risotada desagradable.

    -No estás sordo, pero por tu capacidad de entender lo que digo, bien podrías estarlo. ¿Por qué demonios crees que los mencioné? ¿Piensas que estar aquí me mantiene lo suficientemente ocupado para que esté "atado"? Este es solo el lugar al que me destinó mi querida hermana para no tener que verme la cara, pero no por eso me quedo aquí. Llevo ocho años saliendo del reino y estableciendo relaciones con los deku del pantano del suroeste y el mago que gobierna la ciudad que está al oeste.

    -¿En serio? -te dice con un tono juguetón-. Pensé que ya estabas en el fondo del barril en ese aspecto en mis épocas de estudiante.

    [hr]

    Ghalib levanta una ceja y extiende su palma hacia arriba, para formar sobre ella una bola de fuego del tamaño de una manzana. Su anfitrión parece jugar con la bola despreocupadamente, lanzándola hacia arriba y recogiéndola como si se tratara de una pelota. Un momento después, con un gesto ágil extiende esa mano hacia Kiogh, cierra los dedos y la bola sale disparada hacia él, solo para detenerse a medio camino y cambiar de dirección. La bola de fuego empieza a girar a toda velocidad alrededor del humano, a apenas poco más de medio metro de distancia de él.

    -¿Decías...? -te responde relajadamente Ghalib con una sonrisa que, dada la situación, parece atemorizante-. Si no lo hiciste por respeto a mí, tal vez tenga qué convencerte de que lo tengas, ¿no crees...?

    Tahmid en ese momento se levanta de golpe, provocando que la silla sobre la que estaba sentado se caiga hacia atrás.

    -Ghalib, es suficiente -le dice con voz autoritaria-. Ya demostraste tu punto, desaparece esa cosa en este instante.

    El amigo de Tahmid deja salir un "tsk" y abre los dedos de su mano, provocando que la bola se desvanezca en una voluta de humo.

    -Aburrido -dice mirando a Tahmid y volviendo a sentarse-. ¿Cómo se supone que los eduque así...?

    [hr]

    -No dijo cuanta gente había -responde el hombre-, pero por su tono no debían ser muchos los que llegaron a Laver. Tengo entendido que sólo hay gente ahí, pues mencionó que los sobrevivientes se mantuvieron juntos. El mensajero no habló sobre quién llevó el mensaje a Santral, solo sé que era varón. Lo siento, pero no sé más que eso. Si quieren saber más, probablemente deberían consultar directamente al mensajero. Es un zora, no sé su nombre pero está vestido con el escudo de la Familia Real y probablemente sea el centro de atención. Lo condujeron a la posada que está justo caminando hacia el sur, la encontrarán fácilmente.

    [hr]

    A Kike, Säbel y Soria

    Llegan al museo y se encuentran a los guardias de antes, quienes al verlos llegar los reconocen y los dejan pasar. Caminan hasta toparse la puerta de la sala en la que se despidieron de Tahmid, la cual encuentran abierta y por ello pueden ver que adentro está el Príncipe observando a Ghalib examinar el cofre. En cuanto se percata de su presencia, les hace una seña para que entren.

    -¿Qué hacen aquí? -pregunta extrañado.

    Tahmid se pone pálido y se queda en silencio, Ghalib lo mira fijamente tras dejar el cofre a un lado. El silencio continúa sin romperse por unos segundos más en los que el Príncipe da un par de suspiros, para finalmente dirigirse a ustedes.

    -¿Quién les contó tal cosa? Vamos, quiero que me lleven con quien sea que les haya dicho eso -dice y se apresura a caminar en dirección a la salida, ustedes lo siguen.

    Caminan hasta la plaza, desde ahí Tahmid los dirige hacia el sur luego de que le mencionan lo que les contó aquel hombre, y entran a la primera taberna que se encuentran. Tahmid se detiene un momento a buscar con la mirada y luego comienza a dirigirse al fondo de la barra principal, donde se encuentra sentado un zora con la descripción que antes les fue dada.

    -¿Tú eres el mensajero de Santral? Yo soy Bravlio -hace una reverencia ligera pero con manerismo exagerado -un trovador que quiere encargarse de esparcir la noticia por todo el reino. Por favor, cuéntanos los detalles de lo sucedido en Launa.

    -Un gusto en conocerte, Bravlio, yo soy Sahil, mensajero de Santral. Lo que pasó fue que las piratas llegaron a Launa hace dos noches, muy sigilosamente, a mitad de la madrugada y sin izar vela alguna, fue un ataque sorpresa. Cientos de ellas, dirigidas por su líder, desembarcaron sin ser notadas y se metieron en las casas de los pueblerinos a matar, saquear e incendiar. Fue una total masacre, de no ser por algunos valientes que lucharon con ellas, entre ellos soldados de los cuarteles, no hubieran habido sobrevivientes. Algunos lograron escabullirse, así que ayudaron a rescatar del fuego a los afortunados que no fueron apuñalados. Entre todos dirigieron un escape hacia Laver. Ahora se refugian ahí unas cincuenta personas. De Launa no quedó nada, cada uno de los edificios fue exterminado por el fuego. El soldado que llegó al Palacio a dar el aviso no sabía qué razones podían tener para hacer una cosa como ésa, y pensándolo bien, creo que nadie tiene idea.

    Acciones
    -Libres.

    Cuando terminan de conversar con Sahil, Tahmid los lleva a la plaza a esperar a que se reúna el resto del grupo.

    [hr]

    A Caballero Verde y Vicho

    Su caminata los lleva por una calle llena de establecimientos de todo tipo de bienes distintos. Pronto llegan a una casita de madera con un letrero de "Artefactos mágicos" así que entran ahí. Las paredes están llenas de estantes polvorientos con frascos y objetos de todo tipo. Detrás de un pequeño mostrador los recibe una mujer humana muy amable que les señala los estantes.

    -El señor Kiran nos trajo hace apenas unas semanas un cargamento de objetos mágicos del oeste. Tenemos algunos muy interesantes, así que no tengan pena y pregunten todo lo que quieran.

    Esferas de Goo (Familiares que cobran vida según los deseos de quien los posea y pueden ser controladas mentalmente durante un tiempo corto. Las propiedades varían según el color de la esfera)
    -Negras - 15 rupias (De un solo uso)
    -Blancas - 20 rupias (De un solo uso, su superficie pulida refleja la luz).
    -Verdes - 30 rupias (Reutilizables pero frágiles).
    -Rojas - 30 rupias (Pueden encenderse en fuego sin quemarse. Reutilizables).
    -Grandes - 70 rupias. (Al golpear con algo se dividen en un número aleatorio de las otras. De un solo uso).
    Anillo de cargas de hechizos - 100 rupias (Almacena hasta 10 hechizos)
    Collar de ave de cristal - 150 rupias (Crea una pequeña ave de cristal que entrega un mensaje remoto con la voz del portador. Reutilizable. Necesita cargarse con 30 PP con cada uso).
    Brazalete de abejas - 150 rupias (Crea un pequeño enjambre de abejas que atacan según la disposición del usuario. Reutilizable. Necesita cargarse con 50 PP con cada uso).
    Varita con la Maldición de la Salud - 350 rupias (Dispara una maldición que le resta salud a quienes la reciben. Cada disparo cuesta 10 PP).
    Bastón de Byrna - 500 rupias (Crea una pantalla protectora cuadrada de 2 metros en el punto designado por el usuario. Ataques fuertes aun pueden atravesarla aunque se reduce su intensidad. Usa 30 PP cada turno que esté activo. Tiene en la parte superior una joya que almacena hasta cinco hechizos).
    Bastón de Somaria - 500 rupias (Crea un objeto de piedra con una forma que la imaginación del usuario permita. Los objetos no pueden ser de más de un metro cúbico. Cada objeto creado dura una hora. Crear un objeto cuesta 35 PP pero el tiempo que duran puede cuadruplicarse con el doble de gasto de PP. Tiene en la parte superior una joya que almacena hasta cinco hechizos).

    Cuando terminan sus compras, siguen paseando y conversando y eventualmente vuelven a la plaza donde se enteraron de la noticia de Launa. Ahí se encuentran con que el resto del grupo, acompañado del príncipe, les espera.

    [hr]

    A Furanku

    Recuerdas que cuando llegaron a Antigua Ikana el camino que tomaron pasaba cerca de lugares muy bonitos, así que sigues de regreso el camino por el que entraron hasta dar con un lugar de tu agrado. Después de caminar un poco, te encuentras con que del lado opuesto a los terrenos de siembra se encuentra una hermosa pradera de gran extensión. Por ser la época del año que es, el lugar está tapizado de pasto que el sol hace brillar de un verde intenso. Lo que llama más tu atención es el sonido de agua corriendo, buscas la fuente de la que proviene y te encuentras con que es un arroyo, deduces que es el que recorre todo el camino desde el Manantial del Compositor hasta aquí. Corres hacia los pastizales y te sientas ahí a reflexionar, sintiendo la textura del pasto y oliendo la fragancia de la tierra mojada.

    Después de un rato decides que es momento de regresar a la plaza y reunirte con tus compañeros.

    A Legend

    Regresas a la plaza y notas que te has quedado solo, todos han partido hacia lugares distintos... pero a lo lejos alcanzas a ver a Fegaer, quien va huyendo en la dirección por la que llegaron a la ciudad. Lo sigues por un rato hasta ver que corre hacia una pradera y se sienta en los pastizales.

    Acciones
    -Regresas a la plaza.
    -Saludas a Fegaer.

