Historia Link, el Stripper Cap.2

Tema en 'Fan-O-Rama' iniciado por Little Corsair!, 18 Nov 2014.

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  1. Little Corsair!

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    [font=open_sansregular, Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif]1 - Malas decisiones[/font]

    [font=open_sansregular, Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif] 
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    Ha de pensarse que un héroe suele, por lo general, enfrentarse a aventuras de connotación épica y dignas de ser convertidas (por el mismo tiempo) en una leyenda que roce un corte mítico. Sin embargo, eso no suele ser así siempre, aún cuando los historiadores (aquellos que viven de las acciones de los demás e incapaces de crear una historia propia digna de ser contada) por obvias razones decidan omitirlas y resguardarlas celosamente en el baúl del olvido, aquél que no abrirán y su puerta al resto cerrarán con el afán de no desmitificar ese personaje de quien se han colgado como ser parasitario.

    Pero no por ello debemos suponer que un héroe no sufre desventura alguna, como cualquiera de nosotros. La presente historia trata acerca de eso mismo, la trágica y no tan afortunada travesía de Link, el Stripper de Lost Woods.
     

    1

    “Malas decisiones”

    El cálido astro sol se había prostrado en el punto más alto del cielo, sirviendo como lumbrera a cualquier ser vivo que bajo su ardiente rayo se posara.  La verde y viva hierba danzaba al compás de una brisa veraniega que traía consigo el aroma del mar. Todo era paz y tranquilidad en aquella tierra, esa que un joven de enigmática procedencia se había encargado de proteger con puño y sangre.

    Los días transcurrían y el ocio generaba en el joven (casi adulto) una inquietud casi desesperante. Desde que su espada guardada yacía y su piel intacta era, ya no había más sabor ni olor en su existencia. Grises eran los paisajes y vano el tiempo que vivía. La paz es muerte para un caballero.

    — ¡Link! Al fin te encuentro.

    El galopar del caballo se detuvo  y una joven de rubia cabellera se postró frente al guerrero, quien aún sobre el pasto descansaba.

    — ¿Ha pasado algo?
    — No, no es nada. Simplemente deseaba invitarte a comer en el palacio. Ya ha pasado tiempo desde la última vez que nos visitaste.
    — ¿Por qué no has enviado a alguien en lugar de ti?
    — Siempre rechazas mis invitaciones. Pensé que de venir personalmente lo habrías de considerar.
    — Mmm… —Musitó el joven, con molestia—. Pues, si, algo de razón llevas. Creo que en esta ocasión no podré faltar.
    — ¡Excelente! Te estaremos esperando.
    — Claro.

    La joven se marchó tan súbitamente como había llegado. A su paso el aire quedó impregnado de aquella fragancia dulce y elegante que su cuerpo vestía. Él inhaló profundo, no ignorante de ello, luego suspiró y de nuevo sintió el cuerpo somnoliento.

    Y sin más, sus ojos pronto se cerraron y su mente en un mundo de fantasía se adentró. O al menos eso pensó él.

    — ¡Diablos! Si que hace frío… Pero, ¿qué? ¿Frío? Si estamos en pleno verano, además… ¿qué es esto? ¿Dónde estoy?

    Aquella habitación le resultaba desconocida. Era un lugar que en palabras no podía describir. Todo le era totalmente nuevo. Parecía, desde su vista, una dimensión totalmente irreconocible. Nada le era familiar. Absolutamente nada. Entonces, escuchó pasos aproximarse.

    — ¡¿Hay alguien ahí?!

    Se sentía mareado, la cabeza le daba vueltas. En su mente veía imágenes y recuerdos que le parecían nuevos, como si apenas los experimentara por vez primera. Ahora conocía algo que antes no.

    — Esto me causa un mal presagio… —Murmuró el joven, luego cayó tendido de nuevo.

    “¿Crees que esté bien esto?”
    “No tenemos otra opción”
    “Quizá podríamos cobrar por jugar online”
    “Por favor, no caeremos tan bajo como esas ratas de Microsoft. Piensa en México y el resto del tercer mundo”

    Dos pies. Fuego. Rueda. Herramienta.

    “No debería tardar en despertar”
    “Tal vez deberíamos detenernos…”
    “¿Ahora eres tú quien se echa para atrás?”

