Escrito Crónicas de Nod I: Una vieja amenaza

Säbel

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Fortianitas
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Antes de comenzar el texto, me gustaría hacer un pequeño paréntesis. Es una historia que ya lleva varios años de existencia, fue el motivo por el que yo y varios usuarios llegamos a Sheikav y lamentablemente, por todas las caídas del foro y asuntos personales nunca he podido terminarla. Inicio de nuevo, una vez más con la esperanza de poder publicarla completa y ya darle vuelta a la página. Espero la disfruten

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Crónicas de Nod
O~O~O~O~O~O
Libro I. Una Vieja Amenaza

PROLOGO
“Mi nombre es Orpheus Lirans. Soy un humilde guerrero al servicio de Naneel la Sabia. Vengo de las montañas de Xián: cuna sagrada de los hijos alados de Zekven Caeles. Actualmente me encuentro en el reino de Nod, un lugar muy lejano a las tierras que me vieron nacer.

En efecto, hablo del mítico reino que, acorde a la leyenda, parecía estar al centro del mundo. Esto se debe en realidad a su extraordinaria ubicación: colinda con un extenso y antiguo bosque cuyos senderos se transforman hasta llegar al vasto océano. Hacia el oeste, existe una zona de pantanos tan antiguos que se piensa nacieron con el mismo mundo. Pero, por algún designio o jugarreta de los dioses, existe una cordillera que se interpone entre Nod y el resto de la Creación: montañas habitadas por los temibles dragones negros... o al menos eso cuentan. Todos sabemos que los Dragones Negros no viven en grupos grandes, ni mucho menos en las montañas. En realidad, deben vivir en la región oeste. Estoy casi seguro de que lo que han visto en las montañas son Wyverns, pero a lo lejos la diferencia no se nota mucho; asi que la gente común debe confundirlos con frecuencia.

¿Dónde estaba? Nod es una tierra de vampiros. Vampiros que pueden caminar durante el día sin mayor problema. Por supuesto, si se exponen directamente al sol, éste sigue acabando con su existencia. Debo decir que han encontrado una simple e ingeniosa solución a este problema: por la mañana van completamente envueltos en sus ropas, cubriendo meticulosamente cada parte de su piel, para evitar que la luz los dañe.
Al parecer siguen cayendo bajo el sueño sobrenatural que caracteriza a los de su especie. El ajo y los símbolos religiosos les repelen, no pueden cruzar cauces de agua en movimiento si no van dormidos... vamos, lo que todos sabemos sobre ellos. Lo que aun no sé a ciencia cierta es si deben ser invitados a un lugar para poder entrar, quizá algun día logre averiguarlo.

Se sabe que en las tierras de muchos señores vampiros suelen existir asentamientos humanos, sujetos a pagarles un tributo a sus señores feudales para que les dejen vivir con relativa tranquilidad. De vez en cuando pueden verse semielfos y medianos principalmente; quizá algún enano o minotauro en contadas ocasiones. Los muertos vivientes también son comunes, aunque no suelen quedarse mucho tiempo por aqui.
Otra cosa que he podido comprobar por mí mismo es que, cuando muere un Lord, suelen desatarse conflictos entre sus "hijos" vampíricos, quienes luchan por hacerse del control y convertise ellos mismos en señores absolutos de las tierras en cuestión.

Hace ya varias semanas comenzó una guerra salvaje y sangrienta entre dos nobles que luchan por el reinado de estas tierras. Los dos ejércitos han sufrido numerosas bajas, la gente del pueblo ha intentado evacuar sin mucho éxito. Yo, mi hermana y mi fiel aprendiz nos encontramos atrincherados en el castillo.
Antes pensaba que todos los vampiros eran seres infernales, sin ninguna compasión ni misericordia, pero aquí he encontrado ciertas excepciones. Shadow Dragmare, uno de los nobles implicados y actual regente, ha sido amable al permitir nuestra estadía en sus tierras. Quizá porque le hemos sido útiles, o porque comenzamos a simpatizarle. ¡Ja! ¡Un vampiro sintiendo simpatía por un paladín de la bondad! ¡Sigue sonando tan improbable...!

También - y aun no comprendo los motivos - fue quien protegió a mi hermana durante un lustro, en un momento serio de vulnerabilidad. Un lustro. Ese ha sido el tiempo más largo en que ella haya vivido como un dragón desde el día en que nació, cuando el poder mágico que lleva en la sangre se salió de control, y en medio de su frenética furia dejó Xián para no volver jamás. Pero eso merece un capítulo aparte, y en todo caso quizá no debería ser yo quien lo contase.

Ahora mismo me encuentro en uno de los corredores del castillo, preocupado, puesto que han pasado varios días desde que salieron a enfrentar a su enemigo y no hemos tenido noticias del rey ni de su guardia personal. Tengo fe en que las cosas van a resultar positivas; sin embargo, hay un mal presentimiento sobre todo esto…”


CAPITULO 1
El taconeo rítmico de unos pasos apresurados distrajeron a Orpheus de sus pensamientos. Hizo una seña a su aprendiz, quien se encontraba ocupado escribiendo en un pequeño libro, y ambos miraron hacia el final del corredor, por donde se acercaba, casi corriendo, una chica que conocían muy bien. Azalie Lirans lucía como una semielfa joven, de tez clara y ojos verdes, con una cabellera rojiza que le llegaba a media espalda. Vestía una camisa larga del mismo color de sus ojos, quizá un poco más oscura, con pantalones negros y botas hasta la rodilla del mismo color. Colgando de su cinturón habían varios saquillos para componentes mágicos y una daga en su funda ornamentada. La capa que ondeaba a sus espaldas, de un color similar a su camisa, hacía las veces de disfraz y abrigo.

A primera vista era un poco difícil creer que eran hermanos, puesto que ella contrastaba con Orpheus. En apariencia un semielfo alto, de cabello rubio peinado en una pequeña coleta, tez apiñonada, ojos cerúleos y de carácter tranquilo parecía muy diferente hasta que examinabas su mirada: ambos tenían el mismo brillo, el fuego interno de la sangre draconiana corriendo por sus venas. El paladín iba ataviado con una túnica color crema con detalles en plateado, pantalones grises y botas negras; llevaba una espada larga colgando a su siniestra y una daga bien oculta en el cinturón.

Orpheus pensaría que su imagen sencilla no era motivo de admiración entre los demás, pero se equivocaba con frecuencia. Prueba de ello era Nolk Arroway, el muchacho humano de cabello castaño largo, ataviado con ropas sencillas de la iglesia de Naneel, que mucho antes de llegar a Nod se había arrodillado ante él y le había pedido que lo tomara por aprendiz, mirándolo entre suplicante y fervoroso con sus enormes ojos almendrados. Por supuesto, Orpheus le hizo levantarse de inmediato, no le gustaban ese tipo de muestras hacia su persona y a primera instancia pensó en enviarlo de vuelta a su casa. Lo que le hizo tomar a Nolk como su aprendiz fue su corazón puro y noble, y su deseo de ayudar a los demás sin recibir nada a cambio. Sin duda alguna, el muchacho se convertiría en un gran paladín.

-¡Orpheus! ¡Ven pronto!

-¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan agitada?

-¡Han regresado al castillo! ¡Hay que ir al salón de guerra! – dijo ella atropelladamente antes de echarse a correr de nuevo

-¡Cálmate mujer! ¡Te va a dar un infarto!

-¿No le parece apresurado, Maese Lirans?- Nolk, preocupado, miró hacia el fin del corredor

-Eres muy perspicaz –Orpheus lo miró, igualmente preocupado- Ahora estoy seguro que algo debió salir mal. Vamos, no hay tiempo que perder.

Ambos hombres corrieron apresurados por los pasillos hacia el salón de guerra: una cámara amplia y bien iluminada, cuyas paredes estaban adornadas por mapas y retratos de reyes anteriores. Al centro, una mesa larga de madera de ébano -exquisitamente adornada con detalles en un rojo del color de la sangre- con sus veinte sillas dominaba gran parte de la habitación.
Al otro lado de la puerta, algunas cortinas con la insignia del reino enmarcaban la salida al balcón que daba hacia el pueblo, y frente a él se erguían cansados los miembros de la élite guerrera llamada Mournvyll, o Azote Legendario en lengua común. A pesar de no llevar mucho tiempo como huéspedes en el castillo de Nod, ya habían entablado amistad con los amigos y compañeros de batalla de Shadow Dragmare.

Al centro del grupo se encontraban los hermanos del rey: Tarsic, su mano derecha, y Medela, una chica muy bella pero letal en batalla. Los tres compartían rasgos similares como el cabello negro, la tez clara y el mismo tinte rojizo en los ojos que delataba su condición vampírica, aunque los ojos de él eran grises y los de ella azules. Tarsic llevaba el cabello largo hasta los hombros, recogido en una media coleta, mientras su hermana lucía una hermosa melena lacia que caía un poco más arriba de la cintura. Parecían estar hablando entre ellos, sin tomar en cuenta el mundo a su alrededor.

Un guerrero alto y robusto miraba fijamente un mapa que había sobre la mesa, con el ceño ligeramente fruncido. Ese era Dorgan, el mejor amigo de Shadow y su mano izquierda. Su tez achocolatada y sus ojos color miel acostumbraban levantar suspiros entre las doncellas del reino, así como temor en sus enemigos al estar en batalla. Por un accidente que tuvo un siglo atrás prefería andar siempre rapado, cosa que despertó una risilla en Nolk al acordarse de la historia, pero no era momento para reírse.

Al lado suyo un hechicero hacía varios gestos sobre un grueso grimorio. Jareth von Kreisten provenía originalmente de una familia elfa de la nobleza, lo cual le permitió dedicarse al estudio de la magia por el gasto que tal profesión requería. Su tez blanca y constitución delgada evidenciaba su carencia de salidas a otro lado que no fuera la torre de hechicería. El cabello castaño claro, perfectamente peinado, hacía juego con el color de sus ojos, mientras la túnica de seda negra que llevaba parecía realzar más la palidez de su rostro severo.

Una frondosa pelirroja miraba de tanto en tanto por el balcón, con cierta angustia, mientras terminaba de peinar su largo cabello en una cola de caballo. La otra mujer que había logrado entrar en esa élite tenía por nombre Belarzyne, de carácter fuerte y puntería perfecta: en donde ponía sus ojos esmeralda, ponía la flecha.

En la sala había otro más: un sujeto pequeño y nervioso, cuyos ojos cafés no dejaban pasar ningún detalle por alto. Valdrin se había dedicado a la ladronería en su juventud cuando era humano, pero gracias a Shadow se convirtió en el mejor explorador que se pudiera encontrar en el reino. Su melena castaña y despeinada se agitó cuando elevó su mirada al techo, suspirando profundamente.

-¿Qué sucedió?- Azalie miraba a todas partes - ¿En dónde está Shadow?

Todos los vampiros fijaron la mirada en los tres intrusos apenas la hechicera abrió el pico. De no ser porque sabían de antemano que no serían hostiles con ellos, y por el influjo que ejercía Orpheus en la habitación, no se les habría ocurrido irrumpir así en la habitación.
Tras varios segundos de silencio pesado, Dorgan levantó la mirada del mapa que observaba.

-La batalla fue difícil. Sobre Shadow, bueno... creemos que ha muerto.

-¿Cómo?- Azalie no daba crédito a lo que oía- ¿¡Shadow murió!?

-Me lo temía - Nolk sintió que el corazón le daba un vuelco - ¿Maese?

-A decir verdad, tampoco creí que cayera tan pronto…

-La batalla ya era prácticamente nuestra, habíamos logrado reducir a nuestros enemigos casi por completo hasta que llegó la mierda esa de Slypher –Dorgan hizo caso omiso del codazo en su costado, cortesía del mago- Se hicieron de palabras y comenzaron a pelear nuevamente, de forma más sangrienta que la última vez.

-Pensamos que todo había terminado cuando Caruman aprovechó un descuido suyo para asestarle un golpe que le desarmó - intervino Medela- Cuando iba a recibir el golpe final, Shadow logró hacerse con su espada de nuevo y desenvainar la segunda.

-Caruman era superado por Shadow y nosotros no entendíamos de dónde sacaba esa fuerza tan tremenda para continuar.- Valdrin hablaba con cierta amargura en la voz- Shadow preparaba ya el golpe letal, pero Caruman lanzó un puñado de tierra a sus ojos para cegarlo y desapareció.

-Como era de esperarse- Belarzyne continuó el relato- él soltó su arma intentando aclararse la vista y no se percató de que su enemigo estaba detrás, listo para atacarlo por la espalda. Nosotros corrimos hacia donde estaban pero una barrera mágica nos impidió el paso. Caruman lanzó un hechizo que le dio de lleno a Shadow y él cayó mal herido al suelo.

-Tras eso Shadow se levantó con la espada en mano y cargó todo el poder que le quedaba en un solo ataque mágico que Caruman recibió- Jareth, evidentemente molesto, cerró el grimorio de golpe- Hubo un brillo cegador y la barrera mágica desapareció.

-Corrimos hacia el lugar en donde se enfrentaron, pero sólo había un montón de cenizas... - Tarsic tenía la cabeza apoyada entre las manos, mirando fijamente algun punto en el mapa sobre la mesa.

-Disculpa, Tarsic…

-Te escucho.

-Yo… yo sólo quería agradecerles por permitirnos estar en estas tierras, pero creo que es hora de regresar a casa y...

-No, ustedes se quedarán aquí.- respondió bruscamente el vampiro, sin levantar la mirada- No irán a otro lado.

-¡No tienes derecho a retenernos aquí!- dijo un indignado Nolk, antes de recibir una mirada severa por parte de su maestro.

-Es lo mejor, créeme- dijo Dorgan acercándose- En los días siguientes Nod será el lugar más seguro que puedas encontrar. No vimos las cenizas de Caruman cuando la luz se disipó, pero como te dije antes, no sabemos si Shadow está muerto porque tampoco encontramos restos de la ropa que llevaba puesta. Por favor, acepten nuestra hospitalidad hasta que la situación mejore un poco- agregó, poniéndole una mano sobre el hombro

-Si es la mejor opción, nos quedaremos hasta que las circunstancias mejoren para viajar – Orpheus, con cierto fastidio que se apresuró a ocultar, se cruzó de brazos. No le gustaba nada cuando intentaban influir en sus decisiones con poderes sobrenaturales.