    Pasado un rato decides que es momento de regresar a la plaza a esperar a que tus compañeros se reúnan de nuevo.

    [hr]

    A todos

    Una vez que todos están en la plaza, Tahmid los reúne a su alrededor.

    -Lo que pasó es muy grave y necesitamos conversar todos, pero éste no es el lugar. Volvamos al museo por ahora, allá podremos comentar esto tranquilamente.

    El príncipe los conduce de vuelta al museo, directamente a la sala donde Ghalib parece seguir trabajando en el cofre. Porta en su mano una delgada varita de madera negra con la que parece estar haciendo flotar unas pequeñas herramientas metálicas que entran y salen de la cerradura. Está tan concentrado en lo que hace que no parece escucharlos entrar. Tahmid hace un gesto para que se acerquen a las sillas para sentarse, pero justo en ese momento escuchan un sonoro chasquido que proviene de la dirección de su anfitrión. Cuando voltean ven que la tapa del cofre se está abriendo lentamente y de ella sale un rayo color morado que se dirige hacia Ghalib. El humano interpone rápidamente su varita y hace que el rayo rebote, choque con una pared y se divida en muchos que se extienden por toda la habitación.

    Todos tiren 2d6

    Los rayos poco a poco se desvanecen hasta que no queda ni rastro de ellos. Ghalib suspira aliviado y se deja caer en la silla más cercanas y es entonces cuando nota que ustedes están ahí.

    -¿Oh? ¿Ya volvieron? ¿Encontraste algo interesante, Tam?

    -Más detalles, pero no los suficientes.

    -¿Algo de interés?

    -Me parece de más interés lo que sea que haya adentro del cofre que acabas de abrir. ¿Y qué fue esa cosa morada?

    -Supongo que una maldición diseñada para atacar a los que intenten abrirlo sin saber exactamente cómo. No la esperaba, así que mi primera reacción fue rebotarla, pero no me había dado cuenta de que estabas aquí.

    Su anfitrión los mira a todos uno a uno con una expresión que casi parece una sonrisa divertida.

    -Ninguno de ustedes siente nada raro, ¿verdad?

    Pero Tahmid lo interrumpe haciendo un gesto desdeñoso con la mano.

    -Si no planeas mirar el cofre, dámelo.

    -¿Y quitarme la diversión? ¡Para nada! -Ghalib entonces mete sus manos en el cofre y saca de él una tabla de piedra de no más de medio metro y bastante desgastada por los años. El humano la observa con fascinación genuina, probablemente el primer gesto auténticamente positivo que han visto en su rostro.

    -Y bien -le dice Tahmid-. ¿Es auténtica?

    Ghalib no responde. En vez de eso deposita la tabla en una mesa y pasa su puño por encima como queriendo sentirla con su anillo de piedra roja.

    -Lo es -responde-, tiene la misma señal que las otras, o al menos una muy parecida. Es un poco pequeña, pero no parece estar incompleta, sólo desgastada de los bordes. Está en muy mal estado la pobrecita, le deben haber dado uso muy rudo.

    Por cómo habla, parecería que Ghalib está hablando de un bebé recién nacido y no de un objeto de piedra, pero tienen la desagradable sensación de que no diría lo mismo de un bebé maltratado.

    -Entonces Gladius tenía razón -dice Tahmid-. Las piratas de verdad tenían una de ellas.

    -Y creo que ya podemos imaginarnos por qué hicieron lo que hicieron -completa sombríamente Ghalib-. Pero esto es perfecto. Dime, Tam: ¿Alguna vez has querido visitar las tierras libres del oeste?

    -¿Por qué lo preguntas? -responde Tahmid.

    -Porque esta tabla es lo que necesitamos para convencer a esa vieja y a su amante interracial de que nos den información.

    -¿"Vieja"?

    -Una deku que lidera a un pequeño pueblo en un pantano que hay al suroeste. Su pueblo tiene una tradición increíblemente antigua, pero son muy cerrados los extranjeros. A mí muy apenas me sorportan y eso porque les he sido útil en más de una ocasión. ¿Puedes creerlo? No tengo idea de qué defecto podrían ver en mí.

    -Ni yo... -responde sarcásticamente el Príncipe.

    -El caso es que estoy seguro que ellos saben mucho más de lo que aparentan sobre las tablas, si no es que acaso tienen alguna escondida por ahí. No les impresiona saber que tenemos algunas aquí en el museo, pero podría moverlos a ayudarnos el saber que las estamos recolectando activamente.

    -...no diría que activamente o que participaste en la recolección, pero entiendo tu punto.

    -Nimiedades -responde Ghalib sin hacer mucho caso-. ¿Qué dices? ¿Les apetece a ti y a tu tropa ir de excursión a las tierras libres conmigo?

    -Eso no lo sé -responde Tahmid-. Sospecho que algunos de mis compañeros tienen otras prioridades en mente.

    Tras decir eso, el príncipe los mira a ustedes uno a uno.

    -¿Qué dicen? Entiendo si varios de ustedes prefieren que separemos nuestros caminos, pero estaría agradecido con quien quisiera acompañarme. En cuanto a mí, mi lugar no es Laver, sino donde pueda averiguar qué era lo que Gladius sabía sobre las tablas. Yo iré con Ghalib a las tierras libres.

    Acciones
    -Libres.
     
  6. Soria

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       Por un rato, no estoy aquí. Sí, voy caminando, oigo al zora, al príncipe y a todos, pero oigo sin oír y veo sin ver. Hay algo que no me deja en paz, algo que me sacude, algo que intenta despertar en mi mente y está ahí, haciendo un simple amago, engañándome, burlándose de mí. Es como si debiera comprender algo muy importante, y no consigo hacerlo.

       De pronto me da por pensar en toda la situación y mi imaginación recrea la masacre de Launa. Veo a las piratas sacar sus espadas, saliendo de su barco, incendiando hogares e introduciendo sus espadas en todos sus habitantes. Escucho el grito de los niños y el dolor de las mujeres.

       ¿Por qué estoy pensando en esto? No lo sé, pero de alguna manera creo que hay algo que debo comprender de todo esto, e intento recrear todo como si en verdad fuese a ver algo. ¡No seas idiota, Adyna!

       Lanzo un ligero suspiro, uno para mí misma, y trato de deshacer aquellas imágenes. 

       Yo ya había escuchado calamidades antes, ya había visto cadaveres, e incluso matado. Y de alguna manera había adquirido cierta frialdad. Pero no sé por qué me he ablandado tanto. Por una extraña razón, que aún no me explico, me estoy obsesionando con la muerte, ¿es normal? ¿Será que estas noticias, como la masacre en Launa y la muerte de Gladius me han puesto mala? ¡pero si ni conocía a ninguno de los fallecidos!    

       Quizá, simplemente, me hace recordar la fragilidad de la vida que había mencionado Kiogh en la fogata. ¿Acaso tengo miedo? ¡No! No tengo miedo, desde hace cinco años que el temor a la muerte es algo que me ha abandonado. ¿Entonces? ¿Por qué me impresiona tanto este recordatorio de la muerte?

       Pienso en el dolor de las madres al perder a sus hijos, el dolor de los hombres al perder a sus esposas y hermanos, y entonces creo saber por qué me siento mal de pronto. La muerte es el recordatorio de una desaparición definitiva. Esos niños no volverán a la vida jamás, ¡jamás! Los hijos no vuelven a sus padres una vez que ellos desaparecen. Aquellas personas a las que queremos pueden desaparecer y no volver nunca más, y no hay palabras bellas que puedan traerlos de regreso. No podremos verles el rostro, ni escuchar sus risas, ni reñir con ellos, porque ellos se desvanecen, y sólo lo que vivimos junto a ellos, y las ilusiones y sentimientos que despertaron en nosotros, nos hace darnos cuenta que ellos no fueron un sueño, sino algo real. Eso es lo verdaderamente terrible, lo que más me duele. Los muertos ya no sufren, los que sufren son los vivos. ¿Por qué entonces somos capaces de matar a un desconocido? ¿por qué si tememos que nos arrebaten a los que amamos, arrebatamos a los amados de otras personas?

       Antes no lo creía, o más bien no podía aceptarlo. De alguna manera pensaba que no podía haber personas que se deleitaran en la muerte, que buscasen arruinar a los demás. ¿Será posible que así como hay personas que aman la vida, hay personas que sienten atracción por lo no vivo? Creo que aún me falta mucho por comprender. Creí que lo tenía claro, pero no puedo comprender por qué las piratas han asesinado sin compasión alguna. O quizá sé la respuesta, pero la he olvidado, quién sabe.

       Siento un dolor en el pecho y respiro profundamente para disiparlo. Apenas si me doy cuenta de lo que ha pasado en el salón con Ghalib, quien ha conseguido abrir el cofre, y al ver el rayo morado, vuelvo a la realidad.

       Después de aquello, nos proponen un nuevo viaje a las tierras salvajes y me obligo a pensar ya en el asunto de las tablas y esas cosas. Una cosa estoy muy segura: no tiene caso que vaya a Laver, no me sentará nada bien estar tan cerca de la masacre, pues no encontraré respuesta alguna y sólo alimentaré mi extraña obsesión. 

       Volteo a ver a mis compañeros, seguramente afectados a su manera por los más recientes acontecimientos, y luego volteo a ver al príncipe y a Ghalib.

