[Tema viejo]

Tema en 'Juegos de Rol' iniciado por Xavier, 1 Sep 2013.

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  1. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    142
    [​IMG]

    Biografía:
    "Cualquier tiempo pasado fue mejor. Antes, al menos, había paz". O al menos es lo que dicen los ancianos.

    Nunca estuve de acuerdo con esas palabras pero, ahora que me encuentro en la plenitud de la vida, entiendo por qué mi padre solía recitar esas frases.

    No suelo contar a nadie sobre mi vida, pues es algo que guardo con mucho celo, en primer lugar porque creo que a la gente no le importa, y en segundo porque evocarlo me sienta mal. Pero ya que me preguntas y te ves muy interesado en conocerme, te contaré un poco.

    Me llamo Adyna, un nombre bastante frágil para mi gusto, pero lo he portado tantos años que ahora me gusta cómo suena. Así pues, soy Adyna, hija de Aius Tarbantu, un gran guerrero del que puedo hablarte si gustas. Y claro, creo conveniente decirte mi edad, para que entiendas mi manera de ser, ya que tengo 25 años, toda una señora.

    Viví en Lábrida desde que puedo recordar, aunque pocas memorias tengo de los tiempos en que fue una próspera ciudad pesquera. Vivía sola con padre y madre, aunque ello no quiere decir que yo no tenga hermanos, eso hubiera sido una cosa muy rara entre nosotros los Zora. Pero resulta que de todos los que debimos nacer aquel día, sólo yo salí con vida. ¡Ah, claro! tengo hermanos, sí. Mi padre fue un hombre que dejó varios hijos regados por el reino, así que no me sorprendería encontrarme por ahí con un hermano mío ya anciano, o que me llevara un par de años.

    Mi padre era uno de los primeros guardianes asentados en estos territorios y era un fiero guerrero, como te venía diciendo. Cuando era yo muy pequeña, papá me sentaba sobre sus piernas y me contaba las historias de sus cicatrices. Era mi padre un hombre muy fiel al rey, y además formó parte de los primeros soldados que resguardaban estas aguas de los ataques piratas. Antes de que mi padre se estableciera en Lábrida, por órdenes de sus superiores, había participado en varias escaramuzas por todo el reino de Ikana, de suerte que tenía muchas historias para contarme por las noches.

    Como yo era la única hija a la que padre dedicaba toda su atención por esos años, le dio por tratarme como a un niño, y sólo mi nombre le recordaba mi condición de hembra. Mi madre amaba demasiado a padre y todo lo que él hacía estaba muy bien hecho, de suerte que poco le importaba que padre hiciera de mí una mujer con maneras de hombre. Así pues, de papá aprendí el arte de la guerra. Me entrenaba como si fuera a ser yo la próxima capitana de alguna fracción del ejército del rey, e hizo de mí una guerrera.

    Padre y madre están muertos ahora, naturalmente. Pero el nombre y la fama de padre parecen perseguirme a veces.

    Aunque bueno, mi historia no termina en eso. De hecho, como he vivido muchos años, tengo muchos recuerdos que quizá algún día te cuente. Pero, eso sí, siento como si toda mi vida se concentrara en un solo acontecimiento.

    Así como me ves, de apariencia un poco ruda y maneras poco delicadas, yo estuve enamorada y casi dejaba todo por formar una familia. Iba a ser madre de 13 hijos. Estaba decidida a abandonar el brillante camino de las armas, que padre había preparado para mí, para dedicar todo mi tiempo a esos pequeños.

    ¿Qué pasó?

    Nunca pude ver el rostro de mis hijos. Robaron todos mis huevos. El que iba a ser mi marido desapareció y nadie sabe exactamente qué sucedió con él o con mis hijos. Es una cosa que aún ahora no me la explico. Yo hacía, por ese entonces, los que serían mis últimos trabajos de escolta. Pero cuando regresé a casa no vi a nadie, sólo vislumbré una habitación revuelta y mis hijos habían desaparecidos.

    Hay tantos rumores en torno a esa desaparición. Quizá el que iba a ser mi marido decidió hacer algo con nuestros hijos. Quizá alguien irrumpió y robó los huevos para venderlos… eso suele ser, desafortunadamente, muy común. En fin, que probablemente nunca sepa qué fue de todos mis pequeños. Y aunque me veas tan tranquila hablándote de algo tan horrible, no creas que en ese entonces no sufrí. ¿Por qué a mí, si he sido buena, leal, honesta en mis negocios? ¿Merezco, acaso, que me ocurra algo tan terrible? Eran las básicas preguntas.

    Uy, ya ha llovido desde aquello. Aquella desdicha ocurrió hace cinco años.

    Como puedes darte cuenta, volví a tomar el camino de las armas, que es lo único que me queda en realidad. Pero ya no me gusta Lábrida. Ella me hace recordar tantas cosas. Me hace recordar a mi padre, que murió, y a mis hijos, que no están. Me hace recordar el cambio que sufre este reino, y que la injusticia puede tener sus nidos incluso en una esquina polvosa del Castillo de Ikana. Me hace recordar que ningún tiempo pasado fue mejor, ni el tiempo presente y probablemente ni el futuro lo sea.

    Con lo que he vivido, he llegado a pensar que no hay justicia en realidad, sólo nuestro deseo de que exista. Y como es mi deseo que haya justicia en mi vida, y en la vida de todos los demás, sigo luchando.

    Bueno, sí… yo acudí al llamado del rey para respirar otros aires y conocer a otras personas. He acudido al llamado para ayudar a quien necesite ser ayudado, para salvar a todo aquel que pueda salvar, y consolar a todo aquel que desee ser consolado.

    ¡Qué va, no soy tan abnegada! Simplemente espero ayudarme, salvarme y consolarme en los demás.

    Ah, ¡puf, viejo! Había olvidado que venía a comprar. ¡Es tu culpa por hacerme preguntas y eso! Pues bueno, ¡estás de suerte! Gastaré todo mi dinero en tu tienda. Se me antoja ese bonito látigo que tienes ahí, y una armadura de cuero. Son 450 rupias, ¿verdad?

    ***

    Adyna Tarbantu, como ella misma cuenta, es una zora de 25 años que, a pesar de su carácter reflexivo, es un poco insolente y tosca. Adyna es notablemente alta para su especie y su aspecto es el de una mujer forzuda, sin llegar a parecer un hombre. Le gusta cubrir su cuerpo con ropas, siempre y cuando éstas le permitan nadar libremente.





    Jugador: Kike
    Nombre: Kyrek Nudillonegro
    Raza: Humano
    Profesión: Guerrero

    Stats Base
    Cuerpo: 7
    Mente: 5
    Alma: 5

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 90
    Puntos de Poder: 50
    Valor de Combate Ofensivo: 6
    Valor de Combate Defensivo: 6
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 6
    Resistencia Magica: 1

    Habilidades de Raza
    Armamento
    Nivel 1 (Entrenamiento [Espadas])


    Habilidades de Profesión
    Tácticas Ofensivas
    Nivel 1 (Entrenamiento de Combate)


    Tácticas Defensivas
    Nivel 1 (Resistencia Física)


    Habilidades con Armas
    Espada: 2

    Habilidades Generales
    Trepar: 0
    Montar: 1
    Nadar: 0
    Rastrear: 1
    Emboscar: 2
    Sigilo: 0
    Influencia: 0
    Primeros Auxilios: 0
    Abrir cerraduras: 0
    Desarmar trampas: 0
    Usar objetos mágicos: 0