-Nosotros iremos a descansar, no falta mucho para el mediodía- puntualizó Valdrin, mirando nerviosamente hacia la ventana cuando los demás miembros del Mournvyll dejaron el salón - Si no se quedan dormidos, nos vemos en los jardines del patio trasero. Que les quede claro: es la última oportunidad que tienen si de verdad van a entrometerse con esto - agregó el vampiro antes de irse, con cierto tono de burla.
 
Fortianitas
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Parece interesante la historia.

Escribes muy bien, sin embargo la parte narrada en primera persona me parece especialmente valiosa, quizás porque la narración se vuelve más fluida.

Creo que no hay nada que decir respecto a ortografía y demases ~~ Eso se lo dejo a mis compañeros que saben bastante más que yo. Me quedo conque me gusta y espero el siguiente capítulo.
 
OP
Säbel

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@Branzzo: Gracias por tu comentario =)
En si esta historia la había empezado a corregir hace ya tiempo, pero la universidad y otras obligaciones me hicieron dejarla. Ahora que no tengo muchas ocupaciones es que estoy aprovechando para subirla.
Hay partes que hice hace tiempo y en realidad no se les cambió mucho, como es mucho teto puede que se me llegue a escapar un errocillo por ahi.

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CAPITULO 2

Al caer la medianoche, Orpheus, Azalie y Nolk alcanzaron a Valdrin en el jardín trasero. El vampiro, sin decir palabras, les hizo un gesto para que le siguieran.
Tras unos minutos de recorrer los magníficos jardines –llenos con una variedad de árboles y plantas que no habían visto en Xián- llegaron a lo que parecía una capilla, cosa que sorprendió un poco a Nolk. Mientras se aproximaban, Orpheus explicó que los vampiros no solían adorar realmente a los dioses, pero que en esta región le rendían culto a un dios oscuro al que llamaban “Tempestad”, ya que pronunciar su verdadero nombre en voz alta se reservaba sólo para los altos clérigos de su iglesia.

Por fuera parecería una estructura, pero el interior era claramente una muestra de ostentación: grandes cortinas de terciopelo rojo colgaban de las paredes, un candelabro de oro iluminaba con luz tenue el escudo de Nod, grabado en una placa de oro en la pared al fondo del recinto. Bajo la placa habían colocado varios libreros que lucían repletos de libros, papeles y frascos llenos de líquido, con objetos de los cuales era mejor no preguntar sobre su procedencia.
En el lugar también habían colocadas varias mesas, a su vez con libros y otros artilugios desparramados por toda la superficie. El Morunvyll se encontraba reunido alrededor de la mesa que estaba más al fondo de la sala, a la cual se dirigieron los recién llegados. Pudieron observar que las espadas reales yacían rotas sobre un lienzo de tela suave, mientras Jareth realizaba algunos conjuros sobre ellas, ajeno a lo que ocurría a su alrededor.

Volvieron su atención a los restos de las armas. Ambas eran espadas largas, cuya empuñadura simulaba un dragón visto desde arriba, con las alas extendidas y abrazado a la hoja de la espada; sin embargo, tenían detalles que ayudaban a diferenciarlas.
Una de ellas era conocida como Balthar, cuya característica más notable era que la cabeza del dragón la formaba un rubí en forma de diamante, y tenía un texto en runas grabado sobre la hoja. La otra espada se había forjado con Acero de almas, se le llamaba así por el tono negruzco que adquiría ese metal al trabajarse, y porque se creía que al matar a alguien la espada podía absorber su alma. No existían registros de tal cosa, así que por su color se le llamaba simplemente Espada del Dragón Negro. Sobre lo que sería el lomo del dragón, entre las alas, se había grabado y lacado en oro un pentagrama.

-Sigo sin creer que las espadas hayan cedido al ataque mágico- Tras varios minutos, Jareth se levantó meditabundo- ¿Qué clase de conjuro sería aquel que pudo destruirlas?

-Me parece que debemos llevárselas al viejo Darktemp para que las arregle.- Tarsic, le acercó un cofre delgado y largo para guardar las espadas rotas.

-¿Te refieres a aquel enano ermitaño que vive cerca de las montañas del sur?- preguntó Orpheus

-En efecto, Darktemp es el mejor herrero en esta región, sólo alguien con su habilidad sería capaz de restaurarlas por completo. Al menos su estado físico –suspiró el mago antes de continuar- Para devolverles su poder mágico tendré que trabajar en ellas por varios días.

-¿Hablas en serio? ¡Ese viejo es un negrero!- Nolk dejó caer las manos en un gesto de exasperación- ¡Me obligó a cortar leña suficiente para diez inviernos y hacer todas sus tareas domésticas, para compensar la falta de un mísero cobre cuando le pedí que reparara nuestras espadas!

Los presentes ahogaron una carcajada, mientras Jareth, ocupado con el cofre, disimulaba con éxito una sonrisa burlona.

-Nunca comprendí por qué se volvió ermitaño, cuando los enanos son tan carismáticos y atentos con el mundo…

-Apoyo al muchacho, ¿de verdad es la única opción que tenemos?- el guerrero moreno se acercó a la mesa.

-Sabes que si- el mago miró a Dorgan sin inmutarse- si fue severo contigo cuando eras mortal y fuiste su aprendiz no es relevante ahora.

-Belarzyne y Valdrin irán con ustedes- Tarsic miraba por la ventana, con una arruga de preocupación ligeramente marcada en el entrecejo- Medela y yo nos quedaremos aquí con Orpheus y su gente.

-Entendido- Valdrin terminó de ajustar su mochila- Si todo marcha bien volveremos en tres noches.

Así salió la pequeña comitiva rumbo a la cabaña del enano, mientras los demás trataban de relajarse y descansar. Pero nadie se percató de la sombra que sigilosamente se alejó de la ventana y comenzó a deslizarse entre los árboles, siguiendo el camino hacia el bosque, sendero por el que habían partido los viajeros.

***************************

Tarsic caminaba meditabundo hacia el laboratorio de Jareth, en donde se topó con un dragón negro que reposaba junto al edificio. Normalmente no se veían esas criaturas cerca de los poblados, pero este ejemplar tenía costumbres distintas. Rimzet era uno de los dragones que vivían en los pantanos al oeste de Nod. Si bien era relativamente joven –apenas contaba con unos 400 años de edad-, su inteligencia comenzaba a garantizarle el respeto de sus semejantes más viejos.

Algo por lo que era considerado raro era por llevarse relativamente bien con otras criaturas. En su caso fue rescatado por Shadow, quien lo encontró herido y le ayudó a sanar cuando apenas dejaba de ser una cría. Gracias a esto Rimzet le tenía respeto al vampiro, incluso le dejaba montarlo de vez en cuando.

Al oír a Tarsic, la cabeza del dragón giró en esa dirección para verlo, saludándole con una leve inclinación de cabeza. Estiró las alas antes de volver a echarse, manteniendo la vista fija en el recién llegado: la única razón por la que no les atacaba a él o al resto del Morunvyll, y les permitía acercarse era por simple respeto a los deseos de Shadow.

-Tanto tiempo sin verte, ¿te puedo ayudar en algo?- dijo el vampiro, inclinando un poco la cabeza como saludo al dragón.

-¿Ya saben algo de Shadow? – inquirió Rimzet, con una voz grave y profunda

-Jamás podré esconderte algo aunque quisiera –Tarsic suspiró- Después de la batalla revisamos el campo, pero no había ni un solo rastro suyo o de Caruman. Fue como si se hubiera esfumado, no estaban sus cenizas ni restos de su ropa en los alrededores. Lo único que Valdrin encontró fueron unas pisadas algo borrosas cerca del lugar; por el tamaño eran de una mujer, pero no de Medela o de Belarzyne.

-Hay algo más, ¿cierto?- Rimzet le miró, entrecerrando sus ojillos verdes.

-Han pasado casi cinco noches desde que mis compañeros salieron rumbo a la cabaña de Darktemp para llevar las espadas rotas. Deberían haber regresado ayer.

-¿Y… qué piensas hacer?

-No tengo opción mas que ir con Medela hacia la cabaña del viejo para ver qué pasó. ¿Podría pedirte un favor?

-Dime, Shadow es mi amigo. Le debo algunos favores.

-Ve que todo esté en orden, especialmente en el castillo. Orpheus, su aprendiz y su hermana siguen ahí, no quiero que se involucren más en esto.

-¿Aún están aquí esas sabandijas celestiales? Creí que ya se habían largado- la voz de Rimzet tenía un tinte despectivo

-Tampoco me agrada mucho, ¿pero qué otra cosa puedo hacer? – Tarsic se encogió de hombros – La verdad es que el paladín nos puede ser útil ahora, y el castillo no se queda desprotegido si anda por aquí

–¡Qué más da! Sólo lo hago por tu hermano.

Rimzet desplegó majestuosamente sus grandes alas negras y emprendió el vuelo hacia los pantanos, mientras un meditabundo Tarsic le veía alejarse y emprendía el regreso al castillo con cierto pesar en el rostro. Sin perder mucho tiempo, llamó a su hermana y le apresuró a prepararse, debían aprovechar que sus invitados estaban ocupados con el entrenamiento del aprendiz para escabullirse sin que lo notaran.
Durante el camino, Medela sacó a colación el tema que Tarsic se esforzaba por evitar.

-Tarsic, ¿En qué momento llegamos a esto? ¿Por qué las cosas se torcieron tanto?

-Supongo que se dio cuando llegó Lord Dragmare a convertirnos en esto - el vampiro miraba fijamente el camino que tenía adelante- Siempre me llamó la atención que se relacionara con los Slypher a sabiendas de lo rastreros que eran, particularmente por las historias que se contaban del regente de esa Casa.

- Pero Caruman parecía ser distinto, Shadow le tenía cierto aprecio aun siendo el nuevo Lord Slypher. Eso hasta que desapareció Lord Dragmare… aun no entiendo cómo fue que le permitimos tomar el control así de fácil y le hacíamos el trabajo sucio.

-Jareth descubrió que estábamos bajo un encantamiento muy poderoso, por eso es que nadie se negó. Aunque naturalmente logramos zafarnos después de un tiempo, no sabes la historia completa – la voz de Tarsic tomó un tinte sombrío- Caruman pretendía realizar el ritual de Crevldlor.

-¿Cómo…?- Medela lo miraba estupefacta-¿Por eso nos obligaba a masacrar a cuanto mortal se nos cruzara enfrente, y a secuestrar a otros esbirros vampíricos de otros feudos?

-Así es, todo era parte de los sacrificios que necesitaba para obtener el poder de aquel vampiro que en tiempos antiguos descendió al Abismo y se convirtió en dios – Tarsic hizo una mueca de desagrado- Él le explicó que después del ritual crearían más vampiros. Esto porque el recipiente del ritual necesitaba alimentarse de sus semejantes más débiles para sobrevivir. Sobra decir que a Shadow no le gustó nada esto y se decidió a tomar el lugar que le correspondía una vez se disipó el encantamiento…

Un ruido entre los arbustos sobresaltó a los hermanos, pero antes de que alguno pudiera reaccionar, una ráfaga de viento muy fuerte les derribó. Cuando Tarsic se incorporó vio cómo Medela se elevaba en el aire, se convulsionaba de forma violenta y repentinamente se quedaba inmóvil; instantes después comenzó a materializarse una figura detrás de ella que le sostenía por el cuello, pero él sólo atinó a huir rumbo a la cabaña.
No sabía cuánto tiempo había durado en su enloquecida carrera cuando repentinamente se detuvo en seco. Cayó en cuenta de algo: la figura le recordaba algo vagamente, aunque no sabía quién era, le parecía familiar.

-¡No! ¿Cómo podría ser él? – Tarsic se dijo, incrédulo, antes de que el olor acre del humo llegara a su nariz- ¡Maldición! ¡Viene de la cabaña de Darktemp!
 
OP
Säbel

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CAPITULO 3
La cabaña del enano estaba totalmente destruida, algunas partes seguían despidiendo estelas de humo. Tarsic no percibía la presencia de sus amigos, aunque si descubrió sus cuerpos paralizados y pálidos debajo de una pila de madera. Retrocedió asqueado, pateando a su vez un montón de escombros que le respondió con un gemido; apresurándose a quitarlos, encontró debajo al viejo herrero.

Tarsic seguía sorprendiéndose de cómo los cuerpos mortales podían aguantar tanto: varias vigas enormes del techo le habían caído encima a Darktemp, además, tenía rasguños en el rostro y una herida sangrante en el abdomen. Sin embargo, aún podía esbozar una sonrisa temblorosa en esos viejos labios, apenas visibles entre la tupida barba entrecana. El vampiro se arrodilló para seguir quitando escombros, pero el enano lo detuvo con un gesto.

-No… Déjame partir al reino de Guldmyr.

-¿Qué pasó aquí?

-Tus compañeros llegaron hace unos dos días, pero apenas ayer terminé de reparar las espadas. Por la noche vino también mi viejo amigo a recogerlas, aunque se veía muy extraño- el viejo se retorció por un ataque de tos- Después nos atacó…

-¿¡De qué amigo hablas!?

-Del rey, por supuesto. Un guerrero como él es demasiado orgulloso para dejar que otros recuperen lo suyo.

-¿Estás seguro de lo que dices, anciano?- Tarsic preguntó alarmado

-Ah, mis ojos nunca me han engañado, estoy seguro que era él… - Darktemp comenzó a respirar con mayor dificultad- Pude esconder las espadas durante el ataque… están en aquel rincón, debajo del piso…

Y el viejo no dijo más. Tarsic comenzó a buscar entre los escombros lo más rápido que pudo, mientras su mente trataba de entender las palabras del enano. ¿En verdad habría aparecido Shadow en aquel lugar? Si era él, ¿Por qué no había aparecido antes en el castillo?