       Ahora mismo sé que no quiero que ninguno de mis compañeros muera. No quiero que el príncipe muera, sería horrible. Ni siquiera quiero que Ghalib muera. Yo no sé nada de esas tablas, o de las conspiraciones del Santral, o de la Resistencia o quién tiene razón o no. Sólo sé que mi trabajo aquí es hacer lo posible por mantener a mis compañeros con vida... porque dudo mucho que sea de utilidad para otra cosa, no soy un mago que pueda descifrar misterios, ni un curandero que pueda sanar heridas, ni mucho menos soy una maestra del disimulo y la discreción. No, yo sólo sé dar golpes y recibirlos. Soy un soldado, soy fuerza bruta, y los soldados sirven para dar la vida por los ciudadanos, para defender a todos aquellos que no pueden defenderse por sí mismos. 

       No existe la justicia en este mundo, pero yo iré a donde tenga que ir para hacer lo que yo creo que es justo. Para ayudar a todo el que necesite ser ayudado, y consolar a todo aquel a quien pueda consolar. Y si este viaje puede evitar más desgracias como la de Launa, con mucho gusto lo emprenderé.

       Miro a ambos amigos, con una seriedad que contrasta enormemente con mi buen humor de antes, y con los ojos bien brillantes digo con un tono triste, pero firme:

       -Yo voy a donde mi amo vaya - digo mientras dibujo una ligera sonrisa, al tiempo que observo brevemente al príncipe. Luego miro fugazmente a Ghalib y agrego -: mi deber es olerle el culo, prodigar cariños, defender y atacar.

       Después agacho la cabeza y lanzo un pequeño resoplido de incredulidad por mis palabras. No hay duda que a pesar de mis zozobras yo amo la vida, me gusta reír, escuchar risas y ver sonrisas. De una cosa estoy muy segura: quiero ser feliz, no importa qué.

       -Ya habrá tiempo de darle su merecido a esas putas - después me levanto de mi sitio y hago una inclinación -: Con su permiso, distinguido señor Ghalib, me gustaría dar una vuelta por el museo. Prometo no ensuciar demasiado. Y aunque es una pena no poder hacer nada con respecto a mi olor, prometo no tocar nada de valor.

       Y sin esperar la respuesta de nadie, hago una inclinación de cabeza al príncipe y a mis compañeros, y salgo de la habitación. No me siento de muy buen humor, aún me siento taciturna, y si voy a emprender un viaje lo mejor es ir con el mejor de los ánimos, así que será mejor distraerme. Después de todo, estaba muy emocionada por conocer el museo, simplemente es una pena no poder sacarle historias a la "eminencia", pero bueno, no se puede conseguir todo, ¿no?

    Tirada obligatoria: 
    2d6 tirados por un total de: 5 (4, 1)

     
     
  7. vichoxD

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    Con Ghalib

    Cuando Ghalib crea esa esfera de fuego, entiendo a lo que va. Creo que mis palabras le llegaron... pobre idiota. Luego me lanza la aquella bola, y la misma empieza a dar vueltas alrededor mío.



    Suelto una pequeña risa. ¿De verdad? ¿Recurrir al miedo para intentar subordinarme? Patético. Se nota que este hombre se cree algo de otro mundo, que tiene el ego por sobre las nubes. Como no puede ponerse por sobre mí de una manera razonable, recurre a la intimidación.

    -...Un poco desesperado ¿No, Ghalib? Intentar intimidarme para poder establecer tu autoridad.


    Con Duncan


     
     
  8. vichoxD

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    0
    Con Ghalib

    Cuando Ghalib crea esa esfera de fuego, entiendo a lo que va. Creo que mis palabras le llegaron... pobre idiota. Luego me lanza la aquella bola, y la misma empieza a dar vueltas alrededor mío.



    Suelto una pequeña risa. ¿De verdad? ¿Recurrir al miedo para intentar subordinarme? Patético. Se nota que este hombre se cree algo de otro mundo, que tiene el ego por sobre las nubes. Como no puede ponerse por sobre mí de una manera razonable, recurre a la intimidación.

    -...Un poco desesperado ¿No, Ghalib? Intentar intimidarme para poder establecer tu autoridad.


    Con Duncan


     
     
  9. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

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    Miro a Kiogh con menos dureza.

    -No pasa nada, déjalo asi- digo, con una media sonrisa, antes de retomar mi camino

    - - - - - - - - 

    En la taberna

    Me siento muy mal al escuchar todo lo que nos cuenta Sahil, apretando los labios mientras tanto. Bien que sabemos cuál pudo ser la causa, pero no tiene caso decirla ahora o van a rodar nuestras cabezas. Suspiro, llevándome una mano a la cabeza, masajeando ligeramente mis sienes.

    -¿Se sabe quienes dirigieron el escape hacia Laver? Es decir, además de los soldados. ¿Y los supervivientes notaron algo fuera de lo normal? Además del obvio ataque nocturno, claro.

    = = = = = = = 

    De vuelta en el museo


    2d6 tirados por un total de: 8 (3, 5)

    ¿Qué demonios fue eso?

    Me incorporo rápidamente una vez se disipan los rayos, con algo de alarma al saber que eso era una maldición. Ante el comentario de Ghalib respondo tranquilamente:

    -Por el momento no siento nada raro. Pero si alguien estuviese afectado por ello, puedo intentar disiparlo. Con suerte lo que protegía el cofre no es algo demasiado maligno.

    Al final Gladius si tenía razón: el cofre contenía una de las benditas tablas de piedra de las leyendas. ¿Pero  para qué la usarían las piratas, y por qué estaba escondida en Launa? ¿Habría gente en ese pueblo que sabía sobre el tema?

    Y luego viene un gran dilema: ¿qué carajos hago? ¿Me voy a las Tierras Libres en un acto de prudencia y curiosidad por las tablas, o me quedo a cumplir mi deber de curandera pase lo que pase? 
    Contrario a lo que me gustaría, lamentablemente no tengo elección.

    Suspiro. Miro a Tahmid, sintiendo la boca arenosa al responderle:

    -Me gustaría decir que te acompañaría a las Tierras Libres, pero me temo que mi deber es quedarme aqui. No soportaría la idea de irme y saber que hay heridos atrás que podrían necesitar mi ayuda, más tomando en cuenta a las personas que nos apoyaron en Launa. - niego con la cabeza, retomando aire con una sonrisa triste - Menos cuando indirectamente lo que ha sucedido es por mi culpa y porque me arriesgo a que alguien me reconozca y me pase algo peor. Pero ni hablar, así son las cosas... iré a Laver, a menos de que la orden real indique lo contrario.
     
  10. Legend

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    3
    Al volver a la plaza veo que todos han partido a diferentes lugares.... de que me perdi? genial...

    A lo lejos veo a Fegaer y... bueno, no veo a nadie mas, asi que lo sigo hasta verlo llegar a un prado, iba a saludarlo pero al ver que esta a gusto solo mejor no me meto y vuelvo a la plaza, para encontrar a los demas del grupo, parece que Tahmid esta muy preocupado, y no es para menos! nos dice que debemos planear las acciones a seguir, esto se viene feo... volvemos dentro del museo.

    Al entrar somos recibidos por... RAYOS! este tipo definitivamente trata de matarnos! de seguro abrir el cofre le dio la excusa perfecta, jum...

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    Entonces Tahmid nos deja en libertad de accion por si alguien desea ir a Laver o con el a las tierras libres... no se si seria de utilidad en lo de las piratas, asi que...

    -Ehh... ya que van a interactuar con Dekus, quizas podria ayudar, quisiera ir con usted si es posible, claro...- Digo... en algo podre ayudar por alla... verdad? eso espero.
     
  11. Furanku

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    -Sí, he leído de eso... aunque prefiero literatura y magia.

    La humildad no va por las capacidades, sino por la actitud. No es lo mismo alardear de tus capacidades todo el día a decir que eres bueno en algo cuando te lo preguntan. Sí a Kiogh le incomoda, tal vez simplemente está mal entendiendo las cosas, o algo de cierto hay en su temor.

    -No te preocupes, con el tiempo uno se acostumbra al dolor y deja de sentirlo.

    Te acostumbras... pero el dolor jamás deja de estar ahí...

    [hr]

    Luego de relajarme en los prados, me reúno con los demás, el príncipe nos lleva de nuevo con Kiran y al fin conocemos el contenido del cofre: una tabla. Efectivamente, era una tabla de las leyendas. Pero cuando lo abrí, algo salió de forma inesperada y rebotó por todos lados... ¿Qué clase de magia será?

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    -Entonces también iré yo- respondo, serio.

    Después de todo, sigo sin cambiar de opinión: con el príncipe hasta resolver esto por completo.
     
  12. vichoxD

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    De guardia, con Fegaer
    Cierro los ojos un momento.

    -No creo. Quizá puedas ignorarlo a veces, pero es un peso que siempre estará ¿no lo crees?


    Con Ghalib

    Cuando Ghalib crea esa esfera de fuego, entiendo a lo que va. Creo que mis palabras le llegaron... pobre idiota. Luego me lanza la aquella bola, y la misma empieza a dar vueltas alrededor mío.
    Suelto una pequeña risa. ¿De verdad? ¿Recurrir al miedo para intentar subordinarme? Patético. Se nota que este hombre se cree algo de otro mundo, que tiene el ego por sobre las nubes. Como no puede ponerse por sobre mí de una manera razonable, recurre a la intimidación.

    -...Un poco desesperado ¿No, Ghalib? Intentar intimidarme para poder establecer tu autoridad. Pero bueno...