    Habilidades Especiales
    --

    Habilidades varias
    Combate cuerpo a cuerpo: 4

    Objetos:
    -Espada Corta
    -Armadura de cuero

    Dinero: 100 rupias

    *Me recargo en un muro cercano buscando sombra*

    -Vaya, cuanto tiempo anduve esperando una buena aventura como esta, pensar que me la pasaría toda la vida en aquella playa de arena casi aterciopelada. Así es, nací en Launa hace veintiún años, es algo curioso, ya que a pesar de haber estado en varios lugares a veces recuerdo el olor a madera mojada de la cabaña en donde pase mi niñez, hablar de mencionada vivienda me recuerda a mis padres Hermitch y Belladix, mi padre era un ehm, creo que se le podría llamar pescador, pero aun dudo del uso de su profesión, es decir, solo lo vi sostener una red con peces un par de veces mientras el resto de pescadores traían toneladas de Locha, Salmon y demás variedades extravagantes de criaturas marinas, de lo cual siento que mi padre era un completo fanático. Enserio, le fascinaba contarme de Tortugas gigantes con forma de isla, Octorocks tan bestiales que podrían partir en dos una lancha, eso y que el mar estaba repleto de monstruosidades que el ojo humano no podría creer. Uno pensaría, vale pero solo eran cuentos para niños después de todo, pero eran hartas las noches que lo veía discutir con sus amigos de aventuras que a mi parecer eran mas inventadas que reales, o quizás el efecto de los bastos barriles de cerveza que tomaba con sus compañeros se hacia notar, vaya, como molestaba eso a mi madre, apenas mi padre se sentaba con una sonrisa y empezaba a narrar sus hazañas por el mar, mi madre solo bajaba la mirada y se marchaba a su cuarto donde se quedaba hasta el anochecer, no la culpo, mi padre tenia amigos muy feos, era una tripulación de trece hombres contando a mi padre, pero de esos trece por lo menos diez tenían pinta de piratas, amables, pero a fin de cuenta parecían piratas.

    Oh si yo soy la prueba de lo que las malas amistades hacen, apenas a mis diez años ya anhelaba codearme con esos sujetos barbudos y sudorosos que antes no eran mas que bucaneros para mi, eso molestaba a mi madre aun mas, ella deseaba que dejase Launa y me dirigiera mas al centro de Ikana, supongo que a Santral se refería, pero mi mente estaba en esos puertos. No eran muchos los niños que tenían mis gustos por así decirlo, la mayoría de las tardes pasaba horas platicando con viejos pescadores o algunos de mis padrinos, que ahora así le llamaba a los compañeros mas cercanos de mi padre, eran muy divertidos, en pocas palabras todo lo aprendí de ellos, de empezar jugando luchas y terminar con mi trasero atascado en barriles terminaron mostrandome realmente como pelear, de tomar tablones y recibir golpes hasta el cansancio (también en mi trasero ejem) me mostraron como blandir una espada, o lo que en este caso yo denominaba, el sucio palo oxidado de porquería, era la espada de uno de esos hombres, nunca me entere como fue que se hizo con ella, pero sulfuraba al punto de explotar cuando le decía así a su espada.

    Seis años pase mi vida esa forma, oliendo a sudor, metal y un poco a pescado, pero a mi me encantaba a morir, desafortunadamente los ataques piratas y desembarques de enemigos se empezaron a volver un poco mas frecuentes, pasando a ser un punto serio para la agenda de todos, y mas en la de mis padres, nadie quiere que un hijo crezca en un ambiente tan hostil y cambiante, fue entonces que comenzaron a ver las posibilidades de movernos a otro lugar. Mi padre se opuso rotundamente, el no se iría de su lugar de nacimiento, de sus camaradas o de su pasión, ya que eso era gran parte de su vida, mi madre al punto de la locura y desesperación termino contactando a uno de sus hermanos que habitaba en Daiton, llegaron a la conclusión de que ella no se separaría de su esposo y su esposo no se marcharía de Launa, con una mueca de alegría infinita fui el primero en proponer que me fuese yo con mi tío, mis padres estarían bien ahí, los visitaría de vez en cuando, usaría los conocimientos de esos tan buenos hombres marineros, y cumpliría el deseo de mi madre de dejar Launa por un tiempo, no se si como un héroe, o un guerrero, pero algo estaba claro, sería un aventurero.
    Mi tio Lesran llego exactamente cinco semanas después de que se le comentara de mi inesperada mudanza a su casa, tiempo suficiente que ocupe para despedirme de mis padres y estar con ellos, por supuesto hubo lagrimas y abrazos por parte de los tres, pero sabían que no era mas que el comienzo de mi propia historia, una que yo ansiaba escribir. Durante todo el viaje hasta Daiton me pasaba contando a mi tío sobre tantas cosas había hecho en Launa, le contaba de los turistas que había conocido, una que otra historia chusca, y de amores fallidos, no me culpen solo tenía quince años y soy un sujeto bastante hablador, tenia que hablar de algo no?. Gracias a eso establecí una relación muy buena desde temprano con mi tío, que gracias al rey no tenia nada del carácter reservado de mi madre, de hecho el solía apodarme pequeño búho, tiempo después me entere que era porque se tenia la antigua leyenda de búhos con función de guía para los aventureros que ademas de llevarlos a salvo hasta su destino solían tener la costumbre de hablar demasiado, fue por eso supongo. (Que gracioso)

    El primer año que estuve en Daiton me dedique a conocer la increíblemente amplia ciudad, yo no estaba acostumbrado a ver tanta gente en un lugar, y menos uno de esas dimensiones, pero mi carácter mi abrió muchas puertas, unas para entrar y otras para que me sacaran a patadas, no era un niño problema, solo... era bastante inquieto, aquí no había hombres barbudos de casi dos metros para poder jugar luchitas o practicar espadas, o eso creía hasta que conocí bien a la ciudad.
    La casa donde residí no era tan pequeña como mi casa anterior, era grande en comparación, en esta vivían conmigo mi tía Teressa, y oh dios, mi sacrosanta intocable y monumental prima Dalyne, no lo digo solo por su físico, sino porque era una guerrera renombrada con un puesto importante entre los guardias de la ciudad, al inicio compartió conmigo sus consejos y cruzamos sables una que otra vez, pero con el tiempo sus misiones encomendadas eran mas seguidas hasta que se desaparecía por meses sin pisar la casa. Lo que mi prima ganaba en conjunto con mi tío era suficiente como para mantenernos mas que a flote, no me vi obligado a trabajar en los mercados, pero tampoco podía quedarme quieto sin hacer nada, de esta forma me tope con un club de entrenamiento y pelea establecido por el señor Damaro, la administración en Daiton no era tan rígida así que no era algo ilegal o mal visto por la sociedad, como era de esperarse me inscribí justo al instante. Habia de todo, Dekus, Zora, Humanos y algunos grandes Gorons, al todavía no tener mi mayoría de edad aun no se me permitía pelear con espadas, pero no malgaste mis ganas y estuve el año completo luchando cuerpo a cuerpo contra lo que me arrojaran enfrente, me iba bastante bien, todo eso que los marineros pescadores de Launa me mostraron realmente servía, y de tanta tunda ya estaba acostumbrado jejeje.