-Maese, llegamos demasiado tarde…

-¡Por Naneel!- Orpheus se apartó bruscamente de los cuerpos del Mournvyll y se santiguó- ¿Qué les ha pasado?

-¡¿Qué hacen aquí?!- Tarsic se giró violentamente, era lo único que faltaba- ¿Por qué no se quedaron en el castillo?

-Lo siento, percibí una presencia maligna y no me pareció correcto dejarles solos. Si tan sólo hubiéramos llegado antes...

-¿Tarsic?- la voz de Azalie se tornó temblorosa al reparar en los cuerpos inmóviles de los vampiros- ¿Dónde está Medela?

-Algo nos atacó en el camino y le dejó igual que a ellos - respondió el vampiro tras unos segundos, con el semblante serio- Darktemp está muerto, lo que fuera esa cosa buscaba las espadas.

-¿Quién las querría? No sé, algo no tiene sentido- el paladín miraba con seriedad el cuerpo del enano, mientras efectuaba algunas plegarias mentalmente por su alma.

-Él dijo que su viejo amigo, el rey, había venido a buscarlas.

-¡Pero no sabemos si Shadow sigue vivo!- Nolk se mesaba el cabello- ¿Cómo podría el rey…?


En ese momento un escalofrío recorrió con fuerza sus cuerpos: si bien en la ciudadela reconocían a Shadow como Señor Vampiro, no era así en todas las provincias de Nod. El gobernante legítimo para ellos seguía siendo miembro de la casa Slypher.

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La misma cosa que atacó en el bosque apareció de nuevo, arrojando violentamente a los presentes contra uno de los muros que aun quedaban en pie, el cual se derrumbó con el impacto. Después, la neblina comenzó a condensarse hasta que apareció frente a sus ojos un sujeto vestido con lujosas ropas de color carmesí y negro que denotaban sus orígenes nobles. De piel morena clara, rostro afilado y mentón fuerte, llevaba el cabello peinado de tal forma que parecía tener la cabeza llena de púas. Sus ojos tan oscuros como su alma le miraron con desprecio, mientras una media sonrisa entre despectiva y sarcástica hacía asomar la punta de sus colmillos.


-¡Intachable! ¡Es un placer volver a verte! – Caruman se acercó y tomó a Tarsic por el cuello- Aunque me decepcionan un poco, tardaron mucho en notarlo. Los demás no tuvieron tanta suerte- agregó, señalando vagamente al Mournvyll.

-¿Cómo es que estás vivo? – respondió Tarsic en un susurro ahogado. Era demasiada la fuerza con la que le apretaban el cuello.

-Virtudes de la magia y un poco de sangre para darle sabor- el vampiro se relamió los labios- Tus amigos fueron muy amables al donarla. Por cierto, ¿te mencioné que Medela es el elíxir más dulce que he probado? Es una lástima, me habría gustado probarla de mil maneras más.

Tarsic, con los ojos rojos por la ira, intentó luchar contra su captor, pero sus esfuerzos fueron en vano. Caruman se limitó a hundirle en el pecho una estaca pequeña y rasgarle el cuello con los dientes para beber su sangre, completando así otra etapa del ritual. Dejó caer el cuerpo de Tarsic a sus pies como un trapo viejo, y cuando se disponía a buscar las espadas recibió una lluvia de misiles mágicos que le hicieron dar un paso atrás.

Sacudiéndose como si de moscas se tratara, fijó su penetrante mirada en Azalie, Nolk y Orpheus, quienes al recuperar las armas reales habían emprendido una loca carrera para alejarse de ahí. Con velocidad sobrehumana corrió hasta ponerse delante de ellos para bloquearles el paso.

-¡No querrán convertirse en una molestia!- Caruman desenvainó su espada

Por toda respuesta recibió otra serie de misiles mágicos, cortesía de Azalie, y las fieras miradas del paladín y su aprendiz mientras cargaban contra él. Harto de que tan insignificantes criaturas le hicieran perder el tiempo, el vampiro atacó con todo lo que tenía, dejando a la hechicera y al muchacho gravemente heridos. Orpheus estaba arrodillado frente a ellos intentado sanarles y al mismo tiempo plantarle cara al enemigo. Entre la confusión generada por el ataque, el paquete con las espadas salió despedido por el aire y se perdió en el bosque.

-¡Por favor! ¿En verdad creyeron que podrían enfrentar al Heredero de Crevldlor?- Caruman se acercó a Orpheus, con la espada en alto- ¡Ahora pagarán cara su estupidez!

-¡No lo creo!

Justo cuando la afilada hoja comenzaba a caer sobre el paladín, apareció un rayo de la nada que interceptó el golpe e hizo volar el arma por los aires. Mientras Caruman se recuperaba del impacto, otro relámpago le dio de lleno; era evidente que le había dolido y mucho.

-¿Quién es el imbécil que osa desafiarme? ¡REVÉLATE, CRIATURA INMUNDA!

De entre los árboles salió una mujer joven, guardando la varita con la que había lanzado los hechizos que impactaron al vampiro. Aparentaba alrededor de 25 años humanos. Llevaba el largo cabello negro recogido en una media coleta, dejando algunos mechones sueltos que enmarcaban el rostro de tez blanca y ojos grises. En la mejilla izquierda, debajo del ojo, tenía tatuada una estrella negra de cuatro puntas con el vértice inferior alargado, cosa que de lejos parecería una fea cicatriz pero que ayudaba a brindarle dureza al rostro de finas facciones. Vestía una casaca color rojo sangre sobre una armadura de cuero tachonado y botas en un tono marrón que le hacían juego.

Con las manos enguantadas sopesaba un par de cimitarras elaboradas con maestría –un ojo bien entrenado habría podido distinguir el aura mágica que las rodeaba- mientras evaluaba a su oponente. Caruman pudo distinguir un brillo rojizo en su mirada, lo que delató su naturaleza vampírica.

-¿Criatura inmunda?- la chica arqueó una ceja- ¡Vaya modales! Así no se trata a una dama.

-¡Mira qué nos trajo hoy la gloriosa Tempestad! Una mujercita hermosa, debo reconocerlo. ¿Mejora así el trato? –Caruman avanzó hacia ella, ignorando su gesto despectivo

-Gracias, pero tu oferta no me interesa. No vine de tan lejos para hablar- respondió la chica con una sonrisa torcida

-¿Quién dijo que sólo haremos eso?- Caruman soltó una risita seductora, a la par que se tocaba la entrepierna con un gesto obsceno.

-Aparte de arrogante, desesperado. Qué pena, perdiste todos tus puntos- la sonrisa de la chica se convirtió en una mueca hostil- Tienes algo que me pertenece y será mejor que digas en dónde está.

-¿Por qué debería cumplir las exigencias de una niña estúpida, si en realidad tuviera ese algo?

-Porque de no hacerlo pronto, te arrepentirás. Es muy simple.- la vampira se movió a un lado, asegurándose de colocar las espadas entre los dos.

Caruman iba a responderle, pero alcanzó a percibir con el rabillo del ojo que Orpheus y Nolk intentaban alejarse, ayudando a una malherida Azalie a caminar. Se arrojó hacia allá, pero la guerrera alcanzó a moverse lo suficientemente rápido para cortarle el paso, dándoles valiosos segundos para huir. El vampiro, más molesto por no reparar en ellos que por la treta de la chica, recuperó su espada y descargó un fuerte golpe, que de nuevo fue detenido por las cimitarras.

Comenzó entonces una feroz danza bélica, en donde el chocar del acero era tan violento que creaba pequeñas lluvias de chispas. La joven había dedicado toda su existencia al arte de la guerra y en ese ámbito tenía mucha pericia, pero después de unos minutos le costaba seguirle el paso a Caruman. Cuándo éste desapareció tras esquivar otra serie de golpes, la preocupación que ella sentía se volvió evidente.

Se acercó cautelosamente hacia el angosto sendero que llevaba hacia el bosque, esperando que aquellas personas estuvieran ya lejos, y a la vez tratando de averiguar por dónde caería el siguiente golpe.

-Debo admitir que me rompiste el corazón al rechazarme- Caruman apareció tras ella, sobresaltándola- Y créeme, el tuyo no estará completo por mucho tiempo.

Antes de que pudiera reaccionar, Caruman le propinó una serie de golpes brutales con la espada, cortándole los brazos de cuajo. En medio de su ataque se detuvo, la tomó por el cuello y le atravesó el pecho con un largo estilete, antes de soltarla. La guerrera sólo cayó de espaldas, completamente paralizada pero consciente. Sabía que estaba malherida y tenía todas las de perder.

El vampiro se disponía a rematarla cuando escuchó un canto arcano, pero el hechizo le paralizó antes de localizar el origen. De las sombras surgió una figura vestida con un hábito negro de monje, llevando el rostro completamente cubierto por la capucha. Éste pasó a su lado, levantó los brazos de la vampira y mientras los guardaba tranquilamente en su zurrón se acercó a la guerrera, la cargó y se desvaneció tan misteriosamente como había llegado.
 
Fortianitas
0
¿Has leído "Canción de hielo y fuego"? Esta historia me hace recordarla, en cierto modo.

Una única corrección:

"...el número de asistentes eran considerables..." Hmm, creo que asistentes y considerables deberían ir en singular, dado que número, en singular, es el sujeto

En fin, espero que más gente se anime a leer y a comentar porque está muy, muy bien. Me encanta Caruman XD
 
Fortianitas
0
¿No has encontrado un nombre más difícil de pronunciar para el que se convirtió en Dios en el Abismo? xDDD Con lo fácil que era decirlo antes...

Te pongo esto ahora porque me he acordado de que hay cosas que me olvidé decirte por msn...

¡Orpheus es el que está pillando por todas partes! ¡Jo, me da lástima mi pobre personaje!

Por cierto, tengo que hablar contigo, se me ha ocurrido unas cuantas cosas que a lo mejor te interesan para esta reedición (¿Cuantas llevamos? xDDDD)
 
OP
Säbel

Säbel

Miembro del equipo
Fortianitas
50
@Branzzo: No, no he leído la saga que mencionas pero me la han recomendado. La buscaré.
Y gracias, ya corregí lo que señalabas.

@Linkain: vamos, "Crevldlor" no es tan impronunciable. Pudo ser algo peor, como "Blibdoolpoolp". Y no son teclazos al azar, en D&D existe un dios que se llama asi xD
De lo de Orpehus, bueno, tu quisiste que terminara como niño bueno, ¿no? A los niños buenos les tocan las palizas en las historias xDDD
Ya te busco en MSN otro día que tenga tiempo de conectarme temprano (número de reedición debe ser como la tercera)
 
Fortianitas
0
Hey, Säbel, la historia me llama mucho la atención, pero la verdad es que castigo a las pupilas leyendo en el foro, podrías pasarme el Doc o algo así? o puedes subirlo en PDF a http://es.scribd.com/ por si desconfías de los lectores hehe
 
OP
Säbel

Säbel

Miembro del equipo
Fortianitas
50
Le cambié el color al texto a ver si eso ayuda a la lectura o.o
Al menos con el estilo por default (Retro Cosmos, el que tiene sprites de ALTTP) se ve mejor así.

Si es por la longitud de los capítulos... vamos, tampoco son tan largos. Capítulos largos los de Crónicas de Mimir, que han salido hasta de 60 páginas en Word; los mios son de entre 3 y 5 XD
 
Fortianitas
0
Me refiero más que nada a que el interlineado en el foro no está como muy buena onda :P me confundo entre cambios de línea. La verdad es que ayudaría que al menos se spoileara por capis, porque cuando quiero retomar lectura de plano no tengo ni lejana idea de dónde me quedé.

Gracias por su respuesta. Saludos.
 
OP
Säbel

Säbel

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Fortianitas
50
Le agregué "Capítulo X" al principio de los textos, espero que ayude. Y se agradece mucho el interés tanto tuyo, como de los demás que han comentado y los que leen sin comentar, que no esperaba ver tantas lecturas en tan poco tiempo n_n

= = = = = = = = = = =

CAPITULO 4

-¿¡Podrían cerrar la maldita puerta antes de que me fría el sol!?

-¡Silencio, prisionera! ¡No tienes derecho a hablar!

-¡Nolk! ¿Qué te he dicho antes de irme?

-Lo siento…

-¡La puerta! ¡Por favor!

Se encontraban en una casita de piedra, en algún punto del espeso bosque al otro lado de la Cordillera Roja. Orpheus cerró la puerta, para alivio de la vampira que hasta ese momento se retorcía nerviosa en un rincón. Por seguridad de Azalie –quien descansaba en una cama al fondo del lugar- y de Nolk, le habían atado los pies juntos y las manos por separado, una a cada lado de la silla, una vez que la vampiresa los pegara a su cuerpo nuevamente. Si ellos no llevaran algún tiempo conviviendo con los de su especie, se habrían sorprendido al descubrir que los vampiros tenían la asombrosa capacidad de regenerarse cuando les habían hecho daño, lo que implicaba pegarse nuevamente miembros mutilados siempre que no les destruyeran antes… por supuesto, les seguía causando algo de asco.

-¡Por fin hay alguien razonable en este lugar!

-Aun siendo sospechosa no mereces ese trato, desafortunadamente no puedo soltarte hasta no saber quién eres –
Orpheus se acuclilló frente a la chica – Encontramos huellas de mujer por donde hubo una batalla importante con Caruman, que al parecer ya conocías.

La vampira soltó una risotada, mientras meneaba la cabeza.

-¡Qué descuidada me he vuelto! Y antes de que digas otra cosa, no, en la vida había visto a ese Caruman; aunque las historias sobre su reinado corren por todas partes en esta región.

-¿Viste algo fuera de lo común durante esa batalla?

-En absoluto. Después de esa luz intensa no vi más que un montón de cenizas cuando deberían ser dos, si ambos se hubieran matado a la vez. Me habría acercado más, pero tampoco quería que me descubrieran. No me lo podía permitir.

-Bastante raro viniendo de alguien inocente. ¿Por qué mejor no me dices de una vez quién eres? Este lugar está demasiado oscuro, creo que podría abrir las ventanas para ahorrar velas.