    De vuelta con Ghalib

    ¿Eh? Y esos rayos?
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    Con Tahmid

    Oigo con pena lo que Sahil dice. Al fin y al cabo, el exterminio es real. Es increíble, y también horroroso... tantas vidas desperdiciadas, perdidas, para luego sólo ser recordadas. Tanta gente inocente y noble muerta, tanta otra profundamente herida. Siento que mi pecho se comprime, se echa hacia adentro. La sensación me produce angustia, a la vez que es insoportable...

    De nuevo, puedo ver muy claramente la línea que separa las cosas más vitales. El amor y el odio, la vida y la muerte, la felicidad y la tristeza. ¿ Por qué es tan delgado el trazo que los separa? ¿Acaso es toda ésta locura un sueño, y la muerte el despertar del mismo?, ¿o será simplemente el fin, y no sólo un horrible sueño, uno vertiginoso y complicadísimo?, ¿existirá otra vida en donde la separación entre lo vital sea más ancha?

    Por ahí había leído unos versos que siempre me parecieron interesantes.
    "Tendré esperanza, y mi alma volará
    Y viviré por siempre
    El corazón morirá, mi alma volará
    Y viviré por siempre"

    ¿Es eso realmente cierto? ¿Habrá un después para nosotros? Siempre he creído que no, que el aferrarse a la tierra es lo único que se debe hacer, puesto que lo único que queda de nosotros en este mundo son nuestras acciones, todo lo que logramos en vida, como las amistades, los amores, y todo lo que son lazos entre personas. Lo demás, las esperanzas ultraterrenas son completamente inciertas. Sin duda la incertidumbre intimida... Otro peso más en nuestra vida. Pero no por ello me quedaré quieto, deprimido, expectante ante el mundo demoronándose a mi alrededor, ¡no!

    Viviré con dudas, problemas, angustias pero con la esperanza de resolverlas siempre. Siento que todo éste saber puede abrumar a algunos, pero si les place, los guiaré, les mostraré mi verdad, y dejaré que ellos decidan, para que puedan encontrar la suya. Mucha gente vive desprovista de herramientas y armas para vivir, y siento que es mi deber dárselas. Todo ésto me impulsa a ir a Laver, a amparar a gente destrozada, pero mi misión es otra. Debo acompañar a Tahmid en sus viajes, hasta haber terminado todo.

    ¿Acaso estoy siendo egoísta? Dejar de lado a otra gente para concentrarme en mis asuntos es sin duda algo cuestionable, pero creo que a veces es necesario.

    Ya habrá tiempo para Laver, Kiogh

    -Aunque quiera ir a Laver, mi deber es acompañarte, Brav. Yo iré contigo a tierras libres- digo con seguridad.
     
  13. Caballero Verde

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    Con James, de guardia.
     
    -Mmm...
     
    Me llevo una mano a la perilla, acariciándola mientras miro la fogata:
     
    -A veces sí, es tarde para enmendar nuestros fallos. Lo único que podemos hacer en esos casos es mirar el pasado, aprender de esos errores y avanzar hacia el futuro, demostrándonos a nosotros mismos que no volveremos a cometerlos-giro mi vista hacia James- Pero dudo que ése sea tu caso. No sé qué habrás hecho o qué crees que habrás hecho, pero el simple hecho de que ya te lo plantees es un paso. Bravlio puede no saber muchas cosas, pero sabe apreciar las muestras de coraje. No me refiero al coraje en batalla, que en cierto modo es importante, sino al de aceptar nuestros errores frente a la persona a la que éstos les ha afectado. No digo que lo hagas ahora cuando le despertemos para seguir nuestro viaje, pero deberías hacerlo cuanto antes. No sabemos dónde acabaremos metidos, y Bravlio va a necesitar la seguridad de que los suyos son sinceros con él y, ante todo, la existencia de una confianza mutua.
     
    Me llevo las manos a las rodillas y me incorporo lentamente, estirándome un poco. Observo una vez más el cielo, viendo que pronto amanecerá:
     
    -Pronto habrá que despertar al resto. Pero espero, muchacho, que de algo te haya servido conversar conmigo. Si acabamos yendo hacia donde sospecho que acabaremos, vamos a tener problemas más graves que éstos. Conviene solucionar cuanto antes los simples detalles, porque a veces son los que marcan la diferencia.

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    En el Museo, primer encuentro.
     
    ¿Se pone a viajar estando al cargo de un lugar como éste? Vaya chico. Debo suponer que no es el único Kiran que tiene sirvientes y ayudantes, y aun así es más despreocupado de lo que creía. Eso o le doy más trabajo a administrar un lugar así que el que realmente tiene:
     
    -De los dekus tengo idea, pero ninguna de ese mago que mencionas. Justo fue hace ocho años desde la última vez que viajé hacia allá, así que o ese mago hizo acto de presencia a partir de entonces o simplemente no le conocí. ¿A qué nombre responde?
     
    En cuanto al resto de sus palabras, las dejo pasar. Francamente dudo que tengan más importancia que las que derivan de su peculiar carácter.

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    De paseo por el distrito comercial, con Kiogh.
     
    -Para ser sincero, no termino de creer en la noticia. ¿Cómo después de todo este tiempo las piratas invadieron de esa forma la ciudad? ¿No había guardias nocturnos que vigilasen las costas o las propias calles?-miro los productos de los distintos tenderetes sin mucha atención- Pero lo cierto es que mi serenidad no se debe a eso. Simplemente cuando estudias todo lo que concierne a nuestras especies, acabas dándote cuenta que todo se repite aunque pasen mil años-miro al joven- Siempre afectan estas noticias. Lo que ocurre, simplemente, es que sea por la madurez de tu mente o por el paso del tiempo, uno acaba sabiendo manejar sus emociones. Aunque claro está, no es lo mismo que reciba yo esta noticia que alguien que se haya criado en Launa, por poner un ejemplo.
     
    Acabamos en una tienda donde aprecio objetos mágicos bastante interesantes. Con diferencia un par de ellos capta mi atención, pero el presupuesto con el que salí de Santral no llega a pagar ni la mitad. Contemplo los que se ajustan a lo que puedo pagar y acabo optando por el collar de ave de cristal. Nunca se sabe si en algún momento nos separaremos por el motivo que sea y necesitemos comunicarnos para volver a reunirnos. Es una pena que no baste con uno solo para poder crear una conversación y no un mensaje a secas, pero definitivamente es mejor que nada.

    Cuando entrego el dinero y me coloco el collar alrededor de mi cuello, no puedo evitar sentir que algo no va bien. Pero no le doy importancia, pues al fin y al cabo llevamos todo el día viajando y creo que necesitaré dormir nada más caer la noche.

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    En el Museo, segundo encuentro.
     
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    No estoy seguro de qué ha sido eso, pero todo apunta efectivamente a un mecanismo para pagar la curiosidad de los más imprudentes. Por el momento no siento nada fuera de lo normal, así que supondré con cierto optimismo que he tenido suerte y no me ha afectado. Espero que a nadie le haya afectado, eso sí. Escucho la conversación que mantienen ambos jóvenes y tras ello Tahmid nos pide elegir. Parece que la mayoría apuesta por acompañarle, lo cual hace que me plantee seriamente ir a Launa y acompañar a los pocos que vayan. Por desgracia, he de recordar el por qué después de tantos años he salido de Santral, dejando a una nieta y a una sobrina bajo el techo de mi casa:
     
    -Me gustaría ir a Launa y ver con mis propios ojos lo que dicen que ha acaecido allí. Pero me embarqué en este viaje por el contenido de ese cofre, y ahora que resulta ser una de las Tablas no puedo quedarme aquí en Ikana. Seguro que con tan extraordinario guía no hace falta mi presencia-miro a Ghalib con deje socarrón- pero iré igualmente a las Tierras Libres porque nunca se sabe si alguna de mis visitas a esos lugares del mundo puedan servir de algo.

    Me acerco a Brizala o a alguno de los que van a Launa y me dirijo concretamente a ellos:

    -El collar que porto ahora lo he comprado en una tienda de magia del lugar. Permite enviar un mensaje con tu voz hacia alguien que esté lejos; yo lo había comprado pensando en la posibilidad de que el grupo se dividiese en un futuro lejano, pero parece que esa separación va a ser antes de lo que creía. Quizás no tenga sentido mantenernos comunicados entre los de Launa y los que vamos hacia el oeste, pero quería avisaros por si os interesaba antes de partir hacia Launa-asiento con la cabeza- ¡Id con cuidado!
     
  14. Legend

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    Me quedo pensativo unos instantes.... unos? diria que varios! minutos quizas, viendo al fuego que lentamente pierde intensidad opacado por el sol matutino.

    Finalmente, cuando el señor Duncan comienza a moverse, opto por decir algo.

    -Creo... que hablare con Brav cuando pueda, tratare de lo antes posible... almenos que sepa lo que paso... gracias señor- Curioso, no suelo sentirme en confianza con la gente tan rapidamente, el aire paternal... o quizas sea de un abuelito? bueno lo que sea que emite el señor Duncan me hace bajar las defensas rapidamente.

    Antes de que el se aleje, alzo la voz para detenerlo, charle con el todo este tiempo y olvide el motivo real por el que pedi hacer guardia con el, el cuchillo!

    -Espere! señor...- Digo alzando la mano como un niño pidiendo permiso para hablar en clase -Yo... queria preguntarle sobre algo... vera... cuando estaba en Santral conoci a su familia, a su nieta Sole y a Taska, esque buscaba en la biblioteca informacion de algo y me mandaron a preguntarle a usted, fui a su casa y... bueno, no lo halle ahi...- Saco el cuchillo con cuidado y lo veo antes de ver al señor Duncan -Compre esto en el mercado de Santral, no entiendo lo que dice en un lado de la hoja y... pense que quizas usted podria traducirmelo, porfavor...-

    Ojala no se niegue o me lo deje para despues... la curiosidad me esta matando!!!
     