    Al cumplir mis dieciocho rogaba por poder empezar mi récord profesional como todo un espadachín, pero no duro mucho el placer, ya que un mes después el señor Damaro tuvo que partir, en un viaje de negocios a un lugar lejano, ese fue el mensaje que transmitió en carteles colocados por la ciudad, dejando a varios de sus discípulos y luchadores sin nada mas que hacer, entonces me surgió la idea de empezar yo mismo mi propia compañía de peleas, no tenia el dinero para una zona de entrenamiento o rupias de sobra para comprar espadas y equipo, y no estaba dispuesto a robar de mis tíos, puede que sea un pillo pero cuando tengo a alguien de confianza o respeto, le hago honor a esas dos palabras.
    E ahí comenzó mi campaña callejera en lodo, yo diría que fue todo un éxito, lo había todo, golpes, risas, dekus volando por los aires jajajaja, pero mi querida prima se encargo de anular mi fructífero negocio, Dalyne no gustaba de que el primo de una gran guerrera se revolcara sin camisa en la tierra mientras armaba un fiestón con su banda de peleadores, por lo que me propuso la amable oferta de entrenarme con sus guardias y guerreros amigos, a fin de cuentas ya era mayor y podía salir de misiones o a cumplir encargos, no pude decir que no, era muy tentador y tenia ganas de ver lo que era jugar enserio.
    Extraño mis luchas, de verdad que lo hago, pero el salir a cumplir misiones y luchar por el rey me hizo descubrir mi verdadera vocación, mandar infelices al calabozo (o al otro mundo) no tuve tanto tiempo de servicio, apenas unos dos años y medio estuve laborando como un guerrero de justicia, tuve quizás unas doce misiones mas o menos, algunas tan simples como escoltar algún comerciante, arreglar disturbios naturales o monitorear actividad enemiga, y otras que me marcaron realmente tales como enfrentar bandidos y rebeldes, combatir contra uno que otro grupo pirata, o asesinar bestias, nadie me quitara que me lleve a un par de Dodongos y Wolfos a la tumba (con ayuda pero lo hice), todo eso forma parte de las mejores y mas intensas experiencias de mi vida. En ese lapso de tiempo me gane el apodo de Nudillonegro, no por otra razón que por tener una marca negra en mi mano derecha, era similar a un moretón pero bastante negro, con la rara cualidad de que jamas en mi vida me había dolido o sentido incomodidad alguna.

    Decidi tomar un descanso en Santral esperando ser ascendido o conseguir un mayor renombre, ya saben para mayores misiones. Para este tiempo ya tenia la edad de veintiún años y sin mas que mi cartera y mi coraje estuve descansando un par de días en una posada, hasta que ocurrió lo interesante...

    Un hombre con escoba en mano se acerca hasta donde estoy recargado en la pared sumido en mis pensamientos.

    Barrendero: Oiga joven disculpe ando barriendo, no me da permiso de favor, mas que nada para que limpie.

    -Hmm esta bien.

    Me levanto del muro y empiezo a caminar por los mercados de Santral con las manos en los bolsillos.

    -Lo interesante fue que el rey necesitaba unas cuantas espadas para luchar en su nombre y aquí estoy, como uno de sus guerreros, a esto me refería con una verdadera misión, y no se porque pero siento que los capítulos mas interesantes en la historia de mi vida serán escritos muy pronto.

    Un puesto de los múltiples del mercado llama mi atención, se trata de una armería, el que atendía parecía un hombre firme y tenia buenos productos a la mano, y yo tenia un buen dineros en la cartera.

    -Disculpe, estoy interesado en esa espada corta y la armadura de cuero, cuanto sería lo menos.

    Vendedor de Armas: 350 rupias chico, pero garantía de que es la mejor de la mejor calidad

    -... Ok no hubo rebaja por lo que veo, aquí tiene.

    Desenfundo la espada para comprobar su estado, nada mal honestamente un buen metal, y la armadura era ligera pero no podía cambiarme en publico, el exhibicionismo debe estar penado por estos rumbos.

    Vendedor de Armas: Buena adquisición, con quien tuve el gusto?

    -Kyrek, Kyrek Nudillonegro.
     
  2. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    142
    El Templo de Piedra [Fichas]

    Ladrones

    Jugador: Legend
    Nombre: James
    Raza: Deku
    Profesión: Ladrón

    Stats Base
    Cuerpo: 5
    Mente: 4
    Alma: 8

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 85
    Puntos de Poder: 80
    Valor de Combate Ofensivo: 6
    Valor de Combate Defensivo: 6
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 8
    Resistencia Magica: 1

    Habilidades de Raza
    Ofensiva Natural
    Nivel 1 (Giro Deku)
    Nivel 2 (Burbuja Mágica)


    Listas de Profesión
    Trucos
    Nivel 1 (Robar)
    Nivel 2 (Detectar Trampas)
    Nivel 3 (Localizar)

    Suerte
    Nivel 1 (Suerte del ladrón)
    Nivel 2 (Ayuda Divina)
    Nivel 3 (Creador de Ilusiones)

    Sigilo
    Nivel 1 (Cautela)
    Nivel 2 (Teletransportación)


    Habilidades con Armas
    --

    Habilidades Generales
    Trepar: 1
    Montar: 0
    Nadar: 0
    Rastrear: 1
    Emboscar: 1
    Sigilo: 3
    Influencia: 0
    Primeros Auxilios: 0
    Abrir cerraduras: 2
    Desarmar trampas: 1
    Usar objetos mágicos: 0

    Habilidades Especiales
    Giro Deku: 1

    Habilidades varias
    --

    Objetos:
    -Cuchillo
    -Daga Mágica.

    Rupias: 70

    - Naci y creci en Ambura, vivi con mis padres en un pequeño pero comodo árbol en las afueras del pueblo… almenos por un tiempo.

    Es raro que alguien diga que su oficio es… ser ladron, uno pensaría que es una etiqueta que te pone la sociedad, algo malo, pero en mi caso fue… algo diferente. Como casi todo el mundo, este fue el oficio que me enseñaron mis padres, desde que puedo recordar me enseñaron como esconderme, pasar desapercibido para todos, como forzar candados y cerraduras, todo lo necesario.
    Este era su modo de vida, y desde que naci estuvo destinado a ser el mio… a los 6 años ya era un experto en el arte del sigilo, y con el tamaño de un Deku pequeño era perfecto para lo que mis padres quisieran que hiciera, era pequeño, inocente, para mi era un juego divertido y mis padres no eran malos, era su manera de vivir, de árbol en árbol, de hogar en hogar, tomando lo ajeno, y para mi también era una vida divertida.

    El mejor recuerdo que tengo de aquella época, fue cuando una persona importante, un humano, paso por Ambura, y logicamente mis padres no desaprovecharon la oportunidad y entramos a su caravana, dentro tenia una gran cantidad de armas y objetos similares, desde ese día desarrolle mi afición por las armas, mi padre me dio una libreta donde poderlas dibujar y anotar, se volvió mi pasatiempo, para mi fue una época feliz, pero no duro mucho.
    Aunque uno creería que los Dekus son una tribu con una forma de vida mas relajada, un ladron, viva donde viva, es un ladron, y eventualmente mis padres fueron atrapados y apresados. Yo era pequeño y lógicamente no fui apresado, pero me quede sin familia, era hijo de ladrones que robaron a medio pueblo, y con ese estigma nadie te ayuda, no me quedo mas que vivir del único oficio que sabia. No culpo a los que me despreciaron, pero así cualquiera se vuelve… timido.

    No sabria decir exactamente mi edad, debo rondar los 21, pero no estoy seguro, la verdad es que me he inventado un cumpleaños, una fecha cualquiera para poder decir algo, con el tiempo deje de preocuparme del que diran. Solo tomo lo necesario para comer, mi único pasatiempo es dibujar en mi pequeña libreta, el único recuerdo de mis padres a quienes no he visto en años. Aunque tengo muy buenos recuerdos de ellos, no se si odiarlos o no por la vida que tuve, si decir si fue su culpa o no… Solo deseo vivir en un lugar donde nadie me señale, no pienso volver a Ambura después de esta misión, solo quiero un lugar donde vivir en paz.