-¿Y encima de todo me amenazas? – la chica le miró con hastío- Si me quieres matar adelante. Yo ya no tengo nada que perder.

En ese momento se abrió de nuevo la puerta, el hombre misterioso que les había rescatado se introdujo rápidamente para no dejar pasar la luz del sol. Una vez dentro y con la puerta trabada, se giró hacia sus invitados, quienes pudieron verle con más detalle: el hábito negro, si bien parecía sencillo, era de terciopelo negro. Lo llevaba atado a la cintura por un fino cordel hecho con hilos dorados y rojos; en el cuello, ahora a plena vista, lucía un medallón de oro grabado con una luna y una espada, símbolo que distinguía a los seguidores de Daenizia, señora guerrera de los vampiros. En particular este sujeto tenía pinta de teúrgo, una clase de clérigo que podía usar magia arcana sin problemas.

-Veo que ya se encuentran mejor. Tienen suerte de que estuviera cerca, habrían terminado muertos.

-¿Y tu quién eres? – interrogó la vampira al recién llegado, quien al quitarse la capucha dejó ver un rostro cubierto del que sólo se veía un par de ojos negros– Ah claro, un vampiro. ¿Por qué no me sorprende?

-Sé que tienen muchas preguntas sobre mi, pero sólo puedo decirles que estoy de su lado.

-¿Cuáles son tus verdaderas intenciones? –preguntó un desconfiado Orpheus – No entiendo por qué un desconocido aparece en medio del bosque a realizar actos altruistas. Casualmente en donde había problemas.

-Como dije, tienen suerte. Iba a ver al viejo Darktemp por un trabajo. Por si no lo notaste, ese tipo los habría matado sin ningún esfuerzo.

-¿Por qué sabes tanto del tema? ¿No será que trabajas para Caruman? – Nolk colocó una mano cautelosa sobre el pomo de su espada.

-¿Quién no conoce las historias sobre el joven e impulsivo Barón de la casa Slypher que hasta hace poco gobernaba estas tierras?- respondió el misterioso hombre sin inmutarse- Su ambición es bien conocida por la gente, también es famoso por sus crueles torturas y por su forma peculiar de ver las cosas. Por eso me enviaron del templo de Daenizia para infiltrarme en sus filas, a nadie le conviene que Caruman ande por aquí. Espero entiendan que no hable mucho sobre mi y que no descubra mi rostro.

Orpheus guardó silencio unos instantes, mientras lo miraba, como evaluándolo. Tras unos instantes, hizo una seña a Nolk y ambos se acercaron a la chica para desatarla; ella se limitó a mirarles con recelo mientras se levantaba. Con todo el ruido, Azalie había despertado e intentaba sentarse en la cama para ver qué sucedía.

-¿Tienes algún nombre?- dijo el paladín, dirigiéndose al recién llegado

-Pueden llamarme Corvin

-Orpheus Lirans – respondió el rubio, dándole un apretón de manos a modo de saludo – El muchacho es Nolk Arroway, y la mujer en la cama es Azalie, mi hermana.

-¿Y tu? ¿Cuál es tu nombre? – Corvin se giró hacia la vampira

-Pueden llamare Saberjewel- respondió ella, mientras comprobaba la movilidad de sus brazos – vengo viajando desde el reino de Crystalia

-¿Te refieres a ese reino al sur que fue destruido hace poco?- dijo Azalie, mirándola fijamente con sus ojos verdes

-Así es, reino del cual se sabe que el regente está perdido y que no hay muchas noticias de sus esbirros –Saberjewel les mostró un medallón que llevaba en el cuello- Este salvoconducto es prueba de ello.

-Un momento – Nolk la miró sorprendido- ¿Eso no te hace a ti…?

-¿La Baronesa de Crystalia? ¡Ya me gustaría! – respondió ella con sorna – Sólo soy alguien leal a la casa Mistwar, mi Señor mantiene buenas relaciones con ellos y a mi me dieron esto para poder transitar libremente en ese lugar.

-Conoces la Torre Blanca, ¿cierto? – Orpheus se giró hacia ella - ¿Qué tal van las cosas por allá?

-La torre fue destruida poco tiempo después de la ciudadela. Fue una masacre, al parecer el archimago se vio obligado a romper su bastón porque no tenían fuerzas suficientes para enfrentar al ejército que atacaba – Saberjewel se encogió de hombros- La explosión se sintió hasta las ruinas de Crystalia, creo que eso fue lo que me hizo recobrar el conocimiento. Cuando me recuperé y fui hacia allá, entre los restos encontré un banderín pintado con un animal extraño: era un león con alas similares a las de un dragón.

-Eso es un Dragonne, el símbolo de los Slypher – el teúrgo comenzó a caminar de un lado a otro, hablando más para si mismo- Si Caruman ya destruyó la Torre Blanca es porque ha conseguido lo que quería, lo que no nos deja mucho tiempo para detenerlo.

-Si no tienes inconveniente, creo que podríamos ayudarte – Orpheus se adelantó, colocando una mano en el hombro del vampiro – Estoy en deuda con Shadow y sus compañeros: lo haré por su memoria.

-No importa cuáles sean los riesgos, seguiré a mi maestro hasta el fin si es necesario, porque sé que la causa es justa – Nolk se colocó al lado del paladín

-Yo estoy dispuesta a apoyar también, él me acogió cuando perdí el control sobre mis instintos. Es lo menos que puedo hacer a cambio – dijo Azalie, dándose un golpecito en el pecho con el puño.

-Supongo que no me queda opción más que trabajar con ustedes- respondió la vampira, resignada – Aunque con una condición: si hay cosas de las que deba encargarme sola, no interferirán con ello.

Las miradas de los presentes se clavaron en ella casi al instante, pero Saberjewel estaba más interesada en buscar algo dentro de su mochila. Tras unos segundos sacó un rollo de pergamino que abrió sobre la mesa de la cabaña.

-Esto es una ruta estimada que siguió ese ejército tras la destrucción de Crystalia- la vampira señaló unas marcas que había en el mapa – la Torre Blanca, algunas guaridas de la Baronesa Mistwar, y en general ciudades con bibliotecas o templos dedicados a Faeridil.

-¿Faeridil es la diosa protectora de la naturaleza, la vida salvaje y el instinto, correcto? No imaginaba que también había fieles suyos en estas tierras- Orpheus estaba inclinado sobre el mapa, examinándolo

-Hay una razón para que Caruman atacara esos lugares: se dice que la Baronesa Mistwar era una poderosa maga Anghym, algo sobre lo que puedes encontrar mucha información buscando en las bibliotecas de esos templos.

-¿Y qué son esos?- Nolk la miraba con curiosidad

-Los Anghym son una escuela de magia vampírica muy antigua, especializados en las artes del Encantamiento. Cosa que puede potenciar infinitamente las habilidades ya propias de mi especie - respondió Corvin, adelantándose a la vampira

-Creo que Caruman ha dado con la pista de uno de los esbirros predilectos de la Baronesa, posiblemente de quien tendría más facilidades de sucederla ahora que está desaparecida. No puedo permitiré que la maten porque a mi reino le perjudicaría perder esa alianza - agregó Saberjewel con voz sombría

-¿Orpheus, y si vamos a la Torre Negra? Creo que Geierth podría saber algo al respecto

-Aún no estás recuperada Zaza, tienes que descansar más tiempo para reponerte. Y no insistas, bien sabes que la situación no nos permite salir sin estar fuertes – el paladín le miró con ternura

-Después del incidente de la cabaña Caruman necesitará tiempo para recuperarse, por lo que podríamos planear todo con calma: tomarnos turnos para investigar los alrededores, recolectar provisiones y ver cómo van evolucionando las cosas. Mientras tanto pueden quedarse en mi hogar el tiempo que sea necesario – agregó el teúrgo, quien parecía sonreír con los ojos.

* * * * * *

Orpheus caminaba silencioso por el bosque, rumbo a donde estuviera la cabaña de Darktemp. La mañana avanzaba con rapidez hacia el mediodía y ya necesitaban ponerse en marcha, especialmente después de la decisión que habían tomado en una pequeña reunión secreta la noche anterior, aprovechando que Saberjewel había salido de cacería.

Todos estaban de acuerdo en que quizá era mejor que la chica permaneciera en la cabaña del teúrgo, dada su posición respecto al esbirro Mistwar y el que aún no estaban seguros si Caruman la tenía prisionera o no. Creían que el medallón portado como salvoconducto podría tener un efecto mágico que tendiera una conexión entre Saberjewel y el esbirro, lo que podría llevarlo hasta ella. Para asegurarse de que no escapara de la cabaña, Corvin había puesto un encantamiento en toda la construcción que no le permitiría abandonar el lugar hasta que volvieran.

Antes de separarse, Orpheus le propuso a Azalie que usara sus contactos para averiguar la ubicación del esbirro, quedando de encontrarse más tarde en la misma cabaña, o en su defecto en otro lugar del cual le avisaría con un mensajero. A Nolk lo había enviado a una de las ciudades fronterizas del reino para ocuparse de una misión importante, ya que consideraba que el muchacho se encontraba listo para dejar de ser un escudero y obtener por fin el grado de paladín. Había sufrido mucho durante toda su vida, ya era hora de que obtuviera algo que le ayudaría a paliar un poco ese dolor.

Sus pensamientos se interrumpieron al llegar cerca de las ruinas, cuando divisó a Corvin caminando cerca del lugar en donde habían luchado contra Caruman, como buscando algo. Se acercó con paso ligero: era una oportunidad perfecta para tratar con él un tema que le tenía inquieto últimamente.

-¿Solo iremos nosotros a la Torre Negra?- dijo el teúrgo cuando le vio llegar

-Si, Nolk tiene otra misión que hacer y Azalie va a investigar sobre el paradero del heredero o heredera Mistwar. Es mejor así, hay algo que me gustaría tratar contigo en privado.

-Cuando sea el momento apropiado les diré lo que necesiten saber

-Creo que tengo algo que podría interesarte; de hecho me parece que te pertenece por derecho legítimo.

-¿Ah?

Orpheus le entregó un paquete alargado de tela. Cuando lo desenvolvió, descubrió una espada de acero de almas. Nada más y nada menos que la Espada del Dragón Negro.

-¿A dónde quieres llegar con todo esto? – dijo sorprendido el teúrgo

-Sé que los seguidores de Daenizia son los más indicados para lidiar con las armas reales en ausencia del Barón, ¿no es así?

-Discúlpame, el cansancio no me deja pensar con claridad – Corvin envolvió la espada mientras sacaba algo que parecía un pañuelo doblado de su bolsillo, también de color negro

- También sé que muchas veces te ausentabas para buscar las espadas, así que hace unos días vine a hacer lo mismo. Sólo pude encontrar ésta, Balthar no apareció por ningún lado; es difícil rastrearlas ahora que no están encantadas.

El teúrgo desdobló el extraño pañuelo, que en realidad lucía como un agujero cuando lo dejó a sus pies. Tomó la espada que le habían entregado y la arrojó dentro; después, como si fuera la cosa más normal del mundo, levantó el agujero, lo dobló en cuatro partes y se lo guardó dentro de la túnica.

-Sabía de las bolsas dimensionales, pero nunca había visto un Agujero Negro en persona – Orpheus lo miraba curioso mientras comenzaban a caminar

-Son artefactos muy útiles para viajar ligero y traer todo lo necesario contigo. Además conserva los cadáveres calientes por un tiempo limitado, lo que ayuda cuando no puedes detenerte a comer tranquilo – Corvin soltó una risilla que le dio escalofríos al paladín, seguía sin acostumbrarse a la naturaleza oscura de los vampiros

-Tendremos que apretar el paso, falta poco para el mediodía y luces agotado

-Probablemente necesite parar más adelante para descansar. Por cierto, ¿qué ocurrió con Saberjewel?

-Está dormida dentro de la cabaña, con los sellos que te vi poner antes de que llegara anoche no podrá salir.

-Va a enojarse mucho cuando nos descubra

-Seguramente – Orpheus soltó una carcajada- Pero así es mejor para todos.
 
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Säbel

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CAPITULO 5
El lugar estaba desolado. El templo dedicado a Faeridil, que se erguía fuerte y magnífico, ahora era sólo un montón de escombros; todo lo que contenía se había perdido. Todo por él. ¿Qué le había sucedido?
Cuando por fin pudo levantarse, fue gracias a los gritos desesperados de la joven cuando esas manos sombrías cayeron sobre ella y la arrastraron dentro de una jaula. Esa joven a la que debía proteger, al futuro de su reino.
La sangre le hervía en las venas, tanto que la protección que sobre ella habían colocado apenas si podía contenerla. Pero algo le golpeó, y antes de que las tinieblas envolvieran su mente cual serpiente a su presa, observó con angustia cómo se la llevaban, cómo la alejaban de ella…


Saberjewel despertó de golpe, una vez más esa pesadilla recurrente perturbaba su descanso sobrenatural. Era ya de noche porque la cabaña estaba completamente a oscuras, y lo más extraño de todo: vacía, salvo por algunas ratas de campo que correteaban por ahí. ¿Dónde se habían metido todos?

La guerrera se levantó, tomó sus pertrechos y con paso firme se dirigió a la puerta para abrirla y largarse de ahí. Contrario a lo que esperaba, no pudo internarse en el bosque porque había una especie de barrera invisible que le bloqueaba el paso; rodeó la cabaña entre nerviosa e irritada, pero era lo mismo en cualquier punto por el que quisiera irse. Incluso desde el techo, o por debajo de la tierra.

-¿Pero qué…? ¿¡Esos bastardos me dejaron sola!?

* * * * * *

Acababa de amanecer cuando Nolk montó en su caballo y emprendió el camino para terminar con la misión que le encargara Orpheus. La villa en donde se encontraba era en realidad su lugar natal, y la casita en donde pasó la noche su propio hogar; muchos años habían pasado desde que la abandonara para recluirse en la iglesia de Naneel, con el alma deshecha por el dolor y la impotencia.