  15. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

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    Actualización

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    A todos

    Tarde del 27 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral

    Ghalib hace una mueca que se parece vagamente a una sonrisa.

    -¿Intentar establecer autoridad? No, no, ahí estás equivocado. En esta vida hay muchas cosas que naturalmente te dan autoridad temporal sobre otras personas. La edad, las relaciones de parentezco, las relaciones románticas, la sabiduría y las posiciones superiores en las organizaciones son ejemplos de cosas que te dan ese tipo de autoridad que no suele durar. Pero en este mundo existe solo una cosa totalmente absoluta e irremediable: La muerte. Por eso, el poder sobre la vida y la muerte es la única forma en la que se establece respeto y autoridad absolutas. No es un intento, simplemente te muestro que, si te quisiera matar en este instante, no podrías hacer nada al respecto. Estás en mi territorio y aquí tengo más poder que en ningún otro lugar. Mientras estés aquí, te permito vivir, no por tus propios méritos sino porque así lo deseo. No es desesperado, solo es el orden natural de las cosas.

    [hr]

    -Sí, ahora que lo dices, está ahí hace menos que ese tiempo. Se llama Duane, es un forastero, un mago muy poderoso, de algún punto del sur que llegó al pueblo y se hizo con el respeto de los demás. Y claro, decir que es un mago poderoso no es poca cosa en las Tierras Libres. De verdad es muy hábil, y el que yo te lo diga te debería dar una idea de su calibre. Si algún día te encuentras con él, no querrás estar en su lado malo.

    [hr]

    A Kike, Säbel, Soria y Vicho

    -El escape fue dirigido por los soldados, sí, pero algunos buenos ciudadanos ayudaron, no sé más detalles. No sé a qué te refieres con algo fuera de lo normal, lo que dije es prácticamente todo lo que sé, lo siento.

    [hr]

    A todos

    Los rayos morados viajan a toda velocidad hacia ustedes.

    A Caballero Verde, Furanku, Kike y Soria

    Antes de que puedas moverte, uno de los rayos se estrella contigo causándote gran impacto. Te agachas al sentir como si te hubieran dado un fuerte golpe en el estómago, dejándote sin aire, pero la sensación se pasa tan rápido y ahora te sientes tan bien que dudas de que siquiera te haya sucedido algo.

    A Legend, Säbel y Vicho

    Cuando el rayo está a punto de pegarte, reaccionas inmediatamente y te haces a un lado. Sigues al rayo con tu mirada y ves cómo se desvanece antes de golpear pared alguna. Notas que tus compañeros Adyna, Kyrek, Duncan y Fegaer no han tenido tanta suerte, pues gimen y se tocan el estómago con un gesto de dolor, pero extrañamente un momento después se incorporan como si nada hubiera sucedido.

    [hr]

    A Soria

    Cuando te vas de la habitación, Ghalib no te detiene pero tampoco te dice nada. Sigues el camino hacia la entrada del Castillo, desde donde puedes ver que hay unas enormes puertas de madera reforzadas con acero que supones que conducen a un lugar importante. No hay ningún guardia vigilando en tu campo de visión, así que no te preocupas demasiado y abres las puertas.

    El recinto que te recibe es el que debía ser la sala del trono de la antigua dinastía. Allá en el fondo, alto, totalmente aislado y con aspecto inalcanzable, se encuentra el trono en cuestión, en la cima de unas escalinatas nada modestas y con un respaldo rectangular que alcanza hasta el techo. La altura de ese techo en cuestión tampoco es nada para subestimar, pues llega verdaderamente muy alto. Es curioso, pues el museo por afuera no parecía mucho más grande que el Palacio Real, pero estás segura de que solo esta sala es más grande que cualquier cosa que puedas encontrar en Santral. El cuarto está hecho totalmente de piedra, con adornos y grabados a los lados. Las paredes en la parte más suiperior tiene ventanales colosales por ambos lados que dejan entrar la luz del sol de una forma natural y bastante bonita. El cuarto parece sostenido a los lados por columnas de piedra más gruesas que un goron que a su vez también tienen dibujos y grabados tallados. Entre ellas hay estantes recubiertos con cristal que tienen distintos objetos. Lo primero que notas es una corona que te resulta bastante familiar. Haciendo memoria, te das cuenta de que es bastante parecida a la corona representada en la estatua que adorna la plaza de la ciudad. Cerca de ella ves un cetro de lo que parece oro sólido, un manto rojo bastante largo colgado en toda su longitud y una serie de joyas de distintos colores y tamaños engarzadas en todo tipo de adornos.

    Al final, casi en un rincón de la habitación, notas algo que te llama verdaderamente la atención. Usualmente no les pondrías mucha atención, pero ahora que ya viste una de ellas, es imposible que no las notas. Colocadas sobre cojines rojos se encuentran tres tablas de piedra de distintas formas y tamaños, todas muy parecidas a la que Ghalib sacó del cofre. Estas parecen estar mucho más cuidadas, pues no dan la impresión de estar incompletas. Examinándolas de cerca notas que tienen grabados en su superficie, pero sea lo que sea que haya ahí, te es imposible de leer.

    Al fondo de la habitación, sobre la pared en la que se encuentra el trono se encuentra otra pequeña puerta que no te da pena atravesar. Ahí encuentras un recinto más pequeño cuyas paredes están cubiertas por máscaras. Hay máscaras de todo tipo: Ves una máscara redondeada y pequeña que parece estar hecha de piedra, una máscara alargada y gris que apenas tiene marcados los ojos y algún tipo de reja cubriendo donde debería estar la boca, la máscara de un rostro cubierto por vendas, otra que está hecha a la imagen de alguna criatura con pelaje dorado y grandes orejas y otra que tiene en el centro un misterioso ojo con una única lágrima cayendo.

    En lo que parece el sitio principal de la pared hay cinco máscaras, cuatro rodeando a la quinta. Las cuatro de alrededor muestran a lo que definitivamente son monstruos, una con cuernos, otra con colmillos, otra con múltiples ojos y una última con lo que parecen marcas rituales. En el centro se encuentra una máscara de aspecto ominoso y terrible. Sus grandes ojos redondos y amarillos parecen penetrar hasta el interior de tu alma, las espinas que la rodean se ven más amenazantes que ningún otro monstruo y hay algo en ella, algo indescriptible y quizá indistinguible, que parece querer mandar escalofríos hasta lo más profundo de tus huesos.

    Desde esa habitación sale una tercera puerta, aun más pequeña que la anterior. La atraviesas y llegas a un tercer cuarto que parece estar dedicado a armas y demás objetos. Ahí ves cosas de todo tipo: Lanzas de distintos colores y longitudes, espadas de todos los tamaños y formas y escudos de distintos tipos. En el centro de la habitación hay un estante recubierto en vidrio con un escudo totalmente circular y una superficie tan pulida que puedes ver tu silueta en ella. A su lado hay lo que parecen dos espadas anchas gemelas, una blanca y una negra.

    [hr]

    A todos

    Entre conversaciones y discusiones, la tarde empieza a caer y Tahmid se pone de pie.

    -Bueno, creo que es suficiente por hoy. Todos tenemos viajes mañana e insisto en que los que van a ir a Laver descansen la noche en vez de partir inmediatamente. Sea lo que sea que haya pasado en Launa, pasó hace ya prácticamente tres días, así que apresurarse no va a solucionar nada. Es mejor que se lo tomen con calma y, sea lo que sea que encuentren, lo encuentren descansados y con sus energías al máximo.

    El príncipe se dirige a Ghalib.

    -¿Crees poder dejar que nos quedemos aquí?

    Ghalib voltea a ver a los zora y al deku.

    -¿...todos? -pregunta con una expresión bastante preocupada.

    -Sí, todos. No te hagas, el castillo tiene montones de habitaciones que no se usan, nada te cuesta prestarnos unas cuantas.

    -Está bien, está bien. Tomen la torre noreste, hay habitaciones en el primer piso que seguro encontrarán cómodas. Mandaré a alguien a quien las prepare.

    -Ese es un buen chico -responde Tahmid con una sonrisa.

    Las habitaciones en cuestión no son tan lujosas como aquellas en las que los hospedó Tahmid cuando volvieron a Santral, pero son lo suficientemente cómodas. Para cuando han cenado algo y están listos para dormir, la noche ya ha terminado de caer, así que Tahmid les sugiere descansar y prepararse para el siguiente día y él hace lo mismo.

    [hr]

    Mañana del 28 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral

    A todos

    Después de desayunar en el Museo, Tahmid los dirige afuera hasta un establo cercano, donde sus caballos descansaron por la noche y ahora están preparados para salir.

    -Bien, es hora de partir, ¿se sienten listos? -pregunta en general-. El viaje será largo, pero espero que valga la pena. He leído y escuchado mucho sobre las Tierras Libres, así que estoy emocinado por conocerlas, pues lo que sé es que están llenas de paisajes hermosos y criaturas desconocidas, será una experiencia refrescante y nueva para todos nosotros.

    Luego el príncipe se queda mirando a Brizala y a Kyrek.

    -Ustedes dos, síganme -les dice.

    A Kike y Säbel

    El Príncipe los separa del grupo para hablarles en privado.