    Pintura. Letra. Número.

    “Vaya que esta pizza es buenísima”
    “Ni qué decir. Me encanta este queso tan cremoso. Mira cómo se forman las hebras de este manjar”
    “Cuidado idiota, le vas a llenar la cara de queso”

    Electricidad. Automóvil. Primera guerra mundial. Televisión.

    “¡Oh yeah! ¡Gimme more! ¡Rape me, rape my little anus! !Stronger! ¡Oh!”
    “¿Podrías dejar ya la pornografía? Empiezas a ponerme incómodo?”
    “Huy, hubieras nacido niña mejor”

    The Beattles. Nintendo. Zelda. Kim Kardashian.

    “¡Está vivo! ¡Está vivo!”
    “…siempre estuvo vivo”

    — ¿Qué? Pero… ¿qué diablos?
    — Sorprendido, ¿eh, Link?
    — ¿Cómo pudo Breaking Bad tener ese final?
    — Te comprendo hermano.
    — Pero… y ustedes… ¿qué me han hecho?
    — Antes que nada, hemos transmitido a tu mente un poco de la historia de la humanidad, para que todo esto no te tome tan de sorpresa. Ahora, permíteme que nos presente —El hombre se puso de pie y su imponente físico provocó una bravía reacción en cada célula del guerrero, misma que amainó ante la afable sonrisa del mismo—, mi nombre es Reginald Fils-Aime, aunque puedes llamarme Reggie si gustas. Soy presidente de Nintendo of America y éste, el pequeño a mi lado, es el gran genio detrás de todo esto.
    — Yo soy quien te creó, Link.
    — Eres… ¿Dios?
    — Para ti, si. Mi nombre es Shigeru Miyamoto. Soy el creador de los juegos más entrañables que Nintendo ha parido. Soy la gallina que pone los huevos de oro.  Y tú eres uno de esos huevos.
    — ¿Huevo? ¿Hylian? Cada día estoy más confundido.
    — No lo tomes tan literal hombre, mira, iré al punto. Aquí a mi feo pero carismático amigo se le ocurrió la idea de invertir en Bitcoins y en financiar una trilogía de películas de Mega Man.
    — ¡Dios mío no!
    — Lo sé, lo sé. Debí decapitarlo cuando lo sugirió. Pero bueno, con esa sonrisa de pillín no pude negarme…
    — Olvidemos eso. Como decía el chapito, esas malas decisiones nos llevaron a la bancarrota. Eso y nuestras pésimas ventas, claro está. Ahora los putos niños prefieren juegos donde balas y sangre sean el mejor diálogo y los exuberantes cuerpos de mujeres píxel los escenarios más recurrentes. Eso nos mató.
    — Vaya, genio, pero si tú también tuviste la idea de invertir en juegos pornográficos.
    — ¡Y se vendieron como pan caliente! Pero fue una mala idea firmar la exclusividad de Julianna Rose Mauriello como imagen franquicia.
    — Si… quién iba a imaginar que ese culazo era aún menor de edad…
    — Lo sé… está buenísima…
    — Disculpen… ¿podemos volver al tema?
    — ¡Claro claro! Como te decía, estamos jodidos. Jodidísimos.
    — Realmente jodidos. Con jota mayúscula.
    — Todas mayúsculas.
    — Y aquí es donde tú vienes a salvarnos.
    — Pero… yo solamente sé blandir una espada y descuartizar a otros seres virtuales… ¿qué podría hacer en un mundo como este?
    — Verás, te explicaré algo. Tú eres uno de los personajes más mediáticos entre los video-jugadores. Eres, también, uno de los que ha dado pie a más fanfics de la historia. Teniendo en cuenta que la mayoría de personas que se dedican a escribir fanfics son mujeres u homosexuales, vírgenes también, entonces tenemos la teoría de que esas parias tienen cierta fijación no tan sana en ti.
    — Como en Brad Pitt.
    — Dios Reggie, qué mal gusto tienes… Brad ya está viejísimo.
    — Es un maduro sensual. Es el James Caan de nuestros tiempos.
    — No me jodas… pedazo de marica estás hecho.
    — Solamente digo que es atractivo y ya. Es más, el hecho de que lo admita con tanta franqueza es únicamente posible gracias a lo seguro que estoy de mi heterosexualidad.
    — ¿Sabes cómo sé que eres gay?
    —  ¿Porque dije que Brad es un maduro sensual?
    — No, porque hace rato veías porno gay peruano amateur. Encima con doblaje americano. Ahora hazme un favor y cállate.
    — Ustedes dos me causan dolor de cabeza…
    — Ya, Link. Como decía, tú, dejarás de ser el huevo dorado. Hoy te convertirás en la gallina.
    — ¿Y cómo haré eso?
    — Descubrimos también que varias mujeres bastante bien acomodadas económicamente hablando, así como al igual que varios maricones adinerados, son fieles fanáticos de la saga de Zelda. Crecieron siendo tú a través del mando. Soñando contigo, viviendo en ti. Verte a ti en el mundo real, como una persona de carne y hueso, sería un sueño hecho realidad.
    — Un sueño que cualquiera pagaría por presenciar. Sin duda.
    — Ahora lo entiendo todo…
    — No, Link, tú aún no entiendes nada.
    — Ellos no podrán verte, Link.
    — No. Ellos no pagarán por ver a Link, el Héroe del Tiempo.
    — No. Ellos darán todo por poseer a Link, el Stripper. Por tiempo limitado, obviamente.