No era más que un niño cuando la villa sufrió el ataque de un ejército que se llevó a todas las mujeres que pudo capturar. Entre ellas se encontraba Nika, su hermana melliza, a quien no pudo defender ya que le golpearon hasta dejarlo inconsciente. Si ahora continuaba con vida, o al menos no presentaba cicatrices o deformidades por la golpiza, fue gracias al alma caritativa de una clériga que lo encontró mientras buscaba supervivientes y le cuidó hasta su recuperación.

Tras eso su alma encontró paz en la iglesia de Naneel, donde se encontró con Lirans el Plateado. Desde entonces viajaba con él, aun conservando la esperanza de encontrar a Nika y por fin podría hacerlo, al saber ahora que el ejército de Caruman estaba implicado en ello. Rogaba con toda su alma que Azalie lograra encontrar también información sobre ella.

No tardó mucho en llegar a las ruinas de un templo dedicado a Faeridil, uno de los lugares indicados en el mapa de Saberjewel. Corvin tenía la sospecha de que en uno de esos lugares pudo encontrarse resguardado un artefacto mágico, llamado el Corazón de Triaht, que jugó un papel importante varios siglos antes. Justo cuando Crevldlor, un mago vampírico de la Torre Blanca, hizo un pacto con la Tempestad y ganó muchísimo poder, al grado de que los escritos sobre él lo retrataban como un dios. Nolk seguía preguntándose cuál sería el costo que esa deidad maligna habría colocado sobre la cabeza de ese mago demente, porque la Tempestad no era precisamente benévola o justa con sus criados.

En fin, ya divagaba demasiado, ahora debía concentrarse en la misión de Orpheus: entrar a las ruinas, ver si estaba el artefacto y si era el caso, recuperarlo. Acababa de atar a su caballo a los restos de una columna cuando una flecha pasó rozando su oreja. Detrás de un árbol cercano apareció una mujer humana.
De tez morena clara, ojos negros como la noche y cabello a la altura de los hombros, la pelirroja que se encontraba ante él resultaba una de las mujeres más guapas que hubiese visto antes. Por sus ropas dedujo que era una ladrona, y ya vistas sus habilidades, una especialmente de cuidado.

-Si quieres sobrevivir en ese templo deberías cuidarte mejor las espaldas. Ni siquiera notaste que te seguí todo el camino, pude matarte y no te habrías enterado.

- ¿Y tú quién eres?- dijo Nolk, cauteloso, listo para entrar en combate si era necesario

- Puedes llamarme Pixy. Vine para ayudarte.

- Gracias, pero no es necesario – el chico comenzó a caminar hacia la entrada del templo – Debo hacer esto solo.

Pixy se limitó a arrojar una roca, que Nolk esquivó ágilmente. Cuando iba a reclamarle a la ladrona, vio cómo el proyectil caía al pasto y activaba una enorme trampa para osos, que saltó y se cerró a pocos centímetros de sus pies.

-De hecho la necesitas... claro, si es que quieres salir vivo de aquí. El lugar está lleno de trampas, y no creo que todas sean tan obvias como ésta.

-¿Qué quieres a cambio de tus servicios? – Nolk la miró con fastidio

-Depende de lo que encontremos dentro. Me conformaré con repartir el botín en partes iguales- respondió ella alegremente mientras ambos se adentraban en las ruinas.

* * * *

La Torre Negra, con sus paredes de piedra finamente pulidas, se recortaba majestuosa contra el cielo azul. Acababa de sonar la campana que llamaba a retomar actividades tras la comida cuando un hermoso dragón aterrizaba frente a la puerta de la muralla exterior, dejando a una persona suavemente sobre el suelo.
El reptil no era enorme como sus semejantes más viejos, pero para ser un adulto joven tenía un tamaño considerable. Sus escamas eran de color plata, casi blancas, y en las alas tenía algunas plumas que le ayudaban mejor a maniobrar en el aire, característica que presentaba también en la cola y como una cresta a lo largo del cuello: sin duda era un buen ejemplar de los llamados dragones angelicales, una estirpe poco común de dragones plateados.

Una vez seguro de que no había peligro en los alrededores, el dragón comenzó a murmurar unos cánticos arcanos que le devolvieron su forma anterior. Tras unos segundos, el ahora Orpheus en su forma humanoide se acercó a la puerta, donde Corvin golpeaba la puerta con una aldaba finamente decorada.

-¿Quién anda ahí?- se escuchó una voz detrás de la puerta

-Soy Orpheus, sabio Agrajim.

La pesada puerta se abrió, dejando ver a un anciano nervioso que les apresuró a pasar. Una vez se encontraron dentro, volvió a cerrar la puerta y colocar todos los seguros.

-¿Te enteraste que destruyeron la Torre Blanca?- dijo el anciano tras saludarlo

-Vengo a hablar con el Anciano Geierth al respecto.

-Tu- Agrajim señaló a Corvin- Hueles a muerte.

-Lo sé

Sin decir nada más, los visitantes se adentraron en la Torre Negra. En el recibidor se toparon con Geierth en persona, el más anciano y a la vez el archimago más poderoso de la torre. Quien lo viera por primera vez seguramente se llevaría una gran impresión, ya que no era un ser común y corriente: tenía apariencia humanoide, aunque era muy alto, pasando los dos metros de altura. Su rostro lucía en su mayoría como el de un anciano humano con una larga barba blanca, pero sus ojos eran de un extraño color entre gris y celeste. Su piel morena tenía escamas que despedían un reflejo plateado con la luz. El anciano vestía una túnica celeste con extravagantes bordados en hilo de plata, que dibujaban un majestuoso dragón de alas emplumadas en el pecho.

-¡Bienvenido, Orpheus!- el archimago abrazó cariñosamente al guerrero- ¿Dónde está tu hermana?

-Está investigando sobre los ataques a Crystalia y a la Torre Blanca, y después debería de alcanzar a mi aprendiz en otra parte. Nosotros estamos aquí para averiguar al respecto, descubrimos que el nuevo Barón Slypher estuvo involucrado en ellos.

-¿Te refieres a ese imprudente que quiere el poder de la Tempestad?

-¿Cómo lo sabe?- exclamó Corvin, curioso

-Es adivino. Lo sabe todo sobre todos, incluso de ti.

-Sé que has pasado momentos difíciles- Geierth miró al teúrgo- Pero como dijo alguien antes que yo, no te rindas. Y a ti, pequeño Orpheus, sólo puedo decirte que ese al que buscas llegará muy pronto. Esperen aquí un momento, iré a la biblioteca a buscar lo que necesiten.

Orpheus y Corvin hicieron una reverencia cuando el archimago se retiró con paso veloz, seguramente también prepararía un pequeño estudio secreto para que pudieran consultar la información con calma. Caminaron unos instantes en silencio, y al llegar a los jardines de la torre se sentaron en un banco de piedra que estaba frente a una laguna pequeña.

-Dime una cosa, ¿tu también te ves en realidad como el sabio?- dijo el teúrgo abruptamente

-Mi aspecto real ya lo has visto hace unas horas. En sí me parece mejor lucir como algo más conocido para la gente al adoptar una forma humanoide, es menos amenazador que andar por ahí siendo enorme, con escamas y un rostro reptiliano – el paladín sonrió – Claro, como hay visita Geierth tuvo la cortesía de lucir más humano, aunque nunca le ha gustado limitar su altura. Dice que no le permite moverse a sus anchas.

-¿Cómo es que le conoces?

-Geierth es nuestro padre adoptivo. Hace mucho tiempo subió al poder en Xián una familia que no simpatiza mucho con los de mi raza, así que mis padres biológicos nos enviaron a Azalie y a mi acá cuando éramos muy pequeños. También es un dragón angelical y todo apunta a que cuando muera se convertirá en el futuro Juez Dragón, aquel que juzga a las almas en el reino de Caeles- el paladín suspiró- Nosotros estudiábamos aquí y en la Torre Blanca hasta que tuvo una fuerte discusión con Gaiarth, su hermano y archimago del otro lugar. Después de eso nosotros dejamos de ir a la otra torre.

-¿Por qué discutieron?

-Gaiarth quería realizar un ritual para obtener los poderes que, según una antigua leyenda, Legión había brindado a un elegido suyo en la Creación. Geierth hizo lo posible por esconder el artefacto que se necesitaba, sellar sus poderes y detenerlo.

-¿Quién es Legión?

-Ese es el nombre del avatar con que la Tempestad suele caminar en el plano de los mortales. Para los dragones cromáticos, como los Negros que habitan al sur de Nod, tiene otro nombre.

Un grupo de aprendices pasó al lado de los aventureros. Saludaron con respeto a Orhpeus, pero al ver a Corvin se sobresaltaron notoriamente.

-¡Ese sujeto huele a muerte!- dijo un niño de no más de diez años, señalando al teúrgo de manera imprudente
Los aprendices, después de disculparse torpemente y arrastrar al crío con ellos, siguieron con su camino.

-Me siento el centro de atención con todos mirándome así- remarcó Corvin, mientras se hundía en la seguridad de sus ropas.

-No es común ver vampiros en esta torre.

-Sabes que no es por eso.

-Todos están nerviosos con tu presencia- el Sabio Geierth se acercó a ellos, mirando fijamente al vampiro- Quizá seria diferente si te descubrieras el rostro.

-Dudo que eso lo resuelva- el teúrgo le miró unos segundos, y luego apartó la vista

-Esto continuará hasta que te vayas, y lo sabes bien.

-¿Es muy difícil para ti soportar este ambiente? – preguntó Orpheus

-En absoluto. Aunque prefiero irme y regresar cuando termines con lo que quieras leer. O quizá sea mejor que nos encontremos en el punto acordado con Azalie y Nolk, así no perdemos tiempo.

-¿Estás seguro? No suenas convencido

-Será lo mejor, además me dará tiempo de atender unos asuntos pendientes.- Corvin se echó la capucha sobre el rostro y se levantó.

-Cierto, a estas alturas Saberjewel debe estar bastante molesta con nosotros.

-Adiós.

-Es fuerte pese a estar tan dañado- Geierth habló, después de unos instantes, mientras veían al teúrgo dirigirse a la salida- No logro entender qué gana al ocultarse tanto.

-Si lo que creo es cierto, supongo que así tiene más libertad para actuar- Orpheus respondió tranquilamente- Simplemente confío en él y creo que su estrategia es buena.
 
OP
Säbel

Säbel

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Un poco tarde, pero ya tenemos nuevo capítulo. Disculpen las molestias ocasionadas

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CAPITULO 6


[my-youtube width=425 height=344]www.youtube.com/watch?v=YKWyiDXRt7A[/my-youtube]

Nolk y Pixy se detenían a descansar, tras varias horas de recorrer las ruinas del templo. Ruinas que resultaron albergar todo un laberinto de catacumbas lleno de trampas y muertos vivientes. Habían llegado, de nuevo, a un camino sin salida.

-Veamos- Pixy consultaba un mapa sobre el suelo, señalando con el dedo algunas rutas- Creo que es por aquí... ¿O era por el otro camino?

-Déjame adivinar: nos perdimos- Nolk se sentó con fastidio

-¡En absoluto! ¡Conozco este lugar como la palma de mi mano! Es solo… que hace tiempo no venía y no recuerdo algunas cosas.

-¿Cuándo fue la última vez que pisaste este templo, si es que lo hiciste?

-Hace no mucho… tendría unos quince años, ahora sólo tengo veinte. No hay mucha diferencia en realidad, y según yo no había tantas trampas en esta parte…

-¿¡Que no había tantas trampas!? ¡Primero casi me envuelve una nube de dardos venenosos! ¡Luego me caigo en un agujero! ¡Estuve a punto de morir atravesado por grandes lanzas que cayeron del techo, sin contar a las hordas de esos cadáveres descarnados que se movían! ¡Y ahora estoy perdido en no sé dónde gracias a una niña que no sabe nada! – El chico se recargó en la pared, atravesándola y cayendo del otro lado- ¡Ay!

-¡Ya sé! ¡Es por aquí!- Pixy movió a Nolk con un pie- ¡Vamos holgazán! ¡ANDANDO!

-¡Es suficiente! – Nolk la tomó del pie, derribándola- ¡Estoy harto de ti!

Escudero y ladrona se enredaron en una pelea de patadas y manotazos, rodando por el suelo como un par de críos emberrinchados: se tiraban del pelo, se arañaban el rostro, incluso llegaron a morderse para que el otro los soltara. Solo el grito enojado que venía de sus espaldas logró que se detuvieran en seco.

-¡No es momento para tonterías como ésta!

-¡Azalie! ¿Qué haces aquí? – Nolk, mientras forcejeaba con Pixy, veía a la hechicera acercarse con paso veloz

-Orpheus me pidió que echara un vistazo, vengo a vigilar…

-¿Pero, por qué…? No, Maese Lirans no mandaría a que me cuiden en algo como esto…

-¡No a ti, a ella! ¡Suéltala ya!

-¿Cómo?

-¡Por Zekven, que la sueltes!

-¡Ah, Zaza! ¡Qué gusto verte! ¿Cómo has estado? - ya de pie, una Pixy sonriente se dirigió a la hechicera

-Dos cosas: no me llames Zaza – Azalie la apartó cuando intentaba abrazarla- Y la segunda, sé perfectamente a qué vienes.

-Pero si sabes quien me envió, ¿cierto?

-Eso no significa que él confíe en ti, o que yo lo haga. Que te quede bien clara una cosa: mantén tus zarpas alejadas de lo que encontremos aquí. Y regrésame lo que acabas de robarme.

-Bah, qué aburrida te has vuelto – la ladrona le tiró una bolsita de cuero

-Y bien, ¿qué han visto hasta ahora?

-Además de las trampas nos topamos con un montón de muertos vivientes – intervino Nolk, santiguándose – desde simples esqueletos hasta un cadáver andante tan apestoso que difícilmente podíamos hacer algo; las nauseas eran demasiado fuertes.

-¿Esto es lo último que falta por explorar?

-Eso parece, creí que ya no quedaba más por ver, pero encontramos este pasadizo oculto – Pixy guardó su mapa – Lo que sea que vinieron a buscar debe estar aquí.