    [hr]

    Jugador: vicho
    Nombre: Kiogh
    Raza: Humano
    Profesión: Saqueador

    Stats Base
    Cuerpo: 6
    Mente: 5
    Alma: 6

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 90
    Puntos de Poder: 70
    Valor de Combate Ofensivo: 6
    Valor de Combate Defensivo: 6
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 6
    Resistencia Magica: 1

    Habilidades de Raza
    Armamento
    Nivel 1 (Entrenamiento [Espadas])


    Habilidades de Profesión
    Trucos
    Nivel 1 (Robar)

    Suerte
    Nivel 1 (Suerte del ladrón)

    Sigilo
    Nivel 1 (Cautela)
    Nivel 2 (Teletransportación)
    Nivel 3 (Teletransportación II)
    Nivel 4 (Invisibilidad)


    Habilidades con Armas
    Espada: 3

    Habilidades Generales
    Trepar: 2
    Montar: 1
    Nadar: 0
    Rastrear: 1
    Emboscar: 1
    Sigilo: 4
    Influencia: 0
    Primeros Auxilios: 0
    Abrir cerraduras: 2
    Desarmar trampas: 1
    Usar objetos mágicos: 0

    Habilidades Especiales
    --

    Habilidades varias
    --

    Objetos:
    -Espada Corta
    -Armadura de cuero

    Rupias: 150

    El honor está en el corazón... no en el nombre. Por esta razón, intenté cambiar mi identidad, borrar el deshonor de mi persona... pero nunca lo logré.
    Menudo lío, ¿no? Mi nombre es Kiogh Sohn...

    Provengo de una gran familia de herreros, muy reconocidos y respetados de Selatan. Mi padre, Borgh, siempre fue ampliamente reconocido por su gran capacidad y su dedicación a la herrería, por no decir que también era un excelente guerrero. Mi madre, Ellea, lo conoció mas o menos a los 16 años, cuando ambos eran todavía unos adolescentes, y mi padre trabajaba en la herrería atendiendo a los clientes. La familia de mi madre eran clientes muy frecuentes de la herrería de mi padre, y por lo general era ella quien iba a dejar recados o peticiones a la tienda de mi familia paterna. Poco tardaron mis padres en enamorarse, y no tuvieron muchos obstáculos, pues sus familias eran bien amigas, y esto, hizo que su relación se estrechara aún más.

    Pero suficiente de mis padres. Diez años después de que se enamoraran y cinco después de que se casaran, nací yo, como tercer hijo y último. Como el menor, creo que siempre se me dio un poco más de importancia, pero esto no hizo que la relación con mis hermanos fuese mala, es más, mis hermanos siempre fueron mis ídolos y maestros. Maku, mi hermano mayor, siempre fue alguien fuerte, aunque a veces precipitado y poco delicado. Naria, mi otra hermana, era alguien dulce, siempre fue una niña muy buena y comprensiva. Mis dos hermanos no se llevaban muy bien, y mi padre siempre me decía que yo era una especie de mediador entre ellos dos para que... eh... no se agarraran de las mechas con tanta frecuencia. Sus puntos de vista siempre divergían, y yo, como un inocente y bondadoso pequeño, intentaba que se encontrasen similitudes para poder convivir de una mejor forma. Realmente, siempre he agradecido mucho la existencia de mis dos hermanos, puesto que sin ellos no tendría la formación personal que tengo ahora. Hubiese sido demasiado viril, o demasiado delicado y sentimental. La presencia de ambos me ayudó a poner y entender un punto medio entre estas dos cosas.

    A lo largo de toda mi infancia y niñez, nosotros tres nos aventurábamos en diversas cosas. A veces, cuando sucedía un robo, intentábamos hacer de detectives, cosa que por supuesto, nunca resultaba. Me era gracioso ver como mis hermanos peleaban a veces por tomar el rumbo de nuestra aventura, aun así, creo que nunca vieron que no importaba quién decidiera las cosas, siempre la pasábamos bien. En mi adolescencia, padecí de un amor entrañable.

    Yo habré tenido unos quince o dieciséis años cuando esto ocurrió. Ella se llamaba Ariann, pero estaba muy por fuera de mi alcance... recuerdo nítidamente su sonrisa, destellante siempre, y su pelo, brillante por donde se mirase. Mi problema es que yo siempre fui muy tímido, y me limitaba a espectarla desde lejos, escondido, o desde los techos de un edificio de Selatan. Me pasaba largas tardes a veces siguéndola desde los tejados, o a veces recordándola. Sufrí largas noches en vela, y el consuelo de mis padres nunca fue suficiente, pero aun así, mi hermana se esforzaba enormemente en ayudarme con este desamor, dándome consejos de cortejo en intentando ligarla a mí. Nunca funcionó, pero no por culpa suya, sino mía. Una tarde de otoño, me encontraba entre los gentíos divisándola, como a veces acostumbraba, pero ésta vez era distinto: Un tipejo estaba acosándola, y ella no se sentía cómoda con aquel joven a su lado. Lo evadía lo más que podía, pero aquél era implacable. Decidí seguirlos -Ésta es mi oportunidad- pensaba. Cuando por fin terminó el trayecto, se encontraban ellos dos solos en un callejón. Yo observaba desde arriba de aquel pasaje -Vamos...- Decía el -Sé que quieres... conocerme- En esto, la tomó del hombro y el cuello y la puso en contra de la pared. La estaba intimidando. No dudé en actuar. A mí siempre me gustó el sigilo, y fue así como intervine en aquel momento. Desde arriba, lancé una piedrita al callejón para distraerlo. Mientras él se volvía hacia el ruido, bajé con gracia y sigilo del tejado, saltando y agarrándome de lo que podía. Al estar abajo, lo llamé -¡Eh, tú, por aquí!- El tipo se sorprendió y yo agregué con un poco de vergüenza -¿Crees que puedes estar molestando así a una dama? ¡Vete!- No me hizo caso, e intentó agredirme, pero me defendí y salí herido, aunque victorioso de la pelea. Lo había espantado. Desde aquél momento empezó nuestra amistad, yo ya había dado un primer paso, pero me veía como un amigo, y yo sabía que tenía que dar el segundo. Al cabo de unos meses, iniciamos una relación que se terminaría con el comienzo de una catástrofe. ¿Cuál catástrofe? Ja... ya verás.

    Mi encontrón con aquel tipo no demoró en llegar a mi familia, y mi padre tomó la decisión de entrenarme para ser un guerrero. Mi padre añoraba que me convirtiera en un duro peleador, pero a mí no me venía tanto el combate mano a mano. Prefería la estrategia y el sigilo como modo de defensa, y no tardé en descubrirlo. De este mismo modo, tampoco tardé en decírselo a mi padre, quien me lo negó muchas veces, hasta que un día, suspirando, lo aceptó. Me especialicé en el arte del sigilo, como en la agilidad y la acrobacia. Las sesiones de entrenamiento eran largas y extenuantes, y mi padre, asumiendo el rol de maestro, me exigía mucho, lo cual ayudó a generar en mí, mucha disciplina. Además de maestro en las artes del combate, mi padre también era mi tutor en el ámbito humano. Me daba clases de filosofía, pero yo, como joven atolondrado, no las entendía ni valoraba. Tiempo después llegué a entender sus enseñanzas. En esa época, conocí a un enigmático hombre llamado Hassan. Él iba y venía, y un día me lo encontré en los tejados. Tuvimos una larga charla, ya no recuerdo de qué, y creo que después de eso, empezó a considerarme un “amigo”. Notó mis habilidades e instantáneamente me pidió que le hiciera ciertos encargos dentro de Selatan, y yo, los cumplía encantado.

    En mi familia era tradición que al cumplir los 20 años, se le permitía a ese integrante, forjar su propia arma, completamente a su imagen y medida, y luego grabar su nombre en ella. Pasó el tiempo y Maku y Naria forjaron las suyas, y era ya el momento de que yo hiciera lo mismo. Teníamos una especie de ritual: Consistía en que el veinteañero era dejado solo en la sala de forja frente a todos los materiales y metales que se usaban, y tras escoger todo, el individuo debía forjar su arma personalizada. Si fallaba, perdía su oportunidad de tener su hoja, pero la formación herrera que se nos entregaba siempre fue de las mejores, y logré forjar mi espada exitosamente. Tenían que pasar días para que la hoja estuviese lista, y cuando esto ocurría, el individuo salía de la sala y festejaba con su familia. Recuerdo muy bien los siguientes días, me jactaba de tener mi propia espada, y a menudo paseaba con ella por la ciudad. En esos tiempos, la arrogancia se había apoderado de mí, y, en mis andares, ignorándolo, me gané varios enemigos. En esos momentos, pensé que estaba en la cumbre de mi vida, y nunca se me pasó por la cabeza, que todo eso se podría acabar.