     

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    2 - El guía
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    [/font]
     — Así que, ¿ese es su plan?
    — Nada mal, ¿eh?
    [align=justify]— Sinceramente pienso que…
    — Sé sincero, puedes alabarnos.
    — Después de todo, somos tus creadores.
    — Tus dioses.
    — Hazlo, no seas tímido.
    — ¡Adelante! Mi rubio y sensual amigo.
    —…creo que es una verdadera estupidez.
    — ¡Y que lo digas! Pensamos harto tiempo en…
    — Espera… ¿qué?
     
    Reggie y Miyamoto intercambiaron miradas, llenos de confusión. Lo que por tanto tiempo habían concebido como el plan maestro para salvar su compañía había sido tildado de una completa tontería. Basura en su más puro estado. Y peor aún, esa cruz les pegó de frente a mano de quien creían su salvador.
     
    —… ¿qué te pasa imbécil?
    — Nada… me has pedido que fuese sincero.
    — Pero no tienes nada de tacto para decir las cosas, ¡¿es que no tienes corazón?!
    — Haz hecho llorar a Reggie, espero que estés contento…
     
    Reggie se llevó una mano a la boca y la otra a la cintura. Elevó su mirada a la nada y comenzó a parpadear con insistencia. Miyamoto se le acercó por un lado, lanzándole ráfagas de aire con su mano, mientras Reggie intentaba contener su llanto, pero era tarde. Un nudo en la garganta ya se le había formado.
     
    — Es que… ¿por qué tiene que ser así?
    — Entiéndelo… es un programa de bits, aún no entiende bien cómo funciona el mundo.
    — Pero, uno tiene sueños, tenemos ilusiones… Y él… él… ¡simplemente pisoteó todo sin remordimiento alguno! No, no, no es humano. No lo quiero.
    — Ya Reggie, basta, tranquilo.
     
    Mientras Link les observaba a la distancia, totalmente estupefacto.
     
    — Habla tú con él, yo no puedo más.
     
    Reggie sacó su celular de última tecnología mientras Miyamoto se dirigía hacia Link. En la pantalla se alcanzaba a leer su petición de varios litros de nieve de chocolate y unos cortes magros sin asar. A saber.
     
    — Mira, tú tranquilo y yo nervioso. Reggie es así, tiene los sentimientos a flor de piel. Es como el Juan Gabriel de este país.
    — Ah, ya me queda claro. De haber sabido antes…
    — Si, disculpa. Debí mencionarlo, a solas, pero en fin.
     
    Miyamoto checó su hora y acto seguido miró a Link fijamente a los ojos, sonriendo.
     
    — Ya viene siendo tiempo.
    — ¿De qué?
    — Acompáñame. Pronto lo entenderás.
     