Los aventureros caminaron con paso rápido por el largo y oscuro pasillo hasta toparse con un gran arco de piedra, el cual solía soportar una gran puerta de madera ornamentada, que ahora yacía rota en varios trozos que se alejaban de la entrada. Parecía que hace tiempo alguien entró por la fuerza, quizá valiéndose de un ariete o una explosión fuerte.
Antes de que pudieran explorar más a fondo el lugar, fueron recibidos por una amable comitiva de esqueletos armados hasta los dientes, que los atacaron apenas terminaron de poner un pie dentro. Nolk comenzó a repelerlos valiéndose de la poca magia divina que conocía, mientras Pixy tenía serias dificultades porque no les dañaba mucho luchando con su espada corta. Azalie simplemente se limitaba a romper huesos gracias al bastón que traía, golpeando con todas sus fuerzas a los muertos reanimados; algo le decía que debía reservar su magia para más tarde.

Y su intuición no se equivocaba: tras pasar mucho tiempo peleando con los esqueletos al final consiguieron vencerlos. Ni bien se habían sentado cuando Pixy ya estaba explorando la habitación en donde estaban: una gran recámara en forma circular con algunos pasillos al fondo, en los cuales se internó la ladrona. Casi de inmediato se vieron destellos violetas y se escuchó un quejido de dolor que se transformó en grito de pánico.

-Ay no, ¿es en serio? – Nolk se levantó de un salto, mientras veía a Pixy acercarse corriendo a todo lo que daban sus piernas, perseguida por un par de magos con mirada demente.

-Y no es cualquier cosa: son Imbuidos.

-No me digas que también son muertos reanimados – el escudero echó a correr junto a la hechicera

-Si, y estos pueden lanzar magia. Prepárate, se viene algo feo.

* * * * * *

Corvin cabalgaba por el bosque a gran velocidad, valiéndose de la montura espectral que invocara al salir de la Torre Negra; debía apresurarse, ya que no le duraría más tiempo.
Justo cuando iba pasando por lo que fuera la cabaña de Darktemp notó que, por alguna razón, había una niebla espesa cubriendo todo el lugar, llegando hasta el camino por donde pasaba. Gracias a esto se llevó una gran sorpresa cuando aparecieron dos espíritus frente a él, cortándole el paso. Cuando los reconoció, bajó la mirada con tristeza.

-¿Qué significa todo esto? No es posible que sean ustedes… - dijo Corvin, negando con la cabeza

-Siempre has sido fuerte – el fantasma de un chico más joven que él se acercó - Vas a lograrlo, saldrás airoso de todo esto.

-Estoy orgullosa de ti. ¡Eres lo máximo!- Otro fantasma, esta vez el de una chica, dejó caer en sus manos un pendiente de alguna gema blanca, tallado en forma de lobo.

Mientras los fantasmas desaparecían, Corvin miró el pendiente que tenía en las manos, pensativo. ¿Cómo era posible que precisamente se le hubiesen aparecido los fantasmas de ellos dos en particular? ¡Es que simplemente no deberían existir!

Con la cabeza hecha un lío espoleó a su montura mágica y reanudó el camino a galope. El caballo espectral se desvaneció algunas horas después, poco antes de llegar a su modesta casita de piedra: no quería perturbar a los animales alrededor para que no advirtieran de su presencia. Se acercó por detrás de la cabaña y la rodeó, encontrando a Saberjewel acostada en el pasto, con cara de aburrimiento.

-¿Has disfrutado tu estancia en el lugar?

-¡AGH! – Saberjewel se levantó de un brinco y al ver a Corvin frunció el ceño, molesta – Ah, eres tú. ¿Qué diablos quieres? ¿No fue suficiente aliarte con aquellos idiotas para dejarme aquí hasta no sé cuándo? ¡Estamos juntos en esto, carajo! ¡Y no porque yo quisiera, no me quedó otra opción!

-Tranquila, sólo ha pasado un día – el teúrgo sonrió con los ojos – Vine por ti, debes estar cansada de esperar.

-Bien – la guerrera entró por sus pertrechos y cerró la puerta de la casa- Debemos apresurarnos si queremos avanzar antes de que el sol salga por completo. ¿Cómo nos iremos? Es más, ¿cómo diablos llegaste tan rápido si la Torre Negra está bastante lejos de aquí?

-Usé algunos hechizos que tenía preparados para poder llegar en poco tiempo.

-Supongo que nos iremos de la misma forma. ¡Con lo que me gusta el transporte mágico! Aunque pensándolo bien prefiero uno de esos bichos fantasma o hasta el disco flotante antes que la teletransportación. Odio sentir eso de estirarme como si alguien quisiera partirme en dos.

-Entonces no te gustará nada lo que estoy a punto de hacer – respondió sutilmente el vampiro, con una risita ahogada.

-¿Qué?

Antes de que la vampiresa tuviera oportunidad de reaccionar, Corvin la tomó en sus brazos y recitando rápidamente algunas palabras se teletransportó. Aparecieron instantes después sobre una pequeña loma, a las afueras de un bosquecillo que daba hacia el extenso mar al oeste de Nod. El cielo comenzaba a adquirir esa luminosidad propia que indica el inicio del amanecer; una brisa suave jugueteaba con el cabello de Saberjewel y la ropa de Corvin al son del romper de las olas.

Saberjewel le miraba fijamente, sin notar que estaba abrazada al cuello del teúrgo. Se atrevió a tomar la orilla inferior de su máscara improvisada para descubrirle el rostro, pero se lo impidió la mano de Corvin que tomó con fuerza la suya. Sus cuerpos se tensaron mientras él se acercaba a su rostro y…

-¡¡¡AHHH, QUE ROMÁNTICO!!!

La pequeña intervención de Azalie y las carcajadas de Nolk y Pixy rompieron con el momento, como una cubetada de agua helada en la cara mientras se duerme. Desconcertados, ambos voltearon a verlos, aún estando Saberjewel en brazos de Corvin.

-¡No pude resistirme! ¡Se veían muy lindos! – la hechicera hacía amago de limpiarse una lágrima, en tono de burla

-¿Quién iba a decirlo? Puaj, a saber lo que no habrán hecho en esa cabaña mientras nosotros dormíamos – Nolk dijo entre risas

-¿Este par de tórtolos son los que faltaban, Azalie? – Pixy se giró hacia ellos – Claro que si necesitan más tiempo podemos dejarlos solos…

-¡Déjense de tonterías! – Saberjewel exclamó nerviosa y enojada, antes de volver su mirada al teúrgo – ¡Y tú…! eh… ya puedes bajarme.

-Lo siento – el vampiro la dejó en el suelo, manteniéndose a una distancia prudente de ella

-Gracias por sacarme de ahí. Aunque no lo mereces– la guerrera desvió la mirada hacia el océano, mientras comenzaba a cubrirse. El sol ya comenzaba a salir.

-¿Dónde está Orpheus?

-Sigue investigando en la Torre Negra, dijo que nos alcanzará más tarde – Corvin, echándose la capucha sobre la cabeza, se dirigió al muchacho humano- ¿Qué pasó en el templo? ¿Encontraron el artefacto?

-Lamentablemente no, pero quien se lo llevó dejó un caos en el lugar. Además de las trampas, en la cámara donde debería encontrarse el Corazón sólo hallamos esqueletos reanimados y un par de Imbuidos. – Nolk se estremeció- Si Azalie no llega a tiempo nos habrían matado.

-Afortunadamente no me tomó mucho tiempo investigar mi parte. Sobre eso, bueno, tenemos dos noticias: una buena y una mala.

-¿La han encontrado?– dijo la vampiresa, expectante

-Al parecer está en un palacio pequeño junto con otras mujeres jóvenes de varias razas – Azalie miró a Nolk – Es muy probable que tu hermana siga viva, hay algunas chicas con rasgos físicos similares a los que me describiste.

-¿Y cuál es la parte mala? – el escudero tenía un mal presentimiento.

-Ese palacio lo usaban a veces los Slypher como casa de descanso, es probable que Caruman no tarde en aparecer por ahí. Las mujeres capturadas de esos ataques son retenidas como esclavas, pero no parece que las maltraten demasiado. – la hechicera suspiró, antes de seguir – Es todo lo que me dijo mi informante, debo volver con él a recoger un mapa que nos ayudaría a llegar a ese lugar. Si nos apresuramos podemos llegar después del mediodía, la villa no está muy lejos de aquí.

-Mejor nos movemos rápido, si tu informante es quien yo pienso, se arriesgó demasiado para conseguir todo esto. – dijo Corvin, preocupado – Es probable que Caruman ya haya descubierto al traidor, si le atrapa nos llevará demasiada ventaja.
 
Fortianitas
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Pero si yo aquí comenté ayer...¿a dónde a ido a parar mi comentario? D_: ¡Qué asco de Internet!

En fin, repito lo que ya había comentado XD: Creo que no voy a comentar más por aquí...porque no hace falta. Tienes un estilo perfecto para este tipo de literatura, y creo que he visto algunas tildes por ahí pero pasan desapercibidas porque el texto anima a seguir leyendo.

También te advierto...que si el texto sigue generándome interés, látigo en mano te obligaré a seguir escribiendo e_ê

En cualquier caso, lo dicho, aunque deje de comentarte por aquí, lo hago porque mis comentarios molestan más que otra cosa si no hay nada que decir, y que sigo la historia.
 
OP
Säbel

Säbel

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Fortianitas
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Me alegra que el texto despierte interés, gracias por sus comentarios y lecturas. Tardo de nuevo un poco en publicar, esto debería haber estado aquí el jueves, pero se atravesaron las fiestas patrias y apenas tuve tiempo de terminarlo ahora xD
Les dejo el cap. en spoiler, siguiendo un consejo que Chalchi me dejara antes. Voy a poner los demás asi a partir de ahora (también los primeros) más que nada para facilitar la lectura del tema, y que los nuevos lectores no se me pierdan tanto.

= = = = = =

CAPITULO 7
Corvin contemplaba el atardecer, pensativo, en el mismo sitio donde apareciera con Saberjewel por la mañana. Se había escabullido de los demás con el pretexto de salir a cazar algo y el de esperar a que la chica se repusiera, ya que extrañamente no se había despertado después del mediodía como era su costumbre. La necesitaban fuerte y con la mente clara antes de intentar el rescate del esbirro Mistwar.

El rostro de la vampira volvió a flotar frente a sus ojos, persistente, con esos ojos grises que le contemplaban evidenciando su desconcierto. Pero había algo que le parecía familiar, aunque por más vueltas que le daba no podía atar todos los cabos. ¿En dónde la había visto antes?

Meneó la cabeza para despejarse la mente, apretando los dientes al notar el dolor que recorría su brazo izquierdo. Esa herida estaba tardando demasiado en sanar y lo atribuía a un castigo impuesto por su diosa, ¿de qué otra forma podría estar incompleto su poder como clérigo? ¿En verdad era necesario correr un riesgo tan grande al enfrentarse a Caruman? ¿Sería esto acaso una forma de hacer penitencia impuesta por la Señora de la Guerra y así recuperar sus favores?
De cualquier forma, con el poco poder que le había dejado pudo percibir claramente el aura de maldad que se movía a sus espaldas.

-Sé que estás aquí, deja de esconderte.

-Sabía que no me equivoqué cuando te lo dije: algún día serás grande Corvin, siempre que hagas lo correcto – Caruman apareció tras el teúrgo, acercándose con cautela

-¿Qué quieres de mi? – el vampiro se giró, encarándolo

-Ya imaginaba que no estabas conmigo porque quisieras ser una mejor persona, pero me intriga saber por qué te empeñas en interferir con mis asuntos

-Mi meta es detenerte.

Caruman soltó una gran carcajada, la cual le erizó los vellos del cuerpo al teúrgo. Algo había cambiado en el ambiente, era como si el aire se volviera increíblemente denso; si respirara seguramente comenzaría a ahogarse. Con un mal presagio en su mente trató de mantenerse sereno, pero no podía. Tenía el cuerpo ya tenso, listo para pelear.

-Ocultas algo más – Caruman, desafiante, se cruzó de brazos - ¿Cómo piensas detenerme, si nadie te ha visto lanzar un solo golpe? Es algo bastante patético para ser un sirviente de la mismísima deidad de la guerra. Ese grupo de amiguitos idiotas que tienes ahora no puede confiar en alguien como tú.

-Te equivocas, ellos se dejan llevar por el corazón. Cosa que el nuevo Barón Slypher nunca ha hecho en su vida – respondió Corvin, mirándole fijamente

-También tienen una imagen distinta a quien realmente eres, puedo sentir la oscuridad que emana de tu corazón – Caruman entornó los ojos - ¿Por qué no te unes a mi? Te he observado todo el tiempo que fingiste servir en mis filas, y puedes ser muy útil.

-No puedo aceptar tu propuesta, a nadie le conviene que sigas gobernando estas tierras.

-En fin, debes saber que te mataré, ¿cierto? – Caruman fingiendo decepción, desenvainó su espada

Corvin, por toda respuesta, se desenganchó el escudo que colgaba de su espalda y empuñando una maza pesada cargó contra Caruman, dispuesto a borrar para siempre esa sonrisa burlona de su rostro. El chocar de las armas y el escudo resonaba cual truenos rasgando el cielo, mientras sólo los dioses eran testigos del fiero combate que tenía lugar cerca del risco. Era cierto que Caruman llevaba ventaja, pero Corvin era, sin duda alguna, de las pocas personas que realmente le habían hecho frente en días recientes. La vampiresa del tatuaje en el rostro también parecía un enemigo interesante, quizá en no mucho tiempo podría buscarle y enfrentarse de nuevo a ella.

Caruman sonreía malicioso, también pensando en que sería satisfactorio terminar con este obstáculo inesperado; Corvin temía no poder seguirle el paso por mucho tiempo. Se arriesgó a usar un hechizo para paralizarlo, que para su fortuna logró afectarle, y acto seguido se dispuso a golpearlo todo lo que pudo antes de que terminara el efecto. Cuando eso sucedió, Caruman simplemente le golpeó con toda su fuerza, haciendo que el teúrgo volara varios metros y cayera ya bastante lastimado. El vampiro se acercó a su rival para rematarlo, pero se detuvo repentinamente.