    He aquí la tragedia.

    Fue en invierno. Se produjeron unos cuantos altercados entre mi familia y otras más. Aquellas, eran en su mayoría, clientes de mi padre. Mi familia había tenido grandes relaciones amistosas con las demás, pero mi arrogancia excesiva hizo que cada vez estas amistades se convirtieran en rencor y odio, puesto que yo, sin saberlo, molestaba y hasta hería a los demás. Además de esto, en la ciudad florecía otra herrería, y se corría el rumor de que el negocio de mi padre estaba cayendo gracias a ésta, lo cual era una burda mentira. También se empezó a decir que les teníamos mucho odio a estos nuevos herreros, y que yo, sobre todo, los quería sacar del camino... otra mentira más. Adivina, pues, quién se encargó de esparcir todas estas calumnias y rumores... Así es, todos los clientes que yo había molestado con mi arrogancia suprema.

    Complotaron en contra de mi familia y su honor, hasta que un día, sin previo aviso, la nueva familia de herreros apareció muerta en su casa: Fueron aniquilados y nadie se había dado cuenta. Las sospechas se levantaron en contra de mi padre instantáneamente, y fuimos enjuiciados todos. Cuando nos dijeron por qué nos estaban condenando, se nos heló la sangre: Mi espada, con mi nombre apareció en la escena del crimen, clavada en un cuerpo. Luego en la corte se resolvió que solamente yo debía ser encarcelado, y posteriormente ejecutado, pero me negué. Usé todas mis habilidades para escapar de la ciudad, hasta que lo conseguí. En ese momento, todo lo que yo creía tener para siempre, se derrumbó, se hizo polvo entre mis manos.

    Ahora vago buscando alguna prueba que restaure mi honor para conseguir lo que se me quitó. He pasado por todas las ciudades, y nunca he sido atrapado, nadie nunca ha avertido mi presencia. En mis andanzas, he desarrollado mi espiritu y mente, y he aprendido de muchos e inculcado una filosofía de vida. En mis vagancias me encontré de nuevo a Hassan, y le expliqué mi situación actual. Al oírme, el me reveló que su nombre real no es Hassan, sino que él es Tahmid, príncipe de Ikana. El príncipe Tahmid me ha dado una oportunidad única e irrepetible de redención, que consiste en que yo lo vuelva a ayudar en una misión, y a cambio se me concederá la inocencia, para poder investigar con tranquilidad quién mató a esa familia de herreros.


    [hr]

    Jugador: Gerarget
    Nombre: Falan Rama Torcida
    Raza: Deku
    Profesión: Ladrón

    Stats Base
    Cuerpo: 5
    Mente: 4
    Alma: 8

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 70
    Puntos de Poder: 70
    Valor de Combate Ofensivo: 6
    Valor de Combate Defensivo: 6
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 8
    Resistencia Magica: 1

    Habilidades de Raza
    Ofensiva Natural
    Nivel 1 (Giro Deku)
    Nivel 2 (Burbuja Mágica)


    Listas de Profesión
    Trucos
    Nivel 1 (Robar)


    Sigilo
    Nivel 1 (Cautela)
    Nivel 2 (Teletransportación)
    Nivel 3 (Teletransportación II)
    Nivel 4 (Invisibilidad)


    Habilidades con Armas
    --

    Habilidades Generales
    Trepar: 4
    Montar: 0
    Nadar: 0
    Rastrear: 0
    Emboscar: 1
    Sigilo: 6
    Influencia: 0
    Primeros Auxilios: 0
    Abrir cerraduras: 5
    Desarmar trampas: 1
    Usar objetos mágicos: 0

    Habilidades Especiales
    Giro Deku: 1

    Habilidades varias
    --

    Objetos:
    -Cuchillo

    Rupias: 450

    Por lo general, cuando alguien piensa en una planta imagina un objeto inerte y no pensante, algo que más asemeja a una roca que a un ser vivo, tan solo parte del paisaje. Decoración. Adorno.

    Ahora bien, yo creo que las plantas pueden ser un bellisimo adorno, estoy muy orgulloso de los jardines que tenemos aqui en Ambura, verdaderas obras de arte. Y si, ciertamente las plantas suelen ser un paisaje muy digno de ver, que en lo personal me encantan. Pero no me agrada el poco papel protagónico que han tenido en la historia aquellos que como yo, tenemos la fortuna de ser en buena porción un verde ser. Vaya, tampoco considero que seamos superiores -que no lo somos- pero adoraría ver un poco de igualdad.

    No creo encontrar mucho de eso, pero cometeria un error al creer que 2 cosas son iguales por parecerse o tener la misma función. Diantre, yo me veo como un deku cualquiera, pero los que me conocen saben que soy todo menos la planta conservadora y socialmente correcta que todos esperan... a veces creo que en una vida pasada fui hombre o algo que tuvo grandes aventuras y emociones, pues siempre he querido conocer mundo, recorrer inhóspitos lugares, enfrentarme al riesgo. Vivir, vaya. ¡Y qué vida!

    Creo que todo comenzó aquella vez hace 34 años, cuando yo tenia apenas 24... paseaba por los bosques al sur del pueblo, disfrutando de una apacible tarde como cualquier otra. Me detuve a inspeccionar unas setas cuando escuché voces. Y los vi. Eran 6 hombres, 4 de ellos guerreros, un mago y un curandero. No escuché mucho de lo que dijeron, pero supe que estaban en alguna búsqueda épica como cualquier aventurero suele estar por estos lares. Retoño como era, me emocioné y decidí "acompañarlos", obviamente a escondidas.

    Pretendí que era parte de su empresa y que los ayudaba a rescatar alguna damisela en peligro. Al menos eso pasaba en mi mente mientras los seguía con sigilo entre los árboles y arbustos. Me resultaba curiosamente fácil el esconderme de su mirada, pequeño como era, y tan camuflado en el bosque como un buen trozo de madera andante.

    Anduve tras ellos un buen trecho, de hecho me alejé de mi hogar más de lo que había sido posible hasta entonces, por mi temor natural a lo desconocido... pero en ese momento, la emoción me dominó, y pronto ese temor se convirtió en una pasión por la adrenalina de no saber qué podría toparme en el siguiente claro, detrás de un arbusto, bajo una colina... me absorbió mi labor de seguir a los hombres.

    En fin, al final me descubrieron. Y para mi asombro, me ignoraron. Excepto uno de ellos, quien me dirigió una sonrisa y me felicitó por esconderme tan bien. Dijo que me habia detectado antes con su magia, pero quiso divertirse averiguando cuándo me descubriría el resto. Me dijo, y lo cito: "Con tu sigilo innato, de practicar, podrías algún día pasar frente a un hombre despierto y alerta, y no ser notado."

    Ese suceso marco la determinación que hasta ahora guía mi vida, y se basa en 2 cosas:

    Quiero ser notado. Los dekus somos un pueblo pasivo, de cierta forma, o eso es lo que yo he visto. Tal vez contribuyamos de una forma u otra, pero nunca ha habido un héroe deku que salve al mundo o que se yo... y quiero que eso cambie, que seamos iguales a los demás pueblo y si nos ven, no nos ignoren como parte del paisaje.

    Quiero ser invisible. Las palabras de ese mago me hicieron notar que el sigilo y la capacidad de esconderse pueden ser artes invaluables. Quiero ser un experto capaz de tomar el anillo de un dedo incauto sin ser notado, capaz de estar a plena luz del día en medio de una plaza y pasar desapercibido, capaz de atravezar un cuarto durante el sueño de los habitantes y ser más silencioso que la noche. Quiero ser un saqueador hecho y derecho. No busco riqueza, no busco bienes... busco demostrar mi habilidad.