     
     
     
    — Pueden llamarme paranoico, o miedoso, pero esto me da mala espina.
    — También se te podría llamar culón.
    — Es una entrevista de trabajo para Nintendo. No nos queda más que disfrutar de esta experiencia y agradecer el hecho de que estemos aquí.
    — O podríamos llamarle maricón.
    — La verdad es que, tenemos ciertas cosas en común, por lo que veo.
    — Así es. No quisiera caer en petulancia pero al parecer somos gente con un grado académico alto, además, compartimos el gusto por lo geek. Bueno, nosotros tres…
    — Pa mí que es puto. Bien putísimo.
    — Cierto, excepto él…
    — ¿Yo qué, verga?
    — No, nada.
    — Alejémonos un poco.
    — Tomen putos, pal camino.
     
    La puerta frente a ellos se abrió. Yacían tres de ellos en un sofá para dos, algo incómodos. En el otro (sofá para tres) se hallaba al restante, acostado.
     
    — Buenas tardes. Me complace darles la bienvenida a esta sede de Nintendo. Ustedes han sido los elegidos para servir de una manera única a la compañía que tantas y bellas memorias les ha dado.
    — Deja dormir culero.
    — ¿Qué le pasa a ese?
    — No lo sabemos, es muy agresivo.
    — Y huele a alcohol.
    — Creemos que es mexicano.
    — Eso lo explica todo.
    — Se quedó dormido. Vámonos rápido.
     
    Caminaron por un largo pasillo tenuemente iluminado. A los costados del pasaje, aluzadas por luces neón, majestuosas estatuas de los personajes más entrañables de Nintendo parecían formar un comité de bienvenida a cada visitante. Era, para los tres jóvenes, algo casi alucinante.
     
    — Verás, Link.
    — ¿Quiénes son ellos?
    — Ellos han venido aquí para ser tu guía.
    — Así es, ellos te guiarán en tu integración a la sociedad.
    — Reggie, has vuelto.
    — Y espero que la persona que elijamos tenga el suficiente valor moral para enseñarte lo que es el respeto, la empatía, la bondad.
     
    Miyamoto se acercó a Link, le pegó con el codo en las costillas y le susurró.
     
    — Link… lo que hablamos…
    — ¡Ah! Señor Reginald, quería disculparme por lo de antes.
    — Es muy tarde Link. Lo hecho, hecho está. Nada puedes hacer para cerrar esta herida que alberga mi corazón. Sólo queda esperar a que los años pasen y la cicatriz nazca, gruesa y burda, tal y como tus desatinadas formas.
    — Reggie ya…
    — Yo empezaré las entrevistas. No quiero estar con éste.
    — Procura ser amable con él. No importa si debes mentirle, se pone muy sentimental.
    — Y que lo digas…
     
     
     
    — Hey, Cora… ¿qué pasó aquí?
    — Qué wey, ¿qué de qué?
    — ¿Dónde están las personas que estaban antes aquí?
    — Y a mí qué verga.
    — No mames Coralillo, ¿te quedaste botado?
    — No me la hagas de pedo tú sabías que venía bien crudo y me pediste raite.
    — Pues si cabrón pero no seas mamón, sólo te pedí que les avisaras que fui al baño.
    — ¡Y eso hice wey! Pero les valió monda y se fueron.
    — Vales verga Coralillo, en serio.
     
     
     
    — Todos son unos inadaptados.
    — Son vírgenes.
    — Vírgenes treintañeros.
    — Hasta yo me puedo dar cuenta de lo patéticos que son.
    — ¿Viste cómo sudaba el gordo?
    — Fue asqueroso. Y el tartamudo de lentes, qué aliento tan más horrible.
    — ¡Son nerds! Nerds de esos que viven en el sótano de sus padres.
    — Nerds en su estado más puro.
    — Me quedé sin guía, al parecer…
    — ¡Diablos! Y nos estamos quedando sin tiempo…
    — Yo no sé por qué nos dieron un lazo tan corto, ¿no se han puesto a pensar que también tenemos necesidades propias que satisfacer? No entiendo tanta explotación laboral…
    — No empieces a llorar Reggie.
    — Me calmo, me calmo. Ay Dios, me va a dar algo.
    — Odio cuando te pones así.
     
    El aire se convirtió en metal. Pesado era el ambiente. Se sentía la tensión del fracaso. Esperanza alguna yo no había. Todo parecía acabado.
     