-Tienes mucha suerte, no morirás hoy. Hay algo más importante de lo que debo encargarme ahora – el vampiro miraba hacia el bosque, mientras su sonrisa se volvía más pronunciada

-¿A qué te refieres? – Corvin abrió los ojos al comprenderlo, mientras intentaba levantarse - ¡No! ¡No permitiré que lo hagas!

-¡Por favor! – el vampiro le pateó el rostro con saña - ¡Sólo mírate! Apenas si puedes ponerte en pie y crees que me detendrás…

Caruman recitó unas cuantas palabras arcanas para abrir un portal por donde salió una criatura enorme de color café, con cabeza de perro, patas y cuernos de cabra, y dos brazos enormes.

- Dije que no te mataría, pero no sé que piense mi amigo - Caruman rió con sorna, mientras el demonio recién llegado rugía amenazador- ¡Que te diviertas!- agregó, antes de irse.

* * * * * * * * *

El grupo de aventureros salía de la posada ya cerca del ocaso, después de una agradable merienda. Saberjewel había estado nerviosa desde el momento en que se despertó, y en las últimas horas una sensación de peligro se había sumado a sus nervios.

-Tranquila, todo estará bien- Azalie le sonreía, tratando de calmarla- Hablaremos con mi contacto, nos dará su ubicación y en poco tiempo te reunirás con ella.

-¿Azalie?- Pixy miraba alerta a su alrededor- ¿Cuál dices que es la casa donde estaba tu contacto?

-Está al final de esta calle, ¿por qué …?- Azalie se detuvo de golpe- Oh no…

Aquella casa a la que iban estaba completamente en ruinas; lo poco que quedaba de ella estaba carbonizado y no pasaron mucho tiempo buscando antes de encontrar los restos del informante de Azalie. Revisando las pocas pertenencias de éste que lograron rescatar, se dieron cuenta de que faltaba algo: el mapa con la ubicación del palacio en donde se encontraban el esbirro y la hermana de Nolk.

Para ese momento Saberjewel se encontraba perlada en gotitas rojas de sudor, las manos le temblaban violentamente mientras las venas comenzaban a marcarse en su frente. Los demás contemplaban alarmados cómo la vampiresa caía arrodillada, cómo sus uñas se transformaban en garras y sus colmillos crecían hasta que el collar con la marca real comenzó a brillar. Parecía que la guerrera se calmaba un poco, pero evidentemente algo le dolía y mucho.

-¿Estás bien?- Pixy le miraba preocupada

-Creo que si – Saberjewel se apretaba el pecho con fuerza- Debo irme…

-¡No es prudente ahora!- Azalie, casi gritando, la tomó de un brazo

-¡SE DONDE ESTÁ! ¡DEJAME IR ANTES DE QUE LO LAMENTES!

Los ojos de la vampiresa estaban inyectados en sangre, pero lo que hizo a la hechicera soltarla fue el reflejo amarillento que comenzaba a colorearle el iris, a la par que sus pupilas parecían alargarse. Apenas se sintió libre, Saberjewel comenzó a correr a una velocidad sobrehumana, saltando cualquier cosa que se le pusiera enfrente aun si era una casa.

-Genial, se ha vuelto completamente loca. - Pixy dejó caer los brazos en señal de fastidio- ¿Ahora qué hacemos?

-Ir tras ella, sabelotodo- respondió Nolk, dedicándole una mirada asesina - ¿Pero cómo le alcanzaremos?

-No quería hacer esto, pero no hay opción – Azalie se arremangó la túnica – Háganse a un lado, necesito espacio.

La hechicera dijo algunas palabras en el idioma de los dragones, y ante los rostros asombrados del escudero y la ladrona, volvió a su forma de dragón. Al igual que Orpheus, lucía como un dragón plateado con plumas, aunque algo más pequeño y menos fornido.
Azalie miró a sus compañeros -quienes la veían con ojos como platos- agitando las alas con impaciencia mientras se recostaba sobre el vientre. Tras unos segundos Nolk y Pixy comprendieron que les invitaba a subirse a su espalda y eso hicieron. Una vez se aseguraron de estar bien sujetos, Azalie levantó el vuelo rápidamente para no perder de vista a la vampiresa.

* * * * * *

Era el fin: el monstruo se cernía sobre él, y Corvin se encontraba ya demasiado agotado para continuar. Con asombro, vio como algo se aventaba contra el monstruo, golpéandole y haciendo volar sangre y pedazos de carne. La criatura rugió de dolor, intentando defenderse de esa cosa atrapándola y arrojándola contra un árbol, pero no sirvió de mucho. Instantes después el monstruo caía sin vida, y Saberjewel se arrodillaba de nuevo, temblorosa, al parecer luchando contra algo mucho más fuerte que su voluntad.

- ¡No deberías estar aquí! – Corvin se incorporó como pudo y fue hacia ella

- Aléjate... - respondió ella, con la voz ronca

- No te dejaré así, no estás bien. Déjame ayudarte- el teúrgo la tomó por las muñecas, ahogando una expresión de espanto al verle las manos

- Suéltame… suéltame antes de que te arrepientas…

- No lo haré.

-¡SE QUE ESE BASTARDO LA HA CAPTURADO! ¡¡¡DEJAME IR!!!

-¡No!

Corvin maldecía su suerte, no sólo se encontraba herido, sino que también debía lidiar con una vampira aparentemente maldita. Pidió mentalmente a Daenizia que le diera fuerza suficiente para detenerla más tiempo, pero al parecer la diosa respondió a sus plegarias de otra forma.
Orpheus apareció entre las nubes, bajando en picada hacia el lugar en donde se encontraban. Con un resoplido le indicó a Corvin que se apartara, y antes de que Saberjewel echara a correr de nuevo le atrapó en el suelo con su pata, con la fuerza suficiente para detenerla y no aplastarla en el intento. El paladín tomó su apariencia de semielfo tras recitar una plegaria a Naneel, usando algo de magia celestial para paralizar a la vampiresa. Algunos minutos después Azalie aterrizó junto a ellos, tomando de nuevo su apariencia habitual una vez que Nolk y Pixy se bajaron de su lomo.

-¿Qué ha pasado aquí? – dijo Orpheus, tras un largo silencio

-Caruman apareció, me atacó y luego se detuvo, diciendo que tenía algo más importante qué hacer. Me parece que confirmó en dónde está la heredera Mistwar y fue por ella.

-Entonces ese cerdo las tiene, ¿verdad?- Nolk pateó el suelo, frustrado- ¡Si tan solo hubiéramos llegado a tiempo!

-Aun podemos hacer algo, creo saber a dónde se dirige – Corvin colocó su mano buena sobre el brazo herido – Si nos apresuramos llegaremos a tiempo para frenarlo todo.

-¿Y qué haremos con la loca?

-Pixy tiene razón, debemos resolver eso primero – Azalie se dirigió a su hermano, visiblemente preocupada – Orpheus, antes de que se fuera vi a la Tempestad en sus ojos.

- Yo me encargo – respondió el que tenía sangre de dragón

-¿Qué piensas hacerle?

-Nada que la dañe, no te preocupes – el paladín se arrodilló junto a la vampiresa, tomándole la cabeza por las sienes. – Voy a averiguar qué ocurre con ella, me temo que podría estar bajo la influencia de una maldición. Pero si dices que viste a la Tempestad en sus ojos, podríamos estar ante una situación muy delicada y es vital resolverlo antes de que sea tarde.
 
OP
Säbel

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Antes que nada me gustaría agradecer de nuevo a todos aquellos que, aunque no comentan, siguen la historia. Para mí es fantástico ver la cantidad de lecturas que tiene el tema en tan poco tiempo, y pese a que me he retrasado un poco a veces. Muchas gracias, son geniales, me motivan muchísimo a seguir adelante con este proyecto n_n

= = = = = = = = = =
CAPITULO 8
Caruman miraba por la ventana del improvisado salón de guerra de aquel palacio abandonado que le servía de refugio. No cabía en sí de júbilo, entre las niñas que servían como esclavas se encontraba el esbirro Mistwar. ¿Cómo no lo pudo ver antes?

La sensación de que alguien estaba con él le sacó de sus cavilaciones, al girarse observó a un pequeño demonio con alas de murciélago, un rostro aplastado que asemejaba una papa, con pequeño cuernos puntiagudos que sobresalían de su cabeza y una cola larga y delgada. Era un quasit, una criatura mágica al servicio de alguno de los magos que habían llegado horas atrás.

-¿Alguna novedad?

-Si, Maese Slypher- el quasit hablaba con una voz tipluda y rasposa- su invitada está cómodamente instalada en la habitación que se le preparó; y mi amo tiene excelentes noticias que desea transmitirle.

-Ve al grano. ¿Me favorece?- el vampiro se detuvo para prestarle atención

-¡Por supuesto!- una sonrisa grotesca se marcó en el rostro del demonio- La chiquilla es una maga Anghym definitivamente.

-¡Sangre más pura no podíamos pedir!- Caruman sonrió malévolo, feliz de que los hados apuntaran a su favor

-Mi amo espera sus órdenes, Maese Slypher

-Dile que haga los preparativos necesarios, hoy aparece la Luna Negra. Dejen descansar a la pequeña y envíen a la esclava más joven y sana a su habitación, necesitamos que esté fresca, tranquila y bien alimentada.

-Entendido. ¿Necesita algo más?

-Si. Estoy seguro que intentarán rescatarla y tendremos personas indeseables por aquí, que pongan las protecciones, trampas y gente necesarios para que no interfieran.

Caruman observó al quasit salir del cuarto, después de hacer una marcada reverencia con su cabecita deforme. Se acercó a la pequeña pileta de agua que había en un extremo, donde pudo ver que su invitada especial dormía plácidamente en una lujosa cama con cortinas de seda. A su lado, había una chica de pelo castaño, que lucía bastante nerviosa y luchaba por mantenerse tan alejada de la vampiresa como le permitían sus ataduras. Satisfecho y seguro de que todo estaba bien, el vampiro se dirigió al cuarto de los esclavos para alimentarse. Necesitaba disponer de todo su potencial para manejar lo que sucedería esa noche. Cosa que para el resto de Nod prometía ser lo peor que se había visto en mucho tiempo.

* * * * * * * *

Se encontraba en un gran castillo, buscando algo desesperadamente: una voz de alguien que la conocía le llamaba, apremiándole a avanzar más rápido. Sintió que a su lado viajaba una presencia conocida, aliada; su cuerpo parecía estar cubierto por un gran manto y su cara estaba en sombras, sus facciones eran borrosas. Llegaron al salón principal, donde había una gran jaula, dentro de la cual estaba encerrada... ¿Ella misma?

Junto a la jaula estaba el cuerpo quemado de un ser oscuro. En cuanto se acercó a ver quién era el desafortunado, se encontró dentro de la jaula. El hombre que iba a su lado se lanzó hacia donde estaba, pero antes de que pudiera llegar apareció Caruman. Ambos se hicieron de palabras y Caruman le mostró unas ropas de color violeta hechas jirones, bañadas en sangre, mientras reía a carcajadas.

Ella contempló con horror la ropa mientras sentía cómo la rabia la invadía, poco a poco, hasta inundarla por dentro. El hombre misterioso y Caruman le miraban con cierto temor cuando algo rugió enfurecido e hizo temblar el lugar. Ambos se gritaban el uno al otro, a la par que esquivaban, por poco, un aliento de fuego. La guerrera miró sus manos: estaban completamente desfiguradas, transformadas en garras. En ellas, sostenía con fuerza el cuerpo de una niña pequeña y herida, que imploraba piedad, antes de ser devorada por ella misma…


/ / / / / / / / / /

-¡Se ha despertado! ¡Ayúdenme a detenerla!

Saberjewel sintió en seguida cómo varios pares de manos le sujetaban con fuerza contra el piso mientras le ataban las manos y los pies con una cuerda que, por más que trató, no pudo romper. Desistió de liberarse cuando miró sus manos, aún con las garras vampíricas; además sentía cierto alivio, aunque su cuerpo seguía tenso y deforme. El medallón que traía colgando del cuello seguía brillando, ahora de una forma más tenue.

-¿Por qué me han hecho esto?- dijo la vampiresa, con la voz más ronca de lo normal

-Te hemos atado porque en estos momentos representas un peligro para ti misma y para los demás. No queremos que ocurra una desgracia - respondió Orpheus, aún sosteniendo la cuerda

-¿Saben que si no me sueltan será peor para ustedes, cierto?

-¿Quién eres en realidad? – el paladín se hincó hasta estar a su altura- ¿Por qué puedo ver a la Tempestad en tus ojos?

-¿De qué me hablas?

Orpheus le puso su escudo delante de las narices, para que pudiera observarse en el reflejo del metal pulido. Saberjewel logró disimular su asombro al contemplar los ojos amarillentos de pupilas reptilianas que le miraron de regreso, aunque era evidente que algo le preocupaba y mucho.

-¿De verdad quieres perder el tiempo con explicaciones inútiles ahora? – fue lo único que dijo antes de ver un punto perdido, fastidiada

-Puede que te soltemos llegando al palacio – el paladín miró al teúrgo - ¿Está cerca de aquí?

-No, pero hay una forma de trasladarnos para llegar ahora mismo. Aunque sólo puedo hacerlo una vez, y depende de la voluntad de mi Señora el lograrlo. Es mejor esto que no hacer nada.

Corvin sacó una placa de metal grabada con el símbolo de su diosa, y pidió a los demás que se acercaran. Empuñando en alto su objeto sagrado comenzó a realizar una plegaria a Daenizia, pidiendo su ayuda , aunque fuera por última vez, buscando un bienestar mayor. La Señora de la Guerra atendió su llamado, y en un abrir y cerrar de ojos aparecieron a mitad del sendero que conducía al mencionado palacio. Una vez se disipara la presencia de la diosa, Corvin cayó de rodillas al suelo, sosteniéndose el brazo herido. Saberjewel comenzó a temblar de nuevo.