    Y bueno, por eso cuando vi a los mensajeros reales paseando por el pueblo, decidí probar suerte y acercarme a uno de ellos. Tal vez exageré en mi presentación, elogiandome de más y yendome por las ramas -si me perdonáis la expresión, siendo un ser de ramitas y flores- y en fin, enzalsándome, de forma que me solicitaron acudir a los servicios del rey.

    Lo admito, me ganó el ego, pero al menos ahora tendré una oportunidad de probar a mi madre, mi única familia, que no son cuentos de niño cuando digo que un deku puede llegar a la grandeza.

    Asi que, heme aqui, deseoso de aventura y de desafíos, listo para iniciar toda una travesía que hará que el que soy hoy sea otro mañana...

    Ah, pero que memoria, ni me presenté. Soy Falan Rama Torcida, pero ingoremos mi curioso nombre tan ominoso, y llámame solo Falan. Algún día, Falan Rama Silenciosa...

    ---------

    Falan es un joven deku de apariencia anodina y nada interesante, que pasa por uno del montón con facilidad. Corto de estatura, delgado, con colores opacos que más recuerdan a un arbusto que a una flor.

    En cuanto a personalidad, suele ser introvertido y fantasioso. No es muy amigable, pero tampoco es grosero. Tiene un ego crecido, pero procura reconocer sus fallas con la intención de superarlas. Le gusta explorar y seguir a las personas intentando que no lo detecten, según él como entrenamiento.

    Es un solitario que sin embargo sabe moverse en sociedad, pues le gusta aprender a tratar a las personas -sea cual sea su raza-, ya que considera que todos tienen potencial, para una u otra cosa.
     
  3. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    142
    #3 Xavier, 1 Sep 2013
    Última edición: 3 Abr 2017
    El Templo de Piedra [Fichas]

    Magos

    Jugador: Furanku
    Nombre: Fegaer
    Raza: Zora
    Profesión: Mago


    Stats Base
    Cuerpo: 5
    Mente: 8
    Alma: 4

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 90
    Puntos de Poder: 150
    Valor de Combate Ofensivo: 7
    Valor de Combate Defensivo: 7
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 6
    Resistencia Magica: 5

    Habilidades de Raza
    Técnicas de Combate Acuáticas
    Nivel 1 (Aleta Boomerang)


    El Corazón del Mar
    Nivel 1 (Escama de Bronce)
    Nivel 2 (Concentración)
    Nivel 3 (Escama de Plata)
    Nivel 4 (Escama de Oro)



    Listas de Hechizos
    Ilusiones
    Ilusiones II
    Fuego y Hielo
    Fuego y Hielo II
    Luz y Viento
    Luz y Viento II


    Habilidades con Armas
    --

    Habilidades Generales
    Trepar: 0
    Montar: 0
    Nadar: 4 (+2 a realizar piruetas)
    Rastrear: 0
    Emboscar: 0
    Sigilo: 0
    Influencia: 0
    Primeros Auxilios: 0
    Abrir cerraduras: 0
    Desarmar trampas: 0
    Usar objetos mágicos: 2

    Habilidades Especiales
    Ataque con aletas: 2
    Ataque con hechizos: 5

    Habilidades varias
    Fuego y Hielo: 3
    Ilusiones: 1

    Objetos:
    -Varita Mágica [N-1]

    Rupias: 100

    Jugador: Caballero Verde
    Nombre: Duncan Hervon
    Raza: Humano
    Profesión: Mago


    Stats Base
    Cuerpo: 5
    Mente: 7
    Alma: 5

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 50
    Puntos de Poder: 100
    Valor de Combate Ofensivo: 6
    Valor de Combate Defensivo: 6
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 6
    Resistencia Magica: 5

    Habilidades de Raza
    Armamento
    Nivel 1 (Entrenamiento [Magia])

    Artesanías
    Nivel 1 (Armar Flechas)


    Listas de Hechizos
    Control
    Ilusiones
    Mejora Corporal
    Hielo y Fuego
    Hielo y Fuego II
    Tierra y Agua


    Habilidades con Armas
    --

    Habilidades Generales
    Trepar: 0
    Montar: 1
    Nadar: 0
    Rastrear: 1
    Emboscar: 0
    Sigilo: 0
    Influencia: 0
    Primeros Auxilios: 0
    Abrir cerraduras: 0
    Desarmar trampas: 0
    Usar objetos mágicos: 2

    Habilidades Especiales
    Ataque con hechizos: 7

    Habilidades varias
    --

    Objetos:
    -Anillo de Poder (Varita Mágica [N-1]).
    -Collar de ave de cristal.

    Rupias: 100

    Aspecto Físico: Está muy bueno.

    O eso es lo que decían las jóvenes alumnas que tenía, allá treinta años atrás. En estos días, Duncan es un humano con un pie en la ancianidad. Su rostro aún no presente arrugas, pero su cabello ya es de un cano blanco inmaculado, liso, con una pequeña melena que apenas le llega a los hombros. Tiene un bigote de tamaño medio y una gran perilla que, pese a todo, no llega a formar una barba. Por supuesto dichos elementos son de idéntico color al de su cabello. Sus ojos grises simulan los de un halcón ya hastiado de volar. Alrededor de su cuello lleva una cadena con unos quevedos sujetos, y en el dedo corazón de su zurda porta un anillo de color dorado con una gema incrustada.

    Su vestimenta diaria es la de una camisa blanca y pantalones oscuros, sobre los que suele llevar un abrigo de generoso cuello de color azabache con detalles escarlatas, como la silueta de un ave unialada en su manga diestra. Lleva unas botas oscuras con filamentos de color plata. Aunque esto no forma parte realmente de su vestimenta, es común vérsele con un libro en mano.

    Personalidad: Es difícil determinar el carácter de este humano. En principio Duncan es serio y sereno; esto es visible especialmente entre sus alumnos y los desconocidos. Pero lo cierto es que es una persona cálida que trata siempre de entender las acciones de los demás; puede juzgar, pero siempre lo hace con cierto pesar. No duda en ser severo cuando lo considera necesario.

    Biografía: Escribo estas palabras para dejar una marca de mi efímera existencia en las corrientes del tiempo que fluyen en nuestro mundo. Durante toda mi vida he leído y escrito sobre el resto de las personas; ¿pero quién escribe de un cronista? No pretendo buscar la fama ni mucho menos. Tan sólo quiero dejar un rastro de la persona que empuña esta pluma, una suave brisa destinada a aquella persona que se interese por buscarme. Por saber quién fui.

    Ante todo, y faltaría más, debo una presentación formal a aquella persona que, los dioses saben cuánto, ha debido de pasarlo realmente mal para encontrar este pergamino entre seguramente documentos más interesantes de grandes personajes de la Historia. Me llamo Duncan Hervon y nací en el año 711 según el calendario de la dinastía real de Santral, del Reino de Ikana. Soy maestro en la Academia de Magos de Santral y enseño las artes culturales de nuestro mundo; bien Historia con sus leyendas, bien Geografía, bien los distintos pensamientos filosóficos en contraposición a la diversidad de religiones que el continente ha presenciado. Me considero por igual un cronista de Ikana en mis ratos libres. Tengo una nieta de ocho años que es mi sol y una tos que intenta privarme del placer de estar junto a ella mientras sigue creciendo, pero que hasta ahora he logrado combatir con éxito. Y un día a la semana preparo el mejor plato de carne Dodongo con finas hierbas de toda Ikana; o eso dicen las mujeres de mi edad y mi nieta.