    (A lo lejos)
    — ¡Vete a la fregada Cora!
    — ¡Come verga puto!
    …….
    — ¿Y tú quién eres?
    — Ah, no seas mamón, ¿el examen lo va a poner un japo?
    — ¿Examen de qué?
    — De la asignación de plazas. El examen de oposición.
    — ¿De qué hablas?
    — ¿No es aquí el edificio del SNTE54?
    — Te equivocas.
    — ¡Chingas a tu madre Coralillo! ¡Me trajiste al lugar equivocado!
                (A lo lejos)
    — ¡Chinga tu madre tú, culero!
    — Oye, tú pareces una persona normal.
    — Si, normal. Desempleado, también, como millones de mexicanos.
    — ¿Qué piensas, Reggie?
    — Que el Coralillo es un desgraciado. Lo llevó a un sitio incorrecto, ¿es que ya nadie se preocupa por los demás?
    — ¡No seas ridículo! Me refiero a él, como persona.
    — No lo sé… oye, ¿a qué te dedicas?
    — Ah… no mames… ya en fin, qué más da. Soy egresado de la normal, estudié para educador.
    — Oh, un profesor.
    — Excelente.
    — De educación física.
    — No jodas que se largue.
    — No tenemos opción.
    — Profesor de educación física y mexicano, ¿no es una redundancia sobre la pereza?
    — Creo que él es el indicado.
    — Podríamos llamarle pereza al cuadrado.
    — Oye joven, ¿conoces el juego de Zelda?
    — Padre santo, por favor. Jugaba a Zelda desde que tengo memoria.
    — Ah, ¿si? — Preguntó Reggie, incrédulo.
    — Así es. Desde que tenía cinco años, para ser exactos. Aunque no le entendía mucho en ese entonces, sólo me divertía lanzar el rayo con la espada mientras tenía los corazones llenos.
    — Tenía la inteligencia del negro promedio a temprana edad, sorprendente.
    — No interrumpas Reggie.
    — Por cierto, está buena la estatua de Link.
    — No soy una estatua.
    — ¡No mames! Pinche robot cabrón, responde el culero.
    — Tampoco soy un robot.
    — Has de ser un cosplayer.
    — No joven, te equivocas.
    — Deja de llamarme joven. Llámame Charly.
    — ¿Charly? ¿Cómo la fábrica de chocolate?
    — No, como el juego.
    — ¿Cuál juego?
    — Ésta.
     
    Miyamoto y Reggie se voltearon a ver fijamente. En los ojos nació un brillo que creían extinto. Parecían haber recuperado la confianza que pensaban perdida.
     
    — Charly, así que estás buscando trabajo, ¿no?
    — Así es, si no me van a correr de la casa.
    — Muy bien, estás contratado.
    — Excelente, ¿para cuándo hay vacaciones?
    — ¿No te interesa saber qué harás?
    — Claro claro, pero bueno, hay prioridades.
    — Mira, tú vas a trabajar con Link.
    — ¿Link? ¿El cosplayer afeminado este?
    — No soy esa cosa.
    — Verás, él es Link. El verdadero.
    — ¿El del juego?
    — Así es, el mismo.
     
    Una estruendosa carcajada cimbró por completo el salón. El joven se retorcía en el piso mientras Miyamoto y Reggie le observaban con sepulcral seriedad.
     
    — ¿Ya que andamos en esas por qué no me imprimen una Peach de carne y hueso? Pero que sea de moral descuidada, por favor.
    — Basta, Charly.
    — En verdad soy Link.
    — Si mamón, y yo soy Tupac.
     
    Reggie sacó un fajo de dólares de alta nominación y con el abofeteó al incrédulo joven, ante la sorpresa de todos los presentes.
     
    — Si es real o no, no te importa. Si es un cosplayer que se cree Link, da igual. Esta es tu primera paga. Enséñale del mundo real. Él tiene una tarea que cumplir pero antes debe entender cómo funciona este mundo.
    — Reggie, en ocasiones me sorprendes.
    — Mi compa, hablando se entiende la gente. Y dime, ¿en qué debo convertir a Link?
    — ¿Ya crees en mí?
    — Claro, ¿quién soy yo para dudar de ti?
    — Link tiene una misión. Debe salvar a la compañía de la quiebra.
    — Ciertamente no les ha ido muy bien de ventas últimamente…
    — Así que instruye a Link. Debes convertirlo en el perfecto stripper. Ese es tu trabajo.
    [/align]

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  2. The Question

    Fortianitas recibidas:
    3
    RE: Link, el Stripper

    Tengo sentimientos encontrados con este relato, Little Corsair.