    -Siento mucho que no nos puedan acompañar, pero entiendo por qué no lo hacen. Antes de que partan, tengo dos cosas que darles -dice a lo que saca de su bolsillo un pergamino doblado y una curiosa figurita de cristal con forma de un ave -lo primero es un mapa del reino que les servirá para encontrar el camino. Esto otro -continúa, extendiéndoles la figura de cristal -es un familiar, un objeto encantado que les servirá para grabar un mensaje y enviármelo. Utilícenlo para avisarme lo que sea que encuentren en Laver, y yo responderé para acordar dónde nos vemos de nuevo. Espero que les vaya bien en su viaje y que puedan regresar para reunirse con nosotros.

    [hr]

    A Caballero Verde, Furanku, Legend, Soria y vicho

    Dirigidos por Ghalib cruzan hacia el lado oeste de la Antigua Ikana. A medio camino se topan con que hay una especie de risco con puentes de madera que bajan y pasan por encima de un río bastante caudaloso. Los puentes son bastante estables así que los cruzan sin problemas. A pesar del río el terreno aquí es bastante árido, inclusive en las orillas. Más allá de dicho río aun ven más casas y edificios, pero Ghalib no se detiene mucho tiempo con ellos. En vez de eso cruza rápidamente hasta las murallas de la ciudad, bastante altas, y tras intercambiar en voz baja unas amables palabras con los guardias que ahí se encuentran, las puertas son abiertas y se les permite pasar. Del otro lado, lo que les espera es un mundo radicalmente distinto a todo lo que conocen.

    https://www.youtube.com/watch?v=IW4_uNqPzYQ

    Los pastos verdes se extienden hasta donde alcanza el horizonte. Colinas suben y bajan por todos lados, con arboledas por ahí y por allá adornando el paisaje. Frente a ustedes tienen algo distinto, algo que no habían experimentado nunca. No es solo que los colores parezcan más intensos, incluso más alegres, sino que hasta el aire se siente distinto. Hay algo en lo que respiran que parece único y revitalizador. Solo de estar ahí se sienten llenos de energías y de ánimos para continuar. Definitivamente se nota que están, la mayor parte de ustedes por primera vez en sus vidas, afuera del reino, en un sitio desconocido y salvaje que implora ser explorado y descubierto.

    -¿Qué les parece? -dice Ghalib sin un solo rastro de su característico tono arrogante-. ¿Bonito, eh?

    El viaje continúa la mayor parte del día en dirección paralela a la del sol. Pronto empiezan a seguir un camino construido con piedras que parece estar bastante deshecho por las inclemencias del tiempo y parcialmente cubierto por hierba y maleza. Cuando el sol empieza a descender, Ghalib los hace torcer hacia el sur y andar entre hierbas altas. A lo lejos ven animales de todos tipos y tamaños que se suelen esconder al verlos pasar. Al volverse más profunda la oscuridad, también escuchan tenebrosos aullidos lejanos que los hacen ponerse en guardia.

    Noche del 28 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral

    Situación actual en el mapa:
    [​IMG]
    Una vez que la noche les impide continuar, Ghalib los detiene en el centro de una arboleda.

    -Este es un buen lugar para detenernos. No sé lo que suelan hacer cuando viajen, pero si queremos sobrevivir la noche habrá qué hacer guardias para vigilar que no se acerquen criaturas salvajes peligrosas. Cuando les digo que aquí hay de todo, me refiero a que realmente hay de todo. He visto las cosas más raras en estos lugares.

    -Bueno, ya escucharon al experto -interviene Tahmid-. ¿Cuántos somos? ¿Cómo nos organizamos?

    Acciones
    -Libres.

    [hr]

    Noche del 30 de mayo del año 769 de la dinastía de Santral

    Situación actual en el mapa:
    [​IMG]

    A Kike y Säbel

    Después de tres días de camino y un descanso en Santral, guiándose por el mapa y por el conocimiento que tiene Kyrek sobre la región cercana a Launa, por fin llegan a Laver. El lugar, por ser costero posiblemente, se parece mucho a Launa pero en una magnitud mayor, las casas están más separadas y parecen construidas con materiales más resistentes. La cálida humedad que se siente en el ambiente les trae de vuelta el recuerdo de cuando hace unos días pusieron pie en Launa, junto a Gladius, listos para iniciar su misión.

    Sin saber a dónde ir exactamente, caminan entre las calles hasta encontrarse con una bonita plaza, más grande y mejor cuidada que la de Launa. Sin embargo, se decepcionan al ver que no hay nadie cerca, la noche está tan entrada que todo el mundo debe haber ido a dormir ya. En una de las esquinas de la plaza hay un letrero que tiene dos flechas, una hacia el este y otra hacia el oeste. La primera indica la dirección hacia un "Bar Lácteo" y la segunda hacia "Posada Laver" y "Cuarteles".

    Acciones
    -Libres.
     
  16. Soria

    Fortianitas recibidas:
    129
       Con Ghalib y el  maldito rayo de la muerte xP

       Como había estado tan sumida en mis zozobras, apenas me doy cuenta de un fuerte dolor de estómago que hace que me lleve una mano al vientre y lance un ligero gemido de dolor. No estoy segura si este dolor ha sido producido por lo acontecido  en el recinto con eso del cofre, o si mi pesar me ha producido verdadero dolor físico. La duda aumenta cuando el dolor se desvanece rápidamente, sin dejar secuela alguna. Mantengo una mano en mi estómago tan sólo por un momento y después, con los temas que hay que tratar, me olvido del padecimiento sentido.

    2d6 tirados por un total de: 8 (4, 4)

       ***
       En el museo.
      
       Frente a mí, unas enormes puertas se plantan imponentes. El hecho de que sean de madera y acero les otorga un aire austero al igual que casi todo lo que veo a mi alrededor. No hay finísimos tallados, ni adornos que intenten apantallar mi vista, como los que pudimos contemplar en Santral. Aquí la majestuosidad parece consistir en la enormidad. Coloco ambas manos en las puertas y compruebo con satisfacción que ellas ceden a mis intenciones. Cuando escucho las puertas abrirse, admito que olvido por un momento mi mal humor y una sonrisa se dibuja y se ensancha al mismo que tiempo que las puertas me permiten ver el interior.

       Cuando cruzo el umbral y escucho mis pasos resonar en la enorme sala, no puedo evitar respirar profundamente. Definitivamente las grandes y antiguas edificaciones me revitalizan tanto como la misma naturaleza, y lo acabo de comprobar, puesto que en Lábrida no había tenido oportunidad de ver edificios tan impresionantes como éste. Cuando veo los pilares, las enormes paredes de piedra y la enormidad del techo que reposa sobre mí, no puedo evitar pensar en lo grandioso que son los humanos y, en general, todos los seres conscientes. Palpar la historia, y escucharla de boca de otras personas, me hace recordar que así como todos podemos ser unos verdaderos hijos de puta, también podemos ser unos santos. El misterio que guarda el interior de cada cabeza me hace sentir una gran atracción por todos los seres que sienten y piensan, ¡incluso por aquellos sujetos cabrones como Ghalib!

       Me acerco a ver la corona que descansa en medio de cristales, me inclino hasta ver mi propio reflejo en ellos, y pongo atención a todos los detalles con que está adornado semejante símbolo de poder. Inclino mi cabeza hacia un lado y al final lanzo un ligero resoplido de incredulidad. Mentiría si dijera que no comprendo lo que significa la figura de un rey, pero ver una corona frente a mí, sin más función que la de impresionar, me hace pensar que la importancia que le damos a una sola persona es… enfermiza. Es decir, ¿es normal que tengamos que rendir honores a una persona que no conocemos siquiera? Porque a un rey no sólo se le suele respetar, sino que se le suele venerar… o eso pude apreciar cuando estuvimos en Santral. Ver esta corona sin dueño, me hace recordar  lo vacío que son los objetos cuando nosotros, simples mortales, no reconocemos su supuesto significado.

       Continúo viendo toda clase de objetos hasta que me detengo un momento a contemplar las famosas tablas de piedra. A simple vista se ven tan ordinarias, de modo que no consigo apreciar gran belleza en ellas. Casi no recuerdo el protagonismo de las tablas en el relato que nos contó el príncipe hace ya un buen rato; por eso me pregunto si estas cosas son realmente valiosas y si ellas han sido el motivo de una matanza tan horrible.

       Aprieto mis puños y agito mi cabeza para desvanecer los pensamientos y sentimientos que pretendo superar. Así pues, con esta determinación prosigo con mis contemplaciones.

       Debo admitir que una de las secciones más interesantes ha sido esa sala con máscaras. No son muchas, pero las que hay son de un detalle impresionante, incluso las más sencillas parecen tener un no sé qué. No se aprecian como un trabajo de artesanía cualquiera, ni siquiera la técnica de madre parece rivalizar con la maestría con que fueron hechas estas máscaras (y eso que madre era muy buena haciendo objetos). Incluso las máscaras más sencillas, como la que parece roca, inspiran no sólo simpatía, sino respeto. Ni qué decir de las más elaboradas y elegantes, como aquella que tiene un solo ojo, o la que está cubierta de dorado pelaje.

       Todavía me encuentro contemplando las máscaras cuando siento una mirada sobre mí. Unos grandes, insistentes, e inmóviles ojos, me obligan a volverme a un lado para darle la cara. Mi sorpresa es grande al ver una colección de máscaras bastante impresionante.  Todas aquellas máscaras, especialmente la de en medio, no se parecen en nada a un rostro humano, o de zora, deku o de goron. Esas máscaras parecen más bien monstruos, y a pesar de ser algo que nunca antes había visto, siento como si ellas tuvieran vida y me miraran insistentemente. A pesar de mi impresión, acerco mucho mi rostro a ellas para examinarlas de cerca, y de pronto me entra el descabellado pensamiento de que esos monstruos alguna vez existieron, pero que algún valiente, o grupo de valientes, tuvo la fuerza y osadía de cazarlos, y sus rostros se convirtieron en trofeos.