    Quizás, mi inteligente lector, ha pensado que es muy pronto para haber dicho todas estas cosas. Porque claro, ahora usted sabe que aunque fuese de orígenes humildes, acabé como maestro de la más prestigiosa escuela de Ikana; o que si tengo una nieta, evidentemente tuve una esposa y un hijo o una hija. Dioses; ahora sabe hasta mi plato estrella. ¿Pero acaso, y permítame esta pequeña insolencia, no he logrado picar su curiosidad? No soy miembro de la gran dinastía de Igos de Ikana, ni tampoco soy un revolucionario hechicero que marcó un antes y un después en el estudio de la magia. Soy un simple humano que, como otros tantos, vive su día a día enfrentando los problemas cotidianos que este mundo le plantea. Si no le exponía esos hechos, ¿cómo iba a obligarle a molestarse en seguir leyendo este pergamino?

    ¿Qué le parece si embarcamos pues en este viaje? No es una vida interesante y tampoco será extenso pese a narrar más de cincuenta años de una vida, pero le prometo que trataré de que mis palabras hagan amena esta marcha. Usted se ha molestado en saber quién soy; qué menos que corresponder con la misma moneda de amabilidad.

    Nací en la Antigua Ikana una buena mañana de un 3 de junio, bajo la atenta y pétrea mirada de la Torre de Piedra. Mis padres, que los Dioses les tengan en su gloria, eran campesinos que trabajaban la tierra con la que subsistíamos. Faltarían palabras en nuestro rico vocabulario para describir lo difícil que era y es esa vida; nada te garantizaba que tuvieses siquiera un plato de comida caliente al día. Y probablemente esa es la vida que hubiese seguido de no ser porque a la tierna edad de seis años entré al servicio de la Casa Rastum. Era una familia que se enorgullecían de pertenecer al linaje del héroe Ridlef Rustam, pero os puedo adelantar que no eran más que bravuconerías de una familia de mercaderes que, sin éxito, aspiraban a los títulos nobiliarios.¿Os habéis percatado, mi preciado lector, que hasta su apellido era una ofensa misma a la leyenda de aquel hombre?

    Lo importante de este dato es que pasé a ser el ayudante de Cámara del patriarca de la familia; Rintel Rustem. Y fui enseñado de buenas formas a leer y a escribir para cumplir con mis funciones, o al menos con una de las tantas que tenía. Mi mente, muy despierta en aquel entonces, trazó el sendero que me llevaría a donde hoy en día permanezco. Durante años me colé en la pequeña biblioteca que poseían, siempre que mi tiempo me lo permitía, para ser lo que vulgarmente se conoce como un ratón de biblioteca. Aprendí, amplié mis conocimientos y así cuando ya era un mozo de catorce años conocía mejor las tradiciones comerciales de Ikana que la propia Casa Rustem. De hecho puede que por eso la familia acabase en la ruina y partiesen a los dioses saben dónde, lejos de Ikana y de la vergüenza. ¿Y yo? Yo escapé y me dirigí a la gran capital.

    Me sentí liberado; no sólo por no ser ya un criado, sino por la ausencia de la atenta vigilancia de la Torre de Piedra. Santral era una oportunidad única para un joven ambicioso como yo. Pero no llegué allí de casualidad. Deseaba la búsqueda del conocimiento y conocimiento fue lo que encontré. Durante seis años fui alumno de Katzir, un hombre que se encargó de solidificar los cimientos de la sabiduría que pudiese haber obtenido de los tristes libros de la Casa Rustem. Así es; uno de los fundadores de la Academia de Magia, que abrió cuando yo rondaba en la década de los veinte años. Pero de eso hablaré luego, mi buen lector.

    Porque fue cuando conocí a la que sería mi esposa; Victoria Malcont, y como si el Destino quisiera gastarme una peculiar broma, era de una familia de mercaderes. Por supuesto no fue mi esposa hasta el paso de algunos años, pues primero hicimos amistad y a través de la misma logré que me llevase en la caravana de su familia. Así, durante ocho años recorrí cada ruta de Ikana, cada una de sus ciudades y aldeas, cada rincón de la misma. Investigué una y otra vez sobre la historia de cada uno de los poblados, recolectaba información de rasgo cultural, y hablaba con los lugareños sobre las vidas que llevaban. Fue aquí donde ese espíritu de cronista empezó a forjarse.

    Para cuando habíamos vuelto a Santral, yo ya estaba casado con Victoria y teníamos ni más ni menos que una niña de dos años. ¿Qué puedo decir? Eran otros tiempos y no nos preocupábamos tanto por el futuro, sino por el presente. Pero algo más había cambiado desde aquel largo viaje por el reino; la Academia de Magia había sido creada. Y aunque la familia de Victoria nos pudiese ayudar, no pensaba ser un inútil en esta vida. Además, ¿qué mejor forma de compartir todo lo que había aprendido que en aquel sitio? Era increíble. Presencié algunas clases y supe desde el momento que por mis venas corría la ferviente sangre de un maestro. Fuese gracias a mi pasado contacto con el venerable Katzir o simplemente porque mostré las aptitudes que requerían él y el venerable Petuel, entré en el cuerpo de maestros de la Academia. Mi especialidad, como bien recordaréis, era la Historia y otros rasgos culturales. Algo supletorio si lo comparas con las clases de práctica de magia, pero no por ello menos importante. Seas un mago o no, es importante conocer por qué las cosas que hoy vivimos han ocurrido. La historia de un castillo podría encerrar cientos de relatos y datos históricos que bien podrían enseñarnos qué camino tomar en determinadas ocasiones.

    Recuerdo que por algunos años tuve que dar clases a un muchacho revoltoso que no paraba de moverse de su pupitre, o de bostezar, o de sencillamente no prestar ninguna atención. Para bien o para mal, aquel chico tenía una gran influencia en la Academia, y bien sé que más de una vez estuve tentado de arrojarle por el ventanal del aula aunque luego me costase mi profesión y mi propia vida. El nombre de aquel muchacho era Tahmid men Ikana, príncipe heredero del reino de Ikana, y los dioses tienen a bien saber que mi paciencia jamás encontró mayor reto que él. Detalles aparte, era un buen chico. Y precisamente por eso me esforcé lo inimaginable para enseñarle al menos las nociones básicas de Historia. ¿Cómo iba a gobernar en el futuro si no aprendía de los aciertos y errores de sus antepasados? Así pues algunas tardes, y siempre que él pudiese, le obligaba a acompañarme por toda la ciudad, mostrándole la historia de cada estatua, de cada muralla, de cada piedra. Como maestro he desarrollado cierta aptitud para conocer a mis alumnos, pero Tahmid quizás era una excepción. Tenía la certeza de su buena voluntad, pero no podía concluir muchas más cosas sin teorizar excesivamente. Siempre fue cauteloso por naturaleza, un rasgo que no me parecía que tuviese su padre. ¿Podía ser la promesa de una nueva época? Esa era una pregunta que, a menos que viva tantos años como los venerables Katzir y Petuel, dudo mucho en poder responder.

    No se preocupe, mi estimado amigo, ahora comienza la parte final de mi relato. Así es; le llamo amigo porque ahora usted es conocedor de la que ha sido la mitad de mi vida, y quizás la más feliz de la misma. Si ha seguido leyendo hasta ahora y no ha enrollado este pergamino, seguramente usted y yo habríamos forjado una gran amistad de haber convivido en los mismos tiempos y en el mismo lugar.

    La mayor parte de mi vida fue un viaje constante. Todos los años reservaba unos pocos meses para poder viajar. Viajaba una y otra vez por el reino, pero también lo hice más allá de Ikana. Conocí las culturas occidentales y aprendí muchas de las leyendas que poseían, de sus pensamientos. Eran tierras de constantes peligros, desde luego; y por ello mismo iba acompañado de amigos que compartían esa misma pasión por viajar y recolectar conocimiento. Desgraciadamente siempre hubo momentos en los que permanecía solo, fuese por ser mucho más insolente que el resto o quizás por valentía. Podría relatarte todo aquello, pero estaría abusando de tu amabilidad y de mis capacidades. Dejémoslo en que sencillamente fui un hombre de mundo que aprovechó su juventud tanto como le permitieron las circunstancias.