    Para comenzar, esta fantastica premisa es muy unica en su especie. Creo que has captado a la perfeccion las personalidades, y ya en un primer capitulo hay muchas personalidades y quimicas que dan mucho de que hablar. Me encanta que explores la relacion entre Reggie y Miyamoto, su dialogo se siente muy natural y realista. Incluso la quimica Link y Zelda esta muy bien lograda (muy sutil el detalle al no decir que la rubia es Zelda... O quizas no es Zelda como todos esperamos. Creo que podrias sorprendernos dandole un giro al personaje).

    Ahora mismo tengo varias dudas que me tienen el hype a tope, para comenzar:

    - En que sitio se encuentra Link exactamente? Es el mundo "real" o un limbo donde puede comunicarse con Reggie y Miyamoto?

    - Que otro tipo de porno ve Reggie? Cual es su opinion de Leo Dicaprio?

    - Es Reggie realmente heterosexual? O es bi-curioso? O Heteroflexible?

    - No me sorprende que Capcom haya accedido a prostituir a MegaMan un poco mas con peliculas, especialmente cuando han sido financiadas por Nintendo. Veremos peliculas porno de Zelda en un futuro? Creo que el mundo de Link en su nueva carrera podria expanderse mucho.

    Que ansias de que continues la historia!

    Un fuerte abrazo,
    Question
     
  3. Jesucristo

    Fortianitas recibidas:
    5
    RE: Link, el Stripper

    Ahora entiendo todo, Little Corsair y Edil son los guionistas de Black Mirror.
     
  4. Säbel

    Säbel Administrator
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    Fortianitas recibidas:
    18
    RE: Link, el Stripper

    Casi me desilusiono porque por un momento pensé que Roberto había vuelto a Sheikav :(

    Peeeeeero esto tiene más encanto de lo que él haría, yo quiero ver si Link Stripper es violado por cuarentonas en futuras entregas. ¿Las habrá?
     
  5. Taurion

    Fortianitas recibidas:
    3
    RE: Link, el Stripper

    Te acompaño en el sentimiento, Säb *snif*
     
  6. Hypnea

    Fortianitas recibidas:
    0
    RE: Link, el Stripper

    No se si esto es una joda, una sátira al fan service o simplemente algo random; pero me reí, creo que eso cuenta, ¿no?

    PD: Reggie habla japonés o Miyamoto habla inglés?....o es magia? :puppyeyes:
     
  7. Little Corsair!

    Fortianitas recibidas:
    5
    RE: Link, el Stripper

    Hablan Hyliano pero el fic está traducido al español.
     
  8. Little Corsair!

    Fortianitas recibidas:
    5
    RE: Link, el Stripper

    Deseo continuarlo pero no sé cómo meter el primer capítulo en Spoiler, ¿qué pedo pues?
     
  9. Säbel

    Säbel Administrator
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    18
    RE: Link, el Stripper

    ¿Ya probaste con [ spoiler ] [ / spoiler ]? Eso debería funcionar con normalidad.
     
  10. CinthyaVerlaine

    Fortianitas recibidas:
    2
    RE: Link, el Stripper

    Si alguna vez tengo el dinero suficiente y cometo la bárbara estupidez de casarme, ¿puedo contratarlo para la despedida de soltera? XDDD
     
  11. LeVel

    LeVel Moderator
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    259
    RE: Link, el Stripper

    Sabía que este día llegaría.
     
  12. Delón

    Fortianitas recibidas:
    91
    RE: Link, el Stripper

    Yo creo que no será una estupidez, ¿es docente no? (?)

    Link usa fotoshop, no lo recomiendo (?)
     
  13. Little Corsair!

    Fortianitas recibidas:
    5
    Listo el capítulo 2.
     
  14. CinthyaVerlaine

    Fortianitas recibidas:
    2
    Pobre Link, menudo lío en que está metido, Reggie me ha causado mucha gracia, espero el próximo capítulo XD
     
  15. Little Corsair!

    Fortianitas recibidas:
    5
    Es ora de rebibir esta mierta
     

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