       La máscara de en medio, no obstante mi curiosidad, impone bastante y no soy capaz de contemplarla tan de cerca. Y aún de lejos, mantenerle la mirada me cuesta un poco de trabajo por algún motivo que no alcanzo a comprender. Esta máscara, por alguna razón, me produce la sensación que alguien vivo habría de provocarme. No obstante, la sensación no es agradable, ¡al contrario! Es como si en ella estuviese concentrado un odio indescriptible.

       Recuerdo que mamá solía contarme que había objetos que podían llegar a tener presencia propia a pesar de estar inanimados. Justamente ella me obsequió un pequeño caracol que me gusta llevar colgado al cuello, muy bien escondido entre mis ropas, de impresionantes colores. Recuerdo que cuando me lo obsequió me contó que había pertenecido a la madre de ella, que a su vez lo recibió de su madre y así por varias generaciones. Podía ser estúpido heredarse un pequeño caracol sin importancia, pues el origen de la tradición seguramente fue un simple capricho: seguro que a una zora se le hizo bonito y lo regaló a su niña porque sí, quien lo recibió con gusto y decidió que sería bonito gesto heredarlo. El caso es, pues, que el caracol no sólo representa una especie de añeja tradición, sino que parece poseer una personalidad propia. Ese objeto inanimado guarda una sensación de calidez indefinible, hecho que no es de extrañar, pues muchas mujeres la portaron con la esperanza de obsequiárselo a sus vástagos.

       Pero lo que se encuentra frente a mí es lo opuesto al caracol que llevo en mi pecho. Esta máscara parece haber sido utilizada por personas malintencionadas, por hombres llenos de rencores que quizá hicieron toda clase de calamidades con ella. Pareciera que esa máscara acumuló toda la mierda que el ser pensante es capaz de sentir.

       Me pregunto, ¿cuál será la historia de esas inquietantes máscaras? Quizá luego consiga que algún conocedor me cuente la leyenda detrás de ellas.

       Cuando siento que ya he mirado lo suficiente, visito una tercera pieza dedicada a las armas, las cuales, a pesar de mi oficio, me llaman un poco menos la atención. Y no es porque no pueda o sepa apreciar el valor de una buena arma, sino que me parece que ellas no deberían estar guardadas, sino siendo utilizadas por el bien de las personas. Pero bueno, qué se le va a hacer.

       Cuando vuelvo de mi recorrido, descubro que ya han asignado habitaciones, y voy en busca de Volvi para que no se meta en problemas, o deje sus mierditas en lugares poco discretos. Después de la cena, en la que no abro la boca por tener, por más extraño que parezca, la mente ocupada en todo lo visto en el museo, voy a la habitación que me ofrecen llevándome al perro, y cuando cierro los ojos, una vez acostada, lo último que veo en medio de la oscuridad de mis párpados, son aquellos grandes y penetrantes ojos amarillos.

       ***

       Antes de partir.

       Si bien las habitaciones y el desayuno son mucho más sobrios que los recibidos en Santral, no puedo quejarme. Esto sigue siendo mejor que lo que yo hubiera podido cocinar, y que algunos lugares malolientes en los que he tenido que pasar la noche. Definitivamente no puedo quejarme, pues desde que he emprendido este viaje he tenido una vida bastante holgada en estos sentidos.

       Mientras tomo el desayuno, mi mala costumbre de hablar parece apoderarse de mí nuevamente, lo cual es señal de que el ánimo de siempre ha retornado. Así pues, mientras me limpio con una servilleta, y sin esperar en realidad una respuesta, les digo a mis compañeros:

       -Qué lugar más impresionante, ¿no les parece? Ayer pude contemplar con más calma unas preciosas salas.

       Tomo un sorbo de agua y continúo con buena cara y tono:

       -Hay objetos bastante bonitos e impresionantes –. Y volviendo la vista al príncipe, le digo con un entusiasmo casi pueril –: lo que más me ha llamado la atención, es esa bonita y asombrosa colección de máscaras, ¡ya sabrás de cuáles hablo! Me impresiona que algunas de ellas produzcan verdaderos escalofríos, especialmente aquella que tiene unos enormes ojos amarillos – digo mientras hago círculos con mis dedos y los coloco frente a mis ojos. ¿Cómo demonios describir semejantes ojos? Si no tuve pesadillas por la noche ha sido ya bastante sorprendente, considerando que aquella expresión inanimada se estuvo dibujando en mi mente por un buen rato, impidiéndome dormir.

       -Me pregunto de dónde habrán salido esas máscaras – digo mientras descanso mis antebrazos sobre la mesa y levanto ligeramente la mirada.

        Cuando terminamos de tragar, vamos a los establos y nos preparamos para partir. Sin embargo, antes de subir al caballo, miro a todos mis compañeros y me acerco a donde Brizala.

       -Me gustaría que hubiesen ido más personas contigo – le digo mientras miro mis botas un momento. Francamente me siento algo avergonzada diciendo esto –. Te admito que yo hubiese ido contigo si no supiera que ese lugar me calentará la cabeza, y probablemente comience a maquinar tonterías, ¡ya me conozco! – respiro profundamente y volteo a ver a la muchacha a los ojos –. Sin embargo, por lo poco que te conozco sé que eres una chica valiente y muy inteligente, así que diré algo inútil: ¡por favor cuídate mucho! –, y dibujando una gran sonrisa, agrego en un susurro –: y no se peleen mucho, eh.

       Llevo una mano a su hombro y la contemplo por un momento.

       -Nos veremos pronto, ¿de acuerdo?

       ***

       Durante el viaje:

       Recorrer el árido paisaje de la Antigua Ikana, llena de sinuosidades y rocas desnudas, es un espectáculo bastante curioso. Yo, que viví la mayor parte de mis años en una ciudad costera, no estoy acostumbrada a ver un paisaje que parece una antigüedad en sí mismo. Precisamente el pequeño cañón que estamos cruzando, confirma que este río lleva paseando por este lugar bastantes años.

       Pero lo más impresionante está por venir. Cuando las puertas de las murallas se abren ante nosotros, podemos vislumbrar una zona totalmente contrastante. Un verde intenso, una vastedad impresionante, un cielo muy azul y casi puedo decir que un aire más fresco. Definitivamente esto es algo que nunca imaginé contemplar, ésta es una tierra que pocas veces me dije a mí misma que existía.

       -¡Qué lugar más bonito! – digo, tomando una gran bocanada de aire y aspirando los olores de esta tierra. Dibujo una gran sonrisa y me alegra haber decidido venir a este lugar.

       Levanto la mirada al cielo y noto lo poderoso que es el sol aquí, a pesar de la frescura del paisaje. ¿Será por el sol que los colores parecen más brillantes? ¡Muero por ver los ríos, lagos y los mares de esta tierra!

       Cabalgamos todo el día y cuando el sol comienza a ocultarse (¡lo cual espero con ansia para contemplar el cielo nocturno!), nuestro guía elige un lugar para hacer alto. Después nos dice:

       Entonces me apresuro a contestar:

       -Estaré gustosa de hacer la primera guardia. Podemos hacer guardia en parejas, como ha sido la costumbre, quien guste pude acompañarnos a mí y a Volvi – digo mientras muevo al perro con uno de mis pies.

       Después me acerco al príncipe y rodeando uno de sus brazos, acompañando el gesto con un afectado gesto de timidez, le digo:

       -Pediría que fueses sólo exclusivo para mí, pero no quiero que tu amigo importante piense mal de ti… tú sabes – digo como si susurrara –. Además, si en verdad esta tierra es tan peligrosa y cualquier criatura puede aparecer, mucho me temo que no podamos tener nuestros cinco sentidos puestos en la vigilancia – entonces le guiño un ojo, al tiempo que sonrío divertida.


     
     
  17. Kike El MataDarknuts

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    Volteo a ver a Briza, recordaba que habían dicho que se ocultaban en los cuarteles por lo que era mi primera opción, pero aún dudando y con la impaciencia de saber si todos estaban bien, le pregunto a Briza.

    -cCrees que debamos ir a los cuarteles o separarnos por diferentes locaciones?
     
  18. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

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    ¡Eso estuvo muy cerca!

    Me levanto como rayo (nunca mejor dicho antes), mirando con preocupación a quienes fueron golpeados por esa cosa. Caray, no sé si pueda curarlos a todos, pero lo intentaré. Por lo menos a quienes se van a las Tierras Libres, viendo que sólo Kyrek y yo iremos a Laver. Agh, no es que la idea me emocione, pero quizá no sea tan malo. Así Musculitos no se mete en problemas mayores.

    De cualquier forma, antes de que nos vayamos a dormir, me acerco a todos los que fueron golpeados por los rayos, subiéndome las mangas de la túnica:

    -Permítanme un momento, por favor. Si efectivamente esto es una maldición, puedo intentar removerla. O al menos frenarla un poco hasta mañana que recupere energías para intentarlo de nuevo...

    Tirada para Remover Maldición (Duncan)
    2d6 tirados por un total de: 10 (6, 4)


    Tirada para Remover Maldición (Fegaer)
    2d6 tirados por un total de: 7 (1, 6)


    Tirada para Remover Maldición (Adyna)
    2d6 tirados por un total de: 5 (4, 1)


    Tirada para Neutralizar Maldición I (Kyrek)
    2d6 tirados por un total de: 8 (4, 4)


    = = = = = = = 

    Al día siguiente



    Tomo las cosas que nos da Tahmid, guardándolas en mi morral de forma que no sean enteramente visibles, pero las tenga bien a la mano. Particularmente la figurita de cristal.