    Mi hija, Anju, se fugó de casa a los dieciséis años en una locura de amor juvenil y jamás supe de ella, ni siquiera en alguno de mis viajes, hasta que pocos años después, y gracias a un amigo de la familia, me enteré de que había muerto en Daiton. Podría describir durante más de veinte pergaminos el dolor que sentí al saberlo, sumado al de la muerte reciente de Victoria. Sencillamente murió de la pena de no saber nunca de su hija, y en estos momentos pienso que tuvo suerte. Peor hubiese sido que llegase a enterarse de su triste desenlace, aunque me tocase cargar con ello en solitario. Fuese como fuese, viajé a aquella ciudad limítrofe donde me encontré a mi nieta envuelta en unos harapos sucios y que había permanecido en manos de las autoridades desde la muerte de Anju. ¿Qué podía hacer más que cuidarla? Había fallado como padre, pero debía triunfar como abuelo. Le puse de nombre Sole, que en un antiguo idioma ya perdido de la antaña Ikana significa “Luz”.

    El resto de mi vida se puede resumir en lo siguiente; por las mañanas soy maestro en la Academia. Por las tardes, y siempre que el tiempo me lo disponga, enseño a los niños huérfanos y pobres de los orfanatos de Santral a leer y a escribir. El resto del tiempo lo dedico a mi nieta, y cuando ella duerme, aprovecho para escribir lo que ocurre en el reino día tras día.

    De joven tenía un sueño; escribir un libro que recopilase todas las leyendas del mundo. Y no sólo leyendas, sino también escribir una historia digna de rivalizar con la epopeya de Ridlef Rustam. Sin embargo, a medida que los años avanzan, me doy cuenta de lo fútil que es ese deseo. Temo que lo que me resta de vida no será más que una rutina. Y pienso que es lo mejor que podría haberme pasado, ¿qué mejor ocaso de una vida que éste?

    Ahora, mi estimado amigo, es hora de despedirme. Te agradezco tu paciencia y tu devoción por leer este pergamino. Quizás a lo largo del relato hayas visto marcas de tintas con forma de manos distintas; no son más que los rastros de esos niños a los que enseño en algunas de mis tardes. La que está justo al lado corresponde a la de un niño Goron llamado Darnthor; y justo abajo está la de un joven Zora de nombre Japas. Puede que Sole sea mi sol, pero estos niños, sean de la raza que sean, lo son también. De ellos aprendo un optimismo que ni en mi juventud jamás había pensado que alguna vez podría tener. Desearía poder darles algo más que conocimiento, pero mucho me temo que eso no está en mis ancianas manos. ¿En tu tiempo los reyes han prestado más atención a los necesitados? ¿Sigue habiendo violentos grupos de oposición que acaban en baños de sangre? Me encantaría saberlo.

    Cuídate, y recuerda que si alguna vez te sientes solo, aquí tienes a un amigo que no le importa relatar su historia con tal de que olvides, aunque sea por un momento, esas penas que te atormentan. Tan sólo debes servirte una copa de vino, sentarte en un lugar cómodo con una buena vela, y leer desde el principio de este pergamino.

    Un simple cronista y maestro,
    Duncan Hervon, a 23 de mayo del año 769 de la dinastía Santral.

    PD: ¡La comida del abuelo está rica!

    PD2: Mis disculpas; anoche dejé la tinta a secar y olvidé guardar el pergamino, así que Sole ha decidido dejar su marca personal. Pero creo que lo dejaré y no lo reescribiré todo de nuevo; ha remarcado lo más interesante de mi historia y precisamente lo único que no he relatado con detalle, a mi parecer.




    Jugador: Zafiro Bladen
    Nombre: Drina Odaine
    Raza: Humana
    Profesión: Mago


    Stats Base
    Cuerpo: 5
    Mente: 6
    Alma: 4

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 65
    Puntos de Poder: 110
    Valor de Combate Ofensivo: 7
    Valor de Combate Defensivo: 7
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 6
    Resistencia Magica: 5

    Habilidades de Raza
    Armamento
    Nivel 1 (Entrenamiento [Magia])


    Listas de Hechizos
    Control
    Luz y Viento
    Luz y Viento II


    Habilidades con Armas
    --

    Habilidades Generales
    Trepar: 1
    Montar: 1
    Nadar: 1
    Rastrear: 1
    Emboscar: 0
    Sigilo: 1
    Influencia: 2
    Primeros Auxilios: 0
    Abrir cerraduras: 0
    Desarmar trampas: 0
    Usar objetos mágicos: 2

    Habilidades Especiales
    Ataque con hechizos: 3

    Habilidades varias
    --

    Objetos:
    -Varita Mágica [N-1]
    -Poción Azul (2)
    -Anillo de Cargas de Hechizos (10 cargas disponibles)

    Rupias: 195
     
  4. Xavier

    Xavier Xanatos Gambit
    Miembro del equipo

    Fortianitas recibidas:
    142
    El Templo de Piedra [Fichas]

    Curanderos

    Jugador: Säbel
    Nombre: Brizala Urydi
    Raza: Zora
    Profesión: Curandera

    Stats Base
    Cuerpo: 5
    Mente: 7
    Alma: 5

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 105
    Puntos de Poder: 110
    Valor de Combate Ofensivo: 6
    Valor de Combate Defensivo: 6
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 5
    Resistencia Magica: 5

    Habilidades de Raza
    Técnicas de Combate Acuáticas
    Nivel 1 (Aleta Boomerang)
    Nivel 2 (Escudo Zora)
    Nivel 3 (Aleta Boomerang [Nivel 2])


    El Corazón del Mar
    Nivel 1 (Escama de Bronce)
    Nivel 2 (Concentración)
    Nivel 3 (Escama de Plata)


    Listas de Hechizos
    Curaciones
    Calmar Espíritus
    Protecciones I
    Defensa Mágica
    Purificar
    Crear
    Luz y Sonido

    Habilidades con Armas
    Cuchillo: 1

    Habilidades Generales
    Trepar: 0
    Montar: 1
    Nadar: 2 (+2 a piruetas)
    Rastrear: 0
    Emboscar: 0
    Sigilo: 0
    Influencia: 2
    Primeros Auxilios: 2
    Abrir cerraduras: 0
    Desarmar trampas: 0
    Usar objetos mágicos: 1

    Habilidades Especiales
    Ataque con aletas: 2
    Ataque con hechizos: 2
    Hechizos Reversibles: 1

    Habilidades varias
    --

    Objetos:
    -Cuchillo
    -Armadura de cuero

    Dinero: 200 rupias


    [hr]

    Jugador: Yuki
    Nombre: Thymus Aciano Bonete Iris Tritoma (Tabit)
    Raza: Deku
    Profesión: Curandero

    Stats Base
    Cuerpo: 4
    Mente: 5
    Alma: 8

    Stats Derivados
    Puntos de Vida: 55
    Puntos de Poder: 75
    Valor de Combate Ofensivo: 6
    Valor de Combate Defensivo: 6
    Multiplicador de Daño: 5
    Iniciativa: 8
    Resistencia Magica: 5

    Habilidades de Raza
    Ofensiva Natural
    Nivel 1 (Giro Deku)


    Listas de Hechizos
    Crear
    Conocimiento de la Naturaleza


    Habilidades con Armas
    --

    Habilidades Generales
    Trepar: 0
    Montar: 0
    Nadar: 0
    Rastrear: 0
    Emboscar: 0
    Sigilo: 2
    Influencia: 2
    Primeros Auxilios: 2
    Abrir cerraduras: 0
    Desarmar trampas: 0
    Usar objetos mágicos: 0

    Habilidades Especiales
    Giro Deku: 1
    Ataque con hechizos: 1

    Habilidades varias
    --

    Objetos:
    --

    Dinero: 450
     
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