-¿Te encuentras bien? – preguntó Azalie

-He estado peor antes, resistiré – respondió Corvin tranquilamente

-Hueles a sangre, y no a cualquiera – la vampiresa sonreía de una forma un tanto macabra – Arréglate eso antes de que me suelten, sabes qué pasaría.

-¿Acaso el comerte a otro vampiro no es una especie de pecado? – Nolk miraba con recelo a la guerrera

-Tonterías – respondió ella – ¿Tienes idea de lo que ocurre si drenas a un vampiro poderoso?

-Eso te haría más fuerte, quizá hasta podrías absorber algunas habilidades que no tenías antes – Pixy miraba al teúrgo, quien bebía algo de una botellita de cristal.

-¿Entonces es por eso que Caruman mató al Mournvyll completo? - Orpheus frunció el ceño, preocupado – Esa sangre seguramente sirvió para hacerle más fuerte, y si es el caso…

Todos guardaron silencio una vez que comprendieron realmente lo que se les venía encima. Cuando Corvin terminó de sanar su herida reanudaron la marcha, con una Saberjewel temblorosa que intentaba ahogar un ruido extraño, algo entre un gruñido y una risa histérica. Azalie fue quien retomó la conversación tras unos momentos.

-¿Cómo es que puede servirle la sangre del esbirro?

-Si los rumores de que la Baronesa ha muerto, y sabiendo que este esbirro es el último de su prole, bueno… te podrás hacer una idea de lo que significa – respondió la vampiresa con la voz más ronca que antes

Nolk quiso preguntar algo más, pero un ruido extraño les distrajo a todos. Se dieron cuenta de que Pixy no estaba con ellos. Lo demás pasó muy rápido: delante de ellos se escucharon voces, golpes y un grito de dolor. Una vez llegaron a ese lugar descubrieron a una arquera que había estado oculta, tirada bocabajo en el pasto, con la daga de la ladrona clavada en la parte baja de la espalda. Pixy estaba agazapada junto a ella, escuchando alerta, mientras con la mano libre mantenía bien cerca del cuello otro cuchillo, listo para matar si era necesario.

-¿Para qué quiere Caruman al esbirro Mistwar? – Corvin se acuclilló junto a la mujer

-Eso no te interesa, traidor

-No nos hagas perder más tiempo- Pixy presionó más la daga, haciendo brotar un hilillo de sangre- Habla, mi paciencia es algo limitada.

-Caruman le dará a beber su sangre pero no entiendo por…

El rugido furioso que salió de la garganta de Saberjewel les hizo estremecerse a todos. Era como si hubieran liberado algo dentro de ella, ya que la vampiresa tiraba con tanta fuerza de las cuerdas que Nolk y Orpheus juntos no podían controlarla. No pasó mucho tiempo antes de que se soltara y echara a correr en dirección al palacio, derribando al paladín y su aprendiz al suelo.

Corvin actuó antes de que Azalie y Pixy atinaran a reaccionar: silbó varias veces y echó a correr también. Casi en seguida, más atrás en el camino, apareció un majestuoso grifo que se acercó a ellos corriendo a todo lo que daban sus patas. Cuando alcanzó a Corvin, éste brincó encima de su lomo y la criatura levantó el vuelo.

-¡Orpheus! ¡Es un grifo! ¡Un grifo dorado! – la hechicera respiraba agitada- ¿Será…?

-Si nos quedamos aquí no lo sabremos, ¿cierto? – el paladín sonrió mientras sostenía su espada por la empuñadura, con el símbolo de Naneel apuntando al cielo. Con un cántico arcano, invocó el poder de su diosa para dotarles de velocidad sobrehumana, esperando que pudieran llegar al palacio a tiempo y alcanzar a los otros dos, antes de que se metieran en demasiados problemas.
 
Fortianitas
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:angel: vaya alcanse solo a leer el prologo u,u hem me dejaste enganchadicimo por lo que lei narras muy bien me intereso saber quien es shadow e__è xD seguire leyendo cuando vuelva ! =D hasta luego!!
Saludos!
 
OP
Säbel

Säbel

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Fortianitas
50
Ok, el siguiente capítulo es muy especial para mi. No sólo ha sido de mis favoritos hasta ahora, sino que también hay algunas sorpresas para ustedes mis lectores. La primera es algo que solemos hacer en Crónicas de Mimir, que son las sugerencias musicales.

Dentro del texto van a encontrar insertados reproductores de Youtube (no se preocupen, no les va a afectar en su lectura) con algunas canciones que escuchaba mientras escribía/corregía algunas partes, que sirven para dar un poco de ambientación musical y que puede hacer más interesante la experiencia de lectura si gustan escucharlas. La otra sorpresa la van a descubrir leyendo xD

PD. Si quieren hacer comentarios sobre algo que pudiera ser un spoiler fuerte para lo demás, por favor usen la función de spoiler (doh xD). Así ya quien le da clic para leer el comentario lo hace bajo su propio riesgo.

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CAPITULO 9


La Luna Negra estaba por alcanzar el cenit del cielo nocturno cuando el aporreo en la puerta lo sacó abruptamente de sus meditaciones. Yendo de mala gana a abrir la puerta se topó a un aprendiz de mago sumamente nervioso, al cual no se le entendía nada de lo que decía, salvo que tenía que ver con la vampiresa Mistwar. Casi derribándolo de un empujón, Caruman salió apresurado rumbo al salón en donde se llevaría a cabo el ritual que, según los magos, le ayudaría a aprovechar mejor la sangre del esbirro.

Aquel lugar del viejo fuerte en donde se encontraban cumplía, por lo visto, las funciones de un salón del trono, tanto por el tamaño como por los amplios ventanales que permitían observar el paisaje al frente, y si era el caso, los movimientos del enemigo. Esta noche era diferente: ya que la sala se encontraba sumida casi en total oscuridad, apenas iluminada por los cientos de luces danzantes –similares a pequeñas luciérnagas- que revoloteaban por toda la habitación gracias a los magos de túnicas y capuchas negras que caminaban nerviosos por el lugar.

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El esbirro, una joven de tez clara y cabello negro, se encontraba recostada en medio de un intrincado símbolo arcano hecho con velas, sobre un lecho de plumas y sábanas de seda negra con la cabeza apuntando hacia la ventana, en el lugar donde todos sabían que estaba la Luna Negra aunque no pudieran percibirla con la vista.

-¿Y bien?

-Mi Señor- el que parecía el mago más experimentado hizo una reverencia- me temo que debemos acelerar el proceso. Es probable que su cuerpo no resista el poderío de Vuestra Magnífica Sangre corriendo por sus venas.

-Eso es un pequeño inconveniente - Caruman volteó a ver a la joven, quien era presa de sacudidas espontáneas y tenía la piel perlada de gotitas rojas- ¿En verdad no se puede retrasar?

-Me temo que no, Su Excelencia.

-Entonces no se diga más- añadió el vampiro, colocándose al lado de la joven.

Los magos desaparecieron las luces con un movimiento de manos, haciendo que el lugar se sumiera completamente en la penumbra nocturna. Acto seguido y guiados por el archimago, comenzaron a entonar un cántico arcano con voces graves y palabras en una lengua oscura olvidada hace mucho tiempo, que pocas veces se pronunciaba en voz alta. Repentinamente se encendieron las velas, empezando por las orillas del círculo hasta llenar el cuarto con una luz mortecina y antinatural, como los fuegos fatuos que rondan cerca de los cementerios.

Caruman podía sentir el poder que ya llenaba la habitación, uno antiguo y vibrante que aumentaba al mismo ritmo que los cánticos arcanos. Llegado el momento, todas las voces se unieron en una sola nota profunda, mientras él se inclinaba para tomar a la joven por el cuello y morderla. Ella temblaba más cada vez, hasta que de repente se quedó quieta. Uno de los aprendices le acercó al vampiro una daga ritual, hecha de plata y de hoja serpenteante, en un cojín de terciopelo rojo. A la indicación del archimago, Caruman tomó la daga y se hizo un corte en la muñeca, colocando la herida sobre la boca de la joven para que bebiera.

En ese momento se dieron cuenta de que algo había salido terriblemente mal: no se suponía que emitiera un grito desgarrador mientras su cuerpo se arqueaba violentamente hacia atrás, tampoco deberían de aparecerle tatuajes rojizos por todo el cuerpo, y mucho menos la luz de las velas debía tornarse del color de la sangre. Antes de que pudiera quitarse, la joven tomó del cuello a Caruman, oprimiéndolo con una fuerza tremenda que no debería tener.
Los magos intentaron ayudar, pero al acercarse fueron engullidos por las violentas llamas de las velas, quedando carbonizados al instante. Indefenso, Caruman no podía más que observar cómo los colmillos de la joven crecían desmesuradamente, mientras la blancura de sus ojos se teñía completamente de rojo y su piel se llenaba de algo que parecían escamas. Para su suerte, el archimago aun seguía vivo tras el devastador golpe de las llamas. Logró arrancar al vampiro de las garras de la joven invocando un escudo protector y lo arrastró hacia atrás, alejándose lo más que pudo de ella.

-¿Qué demonios está sucediendo?

-Había algo que no contemplamos- el archimago hablaba entre dientes, tratando de mantenerse concentrado en el escudo

-¿¡Qué cosa!?

-Dicen que la Baronesa Mistwar solía colocar protecciones sobre sus esbirros predilectos – el archimago temblaba del esfuerzo – y si esta se ha activado significa que la Baronesa sigue viva…

-¡MIERDA!

Ambos observaron aterrados cómo el cuerpo de la joven se había desfigurado hasta imitar de manera grotesca a una gran serpiente que ocupaba la mitad de la altura del salón, cuyos ojillos venenosos les miraban fijamente.

-¡¿Y AHORA QUE HACEMOS?!

-¡NO LO SE!

-¡ARGH!

El monstruo furioso arremetió contra ellos, haciendo que el escudo se disipara con una explosión que les sacó volando varios metros hacia atrás, donde un mueble repleto de botellas les recibió con una estrepitosa fuerza. Cuando Caruman se levantó, lleno de pequeños cortes a causa de los cristales y con una pierna herida por el impacto, descubrió que el archimago estaba muerto y que ahora se encontraba solo con una aberración a la que no sabía como enfrentar.

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Corvin azuzó al grifo para que volara más rápido, ya que comenzaba a percibirse un fuerte olor a sangre en las cercanías. Estaba completamente seguro que era obra de Saberjewel, y le preocupaba que pudiera perder el control por completo.

-¿Sabes algo, Alkenore? Creo que nunca terminaré de agradecerte por todo lo que me has ayudado.

-Salvaste a mi cría, tenía una deuda contigo – le respondió el grifo con su profunda voz aterciopelada, antes de añadir con cierta preocupación – Hoy aparece la Luna Negra, ¿cierto? ¿Eso tiene que ver con todo lo que ha pasado últimamente?

-Me temo que si. Espero que lleguemos a tiempo...

Cuando jinete y montura escucharon gritos femeninos de dolor, un mal presagio se cirnió sobre ellos. Al acercarse al palacio se percibía una presencia antigua y amenazadora, que penetraba hasta los huesos y les hacía estremecerse de forma involuntaria. Pero ver a una dolida Saberjewel bañada en sangre sólo confirmaba lo que el teúrgo ya sabía, aunque se negaba a aceptarlo del todo. Apenas Alkenore tocó tierra, Corvin se bajó de un salto, y con el corazón desbocado se acercó a la vampiresa. Esta intentaba levantarse, mientras se aferraba con fuerza el pecho.

-¿No te cansas… de esto?- respondió la vampira, intentando esbozar una mueca de disgusto

-Ya sabes entonces que no puedo dejarte entrar a ese palacio.

-Ahórrate el discurso- Saberjewel miró con odio al teúrgo cuando intentó levantarla- Déjame…

-¡Sé lo que le está pasando, no puedo hacerlo!

-Por eso deberías dejarme ir… AGH…- el pendiente que llevaba la vampiresa había comenzado a calentarse- Tengo que protegerla…

-¡Que no podemos entrar ahí! ¡Estás mal, y bien sabes que Caruman puede aprovecharse de ello!

-¡NO IMPORTA! ¡DEJAME IR!

-¡NO!

En ese momento, el viejo palacio se sacudió con violencia al mismo tiempo que un ruido de cristales rotos llenó el ambiente. El grito de Saberjewel al sentir que el pendiente se rompía complementó la macabra armonía. Alkenore reaccionó a tiempo para empujarles contra el muro de piedra, evitando la lluvia de los enormes fragmentos de los ventanales, protegiéndoles también con sus alas. Una vez se hubo calmado todo, Alkenore se apartó de los vampiros, mientras se sacudía el polvo y los fragmentos más pequeños de vidrio que le cayeran encima.

Corvin se encontraba bien, pero de Saberjewel no se podía decir lo mismo. Estaba inconsciente, tenía un agujero debajo del cuello y la piel de alrededor chamuscada, producto de la explosión mágica del artefacto que portaba. Rápidamente se acercó a ella para curarla, justo a tiempo para evitar que su cuerpo se convirtiera en cenizas: el impacto había sido tan fuerte que de no hacer algo pronto la habría matado definitivamente.

-Gracias amigo- Corvin le dio unas palmadas al grifo, que se había acercado de nuevo, antes de levantarse- Debes irte. Ya has hecho suficiente, lo demás me corresponde.

-¿Y qué hay de ella?

-Los demás no tardan en llegar, puedes dejarla con ellos.

Corvin miró por unos instantes a su amigo antes de encarar el edificio. Justo cuando Orpheus y los demás llegaban al lugar el teúrgo tomó una decisión: llevó las manos a su rostro y lo descubrió. Ya no importaba que le vieran ahora, tarde o temprano debía suceder. Así, ante las miradas atónitas de los aventureros, y mientras su cabello negro y despeinado bailaba con el viento, Shadow desenvainó a Balthar y corrió hacia el interior del palacio, con el paladín siguiendo sus pasos.