    -Gracias, la tendremos a buen recaudo. Si todos nos sale bien, con suerte el mensaje que te llegue no será uno desfavorable - agrego, con una ligera sonrisa.

    Voy a usar Remover Maldición sobre Kyrek, ahora que he recuperado mis energías.


    Tirada para Remover Maldición (Kyrek)
    2d6 tirados por un total de: 10 (4, 6)


    Antes de separarnos, vuelvo a dirigirme a los demás:

    -Por favor díganme si alguno siente algo extraño todavía, o notó algo fuera de lugar mientras se arreglaban tras despertar. Si lo que hice ayer no funcionó, podría probar nuevamente antes de partir.

    = = = = = = = = 

    En Laver

    -De hecho pensaba parar primero en la posada, para poder descansar. Además siempre son fuente útil de información, y sería más natural que preguntes directamente, quizá logres conmover a alguien si dices que un ser querido tuyo vivía ahi y te preocupas por tu seguridad. Tampoco estarías diciendo mentiras, y eso podría funcionar. - suspiro - Además asi quizá averiguemos otras cosas sobre el ataque. Y ver también si podemos llegar directamente a los cuarteles con el pretexto de que soy curandera y que venimos a ayudar; por la hora quizá no nos reciban precisamente con una sonrisa. 

    Miro seriamente a Kyrek, antes de agregar:

    -Lo que si me parece importante es evitar separarnos en la medida de lo posible, por seguridad. No sabemos si entre los supervivientes hay gente de Elisia y nos podemos meter en un problema feo si nos atrapan solos. ¿Qué dices entonces, vamos a la posada?

    Acepte Kyrek o no, de cualquier forma me dirijo a la posada. También necesitamos un lugar seguro para dormir y es mejor quedarnos ahi.
     
  19. Legend

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    -Santo dios!- Alcanzo a gritar antes de saltar a un lado y rodar justo esquivando el rayo, de algo de lo que me puedo sentir orgulloso de mi mismo (y quizas lo unico) sea de mi agilidad, y ahora ha salido a relucir!

    Pero al voltear y ver a los demas, noto que solo unos cuantos tuvimos esta suerte, la mayoria fue herido por esos rayos... aunque rapidamente se ven mejor, de seguro era una maldicion de poca monta, al fin al cabo, eran piratas, no hechiceras supongo.. en fin, rapidamente es hora de dormir y, aunque nos dan hospedaje (de mala gana) no me siento comodo aqui, siento que despertare en un calabozo... o peor, como exhibicion del museo, con la impresion que tiene Ghalib de nosotros...

    A la mañana siguiente

    Finalmente partimos hacia las Tierras Libres, la verdad no me siento muy emocionado por conocerlas en el viaje... pero al llegar finalmente me trago mi aburrimiento, ya que se ven preciosos los lugares! las praderas, los pastos... todo! casi siento como si oyera una musica en mi cabeza acorde a estas llanuras!

    -Es precioso realmente! me muero por explorar este campo!- Respondo casi por inercia, para un momento despues sonrojarme por hablar en voz alta, cielos, no me he dado cuenta de que he hablado fuerte...

    Ciertamente recorrer esos campos es un deleite, veo todo con cada detalle asombrado, es mas verde que cualquier lugar que conociera!

    A la noche

    Cuando porfin nos detenemos para descansar, sugieren hacer guardia de a parejas denuevo, la verdad esta vez no me siento emocionado por patrullar con ninguno en particular, asi que esperare a quien me toque... aunque... en verdad me atrae jugar con el perrito Volvi, asi que no pierdo nada intentandolo.

    -Ehh... quisiera hacer guardia con Volvi... DIGO DIGO! CON ADYNA CON ADYNA!!!- Dios, a quedar como tonto otra vez...

    Veo hacia otra direccion para evitar las miradas hacia mi si hay alguna...
     
  20. Caballero Verde

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    2
    Con James, en la guardia
     
    Giro mi vista hacia el Deku, notando un gesto demasiado común en mi rutina. A punto estoy de señalarle como si le diese permiso para hablar, pero acabo bastándome con mi mirada.
     
    Arqueo una ceja:
     
    -¿Fuiste a mi casa? Es extraño, no me dijeron nada de una visita. Taska debía estar con otras cosas, y mi nieta se distrae con facilidad; así que pensándolo bien no sé de qué me sorprendo-me acerco lentamente y extiendo mi mano, no sin antes colocarme mis quevedos- Veamos si puedo ayudarte.
     
    Tomo el cuchillo y lo saco de su enfundadura, observándolo con detenimiento. Hago girar el objeto unas cuantas veces hasta que me detengo en la inscripción que tiene grabada; la aproximo al fuego con el fin de ver con la mayor claridad posible. En mi inspección creo soltar un par de refunfuños, pero no estoy seguro; en cualquier caso al cabo de unos segundos me queda claro un par de cosas:
     
    -¿Dices que la compraste en Santral, así sin más?-le pregunto, observando aún el cuchillo- Tiene su gracia; más de un mago se estaría preguntando cómo alguien ajeno a dicha rama de conocimiento posee esto-esbozo una media sonrisa ante la idea, recordando a algún que otro compañero de profesión de la Academia. Pero rápidamente desaparece de mi rostro y lanzo mi vista hacia su dueño- Muchacho, esto es un objeto forjado en las tierras que hay al oriente de Ikana. En sí es una rareza, aunque si te mueves por ciertos círculos verás que es un objeto que algún que otro mago posee-toco con el dedo las letras grabadas de su hoja, golpeándolo suavemente- En otros similares que he visto, siempre tienen grabado un verso o adivinanza que sirve de pista para dar con una palabra que activa el hechizo que guarda. No tienes de qué preocuparte; no es necesario conocimiento mágico alguno para hacer uso de ello-vuelvo a mirar el cuchillo, y tras unos segundos vuelvo a hablar- Lo que sí debería preocuparte es saber cuál es la respuesta de la adivinanza que hace que este cuchillo cobre su auténtico naturaleza.
     
    Guardo el cuchillo en la vaina y se lo devuelvo:
     
    -Esta es la daga del viento. Eso es lo que reza en ese cuchillo-me quito los quevedos, dejándolo caer hasta mi torso y me llevo los dedos a los ojos, para después dejar caer la mano- Es extraño, porque nunca había visto un cuchillo de este tipo con… ese tipo de pista, sin rima alguna siquiera. Suelen ser trabajos muy cuidados, así que yo apostaría que si tiene simplemente esa frase es porque debe haber un buen motivo. Pero no tengas prisa por descubrirlo; tienes un largo viaje por delante. Puede que conozcas a alguien que pueda ayudarte más, o quizás pases por situaciones que te inspiren y sepas dar con la clave. Francamente estoy intrigado por ver cuál será la naturaleza de este cuchillo… ¿quizás invocar ráfagas de viento? ¿O controlarlo incluso?-niego con la cabeza- Aunque esto es pura teoría, así que habrá que seguir pensando. Pero me encantaría que si algún día dieses con ello, me comentases de qué se trata.
     
    Miro al Deku con atención y asiento con la cabeza en señal de cordialidad:
     
    -Y puedes llamarme Duncan. Pero si alguna vez ingresases en la Academia, tendrás que pasar a llamarme por “señor” como hasta ahora-digo con un deje divertido, aunque guardando cierta seriedad.
     
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    Tierras Libres
     
    Cuando estamos a punto de abandonar Antigua Ikana, no puedo evitar echar un vistazo hacia atrás. Sé que ésta será la última vista que tenga de Ikana por un tiempo; después no prestaré atención alguna hasta que entremos en las Tierras Libres. Es curioso como un lugar puede provocarte tal nostalgia pese a las vivencias desagradables que se pudiesen tener. Sin más dilación que la de despedir a los que parten por camino distinto, galopo hacia el oeste sin volver a echar la vista atrás.
     
    En algún momento rebasamos las fronteras y entramos de llena en las Tierras Libres. Me digno a mirar con detenimiento el paisaje y contemplo con sincera alegría cómo al menos aquella parte en nada había cambiado en los últimos ocho años. ¿Ese árbol de ahí estaba…? Bueno, puede que decir “nada” sea exagerado en demasía. En cualquier caso, la vista siempre es de agradecer; siempre se siente como la primera vez que llegué. Aunque ahora ya no dispongo del tiempo que dispuse en mi juventud, lo cual en cierto modo es triste. ¿Habrá sido buena idea volver aquí?  Sí, lo es. Estoy aquí sólo por las Tablas. Es en lo único que debo centrarme, aunque me pregunto cuánto aguantaré antes de volver a sucumbir a la magia de estas tierras.
     
    La noche llega y Ghalib propone un lugar para pasar la noche. Una vez he montado mi tienda de campaña, me aproximo al grupo y comento al respecto de la organización de las guardias:
     
    -Tal y como lo veo tenemos dos opciones; o uno de nosotros hace dos guardias, o en una de las guardias deben haber tres personas. Esto último no sería mala idea si hablamos de hacerlo en la hora más peligrosa de la noche, si es que no todas lo son-meto mi mano dentro del abrigo, rascándome con suavidad la zona del corazón- En cualquier caso, me gustaría volver a tomar la última guardia; no me importa quién sea mi compañero.